“Everything is connected” #Laudatosi #Laudatosi5 #5YearsChangeandCare

Con motivo de la celebración del 5º Aniversario de la publicación de la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, desde CIDSE y a quienes hemos participado con ellos estsos últimos cinco años en la campaña “Cambiemos por el Planeta, Cuidemos a las Personas” (inspirada por la encíclica), nos  han hecho una pequeña “entrevista”. Algunas de estas respuestas han sido publicadas en este artículo de su web. Otras, han sido replicadas en parte en Redes Sociales (#5YearsChangeandCAre). Yo he querido compartir aquí la entrevista completa (aunque esté en inglés/English) ya que quiero dejar así constancia de estos últimos 5 años de trabajo y rendir así mi personal homenaje a la labor que hemos realizado, pasito a pasito, pero dejando fuertes raíces que ya germinan dando fruto. El camino sólo acaba de comenzar. El objetivo: cuidar de nuestra Casa Común y de las personas que la habitamos, especialmente de los más desfavorecidos y modificar nuestros estilos de vida por unos más sostenibles.

I have been connected with the campaign CFTP “Change for the Planet, Care for the People” since 2015. I had the opportunity to be in New York covering as journalist and communicator, the presentation of the new 2030 Agenda and Sustainable Development Goals (SDGs) in the UN with CIDSE and Manos Unidas. I lived with special enthusiasm the moment when Pope Francis arrived there to do his speech in the General Assembly, only four months after he published his encyclical Laudato s’. After in December, I participated in the side events during the COP21 in Paris and she lived another unforgettable historical moment when the “Paris Agreement” was finally signed. These two special moments showed me that is real that “all is connected”, and not only Development and Environment and Sustainability, but Communication, Youth, Solidarity, Civil Society Movements, Spirituality, and our Lifestyles and that Laudato si’ expresses perfectly well the opportunity to practice of the Social Teaching building a better world for all the human beings and our Common Home.

How have you been involved with the Change for the Planet- Care for the People initiative? What was your role there?  

Since 2015 until now, I have been connected with CFTP Campaign in three different roles. Since 2015 until 2019 as a journalist and communicator responsible for the CFTP in the Comms Department of Manos Unidas. During 2019 as Communication Officer of CIDSE, coordinating the Comms activities of the Campaign internationally. And the first months of 2020, I have been the Focal Point of the Campaign in Manos Unidas.

Imagen utilizada en estos días para promocionar la campaña dentro del 5 aniversario de Laudato Si #5YearsChangeandCare
Imagen utilizada en estos días para promocionar la campaña dentro del 5 aniversario de Laudato Si #5YearsChangeandCare

What’s your favorite memory to share about Change for the Planet- Care for the People initiative (remember that this is for a public article, so it’s better not to refer to internal meetings or it will be unclear)?  

As it has been said in my presentation I have some special memories from COP21 in Paris in December 2015. We went with a heterogenic group of youth volunteers and members of Manos Unidas and we met many other youngers from all the MOs of CIDSE and also enjoy a lot with all the process, even the terrible travel from Madrid to Paris in a regular Bus. Living the sacrifice and many other difficult and new experiences there, we enforced our team.

The group became bigger in 2017 in Casa Velha Sustainable Camp and the Walk for the Change to Fatima (Portugal) organized by FECONGD and CIDSE, and also the public awareness about sustainable lifestyles inside the youth of Manos Unidas, so in 2018 we built together as teamwork the wonderful experience of the First Youth Sustainable Camp of Manos Unidas in Spain.

El I Campamento Sostenible de Manos Unidas en Mas de Noguera (Castellón), una experiencia inolvidable
El I Campamento Sostenible de Manos Unidas en Mas de Noguera (Castellón), una experiencia inolvidable

Finally, the last year 2019 and living in Brussels, I lived two wonderful moments with the CFT Campaign:  the Youth Residential “Our Common Home” organized by CAFOD and CIDSE in Alton Castle  (UK) sharing and learning with more than 50 young people from 10 countries and 3 continents; and the coordination of the launching of the special publication that CFTP cone in 5 languages (Spanish here), the “Journalists Toolkit on Sustainable Lifestyles” during a four hours Journalist and Expert Panel titled “Talking Integral Ecology and Living Sustainably” organized in Sala Marconi (Radio Vaticana/Vatican News) and as one of the side events of the Amazon Synod. Both activities with the KR Foundation funds and a lot of great memories.

Youth Residencial Camp "Our Common Home" con CAFOD y CIDSE
Youth Residencial Camp “Our Common Home” con CAFOD y CIDSE
Imagen al finalizar la primera de las mesas redondas con las que presentamos en Roma el "Manual para periodistas sobre estilos de vida sostenibles"
Imagen al finalizar la primera de las mesas redondas con las que presentamos en Roma el “Manual para periodistas sobre estilos de vida sostenibles”

What did you learn from Change for the Planet- Care for the People initiative? Did you change any of your lifestyle behaviors or took any new commitment as a consequence? 

I am a bike lover since 2007 and some people admire my braveness because I use my bike as regular transport in a city like Madrid which now is more bike-friendly but not always have been like this. I buy Fair Trade and eat more organic food from local farmers. My dream is to be able to travel regularly all around Europe by High-Speed Train and see all the European Capitals crowded with bikers.

Comunicación con valores en tiempos de coronavirus

El confinamiento motivado por la crisis del coronavirus tiene estas cosas. Recibí la invitación de Alba Montalvo para hacerme una entrevista en directo en su canal de Instagram, algo que no había hecho nunca. Y por supuesto le dije que sí y aquí os la comparto. Y he querido hacer esta entrevista y diálogo de manera pública, no sólo porque ya conocía a Alba y había sido mi alumna en el Máster de Periodismo Social de Crónica Blanca y la Universidad San Pablo-CEU, sino también porque he querido apoyarla en su nuevo proyecto que se llama Tu brújula del Talento con el que pretende ayudar a diferentes profesionales a encontrar su propia dirección profesional, de marca personal pero diferenciándose de otros proyectos

La entrevista ha girado en torno a la Comunicación y los Valores y en ella he podido hablar en libertad de muchos de los valores que el periodismo, la comunicación, la comunicación institucional y la Comunicación para la Solidaridad, como yo la defiendo, debe tener.

Algunos de estos valores que recorren la entrevista y he propuesto como esenciales, son: verdad, libertad, humildad, profesionalidad, perspectiva, empatía, amor, emoción, liderazgo humilde, perseverancia, entusiasmo, honestidad, identidad, autoestima, género, solidaridad o cambio sistémico.

Pero esta entrevista se convierte en un diálogo en el que se desgranan otros muchos temas de actualidad como la crisis del coronavirus (Covid-19), política, los bulos y fake-news, el marketing, las marcas personales, las ONG y su papel en la información, el necesario cambio de paradigma, la crisis sistémica, el medio ambiente y la crisis climática, desarrollo, hambre, Sínodo de la Amazonía…

Espero que os guste este diálogo y os refresque, además de que quizá os reflexionar en una línea diferente, en estos tiempos de crisis (y de oportunidades).

 

Entrevistas #conmigasocial: Natalia Díaz Martín, joven, mujer y activista climática por un mundo mejor

Natalia Díaz Martín tiene 20 años y estudia el tercer año del Grado de Magisterio. Es voluntaria y comprometida activista de Manos Unidas desde 2017, y en 2018 participó en el Campamento Sostenible para Jóvenes de Manos Unidas organizado junto a CIDSE en el Mas de Noguera (Castellón de la Plana). Ese mismo año y junto a Manos Unidas y su red internacional CIDSE, participó en la COP24 de Katowice en las actividades paralelas organizadas dentro de la campaña “Cambiemos por el Planeta, Cuidemos a las Personas”  ( “Change for the Planet, Care for the People” )

En junio de 2019 recibió la Condecoración al Mérito Civil como representante de una España joven y solidaria: “una medalla que guardo con mucha responsabilidad y respeto y que tuve el privilegio de recoger, pero que pertenece a todas las personas que forman Manos Unidas y que dedican su vida y creen en un mundo más bonito, más humano, más compasivo.”

Y en diciembre de 2019 participó junto a Manos Unidas y CIDSE en las marchas y actividades paralelas organizadas con motivo de la COP25 de Madrid, y durante todo ese año en las marchas organizadas por Juventud por el Clima Tenerife #FridaysForFuture de la que es una de las fundadoras en la isla de Tenerife.

Esta entrevista, realizada a propuesta de CIDSE con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer 2020 ( y que puedes leer aquí  en inglés)  la ha impactado mucho pues nunca se paró a pensar en lo diferencial que es ser mujer, joven y activista.

Ella lo expresa así: tras esta entrevista siento que soy un poco más feminista, porque he mirado en mi interior y me he abierto a ustedes con toda confianza, porque creo que, en gran parte, de eso se trata, de querernos y de compartir. Quizá, ha sido uno de los retos más imponentes o la entrevista más profunda que he realizado y que más me ha hecho reflexionar sobre mi existencia y mis características, entre ellas, ser mujer. Cómo descubro en estas líneas, quizá algo tan asumido como mi forma de ser, coincide con un patrón de sentires que comparte el género. ¿Soy yo o ha sido mi educación?

Cuéntanos ¿cómo te implicaste en Manos Unidas como voluntaria?

Aunque un poco apartado durante este ajetreado cuatrimestre, mi voluntariado con Manos Unidas está lleno de experiencias tan diferentes como enriquecedoras.

Mi labor en Tenerife es ir recabando todas las fotos de los eventos que hacemos y soy la encargada de las relaciones de Manos con la universidad. Además, he participado en mercadillos, dado charlas en colegios… Y formo parte de la red de jóvenes, que siempre tenemos cosas entre manos.

Natalia Díaz, Laura Menéndez, Alicia Gómez, Adrián González e Irene Rodríguez durante las Jornadas de Formación de Manos Unidas de 2019
Natalia Díaz, Laura Menéndez, Alicia Gómez, Adrián González e Irene Rodríguez durante las Jornadas de Formación de Manos Unidas de 2019

¿Por qué es importante que el movimiento contra la Crisis Climática anime a las mujeres a involucrarse?

Una de las oportunidades de esta crisis climática es que nos afecta a todos, aunque no de la misma manera. Por tanto, por un lado, todos nos vemos involucrados y necesitamos cambiar y, por otro, los países en vías de desarrollo se ahogan tras la falta de mitigación, sus consecuencias y su carencia de recursos. Asimismo, dentro del grupo de personas, como es bien sabido, mujeres, niños y ancianos son los más vulnerables y expuestos a este cambio sin precedentes y quienes más los sufren.

Por lo cual, desde esta perspectiva, la presencia de mujeres en la lucha climática es tan necesaria como ineludible.

Más allá de este hecho, en un mundo predominantemente patriarcal, las mujeres son una potente fuente de cambio, por sus tareas y labores. De hecho, me atrevería a decir la más eficaz. Si ellas cambian, el sistema cambia y con mayor rapidez.

Así que, no solo es importante alentar a las mujeres, porque en esta lucha necesitamos todos de todos, su valor y participación como activistas es imprescindible. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el cambio se está produciendo desde lo local a lo global.

Durante la COP25 de Madrid los jóvenes activistas y voluntarios de Manos Unidas se reunieron y trabajaron juntos.
Laura Menéndez y Natalia Díaz durante la reunión de trabajo que tuvo lugar en Manos Unidas en diciembre de 2019 junto a CIDSE y otros participantes en la COP25 de Madrid

¿Has dudado alguna vez a la hora de ejercer tu liderazgo como activista climática por el hecho de ser mujer?

Es una pregunta difícil porque, aunque al comienzo tenía o tomaba más posiciones de liderazgo, que he ido cediendo a otras personas por diferentes motivos, sin plantearme que uno de estos sea el hecho de ser mujer, me he percatado de que muchas veces la transmisión del mensaje o las personas que más capacitadas veo y siento para transmitirlo son los hombres que me acompañan en esta lucha, quedando relegadas nosotras a un segundo plano o viéndonos más cómodas detrás de las redes sociales. Y, al fin y al cabo, esto se puede descifrar con una lectura de que ocultamos nuestro rostro, en teoría, de forma completamente involuntaria.

Asimismo, aunque desde nuestros inicios, hemos intentado tomar un rol completamente paritario en nuestras intervenciones en público y, la mayoría de las veces, lo hemos conseguido, hay una mayor predisposición masculina.

Las veces que he participado en eventos públicos como debates o medios de comunicación, inclusive la radio (aunque esta menos), ha sido por la creencia de la importancia de dar voz femenina a este movimiento antes que en mí y porque no había más opciones. Así que sí, he dudado muchísimo en tomar liderazgo en esta lucha, por cuestiones de confianza o valía, compartido con el resto de mis compañeras.

No obstante, cuando se ha tratado de compartir mi testimonio de forma escrita, como en esta entrevista, o en los foros de CIDSE siempre me siento muy cómoda y me encanta.

Intervención de los Jóvenes de Manos Unidas en las Jornadas de Formación de 2018 en El Escorial
Intervención de los Jóvenes de Manos Unidas en las Jornadas de Formación de 2018 en El Escorial

¿En las actividades en las que participas como activista climática, tu voz es valorada tanto como la de los hombres?

Relacionado con lo anterior, creo que el mensaje ofrecido por un hombre es más potente o llega más y que, como vemos que pasa con Greta, siempre se nos señala e intenta devaluar por aspectos que nada tienen que ver con nuestro discurso.

Aunque yo no haya sufrido nada de esto, sí que en reiteradas ocasiones me han preguntado por el fenómeno Greta, por ella, por quién hay detrás, y no haciendo alusión a su mensaje.

No obstante, contenta de la cantidad de mujeres activistas climáticas que conozco y el reconocimiento de muchas jóvenes como Helena Gualinga que no dejan de dar voz a esta crisis y a la necesidad de justicia climática, creo que podemos estar orgullosas y sentir que formamos parte de esto tanto o incluso más que los hombres.

Natalia Díaz y otros jóvenes voluntarios de Manos Unidas participantes en marchas contra la Emergencia Climática en Madrid COP25
Natalia Díaz y otros jóvenes voluntarios de Manos Unidas participantes en marchas contra la Emergencia Climática en Madrid COP25

¿Qué crees que podría hacer el movimiento y activismo climático para que se valore más las voces y participación de las mujeres?

No creo que sea una cuestión de activismo climático, es una cuestión de pensamiento y del sistema.

La participación y la voz de las mujeres está, solo tenemos que pararnos a escucharla y darle la misma validez independientemente de quién habla, con la única certeza de que es una persona y, por tanto, merece validez y respeto.

Sin embargo, como he manifestado, se trata de un acto inconsciente, interiorizado y forjado desde nuestro nacimiento, siendo un trabajo personal el ir cambiando, el de seguir informándonos y haciendo un ejercicio de introspección, de saber cómo actuamos y por qué lo hacemos. Quitándonos vendas hasta lograr ver desde una mirada feminista.

No obstante, creo que esta lucha está siendo un gran impulso e interviniendo positivamente en los logros de esta igualdad.

Natalia Díaz junto al resto de miembros de la delegación que Manos Unidas envió a la COP24 de Katowice a participar en los eventos organizados por CIDSE
Miembros de la delegación que Manos Unidas envió a la COP24 de Katowice a participar en los eventos organizados por CIDSE. De izquierda a derecha, Alicia Gómez, Natalia Díaz, Teresa Cerro y Pedro Pablo Angosto.

Entrevistas #conmigasocial. Domi Szkatula o el reto de la igualdad de género en la #Amazonía de Perú

Domi Szkatula  es misionera, pero no tiene el aspecto que te puedes imaginar en un primer momento cuando se habla de misioneras o misioneros. Eso ocurre porque es misionera laica: es decir, no es una monja y en su caso, aunque está muy cerca del espíritu de San Francisco, tampoco pertenece a ninguna congregación religiosa.

Llegó a Perú en 1984, con una guitarra bajo el brazo, usando unos modernos jeans, y convencida de que se quedaría toda la vida para ser útil a los más necesitados y perseguidos. Y también porque para ella era esencial formar parte de la Iglesia muy activamente como misionera, pero, sobre todo, como laica, e hizo de esa reivindicación de la labor de los laicos en la Iglesia parte de su misión, como una especie de “santa rebeldía”.

A lo largo de estos 37 años ha conocido todo el Vicariato de San José del Amazonas trabajando en diferentes puestos de misión, puestos que nunca antes habían sido ocupados por mujeres, y desplazándose anualmente a todos durante 11 años, cuando era la Coordinadora de la Pastoral General del Vicariato. Hoy, es la Responsable de la Pastoral Indígena, puesto que ocupa desde hace ya más de cuatro años. Se siente feliz viviendo en este rincón del planeta y tratar con la gente sencillas y humildes le ayuda a estar más cerca de Dios, “a tocarlo” como ella dice.

Tiene muy marcado su primer destino como misionera en Tamshiyacu a la que considera su “universidad de la inculturación”. También San Pablo, donde atendía a los leprosos y el pueblo de Mazán, a la rivera del Napo, afluente del Amazonas. Allí, junto a otras dos mujeres laicas y en colaboración con animadores y catequistas, crearon una nueva parroquia. Los últimos cuatro años ha vivido en Angoteros, en la frontera con Ecuador y entre los indígenas Kichwas en la Misión Napuruna “Pachaya” (que significa “Padre y Madre del tiempo y espacio”).

Domi Szkatura fotografiada por Ana Palacios en Caballococha (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE&Repam
Domi Szkatura fotografiada por Ana Palacios en Caballococha (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE&Repam

¿Cuál es la situación de las mujeres en la Amazonia peruana?

De acuerdo a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), de la población total de mujeres en el Perú aproximadamente el 24% son mujeres indígenas. Las mujeres de la Amazonía peruana aún viven sujetas a múltiples tipos de discriminación, más aún las mujeres indígenas, donde, en un entorno culturalmente machista, el hecho de ser mujeres, su procedencia, la lengua indígena, el grado de escolaridad, entre otros, hace que los grados de vulnerabilidad y discriminación sean mayores.

A nivel educativo, según el Censo del 2017, solo un 24% de las comunidades nativas cuentan con educación secundaria, haciendo que se eleve el número de deserciones escolares, donde las mujeres son las primeras en ser afectadas ya que para continuar estudiando deben realizar desplazamientos grandes o ausentarse de casa, yendo a albergues que no son supervisados adecuadamente, sin tutores, sin recursos, sin condiciones de salubridad en muchos casos, exponiendo a las niñas y jóvenes a peligros mayores. Por lo que las familias muchas veces prefieren suspender la educación de sus hijas y tenerlas en la comunidad dedicadas a otros oficios, especialmente al trabajo de la chacra o forman muy temprano la familia. Frecuentemente terminan como madres solteras.

Y en cuanto a la salud, la situación es similar porque además de no tener una cobertura adecuada de establecimientos de salud (solo 4 de cada 10 comunidades lo tienen), tampoco se cuenta con profesionales sensibilizados para atender a pueblos indígenas, no conocen la lengua local, no respetan la medicina ancestral y no conocen la cultura del lugar, esto imposibilita buenos servicios de atención y también prevención.

Obviamente, también en lo referente a derechos sociales y políticos, hay una gran brecha que cubrir. Las mujeres están excluidas de las juntas directivas comunales y hay una escasa participación en espacios de diálogo y en procesos políticos.  Y como en un círculo vicioso, la marginación política, social y económica de las mujeres indígenas, abren la puerta a otra serie de violaciones de Derechos Humanos.  Sobre todo, la violencia, la amenaza mayor para todas las mujeres, pero aún más en el caso de las mujeres indígenas puesto que a menudo ese tipo de violencia puede verse invisibilizada y las mujeres son silenciadas por conceptos culturales o ancestrales mal entendidos.

Domi Szkatula en una de sus reuniones de pastoral con las mujeres
Domi Szkatula en una de sus reuniones de pastoral con las mujeres

¿Y ante esta situación en qué consiste tu trabajo con las mujeres?

Lamentablemente en el Vicariato aún queda todo por hacer en cuanto a la defensa y promoción de la mujer y su liderazgo, pues es evidente el rol protagonista de la mujer en la sociedad y también en la Iglesia. Sin embargo, el trabajo con las mujeres es constante y forma parte de mi labor atender y acompañar a las mujeres de la Misión que es Angoteros y de las 35 Comunidades que visito periódicamente de manera semestral. Me gustaría visitarlas más a menudo, pero la falta de recursos, las grandes distancias y la realidad de que estoy allí sola, hace que sea muy difícil. Allí nos alojamos en “casas” construidas con “ripa” y “pona” (cortezas de los árboles maderables) y con techo de paja.

Cuando llego a estas comunidades y también en Angoteros, escucho a las mujeres y juntas buscamos soluciones a algunos de los problemas que afrontan: hijos encarcelados por violencia familiar o narcotráfico, situaciones de trata sufridas en la comunidad,  falta de alimento para niños que han sido abandonados por sus padres, y sus propia falta de salud (malaria, cáncer, desnutrición profunda…). También les ofrezco una ayuda de parte de nuestras oficinas vicariales de Derechos Humanos, Departamento de Salud y de las estatales como: Defensoría del Pueblo, CEM (Centro Emergencia Mujer), Ministerio de la Mujer. Pero estas no están cerca. Hay que ir a la ciudad de Iquitos, lo que te lleva dos días en yate deslizador que es muy costoso o varios días de navegación en una lancha, pero que es  un transporte más económico.

Además, en estos últimos cuatro años Angoteros, realizo una formación integral de las mujeres con especial atención al rescate de su identidad cultural indígena y promoción de sus derechos. Esta formación que se realiza entre el Vicariato de San José y el vecino Vicariato de Aguarico, dura tres años y es muy completa con cuatro dimensiones: cosmovisión kichwa, su espiritualidad, sacramentos y Biblia.

Por último, desarrollamos talleres vivenciales para las “warmi kuna” (mujeres en kichwa), más creativos y prácticos, y menos teóricos: identidad kichwa, elaboración de artesanías, panes para la Navidad, pintada de bolsones de telas de tocuyo con sus signos pictográficos, costura de “chaucha wawa” que es una muñeca tradicional de trapo que se usa en las ceremonias de “kasarana” (boda), bautismos y Navidad.  Y mientras las manos están ocupadas, conversamos de todo, reímos que es lo que más les gusta y nos transmitimos nuestra energía y valores como la Esperanza.

Una mujer kichwa ocn su bebé. Foto Domi Szkatula
Una mujer kichwa ocn su bebé. Foto Domi Szkatula

Cuéntanos algunos ejemplos de participación femenina en la Amazonía peruana

Conozco a dos mujeres que son “Apu” o sea jefes de las Comunidades Indígenas Kichwas, y aunque esto sucede muy raras veces, pues el cargo suele darse a los varones, ellas fueron elegidas en sus asambleas por todo el pueblo. Ahora presiden la comunidad, convocan, reúnen, representan y deciden.

La señora Betty, por ejemplo, es desde varios años la presidenta de la Federación indígena Kichwa FECONAMNCUA, que abarca muchas comunidades del medio Napo y otras dos cuencas: Curaray y Arabela.Pero  también hay mujeres que presiden organizaciones de programas sociales que se realizan en las Comunidades. Es decir, se les confía a ellas la organización de los grupos y la administración de alimentos y dinero.  Y estas mujeres hablan con valentía de problemas de  la vida diaria. Por ejemplo, en una de las Asambleas, las mujeres plantearon públicamente los problemas de la violencia familiar y de manera frontal a los hombres responsables de esa violencia. Con ellas hemos preparado también el documento preparatorio para el Sínodo de la Amazonía y entre sus aportaciones, por ejemplo, nos dijeron que en las Misas la vestimenta de los sacerdotes les asustaba y que (resultaban) la liturgia les resultaba muy complicada de seguir y entender.

La señora Lésica es una valiente “warmi”, que siendo ya de familia y teniendo 4 hijos decidió terminar su secundaria en la modalidad a la distancia y conseguir estudiar la educación inicial. Hoy trabaja en una de estas Escuelas de Educación Inicial en una Comunidad cercana a Angoteros. Su ejemplo lo siguieron algunas otras mujeres.

Una mujer secoya. Foto Domi Szkatula
Una mujer secoya. Foto Domi Szkatula

La señora Selmira, indígena kichwa, madre y abuela, es una traductora en kichwa – castellano, y contadora de cuentos y mitos, además de historias bíblicas, que aporta con su valioso trabajo a muchas publicaciones. Su fe y perseverancia salvó a su esposo del alcoholismo y hoy le da valor para que siga dando testimonio de cómo volver a vivir dignamente.

Y también doña Yadira, muy comprometida en la Iglesia y yo tenía curiosidad de ver cómo aceptaba esto su kari (hombre en kichwa). Me contestó con toda la fuerza: “él sabe que yo me comprometí y tengo que cumplir mis tareas”. Este tipo de realidades hacen que las mujeres se hagan respetar y también ser más valoradas por sus maridos de los que son más independientes.

¿Cómo podría la Iglesia ayudar a lograr la igualdad de género en esta región?

En general los Encuentros de Formación de los Animadores en la sede del puesto de misión suelen ser dinamizados por varones, pues la mujer no logra librarse de las muchísimas tareas del hogar y el cuidado de los hijos (un promedio de 7 por familia). Por eso decidí en los encuentros que yo organizaba que, dado que en la cultura “kichwa” el varón sin la mujer no es completo y viceversa (tanto que en la propia lengua no existe pronombre él o ella, solo “pai”, que es igual para los dos) comencé a invitar a todos los encuentros a los Animadores con sus parejas. Sólo el hecho de recibir una carta en la que estaban siendo invitadas personalmente las emocionó mucho y se consideraron visibilizadas, tenidas en cuenta y respetadas. Así que, lo importante es invitarlas siempre. Ellas ya verán cómo se organizan y que decidan, pero es obligación de la Iglesia invitarlas y es que, en la tarea pastoral fundamental de la Iglesia, la formación debe ser integral y tienen que participar las mujeres, y ese será muchas veces el único modo en el que alcancen liderazgo tanto en entornos públicos (económico, educativo, salud, participación política y eclesial) como en el más doméstico.

Según los últimos datos, el apoyo a una mayor responsabilidad por parte de la mujer en la iglesia, alcanza el 97 %, pero, además, si la Iglesia quiere dar ejemplo y ser líder promoviendo la igualdad entre las personas, es esencial crear una cultura donde se la practique esa igualdad de género diariamente  y en la vida cotidiana.

Uno de los talleres organizados por el Vicatriato de San José del Amazonas. Foto Domi Szkatula

La Iglesia no puede perder de vista que las mujeres indígenas juegan un rol muy importante en la supervivencia de los pueblos a los que pertenecen. Son ellas que transmiten la lengua, costumbres, mitos a otras generaciones. Y la Iglesia debe reconocer y apoyar a las mujeres en esta tarea, ya que defendiendo la cultura no se disolverá su tradicional armonía, la repartición de tareas entre hombres y mujeres y su complementariedad.

Además, la Iglesia podría dar mejor y más eficaz atención a las mujeres víctimas de violencia física, psicológica y sexual y acompañar los procesos de reparación. Y es que, la mayoría de las mujeres que sufren la violencia en nuestra región son las menores de edad y lo sufren frecuentemente por parte de sus profesores y familiares.

Finalmente, la Iglesia tiene una gran oportunidad en lo que a educación se refiere para promover la igualdad de género, pues entre las mujeres kichwas el 15 % son analfabetas pues siempre tienen menos oportunidades para estudiar y ya no hablemos de la educación superior. Muchas son madres solteras a los 13 años y al estar embarazadas son discriminadas y sintiendo vergüenza no terminan sus estudios ni se reintegran después de dar a luz por falta de apoyo familiar, de la escuela o de las instituciones. Y si la Iglesia no apoya ahí, la brecha del género seguirá aumentando.

Mujeres de la amazonía peruana. foto Domi Szkatula
Mujeres de la amazonía peruana. foto Domi Szkatula

¿Qué te ha parecido el papel de la mujer en el Sínodo de la Amazonía?

Ha sido muy importante que las voces de las mujeres indígenas y amazónicas hayan tenido un espacio especial en el último Sínodo de la Amazonía, pero es importante que todas las mujeres del mundo sean escuchadas y visibilizadas. Pues ya sabemos que las mujeres son esenciales en la vida familiar, comunal, eclesial, las mujeres tienen un papel clave en el desarrollo de sus comunidades, en la defensa de la vida, de la fe, del territorio, en la salud y en la educación de los hijos, etc.

Espero que en próximos Sínodos se siga invitando a mujeres y cada vez más, no sólo las cerca de 40 que hubo esta vez. Pues sin mirar a la mujer, sin tener en cuenta a las mujeres la Iglesia estará “coja”, será más rígida, le faltará sabor, alegría… Es necesario que la Iglesia se ponga de lado de las mujeres en defensa concreta de sus derechos y apoyándola y caminando con ella como Jesús caminaba con las mujeres y  aceptaba su compañía y colaboración dándoles un enorme protagonismo en esa sociedad patriarcal de aquél momento que las rechazaba casi por completo.

Los nuevos ministerios para la mujer que ha planteado el Sínodo en un primer momento me asustaron un poco pues pensé que supondrían aún más trabajo para las mujeres en el sentido de los trabajos que ya realiza pero si esos nuevos ministerios suponen cargos de responsabilidad, poder de decisión y tener los mismos derechos respecto a los hombres en la Iglesia, bienvenidos sean. Aquí en la Amazonía muchas mujeres ya realizan en práctica tareas de “párrocas” (entrecomillado porque por supuesto este ministerio no existe en la actualidad) y en algunos casos como ha quedado muy explicado durante el Sínodo, a falta de tantas vocaciones sacerdotales, son las mujeres quienes bautizan, escuchan confesiones, atienden matrimonios, reparten la comunión, asisten en los  entierros…etc).

Domi en un bautismo en la Amazonía
Domi en un bautismo en la Amazonía

También la cuestión “famosa” de la ordenación de “viri probati” ha dejado abiertas algunas preguntas como si ese empeño en la ordenación no supone otra forma de clericalismo, el mismo papa lo ha dicho con toda la fuerza y de falta de confianza en el papel de los laicos. Y por otro, si al ordenar a esos hombres ya casados, no se está de alguna manera ordenando también a su esposa pues en la tradición católica se entiende el Matrimonio como que ya no son dos personas, sino sólo una carne y también los indígenas conciben así la vida en pareja.

Este Sínodo ha supuesto poner sobre la mesa muchas situaciones que deben ser escuchadas y tenidas en cuenta. Pero después del sínodo seguimos buscando soluciones para que Dios siga habitando esta Amazonía reflorecida y su población pueda seguir comunicándose con Él en su cultura y a su estilo.

Domi Szakaturla y Marta Isabel González comentando esta entrevista en Roma, durante los días del Sínodo de la Amazonía
Domi Szakaturla y Marta Isabel González comentando esta entrevista en Roma, durante los días del Sínodo de la Amazonía
Domi Szkatural y Marta isabel González ante la foto de Santiago Yahuarcani en la exposición "Frágil Amazonía" de Ana Palacios, CIDSE&Repam en la Casa Internazionalle delle Donne en Roma
Domi Szkatural y Marta isabel González ante la foto de Santiago Yahuarcani en la exposición “Frágil Amazonía” de Ana Palacios, CIDSE&Repam en la Casa Internazionalle delle Donne en Roma

Para romper clichés en el sector de las ONG para el Desarrollo

Hace un mes aproximadamente, pude participar en la Casina de Pío IV, Academia Pontifica de Ciencias Sociales del Vaticano, en el Décimo Aniversario de la encíclica CARITAS IN VERITATE titulado “Teoría y práctica del desarrollo”, organizado por el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral.

Quizá a estas horas, el Papa Benedicto XVI ya haya podido leer el libro o publicación que a posteriori se preparó para él con todas las intervenciones que allí tuvierno lugar. Para mi es increíble sólo pensarlo y muy emocionante.

Por eso y por si esa publicación no llega a vuestras manos, os comparto a continuación mi intervención íntegra. Son sólo cinco minutos.

Caritas in Veritate, una encíclica que ayuda a romper clichés en el sector de las ONG para el Desarrollo

Excelencias. Señoras y Señores:

Ahora se cumplen 10 años de la publicación de esta maravillosa encíclica. Y, como en nuestra vida de Fe todo está entremezclado con nuestra propia historia, permítanme que, para explicar lo que en parte  “Caritas in Veritate” significa para el trabajo de las ONG Católicas de Desarrollo, les cuente una historia personal. Y es que el año que viene, se cumplen también 10 años de la defensa de mi Tesis Doctoral sobre “Comunicación para la Solidaridad” en la que tuve la ocasión de estudiarla y trabajarla.

Por eso cuando desde CIDSE, la red internacional que engloba a 18 de las principales ONG católicas para el Desarrollo y la Justicia Social de Europa y Norteamérica, con sede en Bruselas, y donde soy  Responsable  de Comunicación y Prensa, me propusieron ser su representante en este aniversario tan especial, me sentí muy honrada, porque con el trabajo de esta encíclica y gracias a su análisis y profundización pude descubrir las siguientes tres enseñanzas que comparto:

  1. En primer lugar, después de leerla, y haciéndome eco de la llamada en la que la encíclica recuerda en su punto 79 que El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios, decidí dedicar una parte de mi investigación a estudiar “La aportación de la Iglesia Católica al sector de las ONG y la necesaria revalorización del concepto “Caridad””. (Utilicé en esas 27 páginas un total de 13 referencias a la encíclica).

Y es que muchas veces en España, en el sector de las ONG de Desarrollo, la palabra “caridad” se encuentra muy manoseada y desprestigiada. Y yo, como comunicadora profesional en organizaciones de desarrollo, pero sobre todo como católica no podía evitar sentir una especie de pinchazo en mi interior cada vez que oía hablar de la “caridad” como si su único significado posible fuera el del peor modo de ayuda asistencial.

¿Cómo no revalorizar la “Caridad” cuando toda “santa indignación” ante las injusticias, los expolios y acaparamientos de tierras con el único afán de estrujar al máximo los recursos naturales; cuando todo afán por el desarrollo y lucha contra la pobreza y el hambre, que es evitable y sólo persistente por culpa de nuestro egoísmo y la avaricia de unos pocos; cuando toda vergüenza que sentimos ante los efectos de las guerras, el sufrimiento de los refugiados y también de los desplazados a causa de la emergencia climática que vivimos; cuando toda búsqueda de una vida mejor para todas las personas del planeta, brota en nuestro corazón, lo sepamos o no, inspirada por quien es la Caridad, el Amor con mayúsculas?

No podemos ser indiferentes al sufrimiento. Nuestra única respuesta sólo puede ser dedicarnos a dar nuestra vida por los demás, como nos pidió Jesús. “Amaos como yo os he amado”. Y hacerlo con fidelidad a la Verdad, que es también, por cierto, la máxima del buen periodista y comunicador.

  1. En segundo lugar, en mi afán personal y académico por profesionalizar el trabajo de las ONG y el Tercer Sector, descubrí que, como casi siempre Dios es “el Dios de las sorpresas” y con Él las cosas son, casi siempre, del revés: a contracorriente de algunos órdenes establecidos en el mundo. Porque también en esa época se desprestigiaba el trabajo de los misioneros y misioneras en el mundo como agentes de desarrollo reconocidos. Se les consideraba como si fueran “menos profesionales”. Pero yo descubrí que la vocación cristiana, o, dicho de otro modo: que el hecho de que hagas todo lo que haces por los demás por amor a Dios, nunca te resta profesionalidad, al contrario. Pues son precisamente esos misioneros (religiosos y laicos), los que, si hay guerra, epidemias o desastres, no se van.

Ellos y ellas son a menudo los  principales socios locales en las ONG de Desarrollo católicas (y de otras que no se significan como católicas). Pero es que, además, en su máxima sencillez y sin presumir de ello, esos misioneros y misioneras tienen muy a menudo currículos y perfiles profesionales tan o más sólidos que los de muchos cooperantes profesionales. No quiero con esto desprestigiar a nadie. Cada uno es quien es. ¿Pero, por qué ese afán de no aceptarlos como profesionales de la Cooperación al Desarrollo? ¿Sólo por ser creyentes y vivir en coherencia su vocación y entrega?

  1. Y, en tercer lugar, y quizá lo más sorprendente fue que en esa época, hace diez años, yo no sólo investigaba la Comunicación para la Solidaridad, sino que trabajaba, como ahora, como Responsable de Comunicación en una ONG. Pero en esos momentos no era precisamente una ONG católica, aunque como muchas en España, había nacido en la Iglesia.

Esa organización estaba especializada en realizar campañas de sensibilización y educación para el desarrollo en apoyo del Comercio Justo y la incidencia política y el activismo accionarial para cuidar del medio ambiente y los derechos laborales en la cadena de producción de ropa. En esos momentos, iniciamos una campaña especializada en promover las Finanzas Éticas y para animar a que, lo mismo que nadie quiere consumir productos que dañan la naturaleza y a las personas que lo producen, tampoco deberíamos querer tener cuentas bancarias en las que detrás de ciertos fondos de inversión haya quizá armamento ilegal, clínicas abortistas u otros negocios contra los derechos humanos o contrarios a nuestra conciencia.

Pues bien. En esos momentos se publica la encíclica que hace una crítica feroz a ese sistema financiero inhumano y corrupto. Yo, como católica, no cabía en mí de gozo. Pero ¿cómo proponer a mis colegas, casi todos ajenos al mensaje de la Iglesia, una encíclica como documento de trabajo? Pues claro está: ¡porque cada encíclica, no lo olvidemos, va dirigida también “a todos los hombres (y mujeres) de buena voluntad”! Y ahí entramos todos.

Al final no fue tan difícil, usamos la encíclica. Y también mis colegas se dieron cuenta de que  la  mayoría de las instituciones que se unieron para impulsar las Finanzas Éticas en esos momentos en España, eran grupos de católicos comprometidos, organizaciones católicas de desarrollo y algunas congregaciones de religiosos y religiosas.  Todos ellos ejemplos claros de Doctrina Social de la Iglesia en acción, que es otro modo de evangelizar.

Concluyo mi intervención diciendo que, personalmente, junto a Evangelium Vitae, de Juan Pablo II, “Caritas in Veritate” me marcó profundamente. Se convirtió en la Encíclica que más me ha influido. Reafirmó mi vocación como periodista y comunicadora en este Tercer Sector de la Solidaridad y el Desarrollo Humanos. Y ahora, junto a ella está  “Laudato Si”. Ambas de dos Papas que este tiempo tan especial de la historia nos hace compartir: uno emérito, europeo, alemán, intelectual. Otro en activo (y tan en activo), americano, argentino, un pastor con olor a oveja, como a él le gusta definirse.

No puedo más que dar gracias a Dios por haber nacido en este tiempo de Papas extraordinarios. Y estos dos Papas actuales, y sus encíclicas, son a mi juicio caras de una misma moneda. Esa moneda es nuestra Iglesia, somos nosotros, unidos desde siempre a los más pobres y para trabajar por un mundo mejor a través de la Doctrina Social, el Desarrollo y la Solidaridad.

Dos Papas. Dos caras de una única moneda: la Iglesia, que debe seguir invirtiendo en el único banco y negocio que merece la pena: dar la vida por los demás, por los más desfavorecidos, por un mundo mejor, porque el Reino de Dios llegue de verdad a todas las personas del mundo.

Así se lo pido, hoy y siempre a la Virgen, María Inmaculada, Madre del Amor Hermoso, Madre de Jesús-perfecta-Caridad.

Muchas gracias

 

Dra. Marta Isabel González Álvarez
www.migasocial.com Twitter @migasocial
Responsable de Comunicación y Prensa en CIDSE www.cidse.org
Media and Communications Officer CIDSE www.cidse.org

 

 

(Mi) Decálogo de Bruselas

Ahora que termino esta etapa en la que he vivido casi un año aquí en Bruselas (Bélgica), no puedo evitar publicar un post un poco más largo de lo habitual, con una temática un poco diferente a las que suelo y que refleje de alguna manera eso que tantas personas me han preguntado en este tiempo: ¿Y qué tal, te gusta Bruselas? ¿Y qué es lo que más te gusta de Bruselas? ¿Y lo que menos?

Como pequeña introducción debo contestar a la primera pregunta planteada más arriba: muy bien, sí, me gusta Bruselas. Algunas caras al responder esto siempre me miraban asombradas pues en general esta ciudad no gusta a todo el mundo. Casi siempre se viene por trabajo, a reuniones, con prisas y sin demasiado tiempo para descubrirla. O de turista, en cuyo caso es casi peor, pues decepciona porque no es tan espectacular como otras capitales europeas ni tan bonita como otras ciudades belgas, especialmente Brujas o Gante.

Parafraseando a mi amiga Josianne, en una descripción que hizo y que me encantó diré que, Bruselas es como “la hermana fea de París”. París es esa mujer hermosa a la que todos quieren acercarse a conocer, pues es bellísima. Su hermana, Bruselas, es la hermana fea. Pero quienes se acercan a ella descubren que, sin ser tan guapa como su hermana, es, sin embargo, una mujer más interesante.

Viviendo aquí y si te ocurre como a mí, llegas a amar de verdad esta ciudad. Pese a todos los pesares (en los que luego ahondaré). Descubres sus rincones, su vida artística y cultural, el jazz, sus barrios y trazado a modo de patchwork en los que se entrelazan las zonas: a ratos creerás estar en una ciudad árabe, probablemente en Turquía (más del 23% de la población es musulmana), al otro rato en uno de los más importantes centros económicos y políticos del mundo, y al otro, en una coqueta y señorial ciudad del norte de Europa.

Bruselas huele a gofre recién hecho. Suena a las campanas inconfundibles de sus tranvías. Sus adoquines te harán tropezar a menudo. Su viento y su lluvia y un clima constantemente cambiante, te harán desear no haber venido. En una esquina de la Gare Central un violinista toca virtuosamente. No muy lejos de él, en la explanada de la estación, un grupo se manifiesta en favor de los derechos de algún país, latinoamericano, africano o de Oriente Medio. Aquí estás en una pequeña ciudad, de no muchos habitantes, y sin embargo tu contacto con población de todos los continentes es una constante. Bruselas sorprende, si te dejas.

Así que, allá va mi muy personal decálogo de Bruselas. Decálogo en positivo y en no tan positivo, es decir, las diez cosas que me gustan y las que no me gustan tanto. Y aviso, están colocadas en orden aleatorio, no de más importancia a menos.

Espero que os resulte como poco, entretenido. Y si venís a visitar la ciudad, o a vivir aquí, no olvidéis algunos de estos puntos. Seguro que os resultarán útiles. Ya me lo contaréis.

LAS DIEZ COSAS QUE ME GUSTAN DE BRUSELAS

1. Silencio. Evidentemente todo es cuestión de con qué se compare, pero para mí, llegando desde Madrid, Bruselas ha sido una especie de “retiro espiritual” continuo. Los coches no pitan, la gente habla bajito, la música nunca es estridente, incluso viviendo casi en el centro hay tranquilidad, silencio… Lo notas sobre todo al regresar de nuevo a Madrid, o aún más si vas a Roma desde Bruselas: el contraste es increíble.

2. Educación y camaradería: de nuevo depende de con qué se compare, pero en Bruselas he disfrutado mucho con la amabilidad, la educación, la urbanidad y la camaradería que se ha perdido en otras latitudes. Si, la gente es más fría, menos efusiva en sus maneras. Pero, nadie te empuja en el metro. Todo el mundo espera a que salgas de cada lugar antes de entrar. Te sujetan las puertas. Nadie se choca contigo pues todo el mundo sabe guardar su derecha al caminar. Te ayudan si te ven muy cargada…vamos, todas esas cosas de la buena educación que no sé por qué hemos perdido un poco en España, especialmente en Madrid. También en el tráfico se nota esto. El colmo de los colmos es esta anécdota que he contado varias veces y que me dejó perpleja la primera vez que me pasó: yo estaba en una esquina de una calle céntrica, esperando a cruzar porque pasaba un bus urbano y no había paso de peatones. Al llegar a mi lado el autobús se para. Yo miro alrededor pensando “¿por qué se para, qué pasará?” Pero ¡no! ¡El autobús se paraba para que yo cruzara! ¡Sin paso de peatones! Yo crucé, y sonreí agradecida a la par que alucinada. Esto me ha pasado muchas otras veces y no por ello me dejo de sorprender.

3. Instituciones europeas y ambiente joven y cosmopolita: es algo evidente que Bruselas es el Centro de Europa, no sólo geográficamente, sino institucionalmente: Comisión Europea (y todos sus organismos asociados), Parlamento Europeo, Consejo de Europa…. En total 43.000 personas trabajando para las instituciones europeas (32.000 en la Comisión Europea, 7.500 en Parlamento y 3.500 en Consejo). A esto se suma la cantidad de lobbies, oficinas de grandes compañías y por supuesto de ONG que están ubicadas en Bruselas. Todo ello la convierte en una ciudad joven, inquieta, con una energía increíble, con ganas de prosperar, con ganas de hacer contactos (el networking es sin duda uno de los “deportes favoritos” de la ciudad). Y muchos estamos de paso: cerca del 10% de la población actual de Bruselas, por ejemplo, está compuesta por personas que llevan viviendo en Bélgica menos de tres años. Pero además, es una de las ciudades del mundo con mayor diversidad de nacionalidades en cuanto a densidad. De hecho, el 75,6% del millón de habitantes de la capital belga tiene origen extranjero, es decir, son ciudadanos de otro país, son inmigrantes nacionalizados belgas o son hijos de padres extranjeros. Y todo esto en una ciudad de menos de 1.200.000 habitantes. En 15 minutos puedes estar en la otra punta (161 km cuadrados de ciudad). En definitiva, si lo que te gustaría es ir a Nueva York pero la idea se te hace muy lejana, yo te invito a cambiar el chip por uno más Europeo y venirte a Bruselas, mucho más acogedora, más cercana, más manejable y además, hablarás inglésy francés, pero casi seguro que también escucharás hablar en tu propio idioma a menudo.

4. La Grand Place: pues no lo puedo evitar: cada vez que paso por ella el alma se me sobrecoge. Es una de mis plazas favoritas en el mundo. Su belleza es tanta y la altura de la torre del ayuntamiento tan imponente y esbelta, su iluminación por la noche, los colores de los edificios de día, todas las historias que hay en cada uno de ellos…Es como entrar en un libro de historia, de arte o en una novela. Sentarte allí y tomar una cerveza en una de sus terrazas no es precisamente uno de los caprichos más caros de la ciudad, y en mi opinión siempre merece la pena. Es además, como es lógico, sede de muchos de los momentos especiales de la ciudad incluyendo conciertos o el principal lugar donde se pone el nacimiento y el árbol de Navidad.

Los nombres que allí veréis os darán pistas de cómo ha sido la historia de Bruselas y lo diferentes que son sus dos principales comunidades: los franceses la llama “Grand Place”, los flamencos “Plaza del Mercado”; el edificio de enfrente del ayuntamiento (ahora Museo de la Ciudad) es llamado “Casa del Rey” por los franceses y “Casa de la Panadería” por los flamencos…y así. Mil historias. La más impresionante quizá la de por qué el edificio del ayuntamiento es irregular y que ocurrió con el arquitecto que lo diseñó. Porque …es irregular ¿te habías fijado, verdad? Te dejo la foto…Pero para saber la historia que cuentan de su arquitecto, tendrás que venir a Bruselas. Y si quieres conocer más detalles, cada mañana encontrarás en el centro de la plaza varios guías con paraguas de colores, dispuestos a contarte, a cambio de un donativo, muchos de los secretos que guarda la Grand Place y también el resto de la ciudad.

5. El tranvía: puede ser que no repares en ellos. A mi me resultan encantadores. Reconozco que viniendo de Madrid, y antes de León, ciudades en las que no he conocido nunca tranvías, para mi es algo exótico y me encantan las ciudades con tranvía. En Bruselas son especialmente bonitos, incluso los más modernos. Pero es que Bruselas conserva también, como tantas otras cosas que se conservan en la ciudad, las versiones más antiguas de sus tranvías. Algunos que hay circulando pueden ser cercanos a la fecha de la foto que os pongo aquí debajo. En serio. O como mucho, de los años 80. Y esos tranvías son como de juguete. Las personas nos sentamos dentro casi en cuclillas, sin parecer asombrarnos del tamaño tan pequeñito de sus asientos. Las puertas correderas se abren y en medio hay una barra, por lo que si eres un poco grande, hasta te puede costar entrar y salir. Pero como ya he dicho anteriormente, como todos aquí nos organizamos muy educadamente, al menos tienes la seguridad de que no habrá nadie empujándote impacientemente, ya que todos sabemos además, que son tranvías antiguos y hay que bajar y subir con algo más de cuidado y tiempo. Último apunte: su campana. Me parece uno de los sonidos de la ciudad. En el silencio de Bruselas suena el “din don” inconfundible de sus tranvías circulando.

Mis favoritos: el 92 y el 93, que pasan siempre por Rue Royal y desde ellos puedes disfrutar de algunas de las zonas más bonitas de la ciudad: Santa María, Columna del Congreso, Parc, Palacio Real, Plaza Real con el museo Magritte y la maravillosa vista del Museo de Instrumentos Musicales y la aguja de la Grand Place vista desde el Monte de las Artes, Museos Reales de Bellas Artes, Petit Sablon, Sinagoga, Palacio de Justicia y allí gira hacia Avenue Louise y otra ciudad se abre ante tus ojos. Coger uno de estos tranvías es disfrutar todo a ritmo lento. Disfrutar de las vistas. Por cierto que aquí la gente no va tan pegada al móvil como en Madrid. Otro rasgo interesante de esta sorprendente ciudad.

6. Los adoquines, su arquitectura y sus rincones que enamoran: en el punto anterior ya he dejado caer algunos de esos rincones “imperdibles” de Bruselas. Pero luego están esos otros rincones que no vienen en las guías y por los que no pasan siquiera los tranvías. Una de esas zonas es Saint Gilles (homenaje a mi amigo Giorgio) que se ha puesto de moda en los últimos años y que vendría a ser una especie de mezcla entre los madrileños barrios de Lavapiés y Antón Martín. La última reforma de su plaza (Parvis) convirtiendo en zona peatonal algo que antes, al parecer estaba repleto de coches, ha sido un verdadero acierto. En la foto, aspecto de esta placita con su iglesia al lado, tomada desde la terraza del Café Maison du Peuple, otro “imperdible” si vas por la zona.

Pero no sólo Saint Gilles, pues como veis este punto del decálogo es algo más genérico. Hablo de los adoquines, que hacen que la ciudad tenga aún más encanto. Aunque es cierto que también hace que te puedas dislocar el tobillo. Por eso he recomendado desde el principio a quien me venía a visitar, lo que a su vez me recomendaron otras personas a mi al irme a vivir: no te traigas tacones, zapato cómodo, a poder ser botas. Y es así. En Bruselas se nota quién vive allí de hace mucho porque incluso los funcionarios de las instituciones van a trabajar con calzado cómodo. Y cuando ves a alguna chica con tacones sabes de inmediato que está de visita y que, probablemente es su primera vez en la ciudad. A la próxima, seguro, no volverá a meter sus stilettos.

Y por último, esos otros rincones, tantos que no podría acabar nunca, como la “secreta” Place de la Liberté con el Caberdouche, para tomar algo y disfrutar. Rincones como estas fotos que os comparto. Luz que ilumina edificios preciosos. Con otros modernos al fondo. Zonas como Sablón con calles y placetas como la que veis debajo. Y bueno, todo lo antiguo aquí manda; tanto arquitectónicamente, como en la mayoría de los interiores de los edificios. Hierros forjados en balcones, la tan típica forma de sus casas de cuento… En fin, una delicia para todo aquel que sepa apreciar la belleza de “la hermana fea de París”.

7. Una ciudad para pedalear: Es cierto, soy una biciadicta, si es que el término existe. Y Bruselas es una ciudad “bici-friendly” como se suele decir en inglés, es decir, ideal para quienes nos gusta movernos en bici. Es habitual cada mañana ver cientos de ciclistas en acción con bicis clásicas, bicis de montaña, bicis plegables, bicis con motor eléctirco, bicis con carritos para bebés: bicis de todos los modelos. Con frío, con lluvia, con viento…siempre pedalean como si nada. Las bicis pueden entrar (sobre todo si tienes una plegable como era mi caso) en todos los lugares, y cuando digo todos es todos: restaurantes, incluso iglesias. Y una de las fotos que veis aquí es de un parking para bicis que había en una oficina. Me pareció genial. Y no os perdáis el cartel en el que se facilita la localización de la bomba para inflar las bicis, por si necesitas.

Es habitual ver a la gente que deja aparcadas las bicis con sus alforjas, nadie roba nada. Hay una camaradería especial para las bicis. Y las puedes comprar fácilmente de segunda mano, pues el mercado es enorme.
Claro que, de nuevo, todo depende de comparaciones y entiendo que si sólo estás acostumbrado a pedalear en Ámsterdam, Bruselas te pueda parecer quizá muy salvaje y algunos me han dicho “¡Pero si se pierde muchas veces el carril bici!”. Y yo pensaba, “ya, pero es que no sabes lo que es pedalear en Madrid desde el año 2007 y cómo son allí los carriles bici”. Pero sobre todo, qué diferente es el respeto que se tiene por los ciclistas en Bruselas. Lo que decía de los modales y la educación más arriba, lo repito aquí. Y es que, conduciendo mi bici, aquí que puedes circular en bici en sentido contrario, también me ha pasado varias veces que los autobuses frenen un poco dejándome pasar a mi primero en un cruce sin mucho espacio. La misma situación en España, Madrid, concretamente, sería impensable. Y no puedo imaginar los gritos que me espetaría el conductor. Claro que, por lo que parece, aún queda tiempo para que en Madrid nos dejen circular a las bicis en sentido contrario, cosa que es muy habitual en la mayoría de capitales europeas. ¡Ojalá en Madrid esto cambie pronto!

8. El francés: claro, si te gusta el francés. Pero para mi el colmo de haber vivido en Bruselas es haber podido trabajar en inglés 8 horas (o más) al día y luego vivir en francés en lo cotidiano. No puedo obviar contaros que el francés no es el único idioma, obviamente, ya lo sabéis: es cooficial con el flamenco. Todos los carteles de cada calle, del metro, del tren, los veréis siempre escritos dos veces, o pasando dos veces en la pantalla: Una vez en francés, otra en flamenco. Flamenco no he aprendido (aunque me hubiera encantado aunque fuera aprender el “Padre nuestro” ya que he participado en algunas que otras misas en flamenco). Pero en este tiempo lo que sí he mejorado ha sido mi nivel de francés. Me apasiona a la par que me desespera, pues nunca siento que sepa suficiente ni que lo hable medianamente bien. Claro que, tampoco tengo mucha gente con quien hablarlo. Pero en comprensión, sí he mejorado mucho. Algunas de sus palabras me encantan: Maintenant, Éternelle, Propre, Grandir, … Y tengo que agradecer especialmente la paciencia y cariño que ha tenido conmigo mi querida Florence (la profesora de L’Alliance Française que he tenido este tiempo), gracias a la cual he podido descubrir algo más de literatura francesa y leer en francés y disfrutar enormemente con David Foenkinos en su precioso libro “Charlotte”. Prometo seguir estudiando francés hasta que logre que nadie ponga cara de extrañeza cuando me oye hablar con mi fuerte acento español y esa “e” que me cuesta tanto. (ya sabe Florence cuál).

9. Comida Bio, cervezas (trapistas), gofres, chocolate…¡Cuánto echaré de menos esto cuando no esté en Bruselas! Sólo lo sabes al irte. Y es que todo o casi todo aquí es bio, sano, natural…Hay una verdadera “fiebre buena” por lo vegano, lo vegetariano, lo ecológico, el comercio justo, lo sostenible… Es de envidiar pues en esto nos llevan la delantera a muchas capitales. Quizá no encuentres tanta variedad en su gastronomía, ni en sus supermercados. Pero eso si, encontrarás algo bio, ecológico y económico, pues como es lógico, al haber más consumo también bajan los precios.

Y qué locura el mundo de las cervezas aquí. Es una verdadera cultura en la que, poco a poco (o no tan poco a poco) entrarás. Te ofrecerán en cualquier bar una carta enorme llena de variedades de cervezas que poco a poco irás conociendo pero nunca conocerás del todo pues hay más de 1.500 marcas y 700 sabores diferenciados. Yo podría resumir que las hay: suavecitas y afrutadas como las “blancas”, cervezas rubias o tostadas con más cuerpo tipo abadía o trapistas con su logo de diferenciación (en mi opinión las mejores y que fueron forjadas en los monasterios homónimos), frutales (cereza, frambuesa, plátano …y hasta volverse loco con muchos más sabores), IPA (Indian Pale Ale) que tienen su origen en el empeño por hacer en cerveza en lugares cálidos, como India… Mira en este link que te pongo aquí la selección de mejores cervezas y una explicación más detallada de los diferentes tipos de cervezas que encontrarás

Si vienes y tienes ocasión visita lugares como “A la mort subite”(una cervecería encantadora y con mucha historia) o el famoso “Delirium” (mucho más turístico). Siempre te servirán cada cerveza con su recipiente apropiado. Nada de usar cualquier copa o vaso, tendrán grabado su nombre y todo el mundo sabrá qué te estás bebiendo. Eso si, no te pondrán nada para comer, y tendrás que soportar los entre 5 y 12 grados que pueden llegar a tener las cervezas, sin tomar nada. Si tienes suerte en algunos sitios te pueden dar “gratis” algún “snack” que suelen ser unas pocas de galletas saladas en un mini cuenco. Pero a cambio, eso si, no te preocupes de dejar propinas. Nadie (o casi) lo hace.

Por último, obviamente, el chocolate y los gofres se merecen especial reseña. Del chocolate, con saber algunos nombres es más que suficiente: Mary, Neuhaus, Godiva. Y en pascua los huevitos de Leónidas. Y de los gofres qué decir: su aroma se extiende por la ciudad, evidentemente sobre todo en las zonas más céntricas. Y las variedades de acompañamientos son enormes. Eso si, hay que diferenciar el clásico gofre de Lieja: el que comemos más en España, que es más azucarado y durito. O el gofre de Bruselas o gofre belga clásico: que viene siendo como un crep más esponjoso, más grande y sin tanta azúcar. Este es el que veis en la foto de arriba, con muchísimos tipos de acompañamientos. E incluso, en algunos lugares, lo usan como pan para hacer sándwiches de pollo o hamburguesas.

10. Sus planes culturales. Especialmente musicales y siempre buenos. Misa/concierto: a veces en España hay conciertos en las iglesias, especialmente en Navidad, en Pascua… En Bruselas cada misa dominical, es un mini-concierto. Lo habitual de hecho es recibir a la entrada de la iglesia un pequeño librito que no sólo contiene las lecturas y oraciones del día, sino además las obras que serán interpretadas y como en Nuestra Señora de Sablón, incluso alguna que otra anécdota de los autores o piezas interpretadas. Pero no sólo las iglesias, las calles están llenas de música, y música buena. Triunfa el Jazz, pues Bruselas ha sido y es una de las ciudades emblemáticas de este género musical. Pero en general, la vida cultural de Bruselas es muy rica y la gente participa en cada festival, en cada propuesta de música callejera, teatro, concierto… Otra de mis razones para amar esta ciudad. Y para rizar el rizo, mi vecino de arriba estudia piano, y ya está en los últimos cursos, así que la primera vez que me desperté oyéndole tocar su piano de conciertos, pensé, simplemente, que ya me había muerto y estaba en el Cielo.

LAS DIEZ COSAS QUE NO ME GUSTAN DE BRUSELAS

Pero no todo podía ser de color de rosa. Está claro. Así que ahí van esas cosas que poquito a poco te van sacando de quicio. Algunas de ellas te hacen preguntarte en qué momento se te ocurrió venir a vivir aquí. Pero bueno, ninguna de ellas han hecho, al menos en el tiempo que yo he vivido aquí, que me haya querido marchar.

1. Los semáforos no parpadean y duran muy poco. Pues seguramente os sorprenda que la primera cosa que diga no sea el clima. Lo diré, si, pero más adelante. La primera cosa que logró sacarme de quicio es la cuestión del tráfico, especialmente lo mal regulados que están los semáforos. Y que antes de cerrarse, muchos de ellos, no parpadeen para avisarte de que se cierran. Sólo en algunos casos contados y en zonas más de “negocios” o “instituciones” hay semáforos que incluso te dicen los segundos que quedan para que se pongan en verde o los que quedan para que se vuelva a poner en rojo. Especialmente me ha desesperado el tercer semáforo que te encuentras en el cruce de Arts-Loi, yendo desde el Parque Royal (Parc) en dirección Parque del Cincuentenario por la zona de los números pares en Loi (el penúltimo antes de llegar a la esquina del Carrefour). Cientos de personas pasan cada mañana por ahí. Cientos de personas que nos desesperamos para poder cruzar. Que a punto estamos de que nos pillen, pues además los coches hacen un giro extrañísimo para el peatón. Pero la cuestión es la duración del semáforo. Directamente, no digo más, os pongo el video y vosotros juzgáis (y dáos cuenta de cómo se cierra el semáforo, sin previo aviso).

2. Obras en todas partes y que duran una eternidad: está claro que en la gestión de la ciudad algo pasa. Las obras no son normales. Y todo está lleno de obras. Como decía mi amiga Ángela, la bandera belga no debería ser la que es, debería ser azul y amarilla, porque toda la ciudad está llena de esas balizas especiales. Se cierra una calle y ya está. Y no les importa cerrar avenidas de las principales (imaginad la Castellana bloqueada semanas). Y las obras avanzan lentísimas. ¿tendrá que ver con cierta corrupción municipal que me han contado que existe? No sé, pero esta situación acaba formando parte de tu día a día y acabas sufriéndolo, antes o después. Debajo os dejo unas fotos de obras en Arts a la altura de Belliard, y dos más de obras en plena zona turística del Palacio Real. Y viendo los adoquines pensarías “¡qué bien, por fin van a arreglar el pavimento lleno de huecos y baches!” No, no te hagas ilusiones. Y sigue prestando atención de dónde metes el pie. O acabarás dislocándote un tobillo.

3. El clima: si, este es el principal tema cuando alguien desde España te pregunta si te gusta Bruselas. Es así, el clima, no es bueno. Pero tengo que aclarar que lo peor no es la lluvia: fina o algo más gruesa, pero casi constante. Tampoco es esa omnipresente nube gris oscuro, que parece no quitarse casi nunca y que no deja ni siquiera intuir el azul del cielo. No es el frío o la oscuridad que dura tantos meses. O el calor húmedo de bochorno, que llega sin previo aviso en verano y que puede durar semanas sin posible solución, pues no existen casi lugares con aire acondicionado y no hay una sola piscina al aire libre. Tampoco lo es el clima cambiante, que te hace vivir varios días diferentes en un sólo día. No. En mi opinión, y casi nadie lo cuenta, lo peor es el viento. La foto muestra la realidad. El viento ha tumbado esa farola en la Avenue Louise. Los paraguas, no lo resisten. Yo en menos de un año he roto ya dos. Si tienes un buen chubasquero abrigado e impermeable, tráetelo: será la prenda que más usarás. A veces te da la sensación de estar en el Cantábrico: Santander, Gijón, o incluso San Sebastián. Pero miras alrededor y no, no hay mar, aunque no está lejos, eso es cierto. Y además, el viento hace que el frío sea mayor cuando hace frío. Pero en fin, es lo que tiene estar por estas latitudes: Bruselas es así.

4. La basura: de nuevo otra cuestión de gestión municipal. Increíble pero cierto. Te vas a encontrar cada noche la siguientes escenas. Calles llenas de bolsas de basura de varios colores.

Pues sí. Así han decidido gestionar los residuos en esta ciudad. Nada de contenedores comunes. Cada vecino saca su propia bolsa de basura y mirará atentamente en la pared de su portal, cuándo toca sacar cuál. Y para colmo, los colores no son los mismos que en España: azul aquí es para los envases de plástico y tetrabrics (aunque, ojo, tampoco son los mismos que meterías en España en el contenedor amarillo). Y el amarillo, aquí es para el papel. Así que tardas un poco en acostumbrarte . Y yo he estado utilizando, constantemente las imágenes que os pongo a continuación: qué echar en qué bolsa y qué día y horas sacarla a la calle. Y la cosa tiene más importancia de lo que podría parecer, porque si te equivocas y metes lo que no debes, los funcionarios que recogen tu basura, pueden llegar a abrir tus bolsas, identificarte por tus restos y multarte como poco con 150 euros por meter lo que no debes (y esto no es mito urbano disuasorio, es real). Eso si, esta complicada gestión no parece importarles tanto a los del ayuntamiento. Ni estropear el aspecto de sus bonitas calles, tampoco.

5. Los horarios de las comidas: pues si, a lo de la basura te acabas acostumbrando. Te acaba haciendo muy responsable de tus desechos y por fin acabas acordándote de que si es domingo o miércoles por la tarde ya puedes bajar la basura. Pero a algo a lo que, al menos yo, no he logrado acostumbrarme, ha sido a los horarios de las comidas. Lo sé, somos los españoles los que vamos al contrario del resto de Europa. Pero no encuentro normal cenar a las 18 h. (hora a la que suelen cerrar también casi todos los establecimientos). Y en cuanto al almuerzo, pues tampoco, porque nosotros a las 13 h normalmente tomamos un aperitivo, una caña con un pincho, como mucho. Pero no comemos. Aunque bueno, esa comida o almuerzo de las 13 h en Bélgica se suele limitar a: una crema o sopa + unas tostadas de pan con queso. Y ya. Y claro, ahí llego yo (si es que he desayunado suficientemente pronto como para poder tener hambre a las 13 h) con mi idea de lo que se come a mediodía: primero, segundo y postre. Y todo el mundo me mira sorprendido. Pero no tanto como cuando les digo que normalmente ceno a las 21 h., 21.30 h. o las 22 h. Y cuando les explico que en Madrid el segundo turno de cena empieza en muchos restaurantes a las 23 h.

6. Que no te sirven vasos de agua del grifo. Este punto es muy personal. Pero para alguien que es militante de esta cuestión de “bien público” y que bebe tanta agua, el presupuesto en Bruselas puede llegar a ser un problema si sales fuera a menudo; no te sirven vasos de agua. Es una lucha que intenté al principio, pero una lucha perdida. En contadísimas ocasiones y explicando que tenía que tomar un medicamento antes de cenar (cierto), me han servido un minúsculo vasito de agua. Pero no. Ni siquiera un vaso de agua después de tu café. Aquí lo paso mal con eso. Así que, siempre voy con mi botella en el bolso.

7. Los precios sobre todo en hostelería. ¿estás acostumbrado/a a comer de vez en cuando de menú en Madrid, por un importe, digamos, de entre 10 € y 15 euros incluyendo primero, segundo, postre, bebida y pan? Pues si es así, aquí lo vas a pasar mal. Se acabó comer fuera todos los días, excepto que tu economía te permita pagar por un sólo plato 15, 16 ó 17 euros, sin bebida, sin pan, sin postre, sin primero… Los precios de la hostelería en Bruselas están francamente desorbitados. Te acabas acostumbrando a pedir sólo un plato y como mucho, también bebida. Pero te mueres por volver a comer uno de los “menús del día” de Madrid. Eso si, cuando lo vuelves a hacer te parece increíble la cantidad de comida que comemos por ese precio, y es posible que ya no llegues a los postres, pues como digo, te acabas acostumbrando.

8. Los impuestos y la Sanidad. Verdaderamente un punto delicado. Impuestos y Sanidad. Si: el Estado se lleva más del 50% de tu sueldo. Y si, la Sanidad pública es muy mala. Casi nadie la usa, casi todo el mundo paga religiosamente su “mutua” la cual elige por creencias o partidos políticos. Para ir al médico de cabecera o incluso a que te pongan una vacuna, debes de pagar como poco 10 € la visita. Y ya del resto ni hablemos. Pero lo que más me ha dejado impresionada es que incluso las farmacias cobran cuando vas a alguna de ellas en horario “de guardia”. ¡Y yo que quería entrar a comprar una colonia de bebé (cosa que tampoco existe aquí en Bélgica, el estilo de “Nenuco” o las de Farmacia que tan habituales son en España)!. Pues menos mal que me fijé en el cartel que ponía en la puerta y que me dejó ojiplática: esta farmacia de guardia sólo abrirá para verdaderas emergencias. El coste mínimo por atenderle serán 5,45 €. Lo pagará su mutua o usted mismo, pero siempre en metálico No me arrepiento de no haber entrado, además nunca me hubieran vendido la colonia de bebé, pues como digo no existen aquí. Pero de lo que me arrepiento es de no haber sacado una foto a ese cartel, porque sé que muchos no me estaréis creyendo.

9. Timos en alquiler. Ojo cuando te vengas por primera vez. Mi familia fue testigo. En mi búsqueda de apartamento antes de mudarme a Bruselas estuve a punto de picar en un timo que luego vi que era habitual y denuncié debidamente: una casa a buen precio, con fotos de una casa agradable y en una buena zona. Al intentar poder concertar una cita, la persona te contesta que no puede enseñártela porque está viviendo en Londres por trabajo (¡qué curioso, en estos timos todos se han ido a vivir y trabajar a Londres!). Pero que si quería que fuera a enseñármela, para que supieran seguro que yo quería ver la casa y tenía intención de alquilarla, que le pagara ya por adelantado una cifra concreta. Al yo contestar que no, que por adelantado no iba a pagar nada, pero que si quería, al ver la casa, si se ajustaba a mis necesidades, le podía hacer el pago allí mismo, él insiste en que debo pagarle algo. Una cifra mucho más baja. Es decir, un timo. Luego descubrimos que cada foto pertenecía a casas diferentes. Y además, nadie te podía asegurar que esa persona con la que hablabas fuera la dueña del piso. Dicho lo anterior debo reconocer que yo he tenido en esto (como en otras muchas cosas que he vivido aquí) mucha suerte y bendición del Cielo. He encontrado una casita preciosa, mucho más bonita y amplia viéndola en persona que en las fotos. Muy céntrica. Totalmente equipada y amueblada con mucho gusto. Y a un precio razonable. Y mi casero, también es justo decirlo, ha sido honradísimo y una persona muy correcta y amable.

10.Gastronomía escasa, y la inmerecida fama de las “frites”: para terminar, la comida. Si, ya sé, hay quien dice que tanto los italianos como los españoles, siempre presumimos de que nuestra comida es la mejor del mundo. Pues bien: yo creo que sí, que en España la dieta es muy rica, saludable, asequible para comer fuera de casa y sobre todo muy variada. No he podido percibir lo mismo en Bélgica. Al final casi toda su gastronomía popular se resume en: mejillones con patatas (moules-frites) y carbonada flamenca (guiso de carne con salsa). Y alguna que otra albóndiga maciza con salsa dulce y densa. A mi, me ha gustado todo, lo reconozco (soy de buen yantar). Y especialmente me ha encantado la influencia francesa en parte de su gastronomía, sobre todo en el uso de la mantequilla en (casi) todo. Pero algo que me ha parecido francamente exagerado es la fama de las “frites”: patatas fritas que en teoría se hacen primero en aceite más frío para cocerlas y luego se sube de temperatura para freírlas. Pero vamos, que en la mayoría de los casos lo que te sirven son simples patatas fritas tipo congeladas. De verdad, de lo más normal. Fama inmerecida para un producto tan “estrella” de la gastronomía que hasta puedes encontrarlas incluso en la carta-menú de los aviones de Brussels Airlines (la primera vez que veo que te den un producto frito en un avión).

21 días que pueden cambiarlo todo

Cuando una amiga me invitó a escribir este artículo estaba en Roma. Allí he pasado casi todo este pasado mes de octubre implicada en el Sínodo para la Amazonía coordinando directamente dos de las  actividades paralelas celebradas dentro de  Amazonía Casa Común, y apoyando desde mi trabajo como Responsable de Comunicación y Relaciones con los Medios de CIDSE su presencia y la presencia de sus Organizaciones Miembro en otras muchas actividades programadas. Además he estado especialmente pendiente de la participación de nuestra Secretaria General, Josianne Gauthier en la asamblea como “madre sinodal”, de seguir de cerca y reaccionar ante cada una de las semanas de trabajo y he podido estar presente en las ruedas de prensa diarias en la Sala Stampa del Vaticano y siguiendo toda la información generada allí durante esos veintiún días.

Mi respuesta afirmativa fue inmediata. Pero no imaginaba lo difícil que sería resumir en tan breves líneas lo que hemos vivido estos días en el Vaticano en la celebración del Sínodo para la Amazonía. Este evento convocado por el Papa Francisco en 2017 y que en octubre de 2019 ha reunido a 250 personas entre obispos, religiosos y laicos: 185 padres sinodales y 35 madres sinodales.

No imaginaba lo difícil que sería resumir en tan breves líneas lo que hemos vivido estos días en el Vaticano en la celebración del Sínodo para la Amazonía

Durante 21 días el centro de la Iglesia se ha “descentrado” en el mejor sentido de la palabra y se ha llenado de “periferias” con la llegada de decenas de líderes indígenas de los 9 países Panamazónicos: Brasil, Venezuela, Guyana Francesa, Guyana Inglesa, Surinam, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y de cientos de personas que llegamos desde otros lugares del mundo y que acompañamos el caminar de estos pueblos, luchas, sufrimientos y tradiciones como el “buen vivir” que contrasta tanto con el estilo de vida consumista y desconectado de la naturaleza que hoy se vive en las grandes ciudades, en especial en Europa y Norteamérica.

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Jeremías (Maragua) y Jeremías (Mura), dos líderes indígenas de Manaos, Brasil durante la Eucaristía de apertura del Sínodo de la Amazonía, el 6 de octubre de 2019 en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Foto Marta Isabel González Álvarez.

Para llegar aquí hemos trabajado y rezado durante dos años, impulsados especialmente por la REPAM (Red Eclesial Panamazónica). Pero estos 21 días lo hemos hecho por el cambio: cambio de comportamientos y prácticas que mejoren la vida de las personas en la región de la Amazonía , el respeto de sus derechos humanos y sus territorios respetando además la preservación de los recursos naturales del que es el principal bioma del planeta; cambio en el comportamiento de la Iglesia allí encontrando “nuevos caminos” más adaptados a la realidad y características específicas de la población y el territorio en este ya avanzado siglo XXI; y finalmente, cambios en nuestros comportamientos y estilos de vida para lograr la práctica de una verdadera “Ecología Integral” y desde donde estemos cada persona, vivir una verdadera “connversión ecológica” que ayude a cuidar de la “madre tierra”, respetar sus recursos y agradecer sus dones mimándola como se merece.

Dicen que hacen falta 21 días para que una persona cambie uno de sus hábitos. Y esos 21 días son los que han hecho falta para que muchos de los participantes en el sínodo cambiaran su corazón y su mirada

Dicen que hacen falta 21 días para que una persona cambie uno de sus hábitos. Y esos 21 días son los que han hecho falta para que muchos de los participantes en el sínodo cambiaran su corazón y su mirada: escucharon las voces y llantos de los pueblos y de la tierra; de los directamente afectados por prácticas económicas feroces y modelos extractivos de minerales inhumanos y mortales para la tierra, el agua y el aire y que están aumentando la emergencia climática que vivimos y que afecta a la fiereza del sol y a los ciclos de lluvia y la agricultura.

Un momento del Viacrucis que recorrió las calles de Roma y el Vaticano el sábado 19 de octubre. Foto Marta Isabel González Álvarez
Un momento del Viacrucis que recorrió las calles de Roma y el Vaticano el sábado 19 de octubre. Foto Marta Isabel González Álvarez

El grito de la tierra y de los pobres ha ablandado corazones y estructuras mentales, y esto ha quedado patente en el Documento final del Sínodo que incluye 120 propuestas aprobadas por votación. Entre ellas 6  destacan de modo muy especial por mostrar algunos cambios que necesitan ser impulsados en la región de la Amazonía y que  podrían inspirar otros cambios más globales en la Iglesia en un futuro próximo: la ordenación de hombres casados en las zonas remotas de la Amazonía (111), la creación de ministerios eclesiales para las mujeres y el de “mujer dirigente de comunidad”(102), mayor participación de laicos “en la toma de decisiones, vida y misión de la iglesia” (94), la definición del “pecado ecológico” como “nuestra acción u omisión contra Dios, el prójimo, la comunidad y el ambiente” (82), la “ecología integral” como “único camino posible” para salvar la región y con ella al planeta (67) y el rechazo a toda evangelización irrespetuosa o colonialista (55).

El Papa decidirá con su discernimiento cómo actuar ahora, pero lo vivido en Roma y este sínodo ya forma parte de la historia y trae aire y esperanza para el planeta y quienes lo habitamos.

 

*ESTE ARTÍCULO HA SIDO PUBLICADO en la REVISTA MAQUICUNA de MAQUITA-COMERCIO JUSTO en su NÚMERO 90 de diciembre de 2019. Lo puedes ver en PDF aquí

El río que nos une

Todo está conectado. Uno de cada cinco vasos de agua que bebes, se lo debes a ella. Una de cada tres lluvias que moja nuestra cabeza, los campos y renueva la atmósfera y la vida, se la debemos a ella. Ella es la Amazonía.

Las dimensiones descolocan. El río Amazonas es una enorme extensión de agua que a veces recuerda al mar. Para llegar a la Triple Frontera Colombia-Perú-Brasil lo mejor es ir a Bogotá y de ahí en vuelo nacional a Leticia. “Aquí sólo se puede llegar por avión o por barco” nos explica un taxista nada más aterrizar “pero claro, por barco y dependiendo desde donde se venga la distancia es de días, por ejemplo, desde Iquitos (Perú) se tardan más de 36 horas y tienes que hacer una noche en el barco”. Las distancias son enormes. El aislamiento de muchas comunidades, inevitable.  “Aquellas comunidades que están cercanas al río o a alguno de sus afluentes tienen más posibilidades de estar comunicadas. El río aquí une, no separa.” Esa es una de las primeras cosas que hay que entender y la primera de muchas concepciones que traemos de Europa, de otros países y zonas más desarrolladas y que aquí no nos sirven de nada. Teresa Urueña es miembro del Servicio Jesuita a la Panamazonía (SJPAN) nos explica esto y el porqué de tantas construcciones de palafitos. “El agua  del Amazonas no está siempre al mismo nivel, alcanza su nivel más alto en marzo y el más bajo en septiembre, aunque el cambio climático ha afectado ya un poco a estos ritmos”. Las extensiones de la Amazonía son también descomunales: 7,5 millones de kilómetros cuadrados (catorce veces la superficie de España) que implican el 43% de la superficie de Sudamérica y que se reparten irregularmente entre 9 países: en orden alfabético, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana y Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela. Irregularmente porque, por ejemplo, Ecuador sólo posee el 1,5% del total de la Amazonía, pero que supone el 43% de su superficie.

Barquero en el muelle de Caballococha (Perú). Foto Marta Isabel González Álvarez/ CIDSE & REPAM
Barquero en el muelle de Caballococha (Perú). Foto Marta Isabel González Álvarez/ CIDSE & REPAM

Su población también sorprende. Más de 3 millones de personas son indígenas pertenecientes a alguno de los 390 pueblos que se conocen (unos 137 pueblos no contactados). Hablan 240 lenguas pertenecientes a 49 familias lingüísticas y por supuesto sus cosmovisiones y tradiciones son muy diversas e imposibles de generalizar. Y cuando les escuchas te das cuenta de su sabiduría y de cómo, sin experimentos, han llegado a las mismas conclusiones que nuestros más reputados científicos “El agua del río está diferente. Sus ritmos han cambiado. También el sol está diferente, antes podías trabajar horas sin camisa en la chagra y no te pasaba nada: ahora te quemas” asegura Juan Enocaisa de El Estrecho, Reserva de Guepí, en el departamento del Alto Putumayo (Perú). Otra rotura de clichés.  Otra muestra de que aquí el mundo funciona del revés y que los sabios son los más humildes. Al ver la naturaleza cuidada durante milenios gracias a estos pueblos originarias te das cuenta de cómo Dios, una vez más ha entregado lo más valioso a los más sencillos. “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla” (Mt 11,25-27).

Foto Ana Palacios/CIDSE y Repam
Un niño en brazos de su madre miran al río Amazonas desde Islandia (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE y REPAM

“De hecho, para poder conservar la naturaleza y este bioma, el más importante del planeta, en realidad muchos de estos pueblos no necesitan nada más de nosotros que, simplemente, les dejemos en paz” afirma en Atalaia do Norte (Brasil) la chilena Cristina Larraín, voluntaria y activista del CIMI (Consejo Indigenista Misionario), un organismo creado en 1972 y vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. Ella defiende a los pueblos del Valle del Javari, unos 6.000 habitantes desperdigados en 54 aldeas indígenas y 12 comunidades ribeirinhas a lo largo de un territorio con una extensión similar a Portugal.

Pero no les hemos dejado en paz. Y ahora la defensa de su territorio es esencial. En muchísimas ocasiones los indígenas están siendo vulnerados en sus derechos más elementales y sus tierras arrebatadas u ocupadas, en busca de minerales o madera. Y en los peores casos están siendo asesinados o agredidos en reyertas con empresas extractivas sin escrúpulos. Peligra su estilo de vida, ese “buen vivir” propio y que se basa en una “economía de subsistencia”, o dicho más modernamente “sostenible” o incluso “minimalista”, ya que no producen ni cazan ni pescan más que lo que van a consumir. Pero tanto la caza como la pesca está siendo alterada y la contaminación lo está arrasando poco a poco todo. “La selva está enferma.  El río se muere” nos repiten en las tres orillas de esta Triple Frontera.

Santiago Yahuarcani y Juan Enoicaisa sostienen el lienzo "La selva está moribunda". En Caballococha (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE & REPAM
Santiago Yahuarcani y Juan Enoicaisa sostienen el lienzo “La selva está moribunda”. En Caballococha (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE & REPAM

Para Juan Enocaisa, indígena Murui (bautizados como Huitotos en las épocas del Genocidio del Caucho, a finales del s. XIX, porque se pintaban con el fruto del Huito) está claro que “lo que ocurre es fruto de un desequilibrio en el conocimiento de culturas. Nosotros conocemos las suyas, pero ustedes no conocen las nuestras”. Y  no le falta razón, pues su cultura no es escrita, todo lo han ido comunicando oralmente de generación en generación, lo que es, sin duda, una de las más determinantes diferencias entre nuestras civilizaciones.

Un Sínodo histórico

“¿Y qué tengo yo que ver con la Amazonía?” Cuando el papa Francisco convocó en 2017 el Sínodo sobre la Panamazonía que tendrá lugar próximamente en Roma, algunos se hicieron esa pregunta. Lo sorprendente es que aún ahora alguien se plantee lo mismo o no comprenda la audacia de Francisco y su visión profética en este momento clave que vive no sólo la Iglesia, sino nuestro planeta y nuestra civilización. Si no giramos la mirada hacia esta región y logramos protegerla a nivel global con el mismo celo, o aún mayor, que protegemos en nuestros países las Reservas o Parques Naturales, la supervivencia de la humanidad está en peligro.

Una mujer retira agua de su barquita a la llegada a la Comunidad Nazareth (Leticia, Colombia) Foto Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM
Una mujer retira agua de su barquita a la llegada a la Comunidad Nazareth (Leticia, Colombia) Foto Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM

Este es un sínodo histórico. Tal y como explicó el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los obispos durante el encuentro “Ecología Integral: una respuesta Sinodal para el cuidado de nuestra casa común” organizado por la REPAM y celebrado en marzo en la universidad de Georgetown (Washington DC), “se trata del primer sínodo de carácter ordinario centrado en un territorio. Ha habido otros sínodos sobre territorios, pero fueron sínodos extraordinarios”.

Pero también es histórico porque, aunque algunos querían que se celebrara en el continente americano, de algún modo, al celebrarse en Roma, en el Vaticano, Francisco pone en el “centro” de la Iglesia Católica, geográfica y simbólicamente este territorio situado al otro lado del océano. “Este sínodo pone en el centro a la “periferia”. Es una llamada de atención a los mil trescientos millones de católicos de la Tierra, y  también a los no católicos, sobre la importancia de esta región para la supervivencia del planeta y las dificultades que viven aquí las personas” asegura el padre Alfredo Ferro, miembro del SJPAN Y también, cómo no, una especial atención a las dificultades y retos de la Iglesia allí, que son muchos y muy variados. “Imaginad, la extensión de la Diócesis amazónica de Alto Solimoes (Brasil) es casi tan grande como Grecia, con 131.614,48 Km2 y una población de más de tres millones y medio de personas ¿cuántos sacerdotes creéis que la atienden? Dieciocho. Y para atender a las comunidades con cierta periodicidad es imprescindible desplazarse y para desplazarse rápidamente hay que usar lanchas que son muy costosas” asegura el orensano Don Adolfo Zon Pereira, obispo de esta diócesis desde 2015.

Dos jóvenes asisten a la eucaristía dominical en Nazateth (Leticia, Colombia). Foto Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM
Dos jóvenes asisten a la eucaristía dominical en Nazateth (Leticia, Colombia). Foto Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM

Esas dificultades se unen a otras como la interculturalidad e inculturación, la dificultad para poder celebrar los sacramentos, la falta de sacerdotes, misioneros, religiosos, hombres y mujeres, que ayuden a que la Iglesia siga siendo una ayuda real en la zona que promociona los derechos humanos de los pueblos indígenas y que los acompaña en su desarrollo. “Nosotros no contamos con más ayuda que la de la Iglesia católica y de algunas ONG.  ¿Y si no existieran los pueblos indígenas qué sería de la selva?” asegura Elver Isidio, Huitoto de la etnia Bora que es también el presidente del Consejo de Autoridades Administrativas de la comunidad de Cusi Munilla Amena, en Leticia. “Sentimos que la Iglesia católica nos apoya en nuestros derechos y la defensa del territorio. Antiguamente el poder de la Iglesia era un poder de oposición. Pero ahora se ha producido una reconciliación respecto al pasado”.

La iglesia soñada por la Amazonía

Mauricio López es el Secretario General de la REPAM (Red Eclesial Panamazónica), realidad que nació en 2014, como una iniciativa pastoral para articular las acciones eclesiales en el territorio en defensa de la vida y la Madre Tierra, nos facilita información detallada recogida en 265 informes fruto del proceso de escuchas sinodales previas a la redacción del Instrumetum Laboris que usarán las 250 personas que asistan este mes de octubre al Sínodo de la Panamazonía titulado “Nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral”, entre ellos 150 obispos que irán desde la Amazonía (101 obispos diocesanos y otros eméritos). “Esta información es fruto otras tantas asambleas, foros temáticos y nacionales y ruedas de conversación celebrados en 7 países de la Panamazonía y en los que participaron más de 87.000 personas pertenecientes a 172 pueblos o nacionalidades indígenas” nos explica López.

Al leer la información nos queda claro que se ha recogido una petición muy concreta por parte de la población: que la Iglesia deje de ser una iglesia acomodada, ensimismada, encerrada en el templo; clericalizada; alienada; autoritaria; vinculada con poder político y económico; burocrática, complicada y llena de normas. Pero también, que esa misma Iglesia reconoce sus sombras y asume que en ocasiones ha perdido su contenido social, apoyando pautas e intereses que van contra las poblaciones tradicionales y comunidades, que a veces ha mantenido una práctica colonizadora de los saberes y de las religiosidades populares. “En estos procesos de escucha se deja claro que se quiere construir una Iglesia más participativa e integrada en la realidad, en la vida y luchas de los pueblos, una Iglesia más acogedora, una “Iglesia en salida”, descentralizada sin privilegios y centrada en Cristo sin clericalismos, pero más mística, donde sacerdotes y religiosas fortalezcan su fe para asumir su servicio. Una Iglesia que defienda la vida de manera integral y que sea un signo de unidad en la diversidad.”

Jóvenes en la Casa de salud del indio, Atalaia do Norte (Brasil): Foto Ana Palacios/CIDSE y Repam
Jóvenes en la Casa de salud del indio, Atalaia do Norte (Brasil): Foto Ana Palacios/CIDSE y Repam

Los informes de la fase de consulta sinodal también recogen cuestiones claves, como el apoyo a la juventud o la defensa de la dignidad de las mujeres, su  voz y reconocimiento; una Iglesia pobre y con opción preferencial por los pobres, liberadora e inculturada presente en las luchas de los pueblos y de la naturaleza, comprometida con la Amazonía y todos los seres que la habitan; una Iglesia que promueva el “buen vivir” y responda a las injusticias que viven los pueblos; que se posicione contraria a los grandes intereses económicos de minería, hidroeléctricas o privatización de  aguas y en la defensa de los territorios indígenas, movilizando alianzas en el combate contra el narcotráfico y toda delincuencia. Una Iglesia con nuevas metodologías para acompañar, conocer y proteger a los pueblos que habitan esta región del planeta y que lucha por la promoción y defensa de la Naturaleza y de los Derechos humanos de los pueblos de la Panamazonía.

“El río nos une para bien y para mal”

En la Triple Frontera, todo se mueve a través del río y casi sin control, lo que lo convierte  en un enclave ideal para el narcotráfico y la trata: las comunidades indígenas y  la población más empobrecida es la más vulnerable. Por eso hace tres años nació la RETP (Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas en la Triple Frontera) para sensibilizar y prevenir a la población. Nathalia Forero, es su coordinadora y trabaja en red con personas como la hermana Ivanés Favretto en Islandia (Perú), el Padre Valerio Sartor en Leticia (Colombia) o la misionera laica madrileña Marta Barral en Atalaia do Norte (Brasil).

NIñas indígenas en una barca en el Amazonas. Atalaia do Norte, Brasil. Foto & Ana Palacios/CIDSE REPAM
NIñas indígenas en una barca en el Amazonas. Atalaia do Norte, Brasil. Foto & Ana Palacios/CIDSE REPAM

Y es que, aunque la RETP es independiente de la Iglesia católica, el vínculo es enorme y en mayo presentó el “Manifiesto contra la trata” firmado por los obispos de las tres diócesis amazónicas: Mons. José Travieso, obispo del Vicariato de San José de Amazonas (Perú), Mons. José de Jesús Quintero, Obispo del Vicariato de Leticia (Colombia) y Don Adolfo Zon, obispo de Alto Solimoes (Brasil).

*Este reportaje sobre la Triple Frontera de la Amazonía ha sido posible gracias a CIDSE y REPAM

Puedes leer aquí este reportaje, publicado en el mes de octubre de 2019 en la Revista 21 (con fotos de la autora y de la fotoperiodista Ana Palacios).

Y también puedes leerlo aquí en VATICAN NEWS (edición en español) publicado el 3 de octubre de 2019

Contra la trata de personas en la Triple Frontera de la Amazonía

Pocas veces se nos ocurre pensar en países como Colombia, Perú y Brasil cuando se habla de trata. Y sin embargo ningún país se libra. De nuevo el calendario nos recuerda esta lacra humana y como cada 30 de julio, el mundo entero, de la mano de las Naciones Unidas, recuerda su compromiso contra este delito que explota a las personas. La ONU también recuerda que el 35% de las personas en régimen de trabajo forzoso son mujeres, pero que esa cifra se duplica al hablar de explotación sexual.

En la triple frontera Colombia-Perú-Brasil, en plena Amazonía la vulnerabilidad de las comunidades indígenas ante este delito es enorme. Es un enclave donde toda la comunicación humana se realiza dentro y a través del río Amazonas. Las lanchas, botes y demás embarcaciones cruzan constantemente de una orilla a otra y sin apenas controles se mueven de un país a otro. Un lugar donde los traficantes han encontrado un filón de oro para su “negocio”.

Una lancha cruza el Amazonas en la frontera Brasileño-Colombiana. Foto Marta Isabel González / CIDSE y REPAM
Una lancha cruza el Amazonas en la frontera Brasileño-Colombiana. Foto Marta Isabel González / CIDSE y REPAM

Aquí ha nacido hace tan sólo tres años una iniciativa para luchar contra esta realidad, sobre todo con un trabajo de sensibilización y prevención en esta Triple Frontera: la RETP Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas en la Triple Frontera. Nathalia Forero Romero, trabajadora social vinculada laboralmente a las hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, es su coordinadora. “La red nació fruto de un trabajo previo de investigación de corte etnográfico y en esa investigación se identificaron dos modalidades fuertes de explotación: una es la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes; y otra, la explotación de trabajo, trabajo esclavo. Todo ello con un enfoque de triple frontera, ya que todo lo que une el río en esta zona lo une para bien y para mal, pues todo lo que ocurre en Tabatinga, Caballococha, Leticia, Atalaia, Puerto Nariño…está ligado y relacionado. Y lo peor es que la investigación puso de relieve que muchas situaciones de abuso y explotación se habían naturalizado como parte de una economía de subsistencia y muy dependiente de agentes externos.”

Cuando le preguntamos por las cifras de personas a las que atienden Forero nos dice sencillamente que no es fácil cuantificar, “especialmente porque nuestro trabajo en tan cualitativo que saber el impacto de la prevención desde lo cuantitativo desdibuja la labor… Pero sí te puedo asegurar que en lo que va de este año hemos hecho prevención con más de 400 jóvenes de los colegios. Llevamos procesos todo el año con 100 niños de los 9 a 13 años formándolos como “Héroes Defensores de Vidas”. En los encuentros bimensuales este año han participado 200 personas”.   Y bueno, talleres y visitas a las comunidades de los tres países en un promedio de 150 personas por cada comunidad…”.

Niñas en un bote a la altura de la Comunidad Nazareth, Leticia (Colombia). Foto: Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM
Niñas en un bote a la altura de la Comunidad Nazareth, Leticia (Colombia). Foto: Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM

Y es que Nathalia no está sola, claro. Cuenta con personas que actúan como “enlaces” de la Red en las tres orillas de este enclave internacional. Por ejemplo, en Islandia (Perú) la hermana Ivanés Favretto, que integra una comunidad Inter congregacional que apoya a las personas y comunidades más vulnerables de la zona, es un eslabón de la red, avisando siempre que detecta algún movimiento extraño. “Islandia es conocida como la Venecia del Amazonas, por sus canales y sus casas en palafitos de gran belleza. Pero también es un enclave esencial para el tráfico de mercancías y también de personas”. En Leticia (Colombia) es el Padre Valerio Sartor, un sacerdote brasileño jesuita miembro del SJPAM-Servicio Jesuita Panamazónica (miembros de la REPAM-Red Eclesial Panamazónica) , quien ayuda a detectar, pero también a formar y sensibilizar sobre la trata de manera que se pueda evitar. “Es muy difícil cuando el proceso comienza poder rescatar a las personas que se han visto arrastradas a esa situación, sin embargo, con los jóvenes, con las familias, sí podemos actuar”. Por último, en Atalaia do Norte (Brasil) está la misionera madrileña Marta Barral, una laica javeriana que muestra una fuerte implicación y que también apoya a la comunidad en la lucha contra el maltrato machista y otro tipo de abusos

Graffiti en Atalaia do Norte (Brasil) contra la violencia. Foto Marta Isabel González/CIDSE y REPAM
Graffiti en Atalaia do Norte (Brasil) contra la violencia. Foto Marta Isabel González/CIDSE y REPAM

Cómo funciona la trata en la Amazonía

Según la ONU nadie se salva. Todos los países están afectados por la trata, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas y los traficantes siguen actuando amenazando principalmente a mujeres y niñas. Pero ¿es esto diferente en el Amazonas? No hay sorpresas. Barral nos lo confirma. “Es siempre igual. Los niños, sobre todo las niñas y los más jóvenes de la comunidad son engañados. En realidad, sus padres son los engañados. Alguien llega al poblado y les ofrece una vida mejor para los más pequeños de la casa, estudios o quizá un pequeño empleo y formación profesional para lograr algunos ingresos para la familia”.

Obviamente la realidad de pobreza y la necesidad que también viven estas comunidades, en su mayoría indígenas, hacen que este método siempre funcione, pues como lo primero es la supervivencia de la familia, las promesas hacen que casi nadie intuya que detrás de esa promesa de una vida mejor se esconde una realidad de trata o esclavitud, abusos o el comienzo de un camino, muchas veces sin retorno, en el negocio del tráfico sexual.

La sensibilización debe ser de toda la sociedad y la lucha con la justicia es enorme pues, a pesar de que muchos países tienen leyes nacionales en la lucha contra la trata de personas ocurre no pocas veces que las víctimas puedan llegar a ser criminalizadas por alguna de sus acciones mientras que los traficantes quedan impunes.

Nathalia Forero con la camiseta de la Red. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE y REPAM
Nathalia Forero con la camiseta de la Red. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE y REPAM

El apoyo de la Iglesia

La red es una realidad independiente de la Iglesia católica, pero el vínculo es, como hemos explicado, muy profundo. En ella participan Maristas, Lauritas, Jesuitas, Vicentinas, Franciscanos, Franciscanas, Javerianos, Canónigas Regulares de San Agustín además de la ya mencionada comunidad Inter congregacional de Islandia, Perú, entre otros.

Además, entre los últimos logros de la RETP es la firma conjunta el pasado mes de mayo de lo que han denomina como “Manifiesto contra la trata”  por parte de los tres obispos de las diócesis del Amazonas: Monseñor José Travieso claretiano extremeño, obispo del Vicariato de San José de Amazonas (Perú), Monseñor José de Jesús Quintero Dias, Obispo del Vicariato de Leticia (Colombia) y el gallego javeriano Don Adolfo Zon Pereira, obispo de la Diócesis de Alto Solimoes (Brasil). En este documento la Iglesia Católica de la Triple Frontera Amazónica manifiesta públicamente su “solidaridad, apoyo y compromiso con la población indígena, ribereña, mestiza y demás habitantes de las fronteras víctimas de la Trata de personas y tráfico de migrantes que con más fuerza en los últimos años viene generando dolor, desesperanza y desarraigo al atentar contra la dignidad y el cumplimiento de los Derechos y libertades fundamentales”.

El documento expresa la preocupación de las tres diócesis por esta realidad compleja y lo hace en cuatro puntos esenciales. En primer lugar, rechazando “toda forma de violencia en que la vida tenga un precio y sea explotada con cualquier fin”. En segundo lugar, llamando “a la sociedad civil, autoridades, instituciones y organizaciones a comprometerse conjunta, integral y oportunamente para luchar contra la trata que se ensaña en las comunidades y poblaciones más vulnerables”. En tercer lugar, las tres diócesis piden que se hagan efectivos, oportunos y proféticos los compromisos firmados por las autoridades locales y referentes institucionales de los tres países de las Fronteras Brasil-Colombia y Perú en diciembre del pasado año en el “Gran Pacto por la erradicación de la trata de personas y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes-Capítulo Amazonas“ y así “se erradique y/o mitiguen los casos de Trata en la región por medio de buenas prácticas de migración, acompañamiento a víctimas, diseño de políticas públicas y trabajo en red.” Y es que las víctimas, insiste el documento “requieren acompañamiento, asistencia y apoyo en su proceso de recuperación frente a daños psicológicos y físicos a veces irreparables.” Pero, además, se pide que la justicia y el acompañamiento sean garantes del inicio de inclusión y trato digno en el restablecimiento de sus derechos.

Mapa esquemático de la zona. Foto. Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM
Mapa esquemático de la zona. Foto. Marta Isabel González Álvarez / CIDSE y REPAM

Por último, el manifiesto resalta la existencia de la propia Red de Enfrentamiento a la Trata de Personas de la Triple Frontera como un testimonio de unidad, compromiso y resistencia en la Defensa de la Vida, la Cultura y el Territorio, desde la prevención, acompañamiento a las víctimas del abuso y violencia sexual, así como la promoción de los Derechos de los niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres engañados y/o sometidos a la compra y venta de su dignidad y libertad. Estas iniciativas y procesos nos convocan como laicos/as, religiosos/as, sacerdotes y obispos a ser esperanza, luz y presencia para las comunidades y familias de la región.

La realidad de la trata contra personas en el Amazonas quizá no sea el tema principal a trabajar en el próximo Sínodo del mes de octubre, pero si algunos de los temas relacionados con ella, tanto en su prevención como en su causa, y que se han propuesto dentro del Instrumentum Laboris: cuestiones como la salud integral, la educación integral y la migración. Esta última puede ser tanto “pendular” que va y viene del campo a las ciudades, “desplazamientos forzados” dentro de un mismo país, “migraciones voluntarias” hacia las ciudades que dan lugar a procesos de urbanización de las comunidades indígenas, muchas veces vinculados a la deforestación y abusos medioambientales y también “migraciones internacionales”, generalmente involuntarias y forzadas, como lo es la trata, una de sus peores y más escandalosas formas.

 

 

[1] Este reportaje sobre la Triple Frontera de la Amazonía ha sido posible gracias a CIDSE y REPAM y ha sido publicado en la Revista Vida Nueva número 3.142 del 30 de agosto de 2019 bajo el título “Eslabones contra la trata en la triple frontera de Colombia, Perú y Brasil” (VER REPORTAJE en PDF aquí, sumario de revista AQUÍ y artículo reducido-ONLINE en Vida Nueva, aquí)

De una jungla a otra #SinodoAmazónico

En la última entrevista que he hecho al Padre Dario Bossi, misionero comboniano italiano que lleva ya muchos años en Brasil y es uno de los miembros del comité ejecutivo de la red “Iglesias y Minería”, me decía que si queremos entender lo que supone la Amazonía desde la vieja Europa y de otros países desarrollados, deberíamos hacer como cuando los misioneros se van a vivir a tierras de misión: abrir la mente, abrir el corazón y ser capaces de transformar aquellas creencias previas que teníamos sobre una realidad. Y es que, cuando viajas, no tienes que cambiar tu mente, la tienes que dejar en casa. Pues así tenemos que hacer en Europa, dejar nuestra mente, nuestras creencias a un lado para abrirnos a la realidad de la región del Amazonas, lejana en kilómetros pero que nos afecta directamente.

¿Cuántas veces al despertarnos pensamos que la lluvia que nos moja (ya cada vez menos), quizá ha sido generada en la Amazonía, el bioma más importante del planeta? Una de cada tres, vienen de allí.  ¿Acaso sabemos que el ecosistema más importante del planeta está en peligro por las empresas extractivas, por algunos empresarios sin escrúpulos? ¿Acaso sabemos que en este lugar de América se están vulnerando sistemáticamente los derechos humanos de muchos pueblos, sobre todo indígenas y que quienes luchan por defender a esas personas y el cumplimiento de esos derechos, están siendo perseguidos y asesinados? ¿Sabemos que además de la Amazonía (nueve países), el segundo ecosistema más importante del planeta está en África y es la Cuenca del Congo (once países)?

El río Amazonas entre Colombia, Perú y Brasil. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM
El río Amazonas entre Colombia, Perú y Brasil. Foto. Marta Isabel González Álvarez/CIDSE & REPAM

El papa Francisco, con Laudato Si’ (encíclica publicada en junio de 2015 y que es ya la encíclica más citada de la historia) unió para siempre el respeto del medio ambiente y el desarrollo humano y sólo unos meses después, en septiembre la ONU instituyó los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) que igualmente vinculan los dos aspectos de una manera inseparable.  Dos años después el papa Francisco volvió a hacer historia al proclamar el primer Sínodo de los obispos de carácter ordinario y centrado en una región de la tierra: la Amazonía. El que ya es conocido como el “Sínodo Verde o Sínodo de la Amazonía y que se titula “Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral” tendrá su fase final en el próximo mes de octubre en Roma.

Unas mujeres esperan un bote para cruzar el Amazonas. Foto. Marta Isabel González Álvarez /CIDSE & REPAM
Unas mujeres esperan un bote para cruzar el Amazonas. Foto. Marta Isabel González Álvarez /CIDSE & REPAM

Para preparar este “momentum” único en la Iglesia y hacer de puente entre “junglas” bien diferentes pero indivisibles en su destino común: América y Europa (y el resto de continentes), la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) organizó en la Universidad de Georgetown (Washington, EEUU) un encuentro internacional titulado  “ECOLOGÍA INTEGRAL: una respuesta sinodal desde la Amazonía y otros biomas/territorios esenciales para el cuidado de nuestra casa común” y en el que se han dado cita más de un centenar de personas, entre ellos diez cardenales, numerosos obispos y sacerdotes y organizaciones católicas que trabajan por el desarrollo y la justicia global.  Todo lo que sea necesario para centrar el foco en la realidad que viven 35 millones de personas que viven allí, incluyendo a casi tres millones de indígenas pertenecientes a 390 pueblos y a otros 137 pueblos aislados o no contactados y que hablan 240 lenguas de 49 familias lingüísticas.  Para recordar que en la Amazonía se concentra el 20% del agua dulce no congelada del planeta, el 34% de los bosques primarios, el 30% de la flora y de la fauna del mundo. Y para, en definitiva, trabajar y reflexionar sobre la perspectiva de que “todo está conectado” y que de todos depende que el documento que surja de este Sínodo no sea un punto de llegada, sino de partida, en la defensa de nuestra “casa común” y de quienes habitamos la tierra.

 

Leer esta columna tal y como fue publicada en “Alfa y Omega” (Ver PDF)

“Ese punto en el mapa”

Tal y como escribió en 1965 Charlotte Delbo: “Se sabe que ese punto del mapa es Auschwitz.  Se sabe eso. Y se cree saber el resto”.

Es difícil tomar la decisión de ir a ver una exposición así. Es como decidir meterse astillas entre las uñas. Como ahogarse, durante unas horas, con arena. Sabes que lo vas a pasar mal. Sabes que no te vas a quedar igual. Y eso es lo bueno. Ojalá sea así. La exposición es “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos”.

 Una de las fotos del “Álbum de Auschwitz” de Hoffmann y Walter, único archivo fotográfico de las llegadas en tren al lugar en mayo de 1944 y fotos encontradas por Lilly Jakob-Zeimanovic.
Una de las fotos del “Álbum de Auschwitz” de Hoffmann y Walter, único archivo fotográfico de las llegadas en tren al lugar en mayo de 1944 y fotos encontradas por Lilly Jakob-Zeimanovic.

Parece que queda poco que añadir cuando, como casi todos los que leen esto, se han visto decenas de películas y leídos numerosos libros sobre el exterminio nazi en el campo de Auschwitz. Y más aún, cuando, como es mi caso, se ha tenido la suerte de haber estado en Polonia conviviendo con polacos y de haber paseado por el Gueto judío de Cracovia. Y cuando se ha podido visitar Israel (no en peregrinación, sino visitando el país y documentando algunos de sus realidades más duras como la de los beduinos abandonados en tierra de nadie) o cuando ya se ha tenido la oportunidad de haber visitado el escalofriante  Yad Vashem de Jerusalén.

Exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos. Foto. Marta Isabel González
Exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos”. Foto. Marta Isabel González

Pero después de visitar (por fin) esta muestra que recoge más de 600 objetos originales del campo de refugiados y de haber podido experimentar con la imprescindible audioguía, momentos indescriptibles de dolor y de respeto y admiración, no puedo dejar de dedicar estas breves líneas porque la considero imprescindible. Y quizá así, si es posible, lograr animar, a quien me lea, a que venza esa pereza que da el tema, ese miedo a sufrir, esa desafección a recordar el sufrimiento ajeno, esa falta de ganas de estar tres horas aproximadamente con uno mismo y enfrentándose a los relatos de la historia reciente y vergonzosa de la humanidad mientras  recorre con pesadumbre, vergüenza, asombro, pavor y tristeza, las enormes salas del  Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid.

Dibujo anónimo de una de las personas que estuvo en Auschwitz, encontrado dentro de una botella. Foto Marta Isabel González
Dibujo anónimo de una de las personas que estuvo en Auschwitz, encontrado dentro de una botella. Foto Marta Isabel González

Diez cosas que no me gustaría olvidar de esta experiencia, y que quizá ya oí alguna vez, pero hoy rememoro gracias a la exposición, son:

  • Que allí en Auschwitz sólo pasó tiempo el 30% de las personas que allí llegaron (el 18% si eran judíos) ya que el resto, entre el 70% y el 82% era directamente llevado a asesinar a las cámaras de gas nada más llegar, empezando por los ancianos, enfermos y por supuesto, los niños.
  • Que los nazis se jactaban como un gran “logro” que en Auschwitz las cámaras de gas eran tan grandes que podían ejecutar a 2.000 personas cada vez, a diferencia del de Treblinka donde “sólo” entraban 200 personas. Pero que además era estupendo que en Auschwitz nadie sabía que iba a morir porque se les decía que se les iba a desparasitar.
El absurdo, convertido en ley. Cartel explicativo de los matrimonios permitidos y prohibidos en virtud de las Leyes de Nüremberg (1935). Foto Marta Isabel González
El absurdo, convertido en ley. Cartel explicativo de los matrimonios permitidos y prohibidos en virtud de las Leyes de Nüremberg (1935). Foto Marta Isabel González
  • Que las personas que formaron los Sonderkommando (comandos especiales que se encargaban de gasear y luego quemar los cuerpos, no sin antes arrancarles los dientes de oro) nunca superaron ni superarán lo que hicieron pero, de algún modo les debemos el hecho de conocer la verdad de ese monstruoso lugar. Y que entre los miembros de ese Sonderkommando había un rabino que se encargaba sólo de quemar a niños y bebés. Y que antes de hacerlo rezaba sobre cada uno una oración fúnebre judía o kadsh.
  • Que la valentía de dos personas y el llamado Informe Vrba- Wetzle (conocidos también como Los protocolos de Auschwitz) que contaba lo que ocurría allí, salvaron a unas 100.000 personas. Y la valentía del español Angel Sanz-Briz, a 5.000 judíos.

    Este español, Ángel Sanz-Briz, salvó a 5.000 judíos desde su puesto diplomático de Budapest.
    Este español, Ángel Sanz-Briz, salvó a 5.000 judíos desde su puesto diplomático de Budapest.
  • Que en esos vagones pequeñitos de esa época metían a unas 150 personas como animales y les daban un cubo para beber agua y otro para hacer sus necesidades.
  • Que el primer año allí no había literas y dormían en el suelo. Y que luego en cada barracón había trilíteras de madera para alojar a cuantos más mejor con un cubo como letrina y sin aislamiento ante el frío.
Vagón real a la entrada de la exposición "Asuchwitz. No hace mucho. No muy lejos". Foto Marta Isabel González
Vagón real a la entrada de la exposición “Asuchwitz. No hace mucho. No muy lejos”. Foto Marta Isabel González
  • Que la dieta cada día y en los mejores momentos no superaba 500 Kc a base de café ralo con achicoria, y litro de sopa de nabo y verduras (muchas veces podridas) y 35 gr de pan.
  • “Todo el mundo te odia…” decía un anónimo enviado a un comerciante judío al que los nazis le quitaron todo, que sobrevivió a Auschwitz, pero al que le llegaban este tipo de mensajes para quejarse de él porque recibía alguna ayuda económica tiempo después.
Con juegos como estos titulados "Judio! fuera de la ciudad" los nazis sembraron su odio en los más pequeños. Foto Marta Isabel González
Con juegos como estos titulados “Judio! fuera de la ciudad” los nazis sembraron su odio en los más pequeños. Foto Marta Isabel González
  • Que los mensajes y enseñanzas que los supervivientes nos proponen son muy simples y muy difíciles a la vez: elegir el amor en vez del odio, respetar a todas las personas sean cuales sean sus creencias religiosas, sus ideas políticas, el color de su piel, la sangre que corre por sus venas, buscar la paz, hacer algo por los demás, cooperar, buscar el bien.
  • Y que, gracias a las fotos del conocido como “Álbum de Auschwitz” de Hoffmann y Walter, único archivo fotográfico de las llegadas en tren al lugar en mayo de 1944 y fotos encontradas por Lilly Jakob-Zelmanovic, hoy podemos sumergirnos en esas miradas de miles de personas que llegaban a un lugar pero que no sabían exactamente dónde estaban. Y estaban en ese punto del mapa del que habla Delbo.

Ese punto en el mapa
esa mancha negra en el centro de Europa
esa mancha roja
esa mancha de fuego
esa mancha de hollín
esa mancha de sangre esa
mancha de cenizas para millones
un lugar sin nombre.

De todos los países de Europa
de todos los puntos del  horizonte
convergían los trenes hacia lo innombrado
cargados de millones de seres
que eran descargados allí
y no sabían dónde estaban
eran descargados con su vida
con sus recuerdos
con sus pequeños dolores
y su gran asombro
con su mirada que preguntaba
y no veía sino fuego,
que ardieron allí sin saber dónde estaban.

Hoy se sabe
Desde hace algunos años se sabe
Se sabe que ese punto del mapa es Auschwitz
Se sabe eso
Y se cree saber el resto”. 

Charlotte Delbo,
Auschwitz y después II.Un conocimiento inútil,
Turpial, Madrid 2004

 

Hacer bien el BIEN: comunicación veraz para un desarrollo compartido

El 24 de octubre y con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo, Manos Unidas, desde su Delegación de Cuenca, organizó una Mesa Redonda en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este evento, en el que participaron un centenar de alumnos, se tituló “Hacer bien el BIEN: comunicación veraz para un desarrollo compartido” y estuvo coordinada por Marta Isabel González, Doctora en Periodismo y miembro del Departamento de Comunicación en los Servicios Centrales de Manos Unidas, que planteó los objetivos generales del encuentro y quiso acompañarse de compañeros periodistas de medios de comunicación y otros compañeros del mundo de la universidad, que desde sus diferentes puntos de vista, trataron la cuestión de cómo la comunicación y el periodismo, tanto desde los medios como desde los departamentos de comunicación de las ONG, pueden ayudar a construir un mundo mejor al transmitir e informar sobre la realidad de empobrecimiento y desigualdad que sufren, aún hoy, millones de personas en el mundo.

Mesa Redonda con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo
Mesa Redonda con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo

Desde la Universidad, Maria José Ufarte, profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, hizo un recorrido por el último viaje con medios de comunicación que Manos Unidas llevó a cabo en Benín el año pasado, destacando los aspectos prácticos que dichos viajes tienen. Por su parte, Emilio José Gómez, profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha y que es además Responsable del Área de Derechos Humanos de Justicia y Paz, centró su intervención en la cuestión del “Bien” entendido desde todas sus facetas y animando a la implicación de los jóvenes.

Irene Díaz, Marcelo Ortega, Encanacion Pérez, Delegaca de Manos Unidas en Cuenca y Marta Isabel González a la entrada de la Facultad de Periodismo
Irene Díaz, Marcelo Ortega, Encanacion Pérez, Delegaca de Manos Unidas en Cuenca y Marta Isabel González a la entrada de la Facultad de Periodismo

Desde los medios de comunicación, se contó con la participación de Irene Díaz, cofundadora junto a Santiago Barnuevo, del espacio de RNE-R5 “Cinco minutos para la cooperación” y actual editora de informativos en RNE-Toledo, que contó su experiencia en ese programa y compartió algunos ejemplos de ese programa. Y por su parte Marcelo Ortega, redactor del periódico La Tribuna de Albacete, contó su experiencia profesional y personal durante su viaje a Burundi en el viaje de medios de comunicación que Manos Unidas organizó hace cuatro años.

Un aspecto de la sala y la asistencia a la Mesa Redonda organizada por Manos Unidas Cuenca
Un aspecto de la sala y la asistencia a la Mesa Redonda organizada por Manos Unidas Cuenca

El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla, hicieron acto de presencia durante la mesa redonda resaltando el interés e importancia que eventos así tienen para los futuros profesionales del periodismo y la comunicación.

El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla. En el medio Encarnación Pérez, delegada de Manos Unidas en Cuenca
El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla. En el medio Encarnación Pérez, delegada de Manos Unidas en Cuenca

Por último, y de manera espontánea, participó en la mesa redonda el misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo y que contó su experiencia allí, para alegría de los alumnos participantes que también aprovecharon para entrevistarle.

El misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo
El misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo

Migraciones climáticas: huir o morir

El cambio climático en un fenómeno global cada vez más grave porque afecta a los propios medios de subsistencia. Según datos de ONU, se estima que, dentro de apenas treinta años, las pérdidas en cosechas de cereal pueden llegar al 20 % y que la desnutrición puede aumentar otro 20 % en el África subsahariana. En 2050 podría haber cerca de mil millones de personas desplazadas por esta causa.

La población está huyendo ante esta realidad. Aunque la mayor parte de las personas emigra a causa de la pobreza, la violencia y los conflictos, a estas razones se suman los desastres naturales y otros efectos adversos del cambio climático. El Consejo Noruego para Refugiados señaló que ya en 2016 hubo 24 millones de refugiados climáticos.

Afortunadamente, también crece la conciencia de que aún es posible hacer algo si existe voluntad. El problema está cada vez más delimitado: el cambio climático es, principalmente, una consecuencia de las emisiones de carbono a la atmósfera provocadas por modelos de consumo y producción insostenibles y cuyas consecuencias sufren, sobre todo, las personas más pobres. Así, en países de alto riesgo, las poblaciones podrían sobrevivir mejor a este fenómeno si se aplicaran los convenientes mecanismos de mitigación. Del mismo modo, los gobiernos podrían apoyar más y mejor a las poblaciones tras los desastres naturales de forma que las personas pudieran reconstruir sus medios de vida sin necesidad de migrar. Sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos. En muchos países africanos, la inestabilidad política, la mala gobernanza y la falta de recursos impiden que se pongan en funcionamiento los mecanismos de prevención y adaptación al cambio climático.

En este marco de lucha contra el cambio climático se celebró a finales de enero la jornada «Migraciones Climáticas» en el auditorio de CaixaForum en Madrid, organizada como parte de la campaña Si cuidas el planeta, combates la pobreza que desarrolla la alianza de instituciones católicas españolas Enlázate por la Justicia (Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES). En este encuentro dedicado al debate y la reflexión participaron, entre otros, Víctor Viñuales, presidente de la Fundación ECODES y el pescador senegalés emigrado Serigne Mbaye. Con las aportaciones de ambos y de los asistentes se trató de analizar y valorar con más intensidad las consecuencias que la falta de cuidado del medio ambiente está teniendo sobre las personas más desfavorecidas del planeta.

El éxito de asistencia y participación en la jornada supuso, sin duda, un emocionante impulso para continuar nuestro trabajo de sensibilización y apoyo a las comunidades más afectadas por el cambio climático.

Serigne Mbaye en el Evento Migraciones Climáticas-Foto Marta Isabel González

Mirar hacia delante con esperanza

Serigne Mbaye es senegalés, del pueblo costero de Kayar. Ha vivido en su propia carne el deterioro medioambiental de su país. Tanto las tierras cultivables como la riqueza y biodiversidad del mar han sido afectadas por el cambio climático y los abusos del ser humano. Y esto tuvo mucho que ver con su decisión de embarcarse en un cayuco para llegar hasta España hace 12 años. Hoy es socio de un restaurante vegetariano en Madrid, una iniciativa que trata de integrarse en su entorno para transformarlo y fomentar un mundo rural vivo y respetuoso con el planeta.

Una vida de servicio pegadita al sagrario

Aunque soy periodista, creo que nunca me acostumbraré a las malas noticias. Eso es lo que me ha sucedido esta pasada primavera, cuando, como cada vez que vengo de visita a mi Astorga natal, he ido a ver a mi buena amiga Sor Concepción Vidal a la Residencia de Ancianos Virgen de los Desamparados de Astorga (León). “¿Sor Concepción Vidal?” – me han dicho en la portería al preguntar por ella. “Si, vengo a verla y le traigo unas cosas” – he dicho. “Sor Concepción Vidal ha fallecido”.

Me ha costado mucho creerlo. La última vez que habíamos estado juntas por Navidad se encontraba muy bien y cuando le aseguré que cada mañana rezaba por ella y su salud, pues había tenido una temporada un poco complicada con varias caídas y roturas de costillas y sus consiguientes complicaciones, lo cierto es que se encontraba mejor y me dijo que no hacía falta. “Bueno, -le dije yo- voy a seguir rezando”. Esa tarde de Navidad estuvimos sentadas juntas en la magnífica capilla de la Residencia, donde tantas veces nos encontrábamos y charlábamos. Rezamos juntas el Rosario, pues yo no había llegado a tiempo al que rezan siempre cada tarde con los ancianitos.  Y nos poníamos al día.

Nacimiento con figuras de gran tamaño (tamaño humano) que instalan cada Navidad en la Residencia de Astorga
Nacimiento con figuras de gran tamaño (tamaño humano) que instalan cada Navidad en la Residencia de Astorga

Hace casi once años que la conocí. Yo tenía 32 años y acababa de perder a mi madre de manera sorprendente debido a una enfermedad rara que se la llevó en tan sólo dos meses y con sólo 67 años. Para rezar tranquila y apoyarme en el sagrario, me acercaba a la capilla del Asilo, muy cercana a mi casa. Sor Concepción siempre estaba allí. Cuidaba las flores del altar, limpiaba y dejaba todo reluciente preparando con detalle y esmero cada elemento de la liturgia sagrada. Cuando se acercaba la Misa de Gallo hablábamos de cómo vestía a cada Niño Jesús del oratorio y en una ocasión me permitió dar un beso a una Sagrada Forma antes de ser consagrada “Para cuando llegue Jesús” – me dijo, “se encontrará tu beso”.

Su buena mano con las plantas me hacía recordar a mi madre y yo creo que hablamos de eso la primera vez, pues también cuidaba de las plantas de las galerías y estaba pendiente del jardín trasero. Durante mis viajes por el mundo tanto por placer como visitando proyectos de cooperación debido a mi trabajo en Manos Unidas, le enviaba postales que veía con flores. Y pronto ella empezó a enviarme periódicamente cartas con oraciones y con imágenes de la Virgen, del Niño Jesús, de San José.

Sor Concepción rodeada de su hermana, Aurora Vidal y de Marta Isabel González en el jardín de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga
Sor Concepción rodeada de su hermana, Aurora Vidal y de Marta Isabel González en el jardín de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga

Juntas vivimos, años después, el fallecimiento de mi padre en 2011, y también el de su cuñado Juan Antonio, y el fallecimiento de Sor Constantina y de Sor Lucía, otra de sus hermanitas de la Residencia poco tiempo atrás. Ambas creyentes, nunca dejamos que la muerte nos llenara de tristeza, pero siempre compartimos juntas esos dolores y muchas alegrías también y cosas del día a día y de la actualidad de la vida de la Iglesia. Con escalofríos recuerdo cómo me contaba que tenían que cuidar de que al llevar al Hospital de León a sus ancianitos, se notara que iban acompañados, porque “si los ven solos– me aseguraba- enseguida les administran morfina”. Aquello me escandalizó por la crudeza y naturalidad con la que contaba una práctica que yo consideré, sin ninguna duda, próxima a la eutanasia y digna de una mayor y más profunda investigación y posible denuncia posterior.

No se le escapaba ninguno de mis artículos en Día 7 o en Alfa y Omega, y a veces nos regalábamos algún libro o revista. Aún tengo algunos números de Anales la revista de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados o el libro de los “Ejercicios Espirituales con el Hermano Rafael” que tanto le gustó. Y en nuestras conversaciones también comentábamos la actualidad, pues le gustaba escuchar la Cope y sobre todo a Radio María, con sus auriculares, mientras recogía la capilla o colocaba algún centro floral.

Sor Concepción fotografiada con la moto nueva de su sobrino Alberto

Precisamente para poder escuchar la radio me dijo la última vez “Tráeme más auriculares, que ya no me quedan desde la última vez”. Y es que siempre le llevaba varios de mis viajes (no quería unos mejores) y en el tren y en los aviones siempre les pedía otro par de auriculares a las azafatas “para una amiga”. Esta vez le traía varias decenas acumulados de varios viajes y recopilados de amigas a las que les he hablado de ella. Pero ya no se los he podido dar. Y lloro pues sé que ya no podrá rezar por mí como hacía, ni escribirme más cartas. Lloro porque se ha ido mi amiga. Pido su oración desde el Cielo donde sé que se ha ido directa a encontrarse con María de los Desamparados y donde su sonrisa y su bondad será seguro recompensada por Jesús, su esposo al que siempre amó tanto y con quien tanto deseaba estar.

Sor Concepción en 2012
Sor Concepción en 2012

EL CUIDADO POR LOS DETALLES

Sor Concepción de San Francisco de Asís Vidal San Martín (Mansilla del Páramo 1 de mayo de 1942 – Astorga 4 de febrero de 2018) era la mayor de tres hermanos, Aurora y Constantino. Ingresó Estuvo en Masarrochos (Valencia) y en Córdoba y Sevilla de “Martita” y muchos años en Aguilar de Campoo . Ingresó en las Hermanitas de los Ancianos Desamparados el 12 de octubre de 1954 y se consagró personalmente al Corazón de Jesús el 8 de diciembre de 1956. Y ya, el resto de sus “fechas especiales” siempre fueron el 30 de abril: en esa fecha de 1958 tomó los hábitos, en 1960 la Primera Profesión, en 1963 la Profesión Perpetua, en 1985 las Bodas de Plata y en 2010 las Bodas de Oro. Sor Concepción tenía por costumbre guardar frases bonitas. Y también con sus recuerdos personales guardaba cuidados y elaborados recordatorios de sus “fechas especiales”.

En sus cartas muchas veces incluía esos mensajes, seleccionándolos con todo mimo. Casi siempre eran relacionados con Jesús y con la Virgen y mensajes especiales para Navidad y Pascua. Pero siempre añadía a esas cartas con mensajes ya elaborados sus propias letras con cariños y oración para la amiga a la que escribía.

El oratorio de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga.
El oratorio de la Residencia Virgen de los Desamparados de Astorga.

Rosalía García y su entrega a los indígenas ‘mbya guaraníes’ de Paraguay

Algunas pinceladas a modo de pistas. Nació  el 3 de marzo de 1939 en Vacariza, una pequeñísima aldea de la parroquia de A Enciñeira y perteciente al Concejo de Quiroga, en Lugo y es la segunda de una familia de seis hermanos. Hace ahora 36 años que llegó a Paraguay.

Desde 1982 al 91 estuvo en Pirayú y desde 1991 vive en Paso Yobái , una pequeña localidad de 3.600 habitantes situada en el Departamento de Guairá (Paraguay).

Desde allí y en pequeñas  comunidades como Isla Hu y Vega Cue, lucha por el desarrollo y la dignidad del pueblo indígena de los “mbya guaraníes” gracias a la ayuda, entre otros, de la ONG de Desarrollo Manos Unidas.

Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas
Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas

¿Ya sabes de quién te hablo? Pues sí…ella es la hermana Rosalía García Arias, que se hizo religiosa en 1959 en la orden de las Carmelitas Misioneras Teresianas (CMT), una congregación de origen español fundada en Ciudadela (Menorca) en 1860 por el carmelita descalzo, el ahora beato Francisco Palau y Quer.

Es pequeñita de estatura, vivaracha, muy inteligente y rápida, y conduce un jeep enorme que casi la duplica en altura, pero que domina a la perfección deslizándose sobre el barro de la zona, que a menudo es muy abundante y convierte las  carreteras en pura mantequilla.

Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González
Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González

Pero lo que más me llama la atención de ella es su gran corazón, sencillo y sin doblez, y su modo también sencillo (que no simple) de vivir y practicar el Evangelio con su vida y entrega diaria y  un enorme respeto y admiración a la religiosidad ancestral del pueblo indígenas “mbya guaraní” (112.000 personas), uno de los 19 pueblos indígenas con cinco familias lingüísticas, que habitan en este país de Sudamérica.

Y es que, pese a esta riqueza que suponen los pueblos indígenas, sin embargo, aún no están bien valorados por la sociedad: “Es una pena que en esta sociedad avanzada no logremos ver a estas personas como iguales. –asegura Rosalía – y es triste ver como sufren discriminación. En muchas ocasiones, por un mismo trabajo, los indígenas cobran hasta un 40% menos que el resto. Pero claro, es necesario que tengan la formación y educación necesarias para saber reclamar sus derechos y en esto también les apoyamos”.

Piscicultura, agricultura, taller de motos...el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Piscicultura, agricultura, taller de motos…el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Manos Unidas ha apoyado la labor de las misioneras carmelitas teresianas en el departamento de Guairá (Paraguay) desde hace décadas con proyectos de infraestructuras, educativos, de formación profesional y de seguridad alimentaria. Se les apoya en sus reivindicaciones y se les acompaña en su desarrollo a través de una convivencia respetuosa y una inculturación que deja patente, en muchos casos, la admiración por sus valores.

Uno de estos proyectos es la construcción, equipamiento y atención del Centro  Educativo Bilingüe y Escuela de Formación Agropecuaria de Isla Hú, situado en una de las seis comunidades habitadas por nativos mbya guaraníes. Allí, cerca de un centenar de jóvenes adquieren cada año la formación profesional que les permite, a ellos y sus familias, tener un presente y futuro mejor ya que ofrece alternativas a los modos de vida de los pueblos indígenas que, tradicionalmente eran cazadores y recolectores, pero que hoy en día  ya no pueden vivir de ello entre otras cosas porque sus tierras han sido vulneradas.

Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas
Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas

Este Centro que ha sido fruto del trabajo conjunto de las hermanas con  la Asociación Opy Porâ Mbaraeteve, ha logrado que se impartan los cursos necesarios que llegan hasta concluir la educación escolar básica, para ello se imparte educación a partir del 3 ciclo de educación bilingüe. Y todos los jóvenes que salen de la escuela con el  bachiller técnico agropecuario indígena son de vital importancia para la supervivencia de la etnia.

Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González
Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González

Rosalía se siente muy orgullosa de lo conseguido. Y no es para menos. Esta  misionera es un ejemplo vivo del acompañamiento y apoyo a las reivindicaciones de este pueblo del que no escatima halagos y admiración: “son pueblos con unos grandes valores como el gran respeto y unión con la naturaleza, las decisiones y vida en comunidad o el especial cuidado a los niños y mayores. Valores, que en muchos casos la sociedad paraguaya ha perdido.

No son menos que nosotros. No son salvajes. Al contrario. Tenemos mucho que aprender de ellos” afirma una vez más  Rosalía y lo repite  siempre que tiene ocasión.

El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Nancy y Cristina en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas
El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas

Y una de esas ocasiones en las que la misionera ha podido explicarse mejor fue durante el viaje que TVE y un equipo del programa Pueblo de Dios (el redactor Ricardo Olmedo y el realizador Carlos González Herrero) hizo a Paraguay junto a los cámaras Antonio Urrea y Felipe Romero, para conocer, acompañados por Pompeyo Sancho (voluntario del Departamento de Proyectos de Manos Unidas) y por mí misma que coordiné el viaje y apoyé en la producción de los programas para, entre todos, poder dar a conocer esta realidad de discriminación e injusticias pero también de superación gracias en  parte a los proyectos que Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia católica en España, apoya en este país latinoamericano un tanto desconocido para la sociedad española.

Fruto de ese viaje y encuentro con Rosalía García es el programa “Indígenas, el paraíso perdido” que Pueblo de Dios (TVE) dedicó a esta realidad de Paraguay y al trabajo que, gracias al apoyo de Manos Unidas, Rosalía García realiza junto a sus hermanas Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobai y que yo desde aquí os invito a ver a través del canal de Yotube de Manos Unidas  y disfrutar, porque no tiene desperdicio.

Entrevistas #conmigasocial. Dário Bossi (Red Iglesias y Minería) “En América Latina la Iglesia se está ‘enredando'”

¿Habéis oído hablar de la Red Iglesias y Minería? He tenido la suerte de conocer y poder entrevistar al sacerdote italiano Dário Bossi, (1972, Gallarate, Italia), misionero comboniano destinado a Brasil desde 2002.  Él es desde enero de 2017 el  Coordinador de los Misioneros Combonianos en Brasil y desde 2013 miembro de la coordinación de la Red Iglesias y Minería .

Foto de Marta Isabel González/Manos Unidas

Háblenos de la Red Iglesias y Minería. ¿En qué consiste y por qué en la realidad de Latinoamérica era tan importante acometer una red así?

Por dos motivos. Por un lado porque la Iglesia Latinoamericana es más abierta y con mayor experiencia en la articulación de redes: lo demuestra el hecho que, casi contemporáneamente a Iglesias y Minería, se fundó la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) . Digamos que éste  es un tiempo en el que “en América Latina la Iglesia se está enredando”.

El otro motivo es porque es precisamente  en América latina donde es más fuerte la explotación minera. El 28 % de la explotación minera del mundo, tiene lugar en América latina.

Paralelamente, hay una proporción directa entre la intensidad de la extracción minera y la violencia y agresión a comunidades y territorios. La Iglesia no se puede quedar callada frente a esta agresión.

Por ultimo diría que “Iglesias y Minera” nació antes de la publicación de la Encíclica Laudato Si pero sentimos una total coincidencia con sus ideas y no es una casualidad que los únicos territorios que en Laudato Si son citados explícitamente, son los territorios de la amazonía y la cuenca del río Congo, que son dos regiones fuertemente minerales.

Es evidente la conexión entre las preocupaciones ambientales en los conflictos sociales y la minería.

– ¿Qué ha supuesto para vuestra red, para el trabajo de base de Iglesia que lleváis a cabo en esta red, la publicación de Laudato Si?. ¿Diría que hay un apoyo directo del Vaticano o del Papa Francisco?

Laudato Si. llego después, pero naturalmente fue fruto de una maduración, que, como vemos después en la publicación, se inspiró mucho en las luchas locales. La encíclica Laudato si es histórica, porque sus fuentes son las conferencias episcopales, los obispos, los territorios de base y hay también citas de otras experiencias religiosas.

Es una encíclica en la que lo que está escrito es fruto de mucho trabajo e inspiración, preguntas, e investigaciones que vienen de los territorios. Y eso lo podemos confirmar. Necesitábamos ver nuestras luchas y esfuerzos plasmados en un documento y, de alguna manera, consagrados por una posición oficial de la Iglesia. Cuando lo vimos y en una encíclica, nos dio mucho aliento.

El Papa lo dijo con una radicalidad inesperada, con una fuerza que incluso nos sorprendió. La leímos 2 ó 3 veces en pocos días para hacerla nuestra. En varios territorios la estamos retrabajando junto  a las poblaciones y las comunidades.

Nos parece que de Laudato Si muestra exactamente cómo las violencias en los territorios están interconectadas, y cómo no se puede aislar el trabajo, en nuestro caso frente a la minería, frente a los conflictos de la tierra, latifundios, la agresión forestal, la cuestión climática, la defensa del agua, la cuestión de la autodeterminación de las comunidades tradicionales y sus territorios. Es una encíclica que muestra que en verdad todo esta interconectado. Y que por tanto confirma también la importancia de trabajar en red.

–  ¿Cómo funciona el “face washing” o lavado de cara en relación a las iglesias y las empresas mineras que operan en América Latina?

Las empresas necesitan licencia social. Es decir, junto al “riesgo económico”, por ejemplo, a que haya un accidente, o se agoten sus recursos naturales, las empresas saben que existe un “riesgo social” y el principal es que la población se oponga a sus iniciativas. Ese “riesgo social” es esencial a la hora de definir sus estrategias, tomar decisiones económicas, analizar los mercados financieros y en las relaciones comerciales. Es un elemento fundamental en la definición de sus estrategias económicas.

Laa empresas comprenden que uno de los actores que puede ayudarles a disminuir ese “riesgo social” son las iglesias, no solamente la católica. Y es que, en la mayoría de los países de América Latina, las iglesias, la Iglesia católica sobre todo, mantienen una fuerte credibilidad. Es uno de los actores más influyentes y respetados, incluso moral, ético, político, histórico. Entre las organizaciones más diversas, es la que da más confianza.

Por eso, acercarse a las iglesias, significa, de alguna manera, “limpiar la imagen”, hacer un trabajo de “maquillaje”, que permita reposicionar  su marca, su logo e imagen en la sociedad.

Las empresas mineras saben que donde se pongan habrá conflicto, porque lo que ellos hacen no es algo natural, no es algo que se espera de un territorio. Es una “violencia” que se hace a la tierra y a un territorio bajo unas condiciones y las condiciones con las que ellos negocian, lo que ofrecen son condiciones de interés, de ganancia, trabajo y de desarrollo.

Pero estas condiciones las negocian junto a otros impactos, que son impactos sobre la salud y el medioambiente, el futuro de un territorio, la seguridad de una población, el futuro, la permanencia y el enraizamiento en un territorio.

La empresa obliga a la comunidad a hacer un balance y tomar decisiones. Nosotros decimos que lo que ofrecen las empresas son “alternativas diabólicas”. Porque ¿cómo puede alguien decidir si es más importante el trabajo o la salud? ¿Comer o tener agua limpia?  Nadia debería estar obligado a escoger entre esas dos cosas.

La empresa minera sabe que, se ponga donde se ponga, habrá conflicto y desarrolla una serie de estrategias o instrumentos para disminuir este conflicto.

Un instrumento legítimo importante es, por ejemplo, la “negociación de beneficios sociales”, en la que entra toda la cuestión de la sabiduría, de la visión política, el papel esencial de la política de la que se habla m Laudato Si.

Pero oros instrumentos son menos legítimos, más agresivos. Algunos son de seducción, otros son de amenaza, o de espionaje o de infiltración. Ellos tienen todo un elenco de modos de acción de cara a  las comunidades.

En este punto, no cabe duda de que las iglesias podrían volverse un instrumento más para disminuir este conflicto. Lo que las empresas buscan es un mediador entre la empresa y la comunidad. Alguien que se ponga en medio y que se esfuerce en entender las razones de los dos.

Y esto nosotros no lo queremos  porque éste no es el papel de las iglesias, ese debería ser el papel de la política. Las iglesias, por supuesto la Iglesia católica, por su vocación, tiene que escoger el lado de los más débiles, vulnerables y de quienes son amenazados. Esta disputa de posiciones nosotros la entendemos como una de las misiones más claras de la Red Iglesias y Mineria para ayudar a las iglesias a posicionarse.

No lo digo de manera crítica, porque para alguien como un obispo o un cura que no conoce nada de este contexto y se encuentra con una situación de este tipo, puede incluso parecerle natural este papel de mediación, porque la Iglesia lo hizo en otros momentos. Pero conociendo todo este contexto y la historia de muchos territorios, nuestra misión hoy es ayudar a la Iglesia a comprender el riesgo grande de ponerse en medio. Y la misión esencial, como decía el Papa Francisco cuando escribió en 2015 a las víctimas, es escuchar el grito de los afectados. Este es el punto de partida de la Iglesia. Es toda una cuestión compleja.

11ª Romería por la Tierra y las Aguas organizada por Red Iglesias y Minería en Maranhão (Brasil). Foto de Marcelo Cruz

–  ¿Qué ofrecen las empresas a la Iglesia, dinero…? ¿Cómo se puede comprar a la Iglesia?

Hay varios niveles, a veces no es directamente comprarla, hay promesas de inversiones, de restructuración de templos, inversiones de dinero para intereses etc.

Hubo un proyecto interesantísimo de las empresas llamado “Minering Partnership”, aunque luego no se llegó a hacer, donde las empresas se proponían hacer formación para los teólogos, financiar los seminarios, ofrecer formación a los teólogos para reflexionar sobre ética y minería, liturgia y minería, pastoral y minería etc.

A veces se entra a través del dinero para contaminar las ideas, lo cual es muy peligroso.

Pero no siempre se trata directamente de comprar. A veces todo ocurre con una intención aparentemente honesta. En algunos casos hay emresarios y emprendedores que consideran esto como un proceso honesto.

Probablemente algunos de los que fueron al Vaticano tenían intenciones buenas. Pero esto es muy difícil desde una buena posición económica y desde dentro de una estructura que esta haciendo tanto mal. Simplemente decir que se está  dispuesto al cambio sin mostrar cambios efectivos no es coherente. Acreditaremos esas afirmaciones cuando se demuestren cambios directos conforme a lo que tantas comunidades están exigiendo.

–  ¿Cuál sería la recomendación desde “Iglesias y Minería” a las ONG  que buscan el desarrollo de las personas, pero a la vez necesitan financiación de empresas?

No es fácil. Lo que diríamos es primero que nunca es suficiente escuchar el punto de vista de la empresa porque hay departamentos totalmente organizados y preparados para hacer esto (“face washing”). A veces se presentan como empresas sostenibles y justas y que cumplen todos los protocolos. Y es que, generalmente, las empresas más ricas son las que paradójicamente hacen más impactos y logran camuflarlos más.

Aspecto de la contaminación que sufre Piquiá de Baixo (Brasil). Foto Marcelo Cruz para Red Iglesias y Minería

–  ¿Qué le parece el Pacto Mundial y otros mecanismos puestos en marcha por las Naciones Unidas como las negociaciones para elaborar un tratado vinculante para que las multinacionales respeten los derechos humanos ?

Un principio importante es que nunca es suficiente un diálogo de las cumbres de la Iglesia o de las Organizaciones con las empresas. Se debe contar con las informaciones a partir de las comunidades pero el modelo actual nos hace caer en la tentación de olvidarlo. Nuestro punto de referencia y de escucha, nuestra fuente de información y de averiguación de los hechos, son las comunidades.

Esto no significa que la comunidad tenga una visión unívoca. Es muy complejo porque a veces la propia comunidad está dividida. Pero es importante basarnos en el punto de vista de las comunidades tanto en lo que se refiere a conflictos específicos, o arreglar las relaciones con las empresas en los conflictos específicos, como en lo que se refiere a estrategias políticas y económicas.

En cuanto a lograr un tratado vinculante para que las multinacionales respeten los derechos humanos  no es algo que les guste a las empresas y veo que es algo que la Iglesia no siempre apoya. La empresa dice “no, ya tenemos los principios rectores”, pero los  “Principios Rectores sobre las empresas y los Derechos Humano” son como recomendaciones, no obligatorios. Pero hay un movimiento y un grupo de presión de trabajo dentro de la ONU para que sean principios vinculantes con obligaciones, reglas y penas para quien no los cumpla. Pero las empresas dicen que no es necesario y dicen “te garantizo que lo estoy cumpliendo”. Hay mecanismos de fiscalía y de monitoreo, incluso del castigo pero falta la obligatoriedad.

La otra cuestión es el “Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI)”: internacionalmente reconocido y que varios países suscribieron, pero que no se aplican y que son facilmente  sustituidas por consultas voluntarias que a las empresas les gusta hacer.

En cuanto al punto de vista estratégico y metodológico, una es la versión que viene de arriba a abajo y la otra de abajo a arriba. Entonces si la Iglesia, las entidades, los organismos internacionales, etc. se asocian más a una visión que a otra, está claro que favorecen más a un tipo de evolución del sistema que a otro. 

–  Pero está claro que no todas las empresas son malas. ¿Cuál sería el camino para trabajar juntos? ¿Cómo hacer para que las empresas cambien y detectar dentro de las empresas a la gente que quiere hacer las cosas bien?

No es nuestro campo directo, pero este es un tema que sale cuando reflexionamos con las  ONG. Cada vez se promueve más el debate y la reflexión, incluso hacia fuera de las instituciones.  Cada institución tiene sus reglas.

Así como el intercambio de comunidades es muy rico, también entre entidades hay que sentarse para debatir más sobre este tema. Por lo menos al hablar de eso es evidente como se eleva el nivel del discernimiento y de ética. Cuando no se habla se da mucho desconocimiento de las cosas. Pero cuando se empieza a hablar y se dialoga, una reflexión contamina a la otra y creo que es un proceso que sólo puede favorecer la calidad del discernimiento. El diálogo con las empresas es algo esencial.

–  Dice usted que la Iglesia en América Latina se está “enredando” (REPAM, Red Iglesias y Minería) pero también en Europa y EEUU las ONG de Desarrollo de la Iglesia trabajamos en red: como en  CIDSE o en España con “Enlázate con la justicia”¿crees que el trabajo en red es positivo o que quizá la sociedad percibe más bien una maraña muy  compleja?

Desde nuestro punto de vista es justo al revés: nos parece extraña esta distancia, el aislamiento entre una entidad y otra. Tenemos que hablar con ustedes utilizando una gramática en un idioma, despues cambio de idioma gramatical, y las exigencias de uno son diferentes de las del otro. No digo que haya que uniformarse pero percibimos que hay repetición de cosas, de estrategias, de reflexiones.

Quizá alguien crea que estructurar una red mayor sería un gasto de energía, pero a mí me parece lo contrario. Se gasta mucha más energía cuando una organización  hace las mismas reflexiones que otra y ambos no lo saben.

En mi humilde opinión cuando hay campos comunes y redes temáticas iguales, es mas fácil trabajar y encontrar conexiones. El trabajo en red no es un principio teórico sino práctico porque hay muchas necesidades en el mundo que requieren que actuemos en  red y esto es un desafio.

–  Para terminar, usted asegura “luchar no es un verbo intransitivo” ¿Cual sería la lucha? ¿ Contra quién estamos luchando?

Como dice Laudato si, éste sistema es insostenible y es una economía de muerte. Infelizmente, por nuestras coyunturas temporales, hacemos cosas chiquitas, sin proponer alternativas que se puedan promover, o peor aún,  sin decir qué tipo de desmonte se puede hacer con este sistema que quitó a tantos las alternativas que ya tenían.

Mucho de lo que se debe hacer ya lo sabemos: está dentro de nosotros, no está lejos, está en toda la recuperacion de la “cultura del bien vivir”, por tanto en otro modelo.

Estamos luchando contra el reloj del tiempo, contra la urgencia de poner límites que están quedándose cada vez más cercanos y es que nuestra visión se vuelve cada vez mas miope. Nosotros no lo vemos, será que nuestra visión también se hace torpe .

Quizá todo es fruto de la complejidad: cuando más complejo es algo, la tendencia natural es mirar lo particular, lo cercano, mi ombligo. Pero esto mata.

Yo diría que Laudato Si es una “hoja de ruta” muy clara: estamos luchando contra un sistema insostenible. Antes se decía que si decías eso era porque tenías un pensamiento ideológico comunista, pero ahora hay una encíclica la que dice que esta lucha es mucho más importante y más trascendental de lo que creíamos y necesita más cambios que los que hemos logrado hasta ahora.

 

Un momento de la entrevista de Marta Isabel González al padre Dario Bossi, durante su visita a Manos Unidas en marzo de 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevistas #conmigasocial “Los #refugiados necesitan ayuda para quedarse y para irse” Michel Constantin-CNEWA Líbano

El día que le conozco, la tensión internacional en relación a la guerra de Siria es muy alta. Entre EEUU y Rusia la situación está al rojo vivo después del bombardeo de una base aérea de Asad en lo que ha sido el primer ataque directo de EEUU a Siria desde el comienzo de la guerra hace seis años. Y un día antes, dos ataques suicidas contra iglesias de Egipto han causado 45 muertos. Nuestra conversación no se centra en el terrorismo o en la guerra. Pero sí en sus consecuencias.

Se llama Michel Boutros Constantin, y es el director regional de la oficina de Beirut de la Misión Pontificia-CNEWA-Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo, organización socia local de Manos Unidas en Líbano y que fue establecida en 1949, por mandato el Papa Pío XII, después de la II Guerra Mundial con el objetivo de asistir a los refugiados palestinos y a las personas que necesitaran de ayuda.

Ahora, la oficina de Beirut y su misión ha sido ampliada para ayudar, no sólo a los refugiados palestinos, sino también a los libaneses más pobres y a refugiados cristianos de Oriente Medio originarios de Líbano, Irak, Egipto y Siria.

CNEWA tiene por lo tanto programas en cuatro países y sus líneas de acción se dividen entre acompañar a la Iglesia en su tarea pastoral y en la formación de líderes y el desarrollo social y en algunos casos de emergencia para refugiados o durante catástrofes y con independencia de que sus beneficiarios sean cristianos o no, el apoyo llega a través de las iglesias locales, a las que apoyan en su trabajo comunitario.

  • La CNEWA es una organización que ayuda a repartir las ayudas entre otras pequeñas organizaciones. ¿Cómo funcionáis exactamente?

Desde su origen, el objetivo de la Misión Pontificia en la oficina de Beirut y después en otras dos oficinas en Amán y Jerusalén fue coordinar las agencias católicas donantes de todo el mundo que querían ayudar a los palestinos. Se trataba de que ese organismo fuera el que coordinara lo que se recibía y cuándo. Hoy, después de 67 años, muchas ONG tienen sus propios programas, pero aun así tenemos un rol importante en coordinar la ayuda de las agencias católicas donantes. Nuestros donantes son principalmente agencias católicas de Europa y EEUU y Canadá. En Europa tenemos Manos Unidas, Misereor…etc.

Vienen a nosotros porque la Misión Pontificia, no es la Iglesia local, no es maronita, católica, ortodoxa…Es parte de la Iglesia latente y al mismo tiempo, como locales trabajando aquí, conocemos las distintas dificultades y problemas de la Iglesia. Y así, servimos de vínculo entre los donantes del mundo católico y las Iglesias locales católicas del Oriente Medio.

En mi caso, llevo trabajando en la Misión Pontificia desde 1989, más de 27 años y todos mis colegas tienen una experiencia parecida a la mía. Esto nos permite hacer una recomendación real de qué proyecto es bueno, cuál funcionará, cuál no, etc. Por ello, muchos donantes confían en nuestra opinión y recomendaciones. Algunos no quieren enviar el dinero directamente a beneficiarios, sino que prefieren que les llegue a través de nuestras oficinas, que se lo gestionamos, de manera que se aseguran que recibirán los informes a tiempo, que el contenido del informe es el que esperan, etc.

Algunos de los niños refugiados que se benefician de estos proyectos de CNEWA con apoyo de Manos Unidas. FOTO CNEWA para Manos Unidas

Conocemos las exigencias de los donantes y al mismo tiempo las capacidades de los socios y organizaciones locales. Podemos sacar lo mejor de los locales para que entreguen su trabajo a tiempo, por ejemplo. Siempre decimos que no debemos de competir entre ONG o donantes, sino complementarnos. Por eso, en cada proyecto intentamos transmitir una imagen de cooperación, de unión, este es nuestro rol principal.

Trabajamos de manera transparente, solemos decir que este trabajo social debe ser tan transparente como un acuario, donde puedas ver todo lo que hay dentro, incluso en el fondo. Así es como ayudamos a nuestros socios de la Iglesia local, responsables de las necesidades de los refugiados o los pobres. Siempre les decimos debéis hacer las cosas claras, si tenéis una gran propuesta que vais a enviar a cuatro donantes, estos deben de ser mencionados en la propuesta, compartiendo el proyecto global, de manera que sea más fácil para todos. Por ejemplo, si se envía un proyecto de 500.000 euros a Manos Unidas puede que me digan “Imposible, no está en nuestro presupuesto”, pero si se dice que “Hay otros seis donantes que estarían involucrados y que sólo necesitaríamos 60.000 euros”, entonces podría ser viable para todos los donantes y el proyecto saldría adelante.

Michel Constantin, es el director regional de la oficina de Beirut de la Misión Pontificia-CNEWA para Líbano, Irak, Egipto y Siria. FOTO Marta Isabel González/Manos Unidas

  • Pero la CNEWA no sólo ayuda a refugiados cristianos, ¿es así?

No, por supuesto que no. Lo que hacemos es colaborar con la Iglesia Local, pero no sólo me refiero a la Iglesia en sí, sino también a congregaciones o asociaciones laicas, entidades independientes, pero con espiritualidad y valores compartidos con los cristianos. A través de ellos llegamos a todo el mundo, sin importar religión. Por ejemplo, en el Líbano y Siria, el 40% de nuestros beneficiarios no son cristianos y en Irak un poco menos, pero estamos llegando a muchos yazidíes y árabes.

Diríamos que lo esencial es apoyar a las minorías. Por ejemplo, en el norte, existe mayoría kurda y suní, los chiitas son la minoría. En el sur, donde hay mayoría chiita, la minoría son los suníes. Todas las minorías necesitan ayuda. Pero, es cierto que, por ejemplo, en Irak, las minorías musulmanas tienen las mejores zonas geográficas. Y, sin embargo, los yazidíes y los cristianos no tienen tierras de valor.

Los refugiados necesitan ayuda para quedarse y también para irse. Y es que necesitan protección internacional y también financiación para reconstruir sus casas. En ocasiones, sus aldeas han sido liberadas, pero no tienen la seguridad de que al día siguiente vengan y les digan que se vayan de nuevo. No quieren vivir el mismo trauma dos veces y necesitan ayuda pues no tienen forma de vivir. Lo han perdido todo en la guerra.

Pero hay que aclarar que CNEWA no es una agencia especializada en emergencias: actuamos en emergencias, pero luego nos vamos. Y es que nos centramos más en el desarrollo social, que requiere un trabajo continuo y que implica apoyos en educación, formación, salud, creación de empleo y todo aquello en lo que la Iglesia considera que debe apoyar a las comunidades.

Algunos de los pequeños refugiados que se benefician de estos proyectos de CNEWA con apoyo de Manos Unidas. FOTO CNEWA para Manos Unidas

  • Con Manos Unidas están realizando dos programas, uno de salud y otro de educación y formación profesional ¿en qué consisten exactamente?

Estos dos proyectos, son muy importantes en Líbano, no sólo para los refugiados, sino también para las comunidades locales más pobres.

El Karagheusian Health Center, es un centro de salud social en el barrio pobre armenio, pues ha estado habitado básicamente por armenios. Sin embargo, ahora sólo el 40% de la población del barrio es ahora armenia y el resto son la mayoría musulmanes chiítas, provenientes del sur de Bekaa, cerca de Beirut, y refugiados, especialmente de Irak (cristianos) y de Siria(musulmanes) así como algunos kurdos y por supuesto trabajadores migrantes del Líbano que buscan vivir en barrios con rentas baratas. Este centro atiende por lo tanto a 150.000 personas y es el centro más grande y avanzado de la zona.

Es importante recordar que en Líbano no tenemos hospitales públicos como en Europa. Sólo hay un hospital, que está cerrado ahora y está en Beirut. Los demás son privados y muy caros. Una consulta de oftalmología, por ejemplo, cuesta 60 o 70 euros por persona. Esto sólo la consulta. Por lo tanto, si las personas no tienen un seguro privado no irán nunca a hacerse una revisión de salud y estas familias pobres que viven en este barrio de bourj hammoud, no irán a un médico privado pues no se lo pueden permitir. En este centro, sin embargo, pueden ir a la consulta por 4 dólares y recibir la medicación gratis. Además, para aquellos que no puedan pagar los 4 euros, encontramos sponsors que puedan cubrir este pequeño importe.

Y siendo más económico, sin embargo, es uno de los centros de más calidad del país, pues las más importantes universidades en medicina y grandes médicos del país que son profesores de esas universidades de Líbano, vienen con estudiantes para ayudar. Por lo tanto, no sólo es barato, sino que cuenta con algunos de los mejores médicos de Oriente Medio.

Aspecto de las clases de informática que han sido posibles gracias a los proyectos apoyados por Manos Unidas. foto CNEWA para Manos Unidas

  • ¿Cómo es vivir y trabajar en una zona tan crítica como Oriente Medio y rodeados de guerras, tensiones bélicas y atentados?

Como ya he dicho, tenemos programas activos en cuatro países, Líbano, Siria, Egipto e Irak. Cada uno de ellos tiene distintas configuraciones política y social y por tanto sus necesidades son distintas.

Empezando por Líbano, por ejemplo, se trata de un país lleno de refugiados. Por un lado, suponen una tercera parte de la población de Líbano, lo que supone un problema a nivel infraestructural, en educación, número de colegios… Los refugiados no tienen plaza en buenos colegios, no hay suficientes hospitales para ellos. El gobierno es débil en Líbano y no les pueden proporcionar ayuda. Estos sirios están sufriendo y al mismo tiempo están compitiendo con los libaneses por los pocos puestos de trabajo que existen. Líbano no es un país rico o industrial, ni siquiera es un país del petróleo, los pocos puestos de trabajo que hay son en agricultura o construcción, que está disminuyendo ahora. Esto está creando tensión entre las dos poblaciones. Lo que en estos momentos es necesario en Líbano son ayudas para nuevas infraestructuras para colegios, hospitales, de todo.

Lo que estamos haciendo como Misión Pontificia son dos programas principales. El primero de educación, destinado el 70% a refugiados, de Irak y Siria, y el 30% a libaneses que necesitan apoyo escolar por las tardes para recibir una educación real. La mayoría de los sirios no son cristianos, los iraquíes son cristianos y los libaneses son en su mayoría cristianos pues los musulmanes a quienes ayudamos viven en grupos en aldeas cristianas, con quienes se está abordando la convivencia en paz, la unión de las comunidades, la escolarización de los niños. Con este programa estamos llegando a 3.000 estudiantes cada año. Este ha sido el cuarto año. El segundo programa, es de salud, para los más pobres de entre los pobres incluye igual que Karagheusian, otros dos centros de salud de día (en ellos las personas no son ingresadas). O sea, tres en total.

Pero es imprescindible llegar a los jóvenes que terminan el colegio. Estos jóvenes deberían ser educados de alguna manera, bien yendo a la universidad o bien por medio de una cierta formación técnica para enseñarles un oficio, para que sean capaces de trabajar. Muchos sueñan con poder venir aquí a Occidente como refugiados o a Siria de vuelta. Si llegaran a conseguirlo, de esta manera podrían encontrar un trabajo en la construcción o como mecánicos, por ejemplo. Por tanto, este programa sería la oportunidad de mejorar la adaptación de los refugiados. Muchos tienen el problema de que han dejado el colegio, y cuando ya tienen una edad más avanzada, 21 años, por ejemplo, no quieren volver al colegio y estar sentados con compañeros de 12 años. Tenemos que ser realistas y hacer programas ad hoc para ellos, para ayudarles a tener éxito. El colegio no es suficiente para garantizar el éxito.

Una imagen de una de las últimas visitas de Manos Unidas a Líbano. Foto CNEWA-Manos Unidas

  • En este contexto tan compleja ¿alguna vez tenéis miedo?

Vivimos con miedo cada día, porque los refugiados no viven en campamentos adecuados de 100.000 o 200.000 personas, sino que hay muchos pequeños campos, en algunos puede que haya 100 personas. En Líbano tenemos 36.000 asentamientos, y más de 18.000 grandes asentamientos. Algunos son simplemente una familia con algunas tiendas mientras que los grandes surgen de juntar estas familias en un solo área considerándolos un solo asentamiento.

Y es que, en Líbano el gobierno se niega a llamarlos campamentos porque no los considera refugiados. Para nosotros son desplazados, no refugiados. Si fueran refugiados tendrían derechos, por ejemplo, los niños nacidos obtendrían la nacionalidad. En este caso, sólo se les acepta como invitados, como desplazados, sin derechos políticos ni sociales, pues el gobierno no podría llegar a todas esas personas.

En una resolución de las Naciones Unidas, están siendo reconocidos como refugiados, pero el Líbano no reconoce este acuerdo, por lo que no es responsable por no considerarlos refugiados. Por eso Líbano no es capaz de controlar estos campos y asentamientos. La gente puede entrar y salir a su gusto, no es como en Turquía o algunos campos de Jordania, donde se tiene un acceso controlado al campo, donde existen registros de las personas que allí viven, de sus movimientos, donde se obtienen permisos para salir unas horas, y si la persona no regresa la policía le va a buscar. En Líbano no existe eso. Ellos hacen el campamento, lo mueven, van y vienen y nadie les pregunta nada. Esto es muy peligroso pues se trata de personas necesitadas, algunos muy fanáticos, que se infiltran en nuestras comunidades y nosotros no tenemos información alguna.

Por eso llega el miedo. Por un lado, a nivel de seguridad, no es seguro. En segundo lugar, a nivel social, se trata de culturas diferentes. Muchos son musulmanes y podrían mirar raro a la comunidad local. En último lugar, a nivel laboral compiten con la población libanesa en todo. Incluso un médico sirio, que no tenga la licencia de ejercer como médico en Líbano, está trabajando de manera ilegal ofreciendo precios más bajos por sus consultas. El médico libanés cobra entre 40 y 70 euros por consulta y el sirio recibe 5 euros.

Equipamiento del Karagheusian Health Center financiado por Manos Unidas- Foto CNEWA para Manos Unidas

  • ¿Qué les dirías a los españoles que quieren ayudar a Manos Unidas para ayudaros a vosotros?

Les diría que los cristianos en Oriente Medio y todas las minorías religiosas están en peligro por su fe y religión y no por ser parte de la guerra. Los cristianos y yazidis nunca fueron parte de la guerra, pero sí son víctimas de ella. Y no se trata sólo de las noticias en los medios de comunicación, se trata de personas reales sufriendo cada día. Son personas que necesitan ayuda, y sin ayuda no pueden vivir como seres humanos. Necesitan ayuda para quedarse o irse, en cualquier caso, necesitan ayuda. Las minorías en Irak, Siria, Líbano y demás países, están descontentas por la manera en la que Europa ha dado la bienvenida a muchos refugiados que han entrado en Europa de manera ilegal, mientras que imposibilitan la llegada de refugiados por medios legales, lo que se traduce en discriminación. Todos aquellos que no querían ir a Europa de manera ilegal, confiaban en que si presentaban su caso por medios legales serían aceptados. En muchos casos ni siquiera tuvieron la oportunidad de presentar su caso y ahora se sienten atrapados.En Irak no pueden vivir en sus comunidades, en su país, tienen más oportunidades si se van, pero están atrapados. No se pueden ir, necesitan ayuda.

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Entrevista realizada por Marta Isabel González. Fotos de CNEWA y Manos Unidas

 

Entrevistas #conmigasocial “El cambio climático es vida o muerte para las familias agricultoras” Félix Almendras, Bolivia

Se llama Félix Almendras Barón, está casado,  tiene 4 hijas y es el gerente de proyectos en PROAGRO, institución socia y amiga de Manos Unidas hace muchos años y a la que lleva 27 años vinculado. Esta organización está en el departamento de Chuquisaca, en el sur de Bolivia, en la región denominada Valles de Bolivia, realiza intervenciones de desarrollo rural para mejorar la vida de la población, en su mayoría de la etnia quechua.

Félix ha visitado hace unas semanas los Servicios Centrales de Manos Unidas y he podido  hablar con él para que nos cuente mejor toda la labor que se realiza en Bolivia y con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra,  que se ha celebrado este 22 de abril,  aquí lo comparto:

¿Cómo acaba un radiólogo y licenciado en Derecho en PROAGRO donde ahora eres gerente?

Primero hice la formación de radiología, que es una carrera técnica de la rama de salud y cuando hice mi trabajo de campo en el hospital, conocí a uno de los responsables de proyectos de salud de PROAGRO para Zudañes, quien me invitó a acompañarle en un trabajo que ellos en ese entonces hacían sobre el mejoramiento de viviendas en lucha contra el mal de chagas. Yo tenía la formación de salud y me interesó lo que hacían y ayudé los primeros meses como voluntario en la capacitación de mujeres sobre el mal de chagas, la importancia de que las mujeres visibilizaran el mal de chagas como un problema endémico en la zona. Las familias convivían con el vector, que es un bichito que estaba en el interior de la casa, y nunca relacionaban esta convivencia con los problemas posteriores como la muerte súbita a través de un problema cardíaco… Lo que pasaba es que esta población al haber convivido toda la vida con el animal nunca relacionaba que muchas muertes estaban ocasionadas por la forma en la que estaba construida su vivienda. Fueron esos meses en que hacía de apoyo como voluntario lo que me inclinó a trabajar en este sector. Una vez salí de la universidad me vine a hacer el trabajo de campo como promotor de campo en proyectos de salud. Ese es el origen de mi entrada a la institución que tiene relación con mi pueblo, pero también con el inicio de la conclusión profesional.

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Y la relación con Manos Unidas desde PROAGRO, ¿cuándo comienza?

Hace muchos años, casi veinte años. Ha sido siempre la entidad amiga con quien hemos ido respondiendo varios desafíos orientados a proyectos de inversiones importantes. PROAGRO tuvo y tiene una gran fortaleza en gestión organizacional con una importancia presencia en numerosas zonas así como una capacidad permitió y permitirá ojalá, en tanto podamos, responder a la exigencia tan competitiva en la presentación de proyectos de cofinanciamiento.

¿Qué trabajo realiza PROAGRO para luchar contra la desigualdad social y la pobreza en Bolivia?

Nosotros no somos llamados a solucionar la pobreza. Reconocemos que hay un proceso en curso de mayor descentralización, de una participación local, de un empoderamiento campesino, de varios ejemplos de participación en diferentes niveles. Sin embargo, vemos que infelizmente el sector público o no tiene políticas claras que pasen más allá de un gobierno o desarrollan acciones muy coyunturales y con grandes errores y dificultades. Entonces vamos proponiendo al escenario del país y a partir de nuestra región modelos.

Así llevamos a cabo tres acciones que para nosotros son pilares fundamentales: educación, siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de actores locales.

En el primero de ellos, nos enfrascamos a desarrollar un modelo de formación educativa sociocomunitaria que se llama yachayhuasi, las “casas del saber”. Asumimos que la población fundamentalmente, los niños/niñas, desarrollamos todo un modelo de educación. Ocurre que la pirámide de educación es la siguiente: en una población de 10.000 habitantes puede haber un promedio de unos 3.000 niños en edad escolar. A estas casas del saber nosotros le incorporamos un modelo de gestión comunitaria, que es una especie de internado rural. ¿Por qué se gesta esto? El internado rural, gestionado por ellos, intenta suplir la grave situación de escolaridad en la que está el área rural.

Bolivia tiene una población muy joven, puede haber unos 4 o 5 niños por familia. Entonces siendo así, de una población promedio por municipio de 10.000 hay unos 3.000 niños en el sistema escolar. Acceden un gran porcentaje, se ha mejorado bastante respecto al acceso, pero el 85% de esa población sólo llega al nivel básico, al nivel primario. Y esto es por un factor, nos damos cuenta que hay un factor de fondo: la dispersión de la comunidad. ¿Cómo es posible que una población de 10.000 habitantes dispersa en unos 200km2 pueda acceder a un colegio que hay sólo en el centro poblado? Puede este centro poblado estar a 70km de aquí, es imposible que las familias vayan caminando esa distancia. Un factor de este problema de escolaridad era por tanto el acceso. Por mucho que los niños quieran ir a seguir los cursos, había una escuelita en su comunidad, pero una escuelita del primer al tercer o cuarto grado y si querían seguir estudiando tenían que ir muy lejos. ¿Cómo llegas? Entonces propusimos al sistema hacer núcleos en cada región que les permita acceder. Un núcleo educativo es una reunión de dos o tres escuelas del entorno. Ofrecer un sistema de educación hasta secundaria o el intermedio que les permita acceder a ellos.  Se ha fortalecido la creación de los núcleos educativos. Pero para que llegue al núcleo el niño aún todavía tiene que recorrer una o dos horas todos los días. Por eso armamos la yachayhuasi, junto al núcleo se arma el internado. Esto hace subir hoy el nivel de escolaridad, más del 60% de los niños ya han pasado el nivel del ciclo intermedio y hay un porcentaje que seguirá el bachillerato. Trabajamos este modelo, proponemos al sistema este modelo con varios proyectos. Para eso hemos hecho proyectos para infraestructuras, para fortalecer el modelo de gestión, para acompañar los procesos de capacitación, toda una serie de proyectos con varios temas. Es uno de los ejes de nuestra intervención que está ligado además a “x” población, niños y niñas con mucho protagonismo.

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Un segundo componente es atacar todo lo que es la estrategia hidroproductiva que otra vez tiene algunos datos. El 95% de la población, bueno ojo, el 100% de la población que vive en el área rural es agrícola. 100%. Todos son quechuas. Entonces los ingresos del 100% de la población de área rural dispersa provienen de la agricultura. Por lo tanto, su subsistencia está basada en la agricultura. Mira lo alarmante: el 95% de esa población tiene sus terrenos a secano, sólo siembra en periodo de temporal, se llama así. Y sólo el 5% restante de la población tiene algún acceso a riego, porque está ubicado cerca de algún río, cerca de alguna fuente de agua natural y tienen esta posibilidad de acceder al agua. Y esto se traduce en varios problemas. Si uno divide los meses de enero a diciembre entre 12, ¿cuándo llueve? Hay cuatro estaciones. Pero últimamente en Bolivia no sabemos cuándo son las estaciones.

¿Esa situación de irregularidad de las lluvias tiene que ver con el cambio climático?

Sin duda. El cambio climático lo está modificando todo.  Normalmente llovía en la temporada de verano en el mes de noviembre y se iban las lluvias en marzo – cinco meses de lluvia cuando el periodo es normal. Hoy y desde los últimos 20 años, llueve sólo tres meses. O sea, mira el cambio climático. Una de las cosas que uno ve en los escenarios de investigación, técnicos o medios de prensa, o la propia comunicación, creemos que el cambio climático es investigación, ciencia, o no sé qué… El cambio climático significa vida o muerte para las familias que basan su vida en la agricultura. Es vida o muerte. Es quedarte en un lugar en el que no sabes cuándo va a llover o cuándo va a terminar de llover. Entonces si estas familias, este 95%, sabían que había que sembrar en noviembre y no ha llovido en noviembre, pueden sembrar en diciembre y no ha llovido en diciembre, ¿qué hacen? ¿Cuál es el problema?

La base de la alimentación son tres o cuatro cultivos: maíz, papa y trigo. Cultivos tradicionales cuyo ciclo agrícola está entre cuatro y cinco meses. Entonces te imaginas: si no sembré en noviembre, a la suerte, con el riesgo que sea, siembro en diciembre, si no he sembrado en diciembre, este cultivo ya no va a llegar en el ciclo agrícola normal del periodo. Podrá llegar si ocurrió algo y hay una lluvia, o podrá cortarse, pero la cantidad que debió producir normalmente se acorta.

El cambio climático no es investigación, no es sólo que haya subido la temperatura, “x” grados en “x” zonas y eso esté provocando alguna situación de descompensación o descontrol. El cambio climático para el campesino ha sido y está siendo cuestión de vida o muerte respecto al lugar que siempre vivió, que siempre consideró su casa, su terreno. Muchas familias nos han dicho “ya creo que nos deben ayudar a pensar qué es lo que vamos a hacer, cuál va a ser el nuevo destino que vamos a tener”. Están desorientados, porque el cambio climático ha roto su esquema de vida rural.

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Hasta los refranes han cambiado. Ya no vale decir “para san Andrés tenemos que sembrar”. O “para todos los Santos (el 1 de noviembre) debió estar surcado”. Los campesinos están desorientados. Ha cambiado la naturaleza, y esto ha vulnerado el control de la cosmovisión. La cosmovisión campesina tenía mucho valor no sólo sociocultural. La cosmovisión era una estrategia de vida. Y esa forma de vida natural, ha sido vulnerada. No es mi pensamiento, pero recojo el pensamiento de un amigo que dijo de nuestra estrategia hidroproductiva lo siguiente: “el agua para nosotros es semilla de vida y cuando has hecho la siembra vía cosecha de agua”, decía, “nos están volviendo la semilla de vida”. Me llegó muy adentro, porque refleja que la semilla es la que te da nueva vida, la que sigue un ciclo. Pues el agua para ellos es una cosa similar, es semilla.

Explícanos mejor esta estrategia hidroproductiva ¿Cómo “siembra el agua” PROAGRO?

Este es otro tema, la regularidad, es irregular, no sabes cuándo empieza la época de lluvias ni cuándo termina. Entonces imagínate la situación, ¿qué hacer ante esta situación? PROAGRO plantea en este periodo una nueva estrategia y desarrollamos desde el 2003 más o menos un modelo, que nosotros denominamos “siembra y cosecha hidroproductiva”. Significa, proteger las fuentes de agua, por lo tanto, sembrar el agua. Cosechar el agua, aunque llueva tres meses, aunque lo haga de manera irregular, pero en algún momento llueve. En qué formas cosecharla, preservarla, evitar que lo que llegue de la lluvia se vaya, y se quede de alguna forma, agarrándolo incorporarlo a la parte productiva. Entonces cómo desarrollas ese modelo de siembra y cosecha hidroproductiva.

La realidad. Bolivia, y los Valles en donde nosotros estamos es arrugadísima, no somos ni cordillera ni llano, no hay zonas planas. Sin embargo, a pesar de esas condiciones hemos encontrado formas de cosechar el agua. No es planito planito, tiene algún nivel de inclinación y hemos encontrado en esa desventaja tres formas de cosechar el agua.

La primera la represa. En la dispersión de las comunidades, las casas están ubicadas de manera dispersa, pero por alguna forma de unión. El derecho propietario en Bolivia se da porque somos poseedores de las tierras de ex-haciendas. La colonia española exigió alimentos para llevar a los mineros y ellos armaron haciendas en los lugares rurales. En torno a una hacienda estaba toda una comunidad, para producir alimentos para abastecer a los trabajadores mineros que después tenían que traer la plata como podían. Entonces se organizaban en comunidades, hay comunidades de 50, 60, 70 familias de promedio, no más. Y éstas viven dispersas. Entonces en esa dispersión encontramos algún lugar donde la cuenca viene y se hunde- ya son temas más técnicos- un estrecho con roca donde podamos identificar un lugar donde podamos hacer una represa. Hemos hecho unas joyas. En 2012 hemos presentado al gobierno de Cataluña, 8 represas, 300 atajados y 15 pozos revestidos.

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Hemos tejido una estrategia: que en estas cárcavas podamos hacer una represa que almacene de 80.000 a 100.000 m3 de agua y que los conduzca hacia los terrenos de 30, 40 o 50 familias. Entonces has creado un atajo para que el agua de la lluvia entre a la cabecera y se acumule.

Entonces esta forma de cosecha es casi comunitaria. Como verás, para varias familias para muchas hectáreas, que están en torno a la cuenca baja. Se ubica en la cuenca alta y cuenca abajo ubicas los terrenos y vas distribuyendo. Pero no todos viven en la cuenca baja, puede que haya otra comunidad metros más arriba. Entonces este es el primer modelo, represa.

El segundo modelo es el tanque ferrocemento. En las tierras de las familias dispersas, en algún lado hay un pequeño ojo de agua, del que salen unas gotas de agua que se pierden. Entonces proteger ese ojo de agua, conducirlo a un tanque ferrocemento y después distribuirlo en parcela. Entonces ¿qué estás haciendo? Otra vez estás sembrando, porque estás cuidando ese ojo de agua. Evitas que se deteriore, le pones una pequeña protección, le pones plantitas, forestas el área, y el agua que sale la conduces a un tanque ferrocemento, que después irá a dos, tres o cuatro familias. Es otra forma de sembrar y cosechar el agua.

Y finalmente la tercera, son las kochas, lagunas o atajados, se llama de diferentes formas. De igual modo, en algún lugar hay y lo que haces es construir más o menos de este tipo. Todo depende de dónde vayas a captar el agua. El agua no llega de la lluvia, ojo. Estás hablando de 100.000 o 200.000 m3 de agua. Estás entre 10 y 20 m3 de agua. Y uno dice, siendo tan poco, ¿qué ventaja tiene? A diferencia de la represa que se llena una sola vez al año por la lluvia, ésta puedes llenar, regar y volver a llenar, entonces se hace un reservorio. En otros casos, que no se cosecha el agua, se intenta encontrar una pequeña cárcava, y no muy parada, porque esto es tierra y se intenta conducir el agua de lluvia de algunas cárcavas y cuando llueve la gente lleva el agua hacia su laguna/atajado. Entonces cuando llueve antes iban y se ocultaban en su casa, ahora no, ahora salen y conducen el agua hacia su laguna/atajada. Se hacen unas pequeñas obras de arte, que son sedimentadores chiquitos, para evitar que se llene de tierra. Y cuando se llena mucho también tienen unos pequeños vasos que se llaman vertedores de excedencia, para que cuando se llene mucho el agua salga y no lo tumbe. Y luego tiene una pequeña cámara de salida, una vez lleno y cosechado el agua. Otra vez, ¿cuándo cosechas esto? Empiezan las lluvias y cuando empiecen en noviembre o diciembre, ellos empiezan a cosechar el agua. En este periodo, de noviembre a marzo, no llueve más.

¿Qué hacéis con el agua que se ha cosechado?

Has cosechado en este periodo en la represa, en el tanque ferrocemento o en el atajado, en los tres procesos. ¿Qué ciclos agrícolas hay? Los mismos que en España, pero en otros meses. Primer ciclo agrícola temporal o común ¿Qué haríamos con el agua que en este tiempo hemos cosechado? Cuando seca, se ha sembrado la papa, ha salido la papa, está muy bonita y se ha cortado la lluvia. Usan la represa, y complementan el ciclo de este periodo temporal. Por eso se llama riego complementario. Entonces, con el tanque, con la laguna o con la represa cuando el ciclo de lluvia se ha hecho informal y justo el maíz estaba por botar el choclo, que debe terminar, se ha cortado la lluvia. Entonces, abres la represa y complementas. Has garantizado el ciclo normal.

Segundo aporte, normalmente hacen aún segunda siembra, que allá lo llaman misca. Este periodo de siembra normalmente va desde el mes de julio hasta el mes de octubre. Por este periodo de misca es por el que pelean por cosechar el agua: lleno mis represas, ha terminado la lluvia, ha pasado un poco el frío, y en estos meses hago mi segundo cultivo.  En algunos casos, papas más rápidas o choclo más rápido…

Pero además acá hay una ventaja. Como todo el mundo siembra papa, maíz y trigo en este periodo su precio también baja. Pero como no todos siembran, papa, maíz y trigo en este otro periodo, el precio sube por lo tanto tiene más rentabilidad. Entonces por un lado has tenido un nuevo periodo, pero además con mayor rentabilidad. Dos periodos en los que rápidamente las familias hacen uso del agua. Hoy hay nuevos cultivos mucho más rápidos. Por ejemplo, las papas introducidas, las holandesas tienen ciclos muy cortitos, 40, 45, 50 o 60 días. En dos meses las papas salen. Entonces algunos han llegado a crear un tercer periodo, que lo llaman el postrero que va de marzo a junio y completa el año. Es decir, tienes el temporal normal, el misca en este periodo y algunos se animan a este otro cultivo, depende donde esté ubicado. Hace mucho la propia capacidad familiar de invertir, de arriesgar, de tener el agua cosechada, etc. Cuando nos visitasteis desde Manos Unidas la última vez, una familia aseguraba a vuestros compañeros “señor con este cultivo estoy sacando mi tercera cosecha”. Y claro mucho más mérito, lo dijo además orgullosamente.

Esto mejora la seguridad alimentaria de la población, porque lo que has cosechado lo vas dividiendo, un porcentaje para tu consumo, otro lo vas vendiendo, con otros haces cambios. Entonces les estás dando a las familias opciones de tomar decisiones propias, como derecho propio. Entonces como verás en este periodo habrá que hacer modelos de gestión que sean asimilados y compartidos por las propias familias a nivel de prueba. Entonces desarrollamos estos modelos para que se traduzcan en políticas públicas.

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El tercer pilar del trabajo de PROAGRO es el fortalecimiento de las organizaciones ¿en qué consiste exactamente y cómo se logra?

Primero reconoces que hay alcaldes, que hay autoridades, que hay dirigentes que deben gestionar procesos de manera conjunta Hay muchos proyectos, por ejemplo, te voy a comentar el proyecto que ahorita estamos gestionando con Manos Unidas. Es una suma de los dos últimos, no el educativo.

Nosotros tenemos algunas acciones que son conjuntas para todos, sin necesidad de sólo ser ejes transversales, sin necesidad de diferenciar la intervención, hay algunos elementos que es fundamental considerarlos: población, facilitar la participación de ciertos sectores de la población, fundamentalmente niños y niñas, es un elemento principal en todos los procesos. Mujeres, que deben ser consideradas también de manera equitativa de acuerdo al rol que desarrollan, y adultos mayores. Ocurre que por este tema de la migración son los adultos mayores los que están asumiendo roles de cabezas de hogar. En un primer momento eran sólo mujeres, ahora mujeres y hombres, pero sólo adultos mayores, ya viejitos. Por tanto, considerar que todos los proyectos tengan acciones inclusivas y de participación de ellos. En este aporte, trabajamos mucho en este tema, el fortalecimiento de actores locales, sistematizando procesos, trabajamos con varios.

Pues en torno a todo esto es en lo que se centra nuestro proyecto actual con Manos Unidas y con cofinanciación del Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo. Y recoge dos de las tres estrategias fundamentales de nuestra organización: la siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de las instituciones locales.   PROAGRO está territorialmente en Chuquisaca en 8 de los 12 municipios en que están divididos. Entonces en cada uno de los espacios territoriales tenemos áreas de intervención.  Nosotros trabajamos el proyecto en la zona centro, en el municipio de Tomina, con la propuesta del proyecto.

Entrevista realizada por Marta Isabel González.  Fotografías de proyectos: PROAGRO para Manos Unidas

La falta de oportunidades de las mujeres en el mundo rural #DiadelaMujer

Esta semana se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer[1] y desde Manos Unidas siempre sabemos que este día es una oportunidad muy especial para denunciar que la pobreza tiene rostro de mujer y recordar que desde su fundación hace 58 años promueve proyectos de desarrollo especialmente centrados en la mujer, protagonista esencial en su trabajo en educación para el desarrollo y en sus proyectos de cooperación que realiza en todo el mundo. Así, el último año Manos Unidas realizó 75 proyectos de cooperación destinados especialmente a la mujer que beneficiaron directamente a 220.331 mujeres y con un importe de 4.889.516 euros, lo que supone el 12% de su inversión en proyectos de desarrollo.

Este año, el Día Internacional de la Mujer se centra en el mundo laboral y en el 5º Objetivo de Desarrollo Sostenible[2] que la ONU se ha marcado para lograr que en 2030 nuestro mundo sea un “planeta 50-50” con verdadera equidad de género. Manos Unidas trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres, requisito necesario para acabar con el hambre en el mundo y denuncia que millones de mujeres no tienen acceso, en igualdad de condiciones, a trabajos dignos, saludables y remunerados justamente.

Si nos referimos al ámbito agrícola, la ONU destaca[3] que las mujeres representan el 43% de la fuerza de trabajo en los países en desarrollo (el 20% en América Latina y el 50% en Asia y África) y realizan un aporte fundamental a la agricultura en estos países. Pese a ello, estas mujeres obtienen su sustento en el mundo agrícola casi siempre de manera informal y sin remuneración, controlan menos tierras que los hombres (menos del 20% de quienes poseen tierras son mujeres) y además tienen un acceso limitado a los insumos, las semillas y el crédito, lo que les dificulta la posibilidad de beneficiarse de muchas oportunidades económicas.

Por eso, en este Día de la Mujer, Manos Unidas destaca algunos proyectos y procesos de desarrollo exitosos que apoya en Guatemala y Perú centrados en la mujer en entornos rurales.

GUATEMALA. LA LABOR DEL MOVIMIENTO DE TRABAJADORAS CAMPESINAS

En las regiones de Altiplano y de Costa y Boca-Costa de Guatemala la situación de las mujeres campesinas es de desigualdad en cuanto al trabajo y al salario que reciben. Por ejemplo, y tal y como algunas mujeres relatan, aunque el salario mínimo ronda los 87 quetzales, las mujeres pueden recibir tan sólo 20 Q. A la discriminación económica, estas mujeres añaden en muchos casos la explotación y acoso sexual por parte de los dueños de las fincas donde trabajan y la violencia doméstica machista que sufren.

Con el objetivo de solventar esta situación, Manos Unidas apoya desde hace cinco años al Movimiento de Trabajadores/as Campesinos/as-MTC de Guatemala en un proceso de desarrollo que en los últimos tres años está especialmente centrado en las mujeres que, en el caso del Altiplano, son mujeres indígenas mam. Se trata de apoyarlas en su capacitación, para fortalecer su economía familiar y lograr la seguridad alimentaria a través de la producción y comercialización de alimentos.

Con motivo del Día de la Mujer el Consejo de Mujeres de estas regiones ha elaborado un “manifiesto” titulado “Despertemos el sentir de vivir en armonía” y que muestra tanto el sentir, como las dificultades e injusticias a las que cada día se enfrentan estas mujeres, pero también los frutos del avance en el conocimiento y reconocimiento de sus derechos y de las oportunidades que tienen gracias a este proceso de desarrollo que están viviendo. (leer manifiesto “Despertemos el sentir de vivir en armonía”)

Mujeres del MTC-Movimiento de Trabajadoras Campesijnas de Guatemala. Foto Raquel Carballo/Manos Unidas

PERÚ. LA LUCHA DE LAS MUJERES AYACUCHANAS POR LA PROPIEDAD DE LA TIERRA

En Perú, las mujeres que se dedican a la actividad agropecuaria representan el 30.8% pero de cada 10 propietarios de tierra, 7 son hombres y 3 mujeres. Estas cifras evidencian que, pese a que  trabajan la tierra, no acceden a ellas como propietarias y tampoco deciden sobre el uso de las “tierras comunales” ya que no son consideradas “comuneras calificadas”, que es el título que les otorga la propiedad de las tierras y la posibilidad de participar en las juntas directivas.

Parar solucionar esta situación de inequidad, concretamente en la región de Ayacucho, Manos Unidas apoya a su socio local SER (Servicios Educativos y Rurales), con cofinanciación de la AACID (Agencia Andaluza de Cooperación) de la Junta de Andalucía, en un proyecto bianual que comenzó en diciembre de 2015 y que persigue empoderar a las mujeres de 10 comunidades campesinas de la provincia de Huamanga para que, además, logren ser propietarias de las tierras.

Hasta la fecha ya se ha conseguido que en 7 de estas comunidades se hayan modificado los estatutos favoreciendo la incorporación de las mujeres como “comuneras calificadas”, con derecho a voz y voto. De hecho, y aunque el proyecto aún está realizándose, 490 mujeres ya han sido reconocidas como “comuneras calificadas”, y, de ellas, 13 ocupan cargos en 8 Juntas Directivas Comunales.

Con motivo del Día de la Mujer, Raquel Reynoso, presidenta de la SER destaca en un artículo que ha escrito con motivo de esta celebración, que “es fundamental que las mujeres formen parte de las directivas de las comunidades y las organizaciones indígenas para que participen en la toma de decisiones sobre la tierra y el territorio”. (leer artículo)

Mujeres ayacuchanas beneficiarias de este proyecto de Manos Unidas y la Junta de Andalucía- Foto SER Perú/Manos Unidas

OTROS TESTIMONIOS DE MUJERES DESDE PERÚ

También en Perú se han recogido estos testimonios de mujeres que han sido beneficiadas por proyectos agropecuarios apoyados por Manos Unidas. En Puno, junto a la Red Andina de Desarrollo y Corresponsabilidad (CODENET), se financian proyectos de apoyo al desarrollo de los procesos productivos y comerciales de la crianza de truchas para las comunidades indígenas Quechuas y Aymaras asentadas en los Uros (islotes flotantes) del Lago Titicaca. Asimismo, en Cuzco, el Centro Guamán Poma, y gracias a la financiación de Manos Unidas, ha logrado que cerca de 800 familias hayan mejorado su salud y su alimentación gracias al desarrollo y mejora en la actividad agropecuaria.

Iniciativas como estas destacadas por Manos Unidas, dejan patente que el adecuado apoyo y acompañamiento en el desarrollo de las mujeres en el entorno rural es garantía de éxito y tiene un efecto multiplicador que beneficia a toda la comunidad.

Abrazos de misericordia

Cuando le conoces, no lo olvidas. Es muy alto, grande. Te da abrazos enormes, de oso. De oso de peluche. Y además es muy alegre, con esa inocencia y bondad, como la de un niño.

Habla muy rápido, con mucho acento  “paraguayo”, tanto que los primeros minutos te cuesta entenderle… Pero cuando se pone más serio, sus palabras se vuelven claras, certeras, y su mirada se concentra dando  énfasis a cada idea y te mira de manera directa, casi desafiante, como un toro antes de embestir.

El Padre Luis Arias (19/8/1961, Coronel Oviedo) es el Capellán de la cárcel de Tacumbú de Asunción y Responsable de la Pastoral Carcelaria de Paraguay. Y es un sacerdote de vocación tardía después de pasar un tiempo con el Movimiento Neocatecumenal en su casa de Jerusalén. Muy pronto celebrará sus 12 años de sacerdote (5/3/2005), pero su vocación es muy clara y concreta como él explica sin tapujos: “Yo estoy llamado para la cárcel, no sabría qué hacer en una parroquia”.

El padre Luis Arias abraza a un preso del Penitenciario de Tacumbú (Asunción)La cárcel de Tacumbú, en Asunción, no sale en los últimos rankings de las peores cárceles del mundo pero sí es, sin embargo, una de las que más hacinamiento vive de América Latina. Su población interna, unas 3.400 personas, viven con gran dificultad porque duplican la capacidad de unas instalaciones que tampoco reúnen los requisitos elementales. Es la mayor cárcel de Paraguay y la situación de muchos presos, pese a los esfuerzos de sus responsables, como el recién llegado director Luis María Villagra, es inhumana, con las mafias campando a sus anchas y muchas diferencias y clasismo entre los presidiarios.Dos presos practican boxeo en el patio principal de la cárcel de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto: Marta Isabel González

Para el Padre Luis todos ellos merecen una oportunidad, todos tienen una enorme dignidad, la de seres humanos e hijos de Dios  y como ha afirmado  el Papa Francisco “todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta, (…) Ante Dios nadie puede considerarse justo (cf. Rm 2,1-11). Pero nadie puede vivir sin la certeza de encontrar el perdón” y si no entendemos que los presos de las cárceles necesitan el perdón, es que aún no nos conocemos de verdad y no hemos vivido y comprendido nuestra condición límitada y el perdón que recibimos de Dios de manera gratuita e incondicional.

El ex presidiario José "Dolores" Ramírez y el padre Luis Arias en la panificadora donde ahora trabaja José. Foto. Marta Isabel GonzálezY precisamente es en esta cárcel donde el Padre Luis realiza su labor. La Pastoral Carcelaria que él dirige se ubica en el Módulo D, donde además de ofrecer la escucha incondicional a los presos, a veces se celebran encuentros de convivencia e incluso la Eucaristía todos los viernes. Pero también allí, con la ayuda de Manos Unidas, se desarrolla un taller de corte y confección gracias a varias máquinas de coser que se solicitaron a la ONGD española. Unas máquinas que no sólo ayudan a ocupar el tiempo libre, que es el peor enemigo de los presos, sino que les ofrece una formación profesional y un futuro para cuando abandonen la cárcel.  “Este es un lugar de paso. Este no es lugar para quedarse “ asegura el Padre Luis.

Algunos de los beneficiarios del taller de costura y corte y confección que ha financiado Manos Unidas. Y por eso, porque los presos antes o después salen de la cárcel también se pidió ayuda a Manos Unidas para habilitar el Albergue Virgen de la Merced, un lugar que ha comenzado a funcionar en 2015 y en el que se ofrecen 40 plazas en un ambiente de acogida y convivencia. Un lugar que sirve de enlace entre la vida de la cárcel y la reinserción laboral y social. Y es que, el Padre Luis se dió cuenta de que la Iglesia no estaba pendiente de ellos en ese momento “sus compañeros de delincuencia eran más generosos que nosotros, les esperaban a la salida de al cárcel y les ofrecían lo que necesitaban, apoyo, dinero, un celular…”.

En la Pastoral Carcelaria y también en el Albergue, trabaja con el Padre Luis un equipo que cuenta con asistentes sociales, o con ayuda terapéutica, como la que ofrece la psicóloga Sonia Palacios. Pero además se les apoya en sus procesos legales para salir de la cárcel. La Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria es Myriam Ramírez, una ex presidiaria que aún llora y se emociona al recordar sus días en la cárcel y que, durante su estancia en ella se formó como abogada. También, entre los barrotes encontró o se reencontró con la fé en Jesús y ahora dedica su tiempo y esfuerzos a ayudar en todo lo que puede a los presos y a que su situación cambie o no sean ninguneados por un sistema de funcionariado, muchas veces corrupto, que les ignora y denigra.

Myriam Ramírez, Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria de Asunción (Paraguay) con Marta Isabel González (Selfie)

 

Toda la labor del Padre Luis y su equipo es, a mi modo de ver, el ejemplo más claro de la Misericordia en acción. Y genera y fortalece el necesario don de la esperanza. Una esperanza que es imprescindible recuperar en una cárcel. Como recuerda el Papa Francisco: “donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación, paz.”  

Durante esos días de octubre de 2016, conviviendo con el Padre Luis y su equipo, teniendo la enorme suerte de haber podido entrar junto al equipo de TVE (Pueblo de Dios) a la Cárcel de Tacumbú y también el Albergue Virgen de la Merced, hablando con sus presos y expresidiarios, pude vivir, durante la segunda semana de octubre  una experiencia personal y profesional increíble.  Y entender, al fin, justo antes de que finalizara el Año de la Misericordia lo que es y lo que significa realmente: que nadie nos salvamos por nuestras fuerzas ni méritos, que sólo el Amor con mayúsculas, sólo Dios puede hacerlo. Y aunque he tenido que esperar casi hasta el final de ese Año Jubilar*  para poder experimentarla de esta manera profunda, la experiencia mereció la pena.

El equipo de Pueblo de Dios (TVE) y de Manos Unidas a la salida de la Cárcel de Tacumbú, junto a Luis Arias y Myriam Ramírez.

 

 

Por último, os dejo el documental “Tacumbú, la cárcel que libera” elaborado por el programa “Pueblo de Dios” y su gran equipo de profesionales, gracias a Manos Unidas y en el que he tenido la suerte de participar como responsable del equipo o una especie de productora en terreno.  ¡No os lo perdáis, es digno de premio!

*(El Año Jubilar de la Misericordia finalizó el 20/11/2016 Día de Cristo Rey)