Contra la trata de personas en la Triple Frontera de la Amazonía

Pocas veces se nos ocurre pensar en países como Colombia, Perú y Brasil cuando se habla de trata. Y sin embargo ningún país se libra. De nuevo el calendario nos recuerda esta lacra humana y como cada 30 de julio, el mundo entero, de la mano de las Naciones Unidas, recuerda su compromiso contra este delito que explota a las personas. La ONU también recuerda que el 35% de las personas en régimen de trabajo forzoso son mujeres, pero que esa cifra se duplica al hablar de explotación sexual.

En la triple frontera Colombia-Perú-Brasil, en plena Amazonía la vulnerabilidad de las comunidades indígenas ante este delito es enorme. Es un enclave donde toda la comunicación humana se realiza dentro y a través del río Amazonas. Las lanchas, botes y demás embarcaciones cruzan constantemente de una orilla a otra y sin apenas controles se mueven de un país a otro. Un lugar donde los traficantes han encontrado un filón de oro para su “negocio”.

Una lancha cruza el Amazonas en la frontera Brasileño-Colombiana. Foto Marta Isabel González / CIDSE y REPAM
Una lancha cruza el Amazonas en la frontera Brasileño-Colombiana. Foto Marta Isabel González / CIDSE y REPAM

Aquí ha nacido hace tan sólo tres años una iniciativa para luchar contra esta realidad, sobre todo con un trabajo de sensibilización y prevención en esta Triple Frontera: la RETP Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas en la Triple Frontera. Nathalia Forero Romero, trabajadora social vinculada laboralmente a las hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, es su coordinadora. “La red nació fruto de un trabajo previo de investigación de corte etnográfico y en esa investigación se identificaron dos modalidades fuertes de explotación: una es la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes; y otra, la explotación de trabajo, trabajo esclavo. Todo ello con un enfoque de triple frontera, ya que todo lo que une el río en esta zona lo une para bien y para mal, pues todo lo que ocurre en Tabatinga, Caballococha, Leticia, Atalaia, Puerto Nariño…está ligado y relacionado. Y lo peor es que la investigación puso de relieve que muchas situaciones de abuso y explotación se habían naturalizado como parte de una economía de subsistencia y muy dependiente de agentes externos.”

Cuando le preguntamos por las cifras de personas a las que atienden Forero nos dice sencillamente que no es fácil cuantificar, “especialmente porque nuestro trabajo en tan cualitativo que saber el impacto de la prevención desde lo cuantitativo desdibuja la labor… Pero sí te puedo asegurar que en lo que va de este año hemos hecho prevención con más de 400 jóvenes de los colegios. Llevamos procesos todo el año con 100 niños de los 9 a 13 años formándolos como “Héroes Defensores de Vidas”. En los encuentros bimensuales este año han participado 200 personas”.   Y bueno, talleres y visitas a las comunidades de los tres países en un promedio de 150 personas por cada comunidad…”.

Niñas en un bote a la altura de la Comunidad Nazareth, Leticia (Colombia). Foto: Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM
Niñas en un bote a la altura de la Comunidad Nazareth, Leticia (Colombia). Foto: Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM

Y es que Nathalia no está sola, claro. Cuenta con personas que actúan como “enlaces” de la Red en las tres orillas de este enclave internacional. Por ejemplo, en Islandia (Perú) la hermana Ivanés Favretto, que integra una comunidad Inter congregacional que apoya a las personas y comunidades más vulnerables de la zona, es un eslabón de la red, avisando siempre que detecta algún movimiento extraño. “Islandia es conocida como la Venecia del Amazonas, por sus canales y sus casas en palafitos de gran belleza. Pero también es un enclave esencial para el tráfico de mercancías y también de personas”. En Leticia (Colombia) es el Padre Valerio Sartor, un sacerdote brasileño jesuita miembro del SJPAM-Servicio Jesuita Panamazónica (miembros de la REPAM-Red Eclesial Panamazónica) , quien ayuda a detectar, pero también a formar y sensibilizar sobre la trata de manera que se pueda evitar. “Es muy difícil cuando el proceso comienza poder rescatar a las personas que se han visto arrastradas a esa situación, sin embargo, con los jóvenes, con las familias, sí podemos actuar”. Por último, en Atalaia do Norte (Brasil) está la misionera madrileña Marta Barral, una laica javeriana que muestra una fuerte implicación y que también apoya a la comunidad en la lucha contra el maltrato machista y otro tipo de abusos

Graffiti en Atalaia do Norte (Brasil) contra la violencia. Foto Marta Isabel González/CIDSE y REPAM
Graffiti en Atalaia do Norte (Brasil) contra la violencia. Foto Marta Isabel González/CIDSE y REPAM

Cómo funciona la trata en la Amazonía

Según la ONU nadie se salva. Todos los países están afectados por la trata, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas y los traficantes siguen actuando amenazando principalmente a mujeres y niñas. Pero ¿es esto diferente en el Amazonas? No hay sorpresas. Barral nos lo confirma. “Es siempre igual. Los niños, sobre todo las niñas y los más jóvenes de la comunidad son engañados. En realidad, sus padres son los engañados. Alguien llega al poblado y les ofrece una vida mejor para los más pequeños de la casa, estudios o quizá un pequeño empleo y formación profesional para lograr algunos ingresos para la familia”.

Obviamente la realidad de pobreza y la necesidad que también viven estas comunidades, en su mayoría indígenas, hacen que este método siempre funcione, pues como lo primero es la supervivencia de la familia, las promesas hacen que casi nadie intuya que detrás de esa promesa de una vida mejor se esconde una realidad de trata o esclavitud, abusos o el comienzo de un camino, muchas veces sin retorno, en el negocio del tráfico sexual.

La sensibilización debe ser de toda la sociedad y la lucha con la justicia es enorme pues, a pesar de que muchos países tienen leyes nacionales en la lucha contra la trata de personas ocurre no pocas veces que las víctimas puedan llegar a ser criminalizadas por alguna de sus acciones mientras que los traficantes quedan impunes.

Nathalia Forero con la camiseta de la Red. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE y REPAM
Nathalia Forero con la camiseta de la Red. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE y REPAM

El apoyo de la Iglesia

La red es una realidad independiente de la Iglesia católica, pero el vínculo es, como hemos explicado, muy profundo. En ella participan Maristas, Lauritas, Jesuitas, Vicentinas, Franciscanos, Franciscanas, Javerianos, Canónigas Regulares de San Agustín además de la ya mencionada comunidad Inter congregacional de Islandia, Perú, entre otros.

Además, entre los últimos logros de la RETP es la firma conjunta el pasado mes de mayo de lo que han denomina como “Manifiesto contra la trata”  por parte de los tres obispos de las diócesis del Amazonas: Monseñor José Travieso claretiano extremeño, obispo del Vicariato de San José de Amazonas (Perú), Monseñor José de Jesús Quintero Dias, Obispo del Vicariato de Leticia (Colombia) y el gallego javeriano Don Adolfo Zon Pereira, obispo de la Diócesis de Alto Solimoes (Brasil). En este documento la Iglesia Católica de la Triple Frontera Amazónica manifiesta públicamente su “solidaridad, apoyo y compromiso con la población indígena, ribereña, mestiza y demás habitantes de las fronteras víctimas de la Trata de personas y tráfico de migrantes que con más fuerza en los últimos años viene generando dolor, desesperanza y desarraigo al atentar contra la dignidad y el cumplimiento de los Derechos y libertades fundamentales”.

El documento expresa la preocupación de las tres diócesis por esta realidad compleja y lo hace en cuatro puntos esenciales. En primer lugar, rechazando “toda forma de violencia en que la vida tenga un precio y sea explotada con cualquier fin”. En segundo lugar, llamando “a la sociedad civil, autoridades, instituciones y organizaciones a comprometerse conjunta, integral y oportunamente para luchar contra la trata que se ensaña en las comunidades y poblaciones más vulnerables”. En tercer lugar, las tres diócesis piden que se hagan efectivos, oportunos y proféticos los compromisos firmados por las autoridades locales y referentes institucionales de los tres países de las Fronteras Brasil-Colombia y Perú en diciembre del pasado año en el “Gran Pacto por la erradicación de la trata de personas y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes-Capítulo Amazonas“ y así “se erradique y/o mitiguen los casos de Trata en la región por medio de buenas prácticas de migración, acompañamiento a víctimas, diseño de políticas públicas y trabajo en red.” Y es que las víctimas, insiste el documento “requieren acompañamiento, asistencia y apoyo en su proceso de recuperación frente a daños psicológicos y físicos a veces irreparables.” Pero, además, se pide que la justicia y el acompañamiento sean garantes del inicio de inclusión y trato digno en el restablecimiento de sus derechos.

Mapa esquemático de la zona. Foto. Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM
Mapa esquemático de la zona. Foto. Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM

Por último, el manifiesto resalta la existencia de la propia Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas de la Triple Frontera como un testimonio de unidad, compromiso y resistencia en la Defensa de la Vida, la Cultura y el Territorio, desde la prevención, acompañamiento a las víctimas del abuso y violencia sexual, así como la promoción de los Derechos de los niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres engañados y/o sometidos a la compra y venta de su dignidad y libertad. Estas iniciativas y procesos nos convocan como laicos/as, religiosos/as, sacerdotes y obispos a ser esperanza, luz y presencia para las comunidades y familias de la región.

La realidad de la trata contra personas en el Amazonas quizá no sea el tema principal a trabajar en el próximo Sínodo del mes de octubre, pero si algunos de los temas relacionados con ella, tanto en su prevención como en su causa, y que se han propuesto dentro del Instrumentum Laboris: cuestiones como la salud integral, la educación integral y la migración. Esta última puede ser tanto “pendular” que va y viene del campo a las ciudades, “desplazamientos forzados” dentro de un mismo país, “migraciones voluntarias” hacia las ciudades que dan lugar a procesos de urbanización de las comunidades indígenas, muchas veces vinculados a la deforestación y abusos medioambientales y también “migraciones internacionales”, generalmente involuntarias y forzadas, como lo es la trata, una de sus peores y más escandalosas formas.

 

 

[1] Este reportaje sobre la Triple Frontera de la Amazonía ha sido posible gracias a CIDSE y REPAM y ha sido publicado en la Revista Vida Nueva número 3.142 del 30 de agosto de 2019 bajo el título “Eslabones contra la trata en la triple frontera de Colombia, Perú y Brasil” (VER REPORTAJE en PDF aquí, sumario de revista AQUÍ y artículo reducido-ONLINE en Vida Nueva, aquí)

De una jungla a otra #SinodoAmazónico

En la última entrevista que he hecho al Padre Dario Bossi, misionero comboniano italiano que lleva ya muchos años en Brasil y es uno de los miembros del comité ejecutivo de la red “Iglesias y Minería”, me decía que si queremos entender lo que supone la Amazonía desde la vieja Europa y de otros países desarrollados, deberíamos hacer como cuando los misioneros se van a vivir a tierras de misión: abrir la mente, abrir el corazón y ser capaces de transformar aquellas creencias previas que teníamos sobre una realidad. Y es que, cuando viajas, no tienes que cambiar tu mente, la tienes que dejar en casa. Pues así tenemos que hacer en Europa, dejar nuestra mente, nuestras creencias a un lado para abrirnos a la realidad de la región del Amazonas, lejana en kilómetros pero que nos afecta directamente.

¿Cuántas veces al despertarnos pensamos que la lluvia que nos moja (ya cada vez menos), quizá ha sido generada en la Amazonía, el bioma más importante del planeta? Una de cada tres, vienen de allí.  ¿Acaso sabemos que el ecosistema más importante del planeta está en peligro por las empresas extractivas, por algunos empresarios sin escrúpulos? ¿Acaso sabemos que en este lugar de América se están vulnerando sistemáticamente los derechos humanos de muchos pueblos, sobre todo indígenas y que quienes luchan por defender a esas personas y el cumplimiento de esos derechos, están siendo perseguidos y asesinados? ¿Sabemos que además de la Amazonía (nueve países), el segundo ecosistema más importante del planeta está en África y es la Cuenca del Congo (once países)?

El río Amazonas entre Colombia, Perú y Brasil. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM
El río Amazonas entre Colombia, Perú y Brasil. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM

El papa Francisco, con Laudato Si’ (encíclica publicada en junio de 2015 y que es ya la encíclica más citada de la historia) unió para siempre el respeto del medio ambiente y el desarrollo humano y sólo unos meses después, en septiembre la ONU instituyó los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) que igualmente vinculan los dos aspectos de una manera inseparable.  Dos años después el papa Francisco volvió a hacer historia al proclamar el primer Sínodo de los obispos de carácter ordinario y centrado en una región de la tierra: la Amazonía. El que ya es conocido como el “Sínodo Verde o Sínodo de la Amazonía y que se titula “Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral” tendrá su fase final en el próximo mes de octubre en Roma.

Unas mujeres esperan un bote para cruzar el Amazonas. Foto. Marta Isabel González Álvarez /CIDSE & REPAM
Unas mujeres esperan un bote para cruzar el Amazonas. Foto. Marta Isabel González Álvarez /CIDSE & REPAM

Para preparar este “momentum” único en la Iglesia y hacer de puente entre “junglas” bien diferentes pero indivisibles en su destino común: América y Europa (y el resto de continentes), la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) organizó en la Universidad de Georgetown (Washington, EEUU) un encuentro internacional titulado  “ECOLOGÍA INTEGRAL: una respuesta sinodal desde la Amazonía y otros biomas/territorios esenciales para el cuidado de nuestra casa común” y en el que se han dado cita más de un centenar de personas, entre ellos diez cardenales, numerosos obispos y sacerdotes y organizaciones católicas que trabajan por el desarrollo y la justicia global.  Todo lo que sea necesario para centrar el foco en la realidad que viven 35 millones de personas que viven allí, incluyendo a casi tres millones de indígenas pertenecientes a 390 pueblos y a otros 137 pueblos aislados o no contactados y que hablan 240 lenguas de 49 familias lingüísticas.  Para recordar que en la Amazonía se concentra el 20% del agua dulce no congelada del planeta, el 34% de los bosques primarios, el 30% de la flora y de la fauna del mundo. Y para, en definitiva, trabajar y reflexionar sobre la perspectiva de que “todo está conectado” y que de todos depende que el documento que surja de este Sínodo no sea un punto de llegada, sino de partida, en la defensa de nuestra “casa común” y de quienes habitamos la tierra.

 

Leer esta columna tal y como fue publicada en “Alfa y Omega” (Ver PDF)

“Ese punto en el mapa”

Tal y como escribió en 1965 Charlotte Delbo: “Se sabe que ese punto del mapa es Auschwitz.  Se sabe eso. Y se cree saber el resto”.

Es difícil tomar la decisión de ir a ver una exposición así. Es como decidir meterse astillas entre las uñas. Como ahogarse, durante unas horas, con arena. Sabes que lo vas a pasar mal. Sabes que no te vas a quedar igual. Y eso es lo bueno. Ojalá sea así. La exposición es “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos”.

 Una de las fotos del “Álbum de Auschwitz” de Hoffmann y Walter, único archivo fotográfico de las llegadas en tren al lugar en mayo de 1944 y fotos encontradas por Lilly Jakob-Zeimanovic.
Una de las fotos del “Álbum de Auschwitz” de Hoffmann y Walter, único archivo fotográfico de las llegadas en tren al lugar en mayo de 1944 y fotos encontradas por Lilly Jakob-Zeimanovic.

Parece que queda poco que añadir cuando, como casi todos los que leen esto, se han visto decenas de películas y leídos numerosos libros sobre el exterminio nazi en el campo de Auschwitz. Y más aún, cuando, como es mi caso, se ha tenido la suerte de haber estado en Polonia conviviendo con polacos y de haber paseado por el Gueto judío de Cracovia. Y cuando se ha podido visitar Israel (no en peregrinación, sino visitando el país y documentando algunos de sus realidades más duras como la de los beduinos abandonados en tierra de nadie) o cuando ya se ha tenido la oportunidad de haber visitado el escalofriante  Yad Vashem de Jerusalén.

Exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos. Foto. Marta Isabel González
Exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos”. Foto. Marta Isabel González

Pero después de visitar (por fin) esta muestra que recoge más de 600 objetos originales del campo de refugiados y de haber podido experimentar con la imprescindible audioguía, momentos indescriptibles de dolor y de respeto y admiración, no puedo dejar de dedicar estas breves líneas porque la considero imprescindible. Y quizá así, si es posible, lograr animar, a quien me lea, a que venza esa pereza que da el tema, ese miedo a sufrir, esa desafección a recordar el sufrimiento ajeno, esa falta de ganas de estar tres horas aproximadamente con uno mismo y enfrentándose a los relatos de la historia reciente y vergonzosa de la humanidad mientras  recorre con pesadumbre, vergüenza, asombro, pavor y tristeza, las enormes salas del  Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid.

Dibujo anónimo de una de las personas que estuvo en Auschwitz, encontrado dentro de una botella. Foto Marta Isabel González
Dibujo anónimo de una de las personas que estuvo en Auschwitz, encontrado dentro de una botella. Foto Marta Isabel González

Diez cosas que no me gustaría olvidar de esta experiencia, y que quizá ya oí alguna vez, pero hoy rememoro gracias a la exposición, son:

  • Que allí en Auschwitz sólo pasó tiempo el 30% de las personas que allí llegaron (el 18% si eran judíos) ya que el resto, entre el 70% y el 82% era directamente llevado a asesinar a las cámaras de gas nada más llegar, empezando por los ancianos, enfermos y por supuesto, los niños.
  • Que los nazis se jactaban como un gran “logro” que en Auschwitz las cámaras de gas eran tan grandes que podían ejecutar a 2.000 personas cada vez, a diferencia del de Treblinka donde “sólo” entraban 200 personas. Pero que además era estupendo que en Auschwitz nadie sabía que iba a morir porque se les decía que se les iba a desparasitar.
El absurdo, convertido en ley. Cartel explicativo de los matrimonios permitidos y prohibidos en virtud de las Leyes de Nüremberg (1935). Foto Marta Isabel González
El absurdo, convertido en ley. Cartel explicativo de los matrimonios permitidos y prohibidos en virtud de las Leyes de Nüremberg (1935). Foto Marta Isabel González
  • Que las personas que formaron los Sonderkommando (comandos especiales que se encargaban de gasear y luego quemar los cuerpos, no sin antes arrancarles los dientes de oro) nunca superaron ni superarán lo que hicieron pero, de algún modo les debemos el hecho de conocer la verdad de ese monstruoso lugar. Y que entre los miembros de ese Sonderkommando había un rabino que se encargaba sólo de quemar a niños y bebés. Y que antes de hacerlo rezaba sobre cada uno una oración fúnebre judía o kadsh.
  • Que la valentía de dos personas y el llamado Informe Vrba- Wetzle (conocidos también como Los protocolos de Auschwitz) que contaba lo que ocurría allí, salvaron a unas 100.000 personas. Y la valentía del español Angel Sanz-Briz, a 5.000 judíos.

    Este español, Ángel Sanz-Briz, salvó a 5.000 judíos desde su puesto diplomático de Budapest.
    Este español, Ángel Sanz-Briz, salvó a 5.000 judíos desde su puesto diplomático de Budapest.
  • Que en esos vagones pequeñitos de esa época metían a unas 150 personas como animales y les daban un cubo para beber agua y otro para hacer sus necesidades.
  • Que el primer año allí no había literas y dormían en el suelo. Y que luego en cada barracón había trilíteras de madera para alojar a cuantos más mejor con un cubo como letrina y sin aislamiento ante el frío.
Vagón real a la entrada de la exposición "Asuchwitz. No hace mucho. No muy lejos". Foto Marta Isabel González
Vagón real a la entrada de la exposición “Asuchwitz. No hace mucho. No muy lejos”. Foto Marta Isabel González
  • Que la dieta cada día y en los mejores momentos no superaba 500 Kc a base de café ralo con achicoria, y litro de sopa de nabo y verduras (muchas veces podridas) y 35 gr de pan.
  • “Todo el mundo te odia…” decía un anónimo enviado a un comerciante judío al que los nazis le quitaron todo, que sobrevivió a Auschwitz, pero al que le llegaban este tipo de mensajes para quejarse de él porque recibía alguna ayuda económica tiempo después.
Con juegos como estos titulados "Judio! fuera de la ciudad" los nazis sembraron su odio en los más pequeños. Foto Marta Isabel González
Con juegos como estos titulados “Judio! fuera de la ciudad” los nazis sembraron su odio en los más pequeños. Foto Marta Isabel González
  • Que los mensajes y enseñanzas que los supervivientes nos proponen son muy simples y muy difíciles a la vez: elegir el amor en vez del odio, respetar a todas las personas sean cuales sean sus creencias religiosas, sus ideas políticas, el color de su piel, la sangre que corre por sus venas, buscar la paz, hacer algo por los demás, cooperar, buscar el bien.
  • Y que, gracias a las fotos del conocido como “Álbum de Auschwitz” de Hoffmann y Walter, único archivo fotográfico de las llegadas en tren al lugar en mayo de 1944 y fotos encontradas por Lilly Jakob-Zelmanovic, hoy podemos sumergirnos en esas miradas de miles de personas que llegaban a un lugar pero que no sabían exactamente dónde estaban. Y estaban en ese punto del mapa del que habla Delbo.

Ese punto en el mapa
esa mancha negra en el centro de Europa
esa mancha roja
esa mancha de fuego
esa mancha de hollín
esa mancha de sangre esa
mancha de cenizas para millones
un lugar sin nombre.

De todos los países de Europa
de todos los puntos del  horizonte
convergían los trenes hacia lo innombrado
cargados de millones de seres
que eran descargados allí
y no sabían dónde estaban
eran descargados con su vida
con sus recuerdos
con sus pequeños dolores
y su gran asombro
con su mirada que preguntaba
y no veía sino fuego,
que ardieron allí sin saber dónde estaban.

Hoy se sabe
Desde hace algunos años se sabe
Se sabe que ese punto del mapa es Auschwitz
Se sabe eso
Y se cree saber el resto”. 

Charlotte Delbo,
Auschwitz y después II.Un conocimiento inútil,
Turpial, Madrid 2004

 

Hacer bien el BIEN: comunicación veraz para un desarrollo compartido

El 24 de octubre y con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo, Manos Unidas, desde su Delegación de Cuenca, organizó una Mesa Redonda en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este evento, en el que participaron un centenar de alumnos, se tituló “Hacer bien el BIEN: comunicación veraz para un desarrollo compartido” y estuvo coordinada por Marta Isabel González, Doctora en Periodismo y miembro del Departamento de Comunicación en los Servicios Centrales de Manos Unidas, que planteó los objetivos generales del encuentro y quiso acompañarse de compañeros periodistas de medios de comunicación y otros compañeros del mundo de la universidad, que desde sus diferentes puntos de vista, trataron la cuestión de cómo la comunicación y el periodismo, tanto desde los medios como desde los departamentos de comunicación de las ONG, pueden ayudar a construir un mundo mejor al transmitir e informar sobre la realidad de empobrecimiento y desigualdad que sufren, aún hoy, millones de personas en el mundo.

Mesa Redonda con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo
Mesa Redonda con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo

Desde la Universidad, Maria José Ufarte, profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, hizo un recorrido por el último viaje con medios de comunicación que Manos Unidas llevó a cabo en Benín el año pasado, destacando los aspectos prácticos que dichos viajes tienen. Por su parte, Emilio José Gómez, profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha y que es además Responsable del Área de Derechos Humanos de Justicia y Paz, centró su intervención en la cuestión del “Bien” entendido desde todas sus facetas y animando a la implicación de los jóvenes.

Irene Díaz, Marcelo Ortega, Encanacion Pérez, Delegaca de Manos Unidas en Cuenca y Marta Isabel González a la entrada de la Facultad de Periodismo
Irene Díaz, Marcelo Ortega, Encanacion Pérez, Delegaca de Manos Unidas en Cuenca y Marta Isabel González a la entrada de la Facultad de Periodismo

Desde los medios de comunicación, se contó con la participación de Irene Díaz, cofundadora junto a Santiago Barnuevo, del espacio de RNE-R5 “Cinco minutos para la cooperación” y actual editora de informativos en RNE-Toledo, que contó su experiencia en ese programa y compartió algunos ejemplos de ese programa. Y por su parte Marcelo Ortega, redactor del periódico La Tribuna de Albacete, contó su experiencia profesional y personal durante su viaje a Burundi en el viaje de medios de comunicación que Manos Unidas organizó hace cuatro años.

Un aspecto de la sala y la asistencia a la Mesa Redonda organizada por Manos Unidas Cuenca
Un aspecto de la sala y la asistencia a la Mesa Redonda organizada por Manos Unidas Cuenca

El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla, hicieron acto de presencia durante la mesa redonda resaltando el interés e importancia que eventos así tienen para los futuros profesionales del periodismo y la comunicación.

El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla. En el medio Encarnación Pérez, delegada de Manos Unidas en Cuenca
El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla. En el medio Encarnación Pérez, delegada de Manos Unidas en Cuenca

Por último, y de manera espontánea, participó en la mesa redonda el misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo y que contó su experiencia allí, para alegría de los alumnos participantes que también aprovecharon para entrevistarle.

El misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo
El misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo

Migraciones climáticas: huir o morir

El cambio climático en un fenómeno global cada vez más grave porque afecta a los propios medios de subsistencia. Según datos de ONU, se estima que, dentro de apenas treinta años, las pérdidas en cosechas de cereal pueden llegar al 20 % y que la desnutrición puede aumentar otro 20 % en el África subsahariana. En 2050 podría haber cerca de mil millones de personas desplazadas por esta causa.

La población está huyendo ante esta realidad. Aunque la mayor parte de las personas emigra a causa de la pobreza, la violencia y los conflictos, a estas razones se suman los desastres naturales y otros efectos adversos del cambio climático. El Consejo Noruego para Refugiados señaló que ya en 2016 hubo 24 millones de refugiados climáticos.

Afortunadamente, también crece la conciencia de que aún es posible hacer algo si existe voluntad. El problema está cada vez más delimitado: el cambio climático es, principalmente, una consecuencia de las emisiones de carbono a la atmósfera provocadas por modelos de consumo y producción insostenibles y cuyas consecuencias sufren, sobre todo, las personas más pobres. Así, en países de alto riesgo, las poblaciones podrían sobrevivir mejor a este fenómeno si se aplicaran los convenientes mecanismos de mitigación. Del mismo modo, los gobiernos podrían apoyar más y mejor a las poblaciones tras los desastres naturales de forma que las personas pudieran reconstruir sus medios de vida sin necesidad de migrar. Sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos. En muchos países africanos, la inestabilidad política, la mala gobernanza y la falta de recursos impiden que se pongan en funcionamiento los mecanismos de prevención y adaptación al cambio climático.

En este marco de lucha contra el cambio climático se celebró a finales de enero la jornada «Migraciones Climáticas» en el auditorio de CaixaForum en Madrid, organizada como parte de la campaña Si cuidas el planeta, combates la pobreza que desarrolla la alianza de instituciones católicas españolas Enlázate por la Justicia (Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES). En este encuentro dedicado al debate y la reflexión participaron, entre otros, Víctor Viñuales, presidente de la Fundación ECODES y el pescador senegalés emigrado Serigne Mbaye. Con las aportaciones de ambos y de los asistentes se trató de analizar y valorar con más intensidad las consecuencias que la falta de cuidado del medio ambiente está teniendo sobre las personas más desfavorecidas del planeta.

El éxito de asistencia y participación en la jornada supuso, sin duda, un emocionante impulso para continuar nuestro trabajo de sensibilización y apoyo a las comunidades más afectadas por el cambio climático.

Serigne Mbaye en el Evento Migraciones Climáticas-Foto Marta Isabel González

Mirar hacia delante con esperanza

Serigne Mbaye es senegalés, del pueblo costero de Kayar. Ha vivido en su propia carne el deterioro medioambiental de su país. Tanto las tierras cultivables como la riqueza y biodiversidad del mar han sido afectadas por el cambio climático y los abusos del ser humano. Y esto tuvo mucho que ver con su decisión de embarcarse en un cayuco para llegar hasta España hace 12 años. Hoy es socio de un restaurante vegetariano en Madrid, una iniciativa que trata de integrarse en su entorno para transformarlo y fomentar un mundo rural vivo y respetuoso con el planeta.

Una vida de servicio pegadita al sagrario

Aunque soy periodista, creo que nunca me acostumbraré a las malas noticias. Eso es lo que me ha sucedido esta pasada primavera, cuando, como cada vez que vengo de visita a mi Astorga natal, he ido a ver a mi buena amiga Sor Concepción Vidal a la Residencia de Ancianos Virgen de los Desamparados de Astorga (León). “¿Sor Concepción Vidal?” – me han dicho en la portería al preguntar por ella. “Si, vengo a verla y le traigo unas cosas” – he dicho. “Sor Concepción Vidal ha fallecido”.

Me ha costado mucho creerlo. La última vez que habíamos estado juntas por Navidad se encontraba muy bien y cuando le aseguré que cada mañana rezaba por ella y su salud, pues había tenido una temporada un poco complicada con varias caídas y roturas de costillas y sus consiguientes complicaciones, lo cierto es que se encontraba mejor y me dijo que no hacía falta. “Bueno, -le dije yo- voy a seguir rezando”. Esa tarde de Navidad estuvimos sentadas juntas en la magnífica capilla de la Residencia, donde tantas veces nos encontrábamos y charlábamos. Rezamos juntas el Rosario, pues yo no había llegado a tiempo al que rezan siempre cada tarde con los ancianitos.  Y nos poníamos al día.

Nacimiento con figuras de gran tamaño (tamaño humano) que instalan cada Navidad en la Residencia de Astorga
Nacimiento con figuras de gran tamaño (tamaño humano) que instalan cada Navidad en la Residencia de Astorga

Hace casi once años que la conocí. Yo tenía 32 años y acababa de perder a mi madre de manera sorprendente debido a una enfermedad rara que se la llevó en tan sólo dos meses y con sólo 67 años. Para rezar tranquila y apoyarme en el sagrario, me acercaba a la capilla del Asilo, muy cercana a mi casa. Sor Concepción siempre estaba allí. Cuidaba las flores del altar, limpiaba y dejaba todo reluciente preparando con detalle y esmero cada elemento de la liturgia sagrada. Cuando se acercaba la Misa de Gallo hablábamos de cómo vestía a cada Niño Jesús del oratorio y en una ocasión me permitió dar un beso a una Sagrada Forma antes de ser consagrada “Para cuando llegue Jesús” – me dijo, “se encontrará tu beso”.

Su buena mano con las plantas me hacía recordar a mi madre y yo creo que hablamos de eso la primera vez, pues también cuidaba de las plantas de las galerías y estaba pendiente del jardín trasero. Durante mis viajes por el mundo tanto por placer como visitando proyectos de cooperación debido a mi trabajo en Manos Unidas, le enviaba postales que veía con flores. Y pronto ella empezó a enviarme periódicamente cartas con oraciones y con imágenes de la Virgen, del Niño Jesús, de San José.

Sor Concepción rodeada de su hermana, Aurora Vidal y de Marta Isabel González en el jardín de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga
Sor Concepción rodeada de su hermana, Aurora Vidal y de Marta Isabel González en el jardín de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga

Juntas vivimos, años después, el fallecimiento de mi padre en 2011, y también el de su cuñado Juan Antonio, y el fallecimiento de Sor Constantina y de Sor Lucía, otra de sus hermanitas de la Residencia poco tiempo atrás. Ambas creyentes, nunca dejamos que la muerte nos llenara de tristeza, pero siempre compartimos juntas esos dolores y muchas alegrías también y cosas del día a día y de la actualidad de la vida de la Iglesia. Con escalofríos recuerdo cómo me contaba que tenían que cuidar de que al llevar al Hospital de León a sus ancianitos, se notara que iban acompañados, porque “si los ven solos– me aseguraba- enseguida les administran morfina”. Aquello me escandalizó por la crudeza y naturalidad con la que contaba una práctica que yo consideré, sin ninguna duda, próxima a la eutanasia y digna de una mayor y más profunda investigación y posible denuncia posterior.

No se le escapaba ninguno de mis artículos en Día 7 o en Alfa y Omega, y a veces nos regalábamos algún libro o revista. Aún tengo algunos números de Anales la revista de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados o el libro de los “Ejercicios Espirituales con el Hermano Rafael” que tanto le gustó. Y en nuestras conversaciones también comentábamos la actualidad, pues le gustaba escuchar la Cope y sobre todo a Radio María, con sus auriculares, mientras recogía la capilla o colocaba algún centro floral.

Sor Concepción fotografiada con la moto nueva de su sobrino Alberto

Precisamente para poder escuchar la radio me dijo la última vez “Tráeme más auriculares, que ya no me quedan desde la última vez”. Y es que siempre le llevaba varios de mis viajes (no quería unos mejores) y en el tren y en los aviones siempre les pedía otro par de auriculares a las azafatas “para una amiga”. Esta vez le traía varias decenas acumulados de varios viajes y recopilados de amigas a las que les he hablado de ella. Pero ya no se los he podido dar. Y lloro pues sé que ya no podrá rezar por mí como hacía, ni escribirme más cartas. Lloro porque se ha ido mi amiga. Pido su oración desde el Cielo donde sé que se ha ido directa a encontrarse con María de los Desamparados y donde su sonrisa y su bondad será seguro recompensada por Jesús, su esposo al que siempre amó tanto y con quien tanto deseaba estar.

Sor Concepción en 2012
Sor Concepción en 2012

EL CUIDADO POR LOS DETALLES

Sor Concepción de San Francisco de Asís Vidal San Martín (Mansilla del Páramo 1 de mayo de 1942 – Astorga 4 de febrero de 2018) era la mayor de tres hermanos, Aurora y Constantino. Ingresó Estuvo en Masarrochos (Valencia) y en Córdoba y Sevilla de “Martita” y muchos años en Aguilar de Campoo . Ingresó en las Hermanitas de los Ancianos Desamparados el 12 de octubre de 1954 y se consagró personalmente al Corazón de Jesús el 8 de diciembre de 1956. Y ya, el resto de sus “fechas especiales” siempre fueron el 30 de abril: en esa fecha de 1958 tomó los hábitos, en 1960 la Primera Profesión, en 1963 la Profesión Perpetua, en 1985 las Bodas de Plata y en 2010 las Bodas de Oro. Sor Concepción tenía por costumbre guardar frases bonitas. Y también con sus recuerdos personales guardaba cuidados y elaborados recordatorios de sus “fechas especiales”.

En sus cartas muchas veces incluía esos mensajes, seleccionándolos con todo mimo. Casi siempre eran relacionados con Jesús y con la Virgen y mensajes especiales para Navidad y Pascua. Pero siempre añadía a esas cartas con mensajes ya elaborados sus propias letras con cariños y oración para la amiga a la que escribía.

El oratorio de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga.
El oratorio de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga.

Rosalía García y su entrega a los indígenas ‘mbya guaraníes’ de Paraguay

Algunas pinceladas a modo de pistas. Nació  el 3 de marzo de 1939 en Vacariza, una pequeñísima aldea de la parroquia de A Enciñeira y perteciente al Concejo de Quiroga, en Lugo y es la segunda de una familia de seis hermanos. Hace ahora 36 años que llegó a Paraguay.

Desde 1982 al 91 estuvo en Pirayú y desde 1991 vive en Paso Yobái , una pequeña localidad de 3.600 habitantes situada en el Departamento de Guairá (Paraguay).

Desde allí y en pequeñas  comunidades como Isla Hu y Vega Cue, lucha por el desarrollo y la dignidad del pueblo indígena de los “mbya guaraníes” gracias a la ayuda, entre otros, de la ONG de Desarrollo Manos Unidas.

Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas
Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas

¿Ya sabes de quién te hablo? Pues sí…ella es la hermana Rosalía García Arias, que se hizo religiosa en 1959 en la orden de las Carmelitas Misioneras Teresianas (CMT), una congregación de origen español fundada en Ciudadela (Menorca) en 1860 por el carmelita descalzo, el ahora beato Francisco Palau y Quer.

Es pequeñita de estatura, vivaracha, muy inteligente y rápida, y conduce un jeep enorme que casi la duplica en altura, pero que domina a la perfección deslizándose sobre el barro de la zona, que a menudo es muy abundante y convierte las  carreteras en pura mantequilla.

Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González
Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González

Pero lo que más me llama la atención de ella es su gran corazón, sencillo y sin doblez, y su modo también sencillo (que no simple) de vivir y practicar el Evangelio con su vida y entrega diaria y  un enorme respeto y admiración a la religiosidad ancestral del pueblo indígenas “mbya guaraní” (112.000 personas), uno de los 19 pueblos indígenas con cinco familias lingüísticas, que habitan en este país de Sudamérica.

Y es que, pese a esta riqueza que suponen los pueblos indígenas, sin embargo, aún no están bien valorados por la sociedad: “Es una pena que en esta sociedad avanzada no logremos ver a estas personas como iguales. –asegura Rosalía – y es triste ver como sufren discriminación. En muchas ocasiones, por un mismo trabajo, los indígenas cobran hasta un 40% menos que el resto. Pero claro, es necesario que tengan la formación y educación necesarias para saber reclamar sus derechos y en esto también les apoyamos”.

Piscicultura, agricultura, taller de motos...el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Piscicultura, agricultura, taller de motos…el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Manos Unidas ha apoyado la labor de las misioneras carmelitas teresianas en el departamento de Guairá (Paraguay) desde hace décadas con proyectos de infraestructuras, educativos, de formación profesional y de seguridad alimentaria. Se les apoya en sus reivindicaciones y se les acompaña en su desarrollo a través de una convivencia respetuosa y una inculturación que deja patente, en muchos casos, la admiración por sus valores.

Uno de estos proyectos es la construcción, equipamiento y atención del Centro  Educativo Bilingüe y Escuela de Formación Agropecuaria de Isla Hú, situado en una de las seis comunidades habitadas por nativos mbya guaraníes. Allí, cerca de un centenar de jóvenes adquieren cada año la formación profesional que les permite, a ellos y sus familias, tener un presente y futuro mejor ya que ofrece alternativas a los modos de vida de los pueblos indígenas que, tradicionalmente eran cazadores y recolectores, pero que hoy en día  ya no pueden vivir de ello entre otras cosas porque sus tierras han sido vulneradas.

Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas
Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas

Este Centro que ha sido fruto del trabajo conjunto de las hermanas con  la Asociación Opy Porâ Mbaraeteve, ha logrado que se impartan los cursos necesarios que llegan hasta concluir la educación escolar básica, para ello se imparte educación a partir del 3 ciclo de educación bilingüe. Y todos los jóvenes que salen de la escuela con el  bachiller técnico agropecuario indígena son de vital importancia para la supervivencia de la etnia.

Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González
Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González

Rosalía se siente muy orgullosa de lo conseguido. Y no es para menos. Esta  misionera es un ejemplo vivo del acompañamiento y apoyo a las reivindicaciones de este pueblo del que no escatima halagos y admiración: “son pueblos con unos grandes valores como el gran respeto y unión con la naturaleza, las decisiones y vida en comunidad o el especial cuidado a los niños y mayores. Valores, que en muchos casos la sociedad paraguaya ha perdido.

No son menos que nosotros. No son salvajes. Al contrario. Tenemos mucho que aprender de ellos” afirma una vez más  Rosalía y lo repite  siempre que tiene ocasión.

El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Nancy y Cristina en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas
El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas

Y una de esas ocasiones en las que la misionera ha podido explicarse mejor fue durante el viaje que TVE y un equipo del programa Pueblo de Dios (el redactor Ricardo Olmedo y el realizador Carlos González Herrero) hizo a Paraguay junto a los cámaras Antonio Urrea y Felipe Romero, para conocer, acompañados por Pompeyo Sancho (voluntario del Departamento de Proyectos de Manos Unidas) y por mí misma que coordiné el viaje y apoyé en la producción de los programas para, entre todos, poder dar a conocer esta realidad de discriminación e injusticias pero también de superación gracias en  parte a los proyectos que Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia católica en España, apoya en este país latinoamericano un tanto desconocido para la sociedad española.

Fruto de ese viaje y encuentro con Rosalía García es el programa “Indígenas, el paraíso perdido” que Pueblo de Dios (TVE) dedicó a esta realidad de Paraguay y al trabajo que, gracias al apoyo de Manos Unidas, Rosalía García realiza junto a sus hermanas Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobai y que yo desde aquí os invito a ver a través del canal de Yotube de Manos Unidas  y disfrutar, porque no tiene desperdicio.