Abrazos de misericordia

Cuando le conoces, no lo olvidas. Es muy alto, grande. Te da abrazos enormes, de oso. De oso de peluche. Y además es muy alegre, con esa inocencia y bondad, como la de un niño.

Habla muy rápido, con mucho acento  “paraguayo”, tanto que los primeros minutos te cuesta entenderle… Pero cuando se pone más serio, sus palabras se vuelven claras, certeras, y su mirada se concentra dando  énfasis a cada idea y te mira de manera directa, casi desafiante, como un toro antes de embestir.

El Padre Luis Arias (19/8/1961, Coronel Oviedo) es el Capellán de la cárcel de Tacumbú de Asunción y Responsable de la Pastoral Carcelaria de Paraguay. Y es un sacerdote de vocación tardía después de pasar un tiempo con el Movimiento Neocatecumenal en su casa de Jerusalén. Muy pronto celebrará sus 12 años de sacerdote (5/3/2005), pero su vocación es muy clara y concreta como él explica sin tapujos: “Yo estoy llamado para la cárcel, no sabría qué hacer en una parroquia”.

El padre Luis Arias abraza a un preso del Penitenciario de Tacumbú (Asunción)La cárcel de Tacumbú, en Asunción, no sale en los últimos rankings de las peores cárceles del mundo pero sí es, sin embargo, una de las que más hacinamiento vive de América Latina. Su población interna, unas 3.400 personas, viven con gran dificultad porque duplican la capacidad de unas instalaciones que tampoco reúnen los requisitos elementales. Es la mayor cárcel de Paraguay y la situación de muchos presos, pese a los esfuerzos de sus responsables, como el recién llegado director Luis María Villagra, es inhumana, con las mafias campando a sus anchas y muchas diferencias y clasismo entre los presidiarios.Dos presos practican boxeo en el patio principal de la cárcel de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto: Marta Isabel González

Para el Padre Luis todos ellos merecen una oportunidad, todos tienen una enorme dignidad, la de seres humanos e hijos de Dios  y como ha afirmado  el Papa Francisco “todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta, (…) Ante Dios nadie puede considerarse justo (cf. Rm 2,1-11). Pero nadie puede vivir sin la certeza de encontrar el perdón” y si no entendemos que los presos de las cárceles necesitan el perdón, es que aún no nos conocemos de verdad y no hemos vivido y comprendido nuestra condición límitada y el perdón que recibimos de Dios de manera gratuita e incondicional.

El ex presidiario José "Dolores" Ramírez y el padre Luis Arias en la panificadora donde ahora trabaja José. Foto. Marta Isabel GonzálezY precisamente es en esta cárcel donde el Padre Luis realiza su labor. La Pastoral Carcelaria que él dirige se ubica en el Módulo D, donde además de ofrecer la escucha incondicional a los presos, a veces se celebran encuentros de convivencia e incluso la Eucaristía todos los viernes. Pero también allí, con la ayuda de Manos Unidas, se desarrolla un taller de corte y confección gracias a varias máquinas de coser que se solicitaron a la ONGD española. Unas máquinas que no sólo ayudan a ocupar el tiempo libre, que es el peor enemigo de los presos, sino que les ofrece una formación profesional y un futuro para cuando abandonen la cárcel.  “Este es un lugar de paso. Este no es lugar para quedarse “ asegura el Padre Luis.

Algunos de los beneficiarios del taller de costura y corte y confección que ha financiado Manos Unidas. Y por eso, porque los presos antes o después salen de la cárcel también se pidió ayuda a Manos Unidas para habilitar el Albergue Virgen de la Merced, un lugar que ha comenzado a funcionar en 2015 y en el que se ofrecen 40 plazas en un ambiente de acogida y convivencia. Un lugar que sirve de enlace entre la vida de la cárcel y la reinserción laboral y social. Y es que, el Padre Luis se dió cuenta de que la Iglesia no estaba pendiente de ellos en ese momento “sus compañeros de delincuencia eran más generosos que nosotros, les esperaban a la salida de al cárcel y les ofrecían lo que necesitaban, apoyo, dinero, un celular…”.

En la Pastoral Carcelaria y también en el Albergue, trabaja con el Padre Luis un equipo que cuenta con asistentes sociales, o con ayuda terapéutica, como la que ofrece la psicóloga Sonia Palacios. Pero además se les apoya en sus procesos legales para salir de la cárcel. La Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria es Myriam Ramírez, una ex presidiaria que aún llora y se emociona al recordar sus días en la cárcel y que, durante su estancia en ella se formó como abogada. También, entre los barrotes encontró o se reencontró con la fé en Jesús y ahora dedica su tiempo y esfuerzos a ayudar en todo lo que puede a los presos y a que su situación cambie o no sean ninguneados por un sistema de funcionariado, muchas veces corrupto, que les ignora y denigra.

Myriam Ramírez, Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria de Asunción (Paraguay) con Marta Isabel González (Selfie)

 

Toda la labor del Padre Luis y su equipo es, a mi modo de ver, el ejemplo más claro de la Misericordia en acción. Y genera y fortalece el necesario don de la esperanza. Una esperanza que es imprescindible recuperar en una cárcel. Como recuerda el Papa Francisco: “donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación, paz.”  

Durante esos días de octubre de 2016, conviviendo con el Padre Luis y su equipo, teniendo la enorme suerte de haber podido entrar junto al equipo de TVE (Pueblo de Dios) a la Cárcel de Tacumbú y también el Albergue Virgen de la Merced, hablando con sus presos y expresidiarios, pude vivir, durante la segunda semana de octubre  una experiencia personal y profesional increíble.  Y entender, al fin, justo antes de que finalizara el Año de la Misericordia lo que es y lo que significa realmente: que nadie nos salvamos por nuestras fuerzas ni méritos, que sólo el Amor con mayúsculas, sólo Dios puede hacerlo. Y aunque he tenido que esperar casi hasta el final de ese Año Jubilar*  para poder experimentarla de esta manera profunda, la experiencia mereció la pena.

El equipo de Pueblo de Dios (TVE) y de Manos Unidas a la salida de la Cárcel de Tacumbú, junto a Luis Arias y Myriam Ramírez.

 

 

Por último, os dejo el documental “Tacumbú, la cárcel que libera” elaborado por el programa “Pueblo de Dios” y su gran equipo de profesionales, gracias a Manos Unidas y en el que he tenido la suerte de participar como responsable del equipo o una especie de productora en terreno.  ¡No os lo perdáis, es digno de premio!

*(El Año Jubilar de la Misericordia finalizó el 20/11/2016 Día de Cristo Rey)

 

El Bañado de Tacumbú: la esperanza que nace del barro y la solidaridad

Por un momento me parece que estoy en algún slum de la India. La luz del atardecer ilumina el río Paraguay con tonos dorados. Y ahí están, en sus orillas, centenares de chabolas. Estoy en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú, en el Bañado Sur de Asunción (Paraguay). Y la imagen es difícil de olvidar…Los niños, como Antonio y Fiorella, llegan del cole y juegan a las comiditas y a su alrededor, casas de tablas y chapa, sin agua, no hay saneamiento, no hay luz. Hay agua empantanada y pequeñas lagunas. Allí viven las personas, malviven, sobreviven.

Antonio y Fiorella juegan a las comiditas en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto Marta Isabel González
Antonio y Fiorella juegan a las comiditas en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto Marta Isabel González

Pero no todas las zonas se parecen a India. Por ejemplo, la calle principal de esta barriada a la que muchos taxistas de la capital no quieren entrar, ni si quiera de día,  la calle “Maestro Ursicino Velasco”, en honor al padre del misionero dominico Pedro Velasco (Ambasaguas de Curueño-León, 1946 ) es, en cierto modo “como el Paseo de la Castellana de Madrid”, o eso dice el Padre Pedro.

Una vista desde la Calle Ursicino Velasco del Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González
Una vista desde la Calle Ursicino Velasco del Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González

Pero otras zonas si se parecen, como esa Zona 8, en su parte más cercana al río, o las Zonas 3 y 4  en su parte más cercana a la laguna Irupé (que en guaraní significa “planta de agua”) que separa el Bañado de la ciudad y que son las zonas más pobres del barrio y las que más rápido se inundan. Y es precisamente ahí donde se asientan las nuevas familias, las más pobres y sin recursos que, desde otros lugares de la capital o de otras zonas del país, llegan al Bañado de Tacumbú en busca de un lugar donde vivir.

Son zonas que transmiten una enorme desolación por tanta pobreza, barro, suciedad y tantas dificultades con las que tienen que convivir las personas allí, personas maravillosas con gran dignidad y ganas de salir adelante.

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Una pequeña llega con su bicicleta a la Zona 8 del Bañado. Foto Marta Isabel González

Ese es el caso de una de las 50 familias que acaban de instalarse en la zona. La familia de Ángela Santander, de 54 años, que después de perder hace unos meses su trabajo en el parking de un supermercado porque lo soterraron, se vino a la Zona 4 del Bañado junto a uno de sus hijos drogodependiente y para criar a sus nietos Cari de 11 y Ale de 9 que son huérfanos, ya que perdieron a su madre, la hija de Ángela, el pasado 6 de enero, Día de Reyes y a su padre tres años antes por culpa de una cirrosis severa causada por el alcohol.

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Ángela, Cari y Ale es una de las últimas familias que ha llegado al Bañado y están en la Zona 4. Foto. Marta Isabel González

Cari (Carimel), muy espabilada y pizpireta, juega con su hermano Leandro (Ale) y con sus amigos Techi, Saurina y Brus. Juega al aire libre, cerca de la laguna llena de vegetación. Y juega al lado de una letrina infame cubierta tan sólo con unas mantas. Juega a que es la profe de matemáticas, y están haciendo los deberes. Es una profe muy concienzuda y le pregunto si quiere ser maestra de mayor, pero me dice que prefiere ser peluquera.

Cari juega a ser profesora entre el barro y ante una letrina.
Cari juega a ser profesora entre el barro y ante una letrina.

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Y cuando jugando, sin querer mete su pie en el agua embarrada de una grieta del suelo, se pone a recubrir esa grieta con tierra, con las manos y luego con una pala que está allí cerca. Y me explica que es así como lo hacen los mayores, “rellenan de tierra y luego ya pueden construir.”img_2159img_2185

Y así viven en esta zona de Asunción, unas 11.000 personas (20.000 si se suman todos los bañados). Unos viven en palafitos o casitas de ladrillo o bloques de cemento con sus pequeñas parcelas o patios, en los mejores casos (hay zonas que no se diferencian mucho del resto de la ciudad). Pero en los peores casos (y son muchos) viven en chabolas hechas de tablones de madera y metal que no tienen ni techo, o un techo de chapa que se vuela a la más mínima tormenta o vendaval.

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Una imagen de la Zona 8 del Bañado.

Y cuando el agua llega…todos se quedan debajo. Y aunque ya han pasado muchos meses aún se ven los restos de barro, de hierros, de sillas y otros mobiliarios destrozados…Agua y barro, es lo cotidiano de esta zona que le ha ido ganando espacio a la laguna Irupé que es la laguna sobre la que se ha creado originalmente esta barriada, claro está quitando antes a los camalotes (cocodrilos) y rellenando poco a poco a costa de poner encima toneladas y toneladas de tierra que se ha ido echando para poder construir encima, a unos 2 metros del nivel del río….

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Aspecto del Bañado durante las inundaciones. Foto CAMSAT

Y es que los bañados de Paraguay se inundan. Y lo hacen de manera frecuente y regular, normalmente cada 4 ó 5 años, entre abril y junio. Pero ahora ha pasado algo extraño. Quizá debido al Cambio Climático, han estado 15 años sin inundaciones (entre 1999 y 2014)  y muchas personas pensaron que no volvería a llover y construyeron sus chabolitas y sus casas y el barrio creció.

Pero de repente volvió a llover. Y en estos últimos 2 años, desde 2014 han tenido 3 grandes inundaciones que han dejado el barrio en estado catastrófico y que hizo que la gente tuviera que alojarse en algunas plazas céntricas de Asunción o en un mal acondicionado campamento militar.

Hacinamiento de la población del bañado en el Refugio del Cuartel. Foto Camsat
Hacinamiento de la población del bañado en el Refugio del Cuartel. Foto CAMSAT
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Foto Marta Isabel González

Y así vivieron hasta que el río bajó. La última de estas inundaciones fue en enero de 2016 y aunque hace meses que el agua se ha retirado, el agua llegó hasta los 7,8 metros sobre el nivel del mar.

Ignacio nos muestra hasta donde llegó el agua esta última vez. “Y parece increíble, -nos dice el padre Pedro-,   pero es cierto, que  un río como el río Paraguay de más de 1 kilómetro de anchura puede llegar a subir tantos metros…”. No hay nada que lo contenga, ninguna infraestructura. Y me da por pensar en Budapest y cómo tras varias inundaciones fatales una obra arquitectónica y de ingeniería maravillosa encauzó el Danubio y no volvió a haber inundaciones. Ni pérdidas materiales. Ni muertes.

Pero no todo es desolación. En estos días en el Bañado se vive con especial alegría que tras luchar junto a otras 26 organizaciones del Bañado en la Asamblea Permanente “Unidos por la Franja”, han sabido que 2.600 familias de Tacumbú serán alojadas en viviendas dignas.  Y esto sólo acaba de empezar porque lo que se quiere es viviendas dignas, servicios públicos, puestos de salud…que haya autobuses y transportes…(los autobuses funcionan sólo hasta las 20:30 h. y luego nada).

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Ikatú en guaraní significa Podemos....se puede!!
Ikatú en guaraní significa Podemos….se puede!!

Y todo gracias a la labor del padre Pedro y su empeño y el de las personas que conforman la organización del barrio  CAMSAT (Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos) que nació en 1989 y fue, como dice el Padre Pedro, “una gran idea” para sacar todo adelante junto a las personas de la zona. Y es que, como su padre Ursicino le decía durante los 14 años que vivió con él en el Bañado: “no sustituyas a la gente de aquí”. Y el padre Pedro no lo hizo nunca. No lo hace. Lucha con ellos, mano a mano.

El Padre Pedro Velasco, con su "tereré" (bebida típica de Paraguay) en el Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González
El Padre Pedro Velasco, con su “tereré” (bebida típica de Paraguay) en el Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González

Llegó en  1977 a Paraguay y cuando conoció la situación de estas personas y las inundaciones, un buen día de 1985 cogió las pocas cosas que tenía y se fue a vivir con ellos, no sin que esa actitud les produjera a todos cierta sorpresa. “Sólo me faltaban unas antenitas para que se creyeran que era un marciano”. Pero poco a poco y conviviendo con ellos y luchando con ellos y por ellos fue ganándose el respeto y cariño de todos y dándoles ayuda, alegría, esperanza y también dejándose allí la vida, una vida de sacerdote que vive entre los pobres aunque habría podido vivir muy cómodamente como profesor universitario que es.

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Y cada día oficia la Eucaristía en la Parroquia de San Felipe y Santiago, en los solares de la Zona 1 donde se ubica CAMSAT y toda su obra: colegio, clases de apoyo, dispensario médico, una radio comunitaria Tape Pyahu (“un nuevo camino”), una orquesta, una escuela de danza y un club de fútbol que ya compite en la liga nacional… Proyectos hechos realidad, vivos, llenos de energía, que promueven lo mejor de los niños y los jóvenes, que dan esperanza, alegría y oportunidades de mejorar a todos. Que dan esperanza real.

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El padre Pedro Velasco junto a los chicos que forman el equipo de fútbol del Bañado de Tacumbú. Foto Pompeyo Sancho

Y es que CAMSAT, de la que el Padre Pedro es ahora Asesor General, ha logrado en estos años y gracias a la ayuda de muchas personas e instituciones, entre ellas Manos Unidas, revitalizar el barrio y ofrecer muchas oportunidades a todos. Y esas mujeres y hombres que componen CAMSAT como Cynthia González, Gabriela del Valle, Sofía Rojas, Vicenta Rodríguez, Angélica Benítez, Olinda Fernández, Silvia Gatti, Abraham García, Pompeya, Ignacia y un lago etcétera…son fuertes. Fuertes y llenas de alegría, de entusiasmo y se forman, muchas son trabajadoras sociales, otras enfermeras, periodistas…mujeres fuertes que se han endurecido en el barro. Como verdaderas líderes que cogen la realidad por los cuernos y luchan. Luchan por su barrio. Por sus hijos. Por sus padres y abuelos. Luchan porque el Bañado de Tacumbú no sea más un barrio marginal y sus personas sean respetadas y no discriminadas.

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La autora del blog junto a Cari y el Padre Pedro Velasco. Foto Pompeyo Sancho

Y yo pienso y deseo que algún día ellas estén en política. Podrían llegar a ser presidentas. Lo que ellas quieran. Se me escapa la admiración por los ojos. La emoción. Las lágrimas. Y Carimel me abraza. Y el Padre Pedro sonríe. Y después de comer todos juntos el típico “Asado Paraguayo”, el Padre Pedro, Carlos y yo, cantamos juntos el “A la luz del cigarro voy al molino” porque los tres, lo decimos con orgullo, somos de León.

Y antes de irnos, el Padre Pedro y yo nos hacemos un selfi (¡cómo no!) delante del cartel de CAMSAT que incluye esos versículos de Isaías (62:4) que dicen “no te llamarán más abandonada, ni a tu tierra desolada, sino que te llamarán deseada y a tu tierra desposada”.
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AGRADECIMIENTO: He podido conocer toda esta realidad gracias al viaje que he realizado con Manos Unidas acompañando a un equipo de RTVE del programa Pueblo de Dios de La 2. Toda mi gratitud a Manos Unidas por lo vivido estos días y al equipo de profesionales de “Pueblo de Dios” (Ricardo Olmedo, Carlos González, Antonio Urrea y Felipe Romero).

Aquí tenéis el Programa con el reportaje documental resultante.

 

Entrevistas #conmigasocial. Monseñor Juan José Aguirre, denuncia el “conflicto olvidado” de Centroáfrica.

Hablar con él es para mi un motivo enorme de gozo. Le admiro desde que le conozco y me inspira en mi propia vocación y lucha contra las desigualdades e injusticas. Él es Monseñor Juan José Aguirre, misionero comboniano y obispo de la Diócesis de Bangassou. Ha cumplido 62 años (Córdoba, 1954), y en esos años lleva muchos sufrimientos vividos en el corazón, un corazón enamorado de “su pueblo”: República Centroafricana. Tanto sufrimiento y también muchas alegrías vividas, han afectado a ese corazón que ya ha sufrido tres infartos y que tiene nueve stent colocados.

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Un momento de la entrevista a Juan José Aguirre, misionero comboniano y obispo de Bangassou- Centroáfrica

Y precisamente por su pueblo le he podido preguntar a su paso por Manos Unidas. Y por ellos habla. Y es que él es, como él mismo se autodenomina “la voz de su pueblo”, cuya vida sólo tiene sentido cuando logra visibilizar a su población y sus problemáticas y hacer algo para mejorar las condiciones de vida de la población que vive en desde 2012 una guerra civil que le ha llevado a ser el segundo país más pobre del mundo con bajísimos niveles de nutrición, acceso a sanidad y con un nivel de analfabetismo superior al 66% en el caso de las mujeres.

  • ¿Por qué Centroáfrica debería de dejar de ser un “conflicto olvidado” y estar presente en los medios de comunicación?

Por supuesto que debería estar. La situación que vivimos allí es muy importante y allí se está cociendo mucho. Tenemos un nuevo presidente que ha sido posible gracias a la visita del Papa Francisco en noviembre de 2015. Todo el mundo acepta que esa visita desbloqueó la situación que se vivía en el país y posibilitó una campaña electoral de 4 meses y que se eligiera el presidente que hay ahora.

Al irse el Papa la situación cambió, el paréntesis se cerró y la situación sigue siendo muy dura. Todo el centro del país está movilizado, armado. Las armas llegan desde el Chad y los países que están repletos de petrodólares son los que financian esas armas, su compra y su distribución a los grupos armados radicales.

La visita de Papa Francisco desbloqueó la situación del país al menos unos meses Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
La visita de Papa Francisco desbloqueó la situación del país al menos unos meses Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Los grupos terroristas y guerrilleros de Centroáfrica están financiados por esos países que aquí vemos en las camisetas de los grandes equipos de fútbol. Nos causa mucho desasosiego ver que con el mismo talonario que se han pagado los jugadores de fútbol más importantes se han pagado también los kalashnikov y que esas armas acaban llegando a Centroáfrica.

Y me enfado cuando no se nombra el conflicto de Centroáfrica y al LRA (Lord’s Resistance Army) fundado por Joseph Kony, como uno de los grupos terroristas más peligrosos. A nosotros nos ha dado muchísimos sufrimientos en los últimos 8 años. Actualmente nos están haciendo vivir un calvario, están atacando las misiones, los poblados, robando y degollando a las personas. Encontrados a personas degolladas en los caminos. El pasado mes de enero se atacó una misión en Bakuma y maltrataron a las religiosas que allí vivían y las atacaron y humillaron.

  • ¿Qué consecuencia tiene para Centroáfrica y su población, este aislamiento mediático?

Centroáfrica debería de estar en las noticias. A veces pasan algunos periodistas por allí y eso es maravilloso y algunos hacen grandes descripciones. Pero son siempre pinceladas. Pero esos casos son excepcionales. Luego la situación se desdibuja y esa nebulosa informativa ayuda a que las multinacionales se fijen en Centroáfrica y vengan a explotar su uranio, su oro, sus diamantes, su madera y las materias primas que encuentran a buen precio y que Centroáfrica no puede explotar ellas mismas.

La ayuda al desarrollo de esas multinacionales es mínima. Sólo ayudan a las personas que están haciendo el trabajo que ellos necesitan. Pero calculamos que el 95% de las ganancias son para la multinacional.

El día en el que África sea capaz de gestionar sus materias primas será el día en el que África será el continente con más proyección. Y es que

se calcula que en 2050 será el continente más poblado de la tierra, pero también el más joven, con un 45% de la población de menos de 18 años.Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
se calcula que en 2050 será el continente más poblado de la tierra, pero también el más joven, con un 45% de la población de menos de 18 años.Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Y a Centroáfrica le pasa igual, es muy joven. Pero están maniatados a la hora de gestionar las materias primas. Y no queremos ser mal pensados, pero a veces parece que la existencia de los grupos armados rebeldes les conviene a muchas multinacionales. Los soldados del gobierno ugandés y los cascos azules, están allí pero no se inquietan ante la violencia que vivimos en Centroáfrica. Les vemos muy pasivos y asumiendo pocos riesgos. En las ciudades su sola presencia impresiona. Pero en las zonas rurales la LRA es dueña de todo. Y cuando informamos a los cascos azules, hacen de todo para no ir.

El 75% de Bangassou, al este del paísm está totalmente dominada por la LRA. Y el 25% restante por la Seleka, los fundamentalistas musulmanes. Y extrañamos la presencia de esos “ranger” americanos. Porque allí no están defendiendo nada y creemos que están presentes por motivos económicos.

  • ¿Cuál serían las tres principales cuestiones que hay que solventar para lograr el desarrollo en Centroáfrica?

La falta de paz es semilla de subdesarrollo. Y es evidente que hasta que no se solucione la situación de violencia, y se pare a los grupos armados que atacan y pisotean a la población sin ton ni son no puede haber desarrollo. La gente no puede ir al campo, ve como sus familias son diezmadas por secuestros. Ven como la vida no tiene valor, la muerte está baratísima. Y mi primer deseo es ese, que la violencia y esos grupos armados desaparezcan de Centroáfrica y de todos los países que la sufren.

Una vez que tengamos paz, la siguiente cuestión a solucionar son las carreteras. Las carreteras son horribles. Sin infraestructuras no se puede lograr el desarrollo. Durante todo el año yo circulo a una media de 15/20 Km/hora. Sin carreteras no puedes hacer circular tus productos y traer otros productos. En Bangassou tenemos que pagar el saco de cemento 5 veces más que en Douala (Camerún) y así cada proyecto es más costoso. Sin carreteras la gente no puede poner planchas de cinc a sus casas, ni vender sus productos. En época de lluvias las carreteras están convertidas en barrizales y se resbala como si fuera mantequilla.

Una de las "carreteras" de la diócesis de Bangassou Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una de las “carreteras” de la diócesis de Bangassou. Esta situación quedó estupendamente reflejada en la película de Javier Santamaría “El corazón de África” http://www.elcorazondeafrica.com/ Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Y, por último, una vez tengamos paz y carreteras, acometer proyectos de desarrollo que hagan que la población encuentre salida a sus situaciones, cooperativas…

Cooperativas como la que acabamos de iniciar en Bangassou, que es una cooperativa de mujeres solteras. Mujeres que han sido secuestradas y violadas por la LRA y que regresan muy afectadas, a veces embarazadas o madres de algún hijo fruto de esas violaciones; o mujeres con Sida, con pocas fuerzas o mujeres cuyos maridos han sido asesinados o han huido. En esa situación desde la diócesis de Bangassou se les propone que tengan esos hijos y se los den en adopción. Y se les propone unirse a esa cooperativa y recuperar la dignidad. Se ayudan entre ellas y viven de manera comunitaria en casas adosadas. Y tienen un taller de costura donde reciben encargos, como el que preparan ahora de pañuelos para una asociación de mujeres contra el cáncer de Málaga.

Ese proyecto surgió de una cena benéfica en Córdoba en marzo y después de eso las casas se han podido construir gracias a la donación de 100 sacos de cemento por parte de Ahmed, un amigo musulmán libanés. El trabajo por los más desfavorecidos nos une a todos, seamos de la religión que sea. De hecho, Ahmed me toma el pelo y me dice “ahí en Bagassou el único que vive el Corán, eres tú”. Y nos reímos.

También tenemos un proyecto de soldadura. Para jóvenes sin trabajo. Hemos formado a un sacerdote en Madrid, Benjamin, que además de saber construcción y dibujo, ha aprendido mecánica en el Instituto Tierno Galván y ahora está realizando unas prácticas en los camiones de Iveco y conseguirá un taller para poder trabajar en cualquier lugar. Y en Navidad podrá formar a los jóvenes de Bangassou en Centroáfrica. Todo gracias a los sacerdotes Ramón y Paco Puértolas, sacerdotes de una parroquia de Las Matas, que le facilitaron esa formación.

 

Una imagen del taller de soldadura. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una imagen del taller de soldadura. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Cuál es la ayuda que la ONG española Manos Unidas está dando a la población de la Diócesis Bangassou?

Estos días estoy presentando a Manos Unidas el cuarto proyecto de desarrollo. La formación de un colegio de formación primaria en Bema, pequeña localidad de 15.00 habitantes al sudeste del país. También construimos una maternidad, otro colegio, el Saint Pierre Claver en Bangassou y una escuela de secundaria también en Bema. Esta escuela tiene 300 alumnos procedentes de poblaciones de cientos de kilómetros a la redonda y el buen resultado que ha dado ha aumentado la confianza de la población por su seriedad y dinamismo.

Pero el probelma es que los alumnos llegan con un nivel muy bajo, por lo que ahora estamos pidiendo a Manos Unidas el apoyo para la construcción de una escuela de primaria, con 6 aulas, un despacho, un almacén y dos bloques de letrinas que permitirá a 300 niños de Bema acceder a una educación primaria de calidad. Se beneficiará indirectamente a 1.800 personas. Y la idea es tenerlo finalizado en 2018.

Una imagen de la escuela de secundaria de Bema financiada por Manos Unidas- Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una imagen de la escuela de secundaria de Bema financiada por Manos Unidas- Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Además de estos proyectos, qué más proyectos estáis realizando?

Además de estos proyectos tenemos proyectos asistenciales y proyectos de formación. Los asistenciales son necesarios porque trabajamos con gente muy pobre, enfermos de sida en fase terminal, algunos no pueden ni levantarse…no tienen manos para coger la caña ni agua donde pescar.  Por ejemplo, tenemos enfermos de demencia senil acusados de brujería. Tenemos 4 “Casas de la esperanza” con unas 100 personas que estarían quizá muertos. Porque en África se buscan chivos expiatorios cuando hay cualquier tensión, es decir, si por ejemplo hay una muerte de un joven o un niño se busca un “culpable” porque son situaciones “no normales” y entonces se busca al culpable y alguien da el nombre de una de esas personas mayores, que no tienen a nadie que les proteja y por eso se decide acusar a esas personas mayores.

Pero también tenemos proyectos de educación. Son los proyectos que crean la cohesión social, porque en los proyectos educativos se une a cristianos, protestantes y a gente de sectas. Los niños viven y conviven y este contacto, que en el barrio está prohibida, en el colegio no. Y esa unión previene conflictos. O tenemos otro proyecto como uno de oftalmología y allí, por ejemplo, esperaban las personas para ser operadas del segundo ojo de cataratas. Venían cristianos, católicos, musulmanes, incluido el Imán de la mezquita de Bangassou. Ese sufrimiento unió a todos, porque el sufrimiento traspasa esas barreras y se da la cohesión y esto previene conflictos.

Y además estos proyectos están dándose en lugares rodeados por la guerrilla. Y esto es un impulso, un estímulo. Porque justo ahí, donde parece que nos quieren hundir, es justo donde empezamos esos proyectos. En Mboki por ejemplo llevamos 2 años de escuela primaria y nos atacan por todos los sitios. Nosotros luchamos esa violencia y ante esa violencia contraponemos el desarrollo: acallamos la violencia con gestos de desarrollo. Y allí, precisamente en Mboki será donde yo vaya a pasar la Navidad este año. Los primeros que van a este tipo de proyectos, son mis 25 sacerdotes y 23 monjas, que aguantan lo inaguantable. Y que a veces se quiebran cuando viven mucho estrés…como cualquier otra persona, pero son los verdaderos agentes de cambio en todos estos proyectos.

Una reunión de mujeres de diferentes confesiones religiosas. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una reunión de mujeres de diferentes confesiones religiosas. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Cómo se vive allí la situación de crisis internacional con los refugiados?

La Diócesis de Bangassou es una de las 10 diócesis del país y la segunda más grande del país, tan grande como la mitad de Andalucía. Nuestra labor llega a casi todos los sitios, excepto a la zona del Norte que es selvática, zona que toca con Sudán y que está muy deshabitada. Es justo ahí donde llegan los guerrilleros, pero también los refugiados de la guerra de Sudán porque hay una frontera permeable de 1.000 Km. Allí nadie te va a pedir ningún papel. No hay concertinas.

Y precisamente los refugiados y también los desplazados, son la otra cara de la moneda. Sudán del Sur vive una guerra civil brutal y es realmente increíble ver cómo se acoge en un país tan pobre como República Centroafricana a los refugiados que llegan de ese infierno vecino. Un caso que hemos conocido es una pequeña niña ve caer bombas, incendian su casa y alguien se la lleva y llegan a la frontera después de caminar 2 días. Pasan de “su casa” Sudán, y llegan a su otra “casa” que va a ser Centroáfrica. Les acogemos. Quizá dentro de unos años sea al revés y seamos nosotros los que seamos acogidos al otro lado.

Hay quien dice que en esas fronteras nos entra gente peligrosa, pero ese es el argumento de los egoístas. Yo conozco un pueblo cerca de Roma con el 40% de africanos. Hablé con el alcalde y me decía cómo habían revivido, cómo se había revitalizado la vida de todos. No sé cómo teniendo tantos pueblos vacíos como tenemos podemos seguir pensando que no tenemos sitio para los refugiados o los desplazados.

  • Antes de despedirnos ¿se está cuidando?

Sí, me cuido. Estoy tomando todas las pastillas que me dicen. Y también estoy presionando al Vaticano para que me den un obispo auxiliar para poder delegar las cosas y poder venir más a España y ayudar a financiar los proyectos directamente, porque aquí, en persona y directamente se puede hacer mejor la negociación y la búsqueda de recursos y financiación.

“ALBINO” muestra la realidad del albinismo en Tanzania a través de la fotografía de Ana Palacios

Por favor, no más fotos lacrimógenas. No más fotos que nos inspiren un asistencialismo efímero de base emocional.  Y es que, sensibilizar sobre la realidad de los que más sufren en nuestro mundo, no tiene por qué ser a través de las “típicas fotos oenegeras” a las que estamos acostumbrados: fotos de niños famélicos, sucios, con miradas lastimeras y con enfoques en “picado” que nos sitúan como espectadores que lo miran todo desde arriba, protegidos por una burbuja invisible, como si siempre, pase lo que pase, queramos asegurar que somos superiores, que esa situación y pobreza nos interpela e impacta, pero no nos alcanza nunca ni nos saca de nuestra cómoda zona de confort.

La fotoperiodista Ana Palacios  ha decidido cambiar su vida de productora de grandes producciones con directores  como Ridley Scott o Roman Polansky, y sustituir el cine del más alto nivel por la fotografía documental para fotografiar las realidades más duras que sufren las personas en África y otros países del mundo.

Y lo que hace no es nada fácil ni habitual. Ana transmite a través de sus fotos, la realidad más digna, vital y positiva de las personas que sufren las más duras situaciones de desigualdad, pobreza, exclusión, maltrato o abusos en los países más pobres de África. Y lo consigue: sus fotos y su mirada no ocultan la realidad pero además, consiguen acercarte más a esas personas como a tus iguales. Como lo que son.

Zawia, con zuecos verdes, y sus amigas, terminan las clases a las cinco de la tarde y vuelven rápidamente a Kabanga donde se sienten mas seguras para jugar antes de que una cocinera del gobierno sirva la cena para todos en el comedor comunal a las seis en punto. FOTO Ana Palacios
Zawia, con zuecos verdes, y sus amigas, terminan las clases a las cinco de la tarde y vuelven rápidamente a Kabanga donde se sienten mas seguras para jugar antes de que una cocinera del gobierno sirva la cena para todos en el comedor comunal a las seis en punto. FOTO Ana Palacios

ALBINO es su nueva publicación y un relato visual sobre el problema principal de las personas con albinismo y su situación en Tanzania: la ausencia de melanina unida a la falta de una adecuada protección solar les desencadena un cáncer de piel que reduce su esperanza de vida a menos de treinta años.

Pero Ana no se olvida de nadie y en su libro hace un homenaje a varias ONG y médicos españoles que luchan por resolver esta  situación en Tanzania, el país con mayor prevalencia de personas con albinismo del mundo.

Así, la publicación y la exposición muestran a través de la fotografía: la vida en “Kabanga”, un refugio apoyado por la ONG AIPC Pandora, donde los albinos pueden vivir sin miedo; la labor de un grupo de médicos españoles, liderados por el doctor Pedro Jaén, Presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que desde hace ocho años trata a cientos de albinos en el “Kilimanjaro Christian Medical Center”, además de realizar talleres de formación a personal sanitario local y la labor de la ONG África Directo que apoya la fabricación los fotoprotectores Kilisun de manera local, sostenible con distribución gratuita para prevenir las lesiones de piel que afectan a las personas con albinismo en todo el continente.

El libro "ALBINO" de Ana Palacios puede comprarse en http://ponteensupiel.com/index.php/libro-albino/ Su venta es a beneficio del proyecto Kilisun de África Directo.
El libro “ALBINO” de Ana Palacios puede comprarse en http://ponteensupiel.com/index.php/libro-albino/ Su venta es a beneficio del proyecto Kilisun de África Directo.

UN LIBRO Y UNA EXPOSICIÓN

Los textos del libro ALBINO están firmados por profesionales de alto nivel del mundo de la salud y la cooperación, como: Pedro Jaén, Presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología, José Luis de la Serna, subdirector de El Mundo (2000-2015) y presidente de WakeAppHealth, José María Márquez, director y fundador de la ONG África Directo y Mafalda Soto, impulsora del proyecto de fotoprotectores Kilisun vinculado a  África Directo.

Ana Palacios, quiere visibilizar a la comunidad albina de Tanzania a través de este trabajo documental llevado a cabo durante los últimos cuatro años. Este proyecto que combina arte y solidaridad muestra con una gran sensibilidad un drama humano y pretende generar un estímulo para apoyar el cambio en su lector o visitante.

La fotoperiodistas Ana Palacios ante una de sus imágenes. FOTO Pablo Cuadrado
La fotoperiodistas Ana Palacios ante una de sus imágenes. FOTO Pablo Cuadrado

Como muestra de este compromiso, la autora, dona los beneficios derivados  de los derechos de autor generados por la venta  de esta publicación a la ONG África Directo para el desarrollo del proyecto de fotoprotectores Kilisun. (comprar aquí)

Además, ALBINO consta de una exposición de 50 fotografías comisariada por la gestora de arte contemporáneo Alicia Ventura. La expo ha arrancado en verano en Huesca y podrá visitarse a lo largo de este año y de 2017 en otras salas de Málaga, Sevilla, Alicante, Barcelona, Gijón, Madrid, Murcia y Valencia, entre otras.

El libro y la exposición ALBINO cuentan con el apoyo de la DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA y el AYUNTAMIENTO DE HUESCA. La exposición cuenta, además, con el patrocinio de  TELEFÓNICA.

Entrevistas #conmigasocial “La trata podría terminarse si se luchara de verdad contra las mafias” Covadonga Orejas. África

Covadonga Orejas es asturiana, pertenece a la congregación de las Carmelitas de la Caridad “Vedrunas”. Hace 14 años que vive en África y coordina la Comisión de Justicia y Paz en las comunidades que esta congregación tiene en África(Togo, Guinea Ecuatorial, Gabón y R. D. Congo).

Desde hace 7 años es responsable de proyectos contra la trata y para la protección de menores en Togo y Gabón, que son países de origen y de destino de menores víctimas de tráfico. Muchos de esos proyectos están financiados por Manos Unidas y por eso he tenido ocasión de entrevistarla  con motivo del Día Mundial contra la Trata que cada año se celebra el 30 de julio.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Togo y Gabón?

Las personas que trabajan para los traficantes van a los pueblos y engañan a jóvenes y a sus familias diciendo que les espera el “paraíso” si se van con ellos. Es decir, les venden la idea de que van a estudiar y ganar mucho dinero para poder ayudar a sus familias, estudiar, etc.; la realidad es otra. Una vez que abandonan el pueblo atraviesan la frontera de Togo hacia Benín y Nigeria. Allí, les embarcan en una patera por cuatro días hasta Libreville.

La red se encarga de que las chicas sean colocadas para trabajar en casas donde no recibirán nada. Todo su salario se lo lleva la “patrona” y generalmente sufren muchas carencias, maltrato y abusos durante su tiempo de esclavitud.

Hay otro tipo de tráfico interno en el mismo país de origen. Las niñas, a partir de diez años, son llevadas a la ciudad y ahí trabajan en los puestos del mercado o como vendedoras ambulantes. Sin derecho a la escuela ni a un sueldo, con una salud y alimentación precarias. Y muchas veces sufriendo a la vez golpes de sus patronas, quienes les impiden el contacto con su familia.

  • ¿Cuál es la labor que realizáis las Carmelitas Vedrunas y cómo están ayudando los proyectos que financia Manos Unidas a luchar contra esta situación? 

Hay varias acciones diferentes, tanto en Togo como en Gabón:

  1. Educación. A través de las escuelas, mercados, encuentros con las autoridades, maestros y policía… Abrimos los ojos a grandes y pequeños sobre las consecuencias de la trata y el derecho a la protección de toda persona.
  2. Acogida de las víctimas. Se trata de todo un proceso de reconstrucción de la persona hasta que vuelve a confiar en sí misma y en los otros. Hasta que recupera la salud, hasta que aprenden a leer y escribir, o a tener un oficio para no volver a ser dependientes de otros.
  3. Apoyo jurídico a las víctimas y denuncia de los obstáculos como la corrupción que permiten la impunidad de los traficantes. También tareas de presión política o advocacypara que los gobiernos cumplan los tratados que firman, para que la ley no se quede en papel mojado y beneficie y proteja a las víctimas y no a los traficantes. Luchamos contra la corrupción y eso nos ha animado a presentar informes a Naciones Unidas y la Unión Africana, para poner nuestro grano de arena en este inmenso combate.
  4. Formación de nuestros equipos y de otras personas con las que colaboramos para que sepan cómo reaccionar mejor y qué hacer cuando conocen un caso; cómo acompañar a las menores víctimas de la trata, cómo denunciar a quienes explotan a otras personas.
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • ¿Qué es, en tu opinión, lo peor de la trata?

Lo peor es que es inhumano. Destroza la vida de personas inocentes. Causa mucho dolor. Y lo peor también es que podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias.

  • Cuéntanos algún caso que te haya llamado realmente la atención.

Una de las chicas que ha pasado por todo este proceso como víctima es hoy una persona activa contra el tráfico, nos ayuda a hablar con otras chicas para que se atrevan a romper con el círculo de la explotación. Su vida no es fácil. Está enferma, pero eso no le impide ayudar a otras.

A las personas sólo se las recupera en parte. Y de sus traumas y estigmas no se recuperan. Pero es increíble ver cómo estas personas, que han sufrido tanto, caminan a veces con sus heridas mejor que nosotras con las nuestras. Siempre queda lugar para la esperanza. Eso es lo que he aprendido de quienes, cada día al salir el sol, viven su vida como un combate por la supervivencia y por la libertad.

Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • La iglesia católica está muy involucrada en este tema, y el Papa Francisco, de manera muy especial ¿Cuál es el papel de la iglesia en esta cuestión?

Una parte de la Iglesia ya conoce esta realidad y muchas religiosas por todo el mundo trabajamos en red para defender a las personas que sufren la trata. El Papa nos ayuda con su impulso y, sin embargo, aún nos falta movilizar a los responsables de las iglesias locales de los países de origen para que nos apoyen en la defensa de los más desfavorecidos y la lucha contra la corrupción; y en los países de destino para que denuncien la demanda, nos apoyen en la defensa del cumplimiento de la ley y en la lucha contra la corrupción. Si no hubiera demanda y explotadores, la trata desaparecería.

En septiembre de 2015 tuvimos un encuentro de delegados de todos los continentes, del que salieron recomendaciones para todas las Iglesias locales. El Papa nos recibió y nos animó a seguir. Él es el primero en mostrar por qué la Iglesia no puede desentenderse de los más pequeños, de los que más sufren, de quienes no cuentan para otros, porque son los primeros para Dios (Mt. 25). Para algunos gobiernos no existen. La Iglesia habla con ellos. Toma partido por los más vulnerables y eso nos sostiene en el camino.

Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
  • ¿Qué tres o cinco cosas se te ocurren que habría que hacer para luchar más y mejor contra esta situación a nivel nacional e internacional?

Desarrollo y educación en los lugares de origen; lucha contra la corrupción policial, judicial, de los gobiernos y asistencia a las víctimas; lucha contra la demanda en los países de destino, educación y sensibilización, y seguir protegiendo a las víctimas. Además, a nivel internacional necesitamos seguir exigiendo a los gobiernos que cumplan los tratados internacionales que firman para defender los derechos de todos.

  • ¿Qué te parece que se celebre este Día? ¿Ayuda a concienciar y luchar contra esta situación?

Sí, es importante que al menos una vez al año la gente se pregunte por qué sigue existiendo la trata, estas nuevas formas de esclavitud que siguen vigentes en todos los continentes en pleno siglo XXI. Cada año hay que celebrar los avances y llorar los sufrimientos de personas que han caído en estas redes y que no disfrutan de los mismos derechos que otras personas vamos alcanzando.

Cada año hay que agradecer y animar a quienes eligen permanecer mirando día a día la realidad no virtual e inhumana de la trata, para abrazar y secar las lágrimas de las niñas, para defender sus derechos y buscar salidas en un mundo muy duro para ellas.

Sin embargo, aunque un día al año los medios hablan de esta realidad, nosotras vivimos cada día cara a cara con el dolor de este fenómeno. Gracias al apoyo de quienes colaboran con Manos Unidas y con nosotras directamente, podemos acoger a estas chicas y ofrecerles una oportunidad de rehacerse y seguir adelante. Es una gran alegría verlas dejar nuestra casa e iniciar sus proyectos de vida.

Este año hemos estado en Roma, en el Vaticano, para coordinar con otros nuestros esfuerzos y gracias a UNANIMA (coalición internacional de religiosas que trabaja por los derechos de la mujer y del niño), también ante las Naciones Unidas en Ginebra y todo ello para denunciar el incumplimiento de la Convención de Derechos del Niño, el protocolo de Palermo y las leyes nacionales en este país. El Estado ha prometido, pero no cumple.

Es la buena voluntad de quienes nos ayudan lo que sostiene a estas jóvenes y lo que permite que podamos continuar trabajando por un mundo mejor, paso a paso, día a día.

Entrevistas #conmigasocial. De la persecución religiosa al tráfico de personas y la trata en Kandhamal (India). Father Manok Kumar

En una reciente visita a España a los Servicios Centrales de Manos Unidas he tenido la ocasión de hablar con Father Manoj Kumar Nayak, un joven sacerdote diocesano de 41 años, con estudios empresariales y un MBA especializado en Dirección de Proyectos en el entorno Rural.

Father Manoj nació en Tiangia, una pequeña localidad del distrito de Kandhamal (Odisha, India), en 2004 se ordenó sacerdote en la Diócesis de Cuttack y en 2008 regresó al distrito de Kandhamal. Desde entonces, entró a formar parte de la organización Jana Vikas, socia local de Manos Unidas en la lucha contra la trata de personas en India y desde 2011 es su director.

Y su regreso a Kandhamal no pudo ser más oportuno. Precisamente allí, en agosto de 2008 fueron asesinados más de 100 cristianos, más de 6.500 casas fueron quemadas, 395 iglesias e instituciones cristianas fueron atacadas y 56.000 personas fueron obligadas a desplazarse a campos de refugiados temporales o abandonar el estado. Aún hoy, 10.000 personas no han regresado. Father Manoj nos explica la situación de tensión en la que se vive en esta zona, ya que “los agresores aún están libres y para los familiares de los asesinados y los afectados, vivir con quienes les atacaron, es difícil”.

  • ¿Qué ocurrió en 2008 y cuál es la situación hoy en Kandhamal?

El conflicto surgió cuando a los cristianos se les culpó del asesinato del gurú Swami Lakshmanananda, líder del grupo nacionalista hindú Vishna Hindu Parishad. Y aunque los guerrilleros maoístas reivindicaron el asesinato del gurú, los fundamentalistas hindúes desencadenaron en Kandhamal la más feroz masacre contra la minoría cristiana jamás antes vista en India.

Ahora, con el nuevo gobierno radical hinduista vivimos en una calma tensa porque muchas veces los grupos de RSS (Rashtriya Swayamsevak Sangh) atacan con palos y varas y no tenemos protección. Pero lo curioso es que mucha gente, dhalits (descastados) y musulmanes, después de la persecución y viendo el trabajo y ayuda que los cristianos hemos seguido desarrollando, han abrazado el cristianismo.

  • ¿Cuál es la labor específica de Jana Vikas con las víctimas de la trata y tráfico humano?

La migración es uno de los principales retos para Jana Vikas. Y es que mucha gente se ha ido fuera de Odisha a otros estados buscando trabajo, oportunidades, seguridad, paz. Muchas veces estas personas han acabado viviendo en los slums (barrios marginales) de Bhubaneshwar (capital de Odisha) o de Cuttack (antigua capital), pero también se trasladan a ciudades de otros estados como Kerala, Goa, Tamil Nadú o Delhi.

Y la realidad es que, de esta migración, no todo es migración. Muchas personas han sido traficadas e incluso asesinadas, como el caso de un joven que hemos sabido que ha sido asesinado en Kerala y del que no hemos podido recuperar su cadáver al no saber exactamente dónde se encontraba trabajando.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Odisha y cómo son las personas con las que trabajáis en Jana Vikas?

La trata siempre comienza con una promesa falsa: la promesa de una vida mejor, de mejor trabajo, de más dinero. Las personas, que son muy pobres y están muchas veces desesperadas, no son capaces de ver otra salida a sus situaciones de pobreza, desigualdad y discriminación.

Al acceder al trato que las mafias les ofrecen, las personas pierden al irse sus pocas propiedades o viviendas. Y como no encuentran esas oportunidades que les ofrecían, acaban siendo explotados en condiciones inhumanas, prostituidos, o incluso usados en tráfico humano y de órganos. No regresan; y si regresan, no tienen nada.

Las personas con las que trabajamos son chicos y chicas de entre 15 y 35 años, que han sido vulnerados y que necesitan apoyo legal y humano. A veces ellos y otras veces las familias, acuden a Jana Vikas, donde se les ofrece ayuda en el rescate de las personas, facilidades para su acogida y reinserción y oportunidades de formación para poder optar a una vida mejor.

Father Manoj, director de Jana Vikas-Foto IreneH-Sanjuan/Manos Unidas
Father Manoj, director de Jana Vikas-Foto IreneH-Sanjuan/Manos Unidas
  • ¿Cuál es el trabajo esencial de Jana Vikas?

Jana Vikas trabaja en cuatro barrios de los 12 que hay en Kandhamal y estamos empezando a trabajar en otros cuatro, lo que supone trabajar con más de 10.000 personas al año.

Nuestro trabajo se centra en la reconstrucción del distrito de Kandhamal, dar apoyo legal y educativo, y trabajar con la comunidad en procesos de paz, asesoría y acompañamiento. Además, realizamos proyectos de promoción social, gobernanza y ofrecemos becas y facilidades educativas a las minorías cristianas. Y en relación a la trata y el tráfico de personas, actuamos esencialmente en tres líneas:

1.- Programas de Sensibilización en las ciudades y poblados, sobre todo con los padres. Les enseñamos a detectar los posibles engaños a los que son sometidos. Esto lo solemos hacer con impactantes representaciones de teatro de calle (“Street Plays”) o con la proyección de películas de sensibilización (“Screaming Film”) para enseñarles lo que ocurre en realidad. Y después se tiene un encuentro y debate con las comunidades para hacerles ver cómo sucede y cómo se puede poner fin a esa situación.

También hemos creado Comités Locales formando a líderes comunitarios para asesorar a la población y prevenir el tráfico. Y se colabora con la línea telefónica gratuita de atención a la infancia, la “Child Line”, para poder informar de las situaciones que se dan y dar protección legal y asesoramiento por teléfono.

2.- Rescate de las víctimas. Para esto colaboramos con las familias, con instituciones de la zona y con la policía. Y no es una tarea sencilla. Incluso hemos tenido casos en los que han venido policías desde Delhi. Aunque a veces la policía colabora y otras no.

3.- Centros de Acogida y Rehabilitación de Víctimas del Tráfico. En ellos acogemos a los jóvenes, ya que, en ocasiones, cuando estos niños y jóvenes regresan, los padres no los acogen. A veces, porque ellos fueron quienes les vendieron y sienten vergüenza. Otras, porque la realidad que han vivido estos jóvenes supone un tabú y una estigmatización de la familia. Todo esto supone un dolor añadido para las víctimas. Actualmente alojamos a unos 70 jóvenes que se quedan entre 3 y 6 meses recibiendo talleres y formación profesional en costura, en mecánica u otros conocimientos. Y además les ofrecemos acompañamiento psicológico y apoyo por medio de profesionales de servicios sociales. Después de este proceso los jóvenes se casan o trabajan en talleres de costura o se van a otros lugares a trabajar. Pero con un futuro más claro.

La vida de los más pobres en una de las “siete hermanas” de la India

A esta zona de la India le llaman “las siete Mapa de Assamhermanas”.Es de las más remotas de India y comprende los siete estados de Assam, Manipur, Nagaland, Tripura, Arunachal Pradesh, Mizoram y Meghalaya. Está situada al nordeste de la India, conectada con el subcontinente indio a través de una estrecha franja de territorio, y rodeada por Nepal, China, Bhutan, Myanmar y Bangladesh.

Desde esta zona de la India ha venido recientemente a España el obispo de la diócesis de Tezpur (Assam, India), Michael Aquasius Toppo (8 mayo 1955), que visitaba nuestro país por primera vez. El obispo, que lleva en su cargo desde hace 8 años, acompaña a los 191.000 católicos (12% de la población, la tercera religión de la zona después de la hindú y la musulmana) en 32 parroquias, en la que es una de las 5 diócesis del estado de Assam, establecida en 1964 y la tercera más antigua del Nordeste de India.

Nos cuenta que “Assam vive ahora mismo un periodo de paz política y no se han vuelto a dar ataques entre los grupos tribales como los que se dieron en 2014 cuando 78 personas murieron en enfrentamientos entre bodos y adivasis  y varios poblados fueron incendiados”.  Y es que en esta zona hay un 12,4% de grupos tribales, considerados como una de las castas más bajas de la India: adivasis, bodos, garos, rabas y todos ellos mantienen sus costumbres y tradiciones.

El obispo de Tezpur (Assam), Michael Aquasius Toppo  acompañado por Xavier Lakra, responsable de la Assam Mission
El obispo de Tezpur (Assam), Michael Aquasius Toppo acompañado por Xavier Lakra, responsable de la Assam Mission. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas

Pero la situación de pobreza, nos insiste el obispo, es muy gravey también la falta de educación.  “La mayoría trabajan en las plantaciones de té por 115 rupias (menos de 2 €) por ocho horas de trabajo. Además hay mucha situación de desempleo, y tan sólo 1 o 2 personas de la familia trabajan para sacar adelante a familias de 5 ó 6 hijos. Muchas veces los niños van a esas escuelas de primaria en las plantaciones de té, pero hay mucho abandono escolar. Y otras veces, directamente, los padres no envían a sus hijos a las escuelas.”

El obispo ha venido acompañado de Father Xavier Lakra, jesuita nacido en Ranchii (Jharkhand), que lleva trabajando en Assam desde 1998, donde hay otros 23 jesuitas en 5 diferentes misiones de tres diócesis (Tezpur, Bongaigaon. Dibrugarh). Allí los jesuitas, nos explica realizan “tareas de pastoral, trabajo social y sobre todo proyectos educativos. Y concretamente en Tezpur están trabajando en la Edudación Superior e incluso han abierto una Universidad”.

El padre Lakra nos enumera los tres principales retos de la región que, en su opinión, son: “motivar a los padres para que lleven a los niños a la escuela, la dificultad de profesar la fe católica allí y la mejora socioeconómica y de la vida de las personas”.

Y es que, en esta zona los jesuitas se dedican sobre todo a la educación, tanto formal como informal. Pero esos colegios son además de centros educativos de gran calidad, un ejemplo de convivencia entre niños de diferentes tribus.

Pero además de los colegios, los jesuitas construyen también internados para niños y niñas y para facilitar que los pequeños puedan asistir a la escuela y evitar así los peligros a los que se exponen estos niños cuando tienen que recorrer durante 2 o 3 horas grandes distancias para llegar al colegio. Esos peligros pueden ser peligros de la naturaleza, al ser zonas de bosques donde hay tigres y otros animales. Pero también peligros humanos, ya que en esta zona hay tráfico de personas. Por eso se realiza allí concienciación a las familias para que logren entender estos peligros.

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Y aunque sobre todo desarrollan proyectos educativos, no sólo se trata de construir colegios y dar clases, sino lograr un desarrollo integral, atendiendo a las familias de los niños y también construyendo y dando atención sanitaria en dispensarios, porque son zonas de malaria y otras enfermedades relacionadas con la humedad del río Brahmaputra y desarrollan programas de formación a las familias en higiene y salud.

Este es uno de los lugares donde trabaja Manos Unidas desde 1987. En esta zona apartada y con muy mal acceso, hemos desarrollado 194 proyectos, por un importe total de 4.871.000 € abordando proyectos educativos (100), sociales (69), sanitarios (19) y agropecuarios (6).

Carmen Angulo, del Departamento de Proyectos del Nordeste de la India de Manos Unidas, ha estado en esta zona de India en dos ocasiones durante los últimos años, la última el pasado mes de octubre.

Carmen nos explica cómo es esta zona y sus principales necesidades y peculiaridades. “La población vive en zonas rurales en viviendas muy precarias, casi siempre chozas de bambú. El cultivo del arroz es el más importante de la zona, pero el problema es que el Río Bramaputra, el más grande de la India, se desborda durante el monzón (de mayo a octubre) y el agua inunda sus campos quedándose sin cosechas y pasando hambre”.

Un grupo pasea por entre los arrozales de Assam. Foto Pixabay
Un grupo pasea por entre los arrozales de Assam. Foto Pixabay

Por eso, nos explica Carmen, uno de los proyectos más interesantes que ha realizado nuestra organización en la zona es el desarrollo de cultivos alternativos al arroz. “En la frontera con Megalaya, con los Salesianos, hemos realizado proyectos agropecuarios muy interesantes. Algunos de esos cultivos son la pimienta negra, la piña y los gusanos de seda y las moreras”.

Otra de las grandes riquezas en cultivos en la zona, es el té. Y es que, precisamente de Bengal Occidental (West Bengal) es el mejor té del mundo. “Las mujeres son las que lo recolectan porque son muy cuidadosas con las delicadas hojas”. Pero actualmente “esos campos han cerrado por la competencia de China o porque esas plantaciones dejan de ser competitivas. Y entonces muchísima gente se queda sin trabajo. Y son personas que dependen de la tierra casi totalmente, y eso afecta a toda la familia. Las niñas se quedan al cuidado de sus hermanos y no van a la escuela. ManosUnidas también trabaja para que esta realidad cambie y las niñas vayan a la escuela”.

Pero, además de con jesuitas y con salesianos, “la mayoría de proyectos que realizamos en Manos Unidas, – nos dice Carmen – los hacemos con religiosos locales: con congregaciones de religiosas, las salesianas en educación y otras órdenes locales más pequeñas con las que realizamos proyectos de formación y capacitación de mujeres para que tengan sus pequeñas empresas y telares”.

Entrevistas #conmigasocial. Lucía Carabias y cómo nació una de las primeras cooperativas de Comercio Justo en India.

La hermana Lucía Carabias. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas
La hermana Lucía Carabias en la sede de Manos Unias. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas

La llaman la “hermana tijeras”. Sus expertos ojos revisan las creaciones de los cientos de mujeres que cada mañana, los sábados y los miércoles, se acercan a la cooperativa situada en Gomtipur, un slum (barrio de chabolas) de Ahmedabad, la ciudad más poblada del estado de Gujarat (India).

Su verdadero nombre es Lucía Carabias. Es Dominica Misionera del Rosario, y nació en Gajates (Salamanca), novena y la última hija de sus padres. El próximo 20 de octubre cumplirá 80 años, pero sus ojos y su energía son las de alguien más joven, repleta de vitalidad y con mucha labor y responsabilidades aún entre sus manos. Recuerda cómo con sólo 23 años, en 1960, llegó junto a la hermana Benita Eslava de Pamplona. Han pasado más de 55 años.

¿Qué hace una misionera salmantina en India?
Pues cuando llegué, los primeros 10 años estuve ayudando en el hospital “St. Mary’s Nursing Home” que hoy atiende a 14 barrios de chabolas vecinos y se ha convertido en el hospital de referencia de a zona. Precisamente para el hospital, desde Manos Unidas nos han financiado un ecógrafo que nos hacía mucha falta, porque sólo el año pasado preparamos para el parto a 12.291 mujeres gestantes, se realizaron 1.127 partos sencillos y otros 4.864 que necesitaron cuidados especiales.

Pero desde 1970, me dediqué a dar clases de corte y confección a las mujeres de la zona, y ayudé a crear la cooperativa de mujeres “St. Mary’s Mahila Shikshan Kendra” cuyo principal objetivo es fomentar al desarrollo social y económico de las mujeres más vulnerables de este barrio marginal de Ahmedabad.

Pero sobre todo coordino a las mujeres y las labores. Me conocen como “hermana tijeras” porque reviso la labor, cortando los hilos sobrantes y controlando que la labor quede perfectamente terminada. Y aprovecho a hablar con ellas cuando vienen a coger y dejar la labor.

Una de las beneficiarias de la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario
Una de las beneficiarias de la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario

¿Cómo surgió esta cooperativa?

En 1970 alguien del sistema de Comercio Justo se acercó al padre jesuita Miguel Ángel Urrutia (1927-1998) y le explicó cómo funcionaba este sistema de comercio que promueve el desarrollo, deja más beneficio en los productores y artesanos, y respeta el medio ambiente. Así que preparamos unas muestras de artesanía textil y dos años después, en 1972 llegó nuestro primer pedido.

Lo primero que prepararon, usando como materia prima las más de 20 faldas y saris que las mujeres tenían en sus ajuares de boda, eran bolsas de tela y colgantes decorativos. Pero hoy ya asumimos mucha más variedad de productos que vendemos a tiendas de Comercio Justo de Inglaterra, Austria, Italia , Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

Una mujer india en la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario.
Una mujer india en la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario.

¿A cuántas mujeres se ayuda con este proyecto y en qué consiste exactamente?

En la cooperativa hemos tenido hasta 500 mujeres trabajando, pero ahora mismo tenemos a 350 mujeres. Ellas van una vez a la semana, se llevan el trabajo para hacerlo en casa y la semana siguiente vuelven y se les paga la labor. Ese dinero les ayuda a las mujeres a tener su propia autonomía económica, sin depender sólo de sus maridos. Ellas meten el dinero en el banco, a veces piden también microcréditos y todo les ayuda para mejorar la vida de sus familias. Al principio los hombres no eran muy favorables a que sus mujeres trabajaran, pero como han visto la evolución de sus familias ahora hasta vienen a ayudarlas a traer las costuras.

También se organizan grupos de mujeres, ahora mismo tenemos 10 grupos. Ellas mismas deciden cómo se distribuyen los recursos y cómo atender las principales necesidades de la comunidad: alimentos, mobiliario, el ajuar de las hijas, mantas…etc.

La hermana Silvia y la hermana Lucía en la cooperativa de Gujarat. Foto Misioneras Dominicas del Rosario
La hermana Silvia y la hermana Lucía en la cooperativa de Gujarat. Foto Misioneras Dominicas del Rosario

Pero además ustedes realizan una labor integral ¿Qué más tareas se realizan desde el hospital y la cooperativa que tienen en Ahmedabad?

Pues como además de la maternidad también tenemos un dispensario, también ofrecemos formación en “Enfermería”. Y también formación que les ayude a tener sus propios ingresos, por eso les ofrecemos formación en “Estética y peluquería” y en “Diseño de moda”. Esta formación se la ofrecemos después de las 12 h. Y mientras ellas se forman, sus hijos, los más pequeños, reciben clases básicas de inglés y gujarat, que les ayudará para cuando vayan a la escuela. Y desde el hospital también se realizan programas de atención a niños menores de 5 años, atendemos visitas externas y realizamos programas de educación sanitaria y maternidad para las mujeres.

¿Cuál es su sueño y que es lo más bonito de su labor?

Mi sueño es que las mujeres indias con las que trabajo sean autosuficientes. Y lo más bonito es ver con qué poquito se puede vivir, que con muy poquito se puede ser muy feliz. También es muy especial la convivencia que tenemos allí. Somos como una gran familia, donde colaboramos todos juntos, con mujeres de todas las religiones: hindúes (80%), musulmanas (8%) y cristiana (12%). Nosotras sólo las acompañamos en su desarrollo y nuestro trabajo y entrega es lo que ellas más valoran.

Entrevistas #conmigasocial: “Si la mujer avanza, la familia también lo hace” Raphaël Be Kouadio. Costa de Marfil

Tras la guerra, Costa de Marfil se vio inmersa en una crisis que duró diez años y de la que poco a poco comienza a salir. Sin embargo, uno de cada dos marfileños es pobre y la tasa de analfabetismo, sobre todo en las mujeres, sigue siendo elevada, cercana al 40%.

Raphaël Be Kouadio (Costa de Marfil, 1961) es profesor en Abiyán: enseña inglés en secundaria e imparte ‘Proyectos Educativos Cristianos y Africanos’ en la Universidad Católica de África del Oeste.

Un momento de la conversación con Raphael Be Kouadio

¿En qué consiste la cooperativa de mujeres de Ferké y por qué nació este proyecto?

Ferké se encuentra al Norte de Costa de Marfil. Entonces, yo era profesor de inglés allí y veía el sufrimiento de las mujeres para sacar la manteca del karité. Era un trabajo penoso, muy penoso: trabajaban durante horas para sacar muy poca cantidad de manteca.

Soy un laico que trabaja con misioneros de los Clérigos de San Viator que están en España, Francia, América…Algunos miembros de la comunidad son españoles y conocían Manos Unidas. Empecé a trabajar con ellos en 1996 cuando contacté con esta organización, para ver cómo podían mejorar la explotación de la manteca.

Con su ayuda comenzó un gran proyecto: construimos dos edificios, compramos una gran máquina de extracción de karité…y ahora funciona estupendamente bien. Empezaron quince mujeres, y ahora en Ferké hay unas ochenta mujeres, contando a las de los pueblos cercanos que recolectan la materia prima.

Una mujer recoge karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas
Una mujer recoge karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas

¿Son las cooperativas de mujeres una solución para lograr el desarrollo y apoyar a la mujer en África?

Yo sigo creyendo en las cooperativas de mujeres. Mi madre no fue a la escuela y yo se cuánto ha trabajado junto a mi padre para que mis hermanos y yo estemos donde estamos. Siempre he apostado por ayudar a las mujeres porque creo que si la mujer avanza, la familia también lo hará. Ahora en Costa de Marfil hay muchas organizaciones de mujeres y tenemos que apoyarlas. La primera dama les ayuda financiando sus proyectos, y el presidente anima a integrar a las mujeres en la vida política.

Por mi parte, después de trabajar con las mujeres de Ferké en el Norte, ahora estoy trabajando con las de mi pueblo, Kouakoussekro para iniciar más proyectos. Pero aún así, sigo comprometido con esta cooperativa y aunque este lejos, soy como un padre que sigue la evolución desde la distancia.

Hábleme más de la mujer y la necesaria igualdad de oportunidades en el continente africano

Las mujeres en África son una prioridad. Las niñas no tienen las mismas oportunidades que los niños para ir a la escuela, por eso la escolarización de las chicas es muy importante. Cuando educamos a una mujer, educamos a una nación. Ellas son las que van a tener hijos y van a tener mucha influencia sobre ellos. Si no has ido a la escuela, y no tienes esa apertura, ¿qué vas a compartir con tus niños?

Hay que apostar por la educación de todos los niños, incluidos los que no tienen medios para ir a la escuela. El gobierno lucha por facilitar la entrada de los niños en la escuela, pero aún así hay muchos que no pueden. Para lograr este ‘mundo nuevo’ debemos tener más educación en todos los países, ricos o pobres, pero sobre todo en los pobres. Dar la oportunidad a todo el mundo de ir a la escuela para que trabajemos juntos, con la misma fuerza.

La recogida del karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas
La recogida del karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas

¿Entonces apostaría por proyectos que tienen en el centro a las mujeres, a los niños como beneficiarios?

Creo que sí que es la línea, pero lo ampliaría a los pueblos. Las personas que viven en los pueblos. La población rural siempre es más pobre, además de las mujeres y los niños hay que pensar sobre lo que podemos hacer en los campos, en las áreas rurales, que generalmente son las más pobres y abandonadas. Hay que mejorar sus condiciones de vida, allí por ejemplo la mayoría no tiene agua corriente.

¿Marketing del bueno? #PapaenLesbos

Hace sólo unas horas que el Papa Francisco ha regresado al Vaticano y lo ha hecho con 12 personas (3 familias sirias). Muchos están ya criticando esto y se preguntan cómo es posible que haya hecho algo que legalmente es tan difícil y más aún tal y cómo están las cosas tras las normativas europeas respecto a los refugiados.

Más allá de lo que algunos malintencionados piensan  sobre si esto que ha hecho el Papa es un gesto “marketiniano”, yo creo más bien que su cercanía, ese “quiero deciros que no estáis solos” que afirmaba tan sencillamente como es él, cambia las cosas. Si, creo que el hecho de que el Papa visite a los refugiados y les muestre su apoyo y su cercanía, cambia las cosas. Porque nos recuerda algo que por obvio, no podemos dejar de tener presente y que se publicaba el mismo día de su visita (este 16 de abril) en su cuenta de Twitter:“Los refugiados no son números sino personas con rostros, nombres e historias, y deben ser tratados como tales.”

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Photo by Andrea Bonetti/Greek Prime Minister's Office via Getty Images
Photo by Andrea Bonetti/Greek Prime Minister’s Office via Getty Images

Y cunde su ejemplo de ecumenismo y de “trabajo en equipo”, siempre unido en sus visitas a las otras religiones y a las otras familias cristianas. Y es que, visitando ese campo de refugiados de Moria, en Lesbos junto al Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de toda Grecia, el Papa también cambia las cosas.

Los tres han afirmado de manera muy clara y en la Declaración Conjunta que han firmado, la intención de la visita: visibilizar a los invisibles y una vez más, estar cerca de los más olvidados, para reclamar, al resto de líderes del mundo, un cambio en la situación:

La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.

La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos.

Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.” (lee aquí la DECLARACIÓN CONJUNTA completa firmada en LESBOS)

Photo by Samuel Nacar/NurPhoto via Getty Images
Photo by Samuel Nacar/NurPhoto via Getty Images
AP Photo Petros Giannakouris
AP Photo Petros Giannakouris

Estar cerca de los más afligidos, de los que más sufren, es lo que hace el Papa, como un ejemplo de Cristo en nuestra tierra, como haría el mismo Jesús. Y eso es lo que él hace. Le guste a quien le guste. Le disguste a quien le disguste.

Mirando con algo más de perspectiva, también lo hizo así en la República Centroafricana, cuando el pasado 29 de noviembre el Papa llegó a ese país en conflicto desde 2013 y que pese a los acuerdos de paz de mayo de 2015 sigue viviendo mucha tensión y violencia… y el Papa Francisco llegó y llenó todo de esperanza, sólo con su presencia y su valiente visita.

Así lo explicaba en “El mundo en 24 horas” en el Canal 24 Horas de TVE el pasado 9 de abril,  el obispo de Bangassou y misionero comboniano, Monseñor Juan José Aguirre:“con su presencia, muchas  barreras fueron tumbadas, muchas líneas rojas fueron borradas y no dijo grandes cosas, el simplemente pasó por allí”. Así fue, según explica Aguirre, “la visita del Papa  fue mágica” y es que con sólo estar allí presente, logró unir a dos barrios divididos y enfrentados por ser cristianos y musulmanes. Y esa unión continúa hoy.

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Y fue allí, en Centroáfrica donde abrió el Papa Francisco la Puerta del Año Jubilar de la Misericordia convirtiéndose así en el primer Papa que abre una puerta jubilar fuera de Roma. ¿También fue eso marketing? ¿Cómo la visita de este fin de semana a Lesbos? Pues sin duda, si lo que hace el Papa Francisco es marketing, es marketing pero del bueno.

 

“Recoger hasta 23 Kg de hoja de té por 0,50 €”. Eugenio Sanz, misionero en Bangladesh

El hermano marista Eugenio Sanz, nacido en Talavera de la Reina cumplirá este año 60 años. Ha vivido cinco años en la República Democrática del Congo y diez en Ruanda y, este año cumplirá su décimo año de entrega misionera en Bangladesh, un país que ocupa el puesto 142 en el IDH (Índice de Desarrollo Humano) , el cuarto país más pobre de Asia, uno de los más poblados y  con más desigualdad del planeta.

He podido hablar con este misionero con ocasión de su reciente visita a España, a su Talavera de la Reina natal y aprovechando su vista, ha respondido a las preguntas de las periodista Mavi Aldana y Pilar Bobadilla en el programa programa “Salimos por el mundo” de RNE-Radio Exterior de España.

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Eugenio con jóvenes de Wangala- Foto Eugenio Sasnz para Manos Unidas

Manos Unidas está ayudando a construir, con una financiación de 78.187 euros, un “Internado para chicas”que se localiza en la aldea de Giasnogor, cerca de Moulovibazar, al Noreste de Bangaldesh. Una zona con grandes extensiones de campos de té, y donde las condiciones en las que viven los trabajadores son durísimas, con jornadas de trabajo de 10 horas diarias en las que recogen hojas de té una a una y por las que reciben 0,50 euros por cada 23 Kg.  Y si no alcanzan ese peso, no cobran.

Allí la población viven en chozas míseras donde se hacinan todos los miembros de la familia junto con animales domésticos. Y aunque hay escuelas primarias diseminadas por las plantaciones, éstas no ofrecen educación de calidad ya que allí se reúne a todos los niños de distintos niveles, sin pupitres, ni libros, sin casi nada.

Los niños no suelen acabar la educación primaria, no tienen apenas recursos y viven muy alejados de esas escuelas. Además, la mayoría son tribales y no usan el Bangla como idioma, por lo que no pueden acceder a la educación. Tan grave es la situación, queen los últimos 150 años, en estas plantaciones ni un solo miembro de las familias de trabajadores ha realizado estudios superiores.

Eugenio con algunos de los niños de las plantaciones de té de Giasnogor (Bangladesh)- Foto Eugenio Sasnz para Manos Unidas

Con el edificio que se está construyendo y que tendrá dos plantas (que podrían llegar hasta cuatro en el futuro), se alojará a 80 niñas.

Escucha lo que Eugenio Sanz ha contado en el programa “Salimos por el Mundo” de RNE-Radio Exterior sobre la realidad de la población más pobre de Bangladesh, con la que convive y a la que acompaña en su camino hacia la dignidad y el desarrollo.

“Juicio a los humanos” ¿somos culpables?

He tenido la ocasión de poder disfrutar en “La Noche de los Teatros” de Madrid, de la obra “Juicio a los Humanos”, en el Teatro Arlequín y que es una adaptación de la novela homónima del desaparecido José Antonio Jáuregui y que fue editada y ampliada por su hijo Eduardo.

La obra es según la describen “una comedia poética con mucha garra” y es una gran descripción. Por momentos vuelves a ser niño. Enfrente de ti 4 magníficas actrices (Ana Jota, Alexandra Calvo, Noelia Sánchez/María Besant y Belén Boludo /Estefanía Rocamora) dirigidas por el gran José Piris, interpretan a 30 personajes cambiando de registro a cada momento y con gran facilidad. Todos los protagonistas de la obra son animales. Todos menos uno, el ser humano que es quien se somete a juicio. Un juicio en el que un búho es el juez, la serpiente (cómo no) el fiscal, el perro (el mejor amigo del hombre) es el abogado y una pantera actúa como alguacil. Al ser humano se le acusa de calumnias, maltrato y genocidio contra los animales.

juiciohumanos_atrapalo-319x600Para la primera acusación, la de calumnias, recorremos los típicos dichos que usamos todos sobre animales…tanto positivos “¡eres un lince!” como negativos “¡qué burro eres!”. Y de testigos una mona de circo, un macho cabrío (“cabrón”, con perdón) y un ratón de biblioteca.

La segunda acusación, la de maltrato, es mucho más grave. Recorremos de la mano de un gato, los laboratorios que experimentan con animales y con el testimonio de un cerdo, las granjas mecanizadas y que producen carne de manera salvaje.

Para la tercera acusación, el genocidio, se plantea la extinción de algunas especies y cómo todos los seres vivos están relacionados entre sí. Para ello escuchamos a un lobo blanco y a un grupo de mosquitos que representan los insectos.

El último testigo en ser presentado por la defensa, es un bebé, para demostrar la inocencia del ser humano y cómo no hemos nacido así de crueles, ni tan obsesionados por el poder y el dinero.

Durante toda la obra, ríes, reflexionas y disfrutas con números de humor, teatro gestual, mimo, clown, diálogos con mucha “miga” y momentos musicales que mezclan el cabaret, el baile del vientre y las chirigotas gaditanas. Todo con un ritmo y una intensidad increíbles. Para terminar en un veredicto que sólo se sabrá cuando la obra finalice.

¿Y para ti, el ser humano es  culpable de haber llegado a este nivel de maltrato cruel y absurdo a los animales? ¿O crees que es inocente y que con una mayor educación y sensibilización, promoviendo más la ecología y la producción y consumo responsable de carne, las organizaciones que defienden los animales y los laboratorios que no experimentan con ellos, podemos llegar a conservar el equilibrio y respeto mutuo en el que deberíamos vivir todas las especies?

Una obra imprescindible para todos los interesados en la ecología y para entender lo que el Papa Francisco nos dice en su encíclica “Laudato si, sobre el cuidado de la Casa Común”. 

 

Entrevistas #conmigasocial. “Lo que hacemos es sembrar y sostener la esperanza del pueblo en Haití” Xavier Adsara

Hemos hablado con Xavier Adsara, director de “Nuestros Pequeños Hermanos-NPH”, socio local de Manos Unidas en Haití. Nos ha contado cómo va el proyecto que hemos realizado juntos en el país más pobre de América Latina: una piscifactoría que ha capacitado a 100 mujeres jóvenes y produce pescado que mejorará la nutrición de 20.000 niños de los barrios más desfavorecidos de Puerto Príncipe.

Es farmacéutico. De familia de farmacéuticos. Pero su vida no está discurriendo entre las cajas de medicamentos de las estanterías de una farmacia. Se llama Xavier Adsara, es catalán, está casado y tiene dos hijos, tiene 45 años y lleva más de veinte dedicado al mundo de la cooperación. Siempre tuvo clara su vocación de ayudar a los niños más necesitados del planeta y durante cerca de 6 años trabajó como cooperante en terreno en países como Bolivia, Honduras, Haití y Guatemala. En 2003 aceptó la invitación a dirigir en España la organización “Nuestros Pequeños Hermanos-NPH”, que en Haití lleva actuando hace cerca de 30 años como “Nos Petits Frères Et Soeurs (NPFS)” y es socio local de Manos Unidas.

“Mi trabajo es una vocación. No lo siento como trabajo. Estoy totalmente identificado con los valores de NPH” afirma con gran entusiasmo. Y es que desde que en 1998 conoció en Honduras la labor de NPH fundada en México en 1954 por el Padre William Wasson, decidió unirse a ella ya que compartía todos los valores de esta organización que acoge niños huérfanos y vulnerables en un ambiente familiar, acogedor, estable y seguro y les ofrece educación y salud, además de servir a la comunidad. Xavier afirma que “la felicidad llega cuando seguimos lo que nos manda el corazón” y eso es lo que él ha hecho, ese es su trabajo y vocación.

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Uno de los beneficiarios del proyecto que acaba de finalizar en Haití. Foto. Nuestros Pequeños Hermanos

Manos Unidas y NPH en Haití

Manos Unidas financia a esta organización en la lucha contra la desnutrición infantil y la mejora de la capacidad económica de las familias más pobres de Puerto Príncipe, capital de Haití, el país más pobre de América Latina.

Así, en 2013 y con apoyo de Manos Unidas pusieron en marcha el proyecto “Generación de ingresos para las mujeres y mejora de la dieta para los niños” que finalizó en 2015. Su objetivo principal era construir una piscifactoría que ayudara a capacitar a cerca de 100 mujeres jóvenes, producir pescado para el autoconsumo y mejorar la nutrición de 20.000 niños de los barrios más desfavorecidas de Puerto Príncipe y a la vez generar algunos puestos de trabajo para mujeres jóvenes.

Este proyecto ya está en pleno funcionamiento, tanto es así que, sólo en el primer año se han producido 24.500 kilos de pescado (Tilapia) usada para combatir la desnutrición de más de 1.000 niños.

Algunos de los beneficiarios del proyecto de NPH financiado por Manos Unidas- Foto Nuestros Pequeños hermanos
Algunos de los beneficiarios del proyecto de NPH financiado por Manos Unidas- Foto Nuestros Pequeños hermanos

Manos Unidas no hace proyectos que no surjan y cuenten con la iniciativa de las personas de cada país. Y esto es así también en Haití y su socio local comparte la visión. “Lo que hacemos es sembrar y sostener la esperanza del pueblo haitiano” afirma Xavier, “pero los proyectos son de los beneficiarios y para ellos. Ellos son capaces de salir de la pobreza si tienen la oportunidad. Bien preparados y empoderados. Nosotros sólo facilitamos esta labor, pero luego tenemos que desaparecer”

Xavier afirma que “Manos Unidas está absolutamente comprometida con la erradicación de la pobreza y con mejorar la dignidad de las personas en todo el mundo y nosotros hemos sido beneficiarios de Manos Unidas en esa lucha”. Ahora NPH ha presentado una nueva iniciativa que es un “Proyecto Solar de Energías Renovables” para evitar el uso de generadores diésel y por medio de placas solares, facilitar el acceso a energía renovable y dar electricidad a los proyectos que desarrolla NPH en Puerto Príncipe y que benefician a más de 250.000 personas.

Entrevistas #conmigasocial. “Luchar por los oprimidos es algo político” Sonia Brito. Bolivia

Está a punto de regresar a Bolivia tras haber participado en Bruselas en un seminario sobre “Empoderamiento económico de las mujeres” pero antes pasa por España y tenemos ocasión de hablar con ella. Es Sonia Brito, Diputada y fundadora de la asociación Tijaraipa, socia local de Manos Unidas en Bolivia.

¿No tienes miedo a contagiarte de corrupción?

La pregunta es obligada. Y es que, nos cuenta que ha pasado de ser la directora ejecutiva de la organización Tijaraipa a dedicarse de pleno a la política, primero en 2011 como Viceministra de Defensa de los Derechos del Usuario y el Consumidor (Ministerio de Justicia) y desde hace dos años y hasta 2019, como Diputada uninominal por el Distrito de La Paz, en Bolivia.

Su respuesta es un no rotundo. “Tengo convicciones muy fuertes y no pienso desviarme. Soy católica. Tengo una convicción por el Cristo de la Vida, por el Cristo que luchó contra los poderosos y siempre estuvo al lado de los pobres. Voy acorde, tratando de ser coherente, con lo que Jesús nos enseñó y busco eso desde el lugar donde esté: ya sea directora de una ONG, Viceministra o Diputada, o lo que me toque hacer en mi vida…” Y estas convicciones se unen a los valores que le transmitieron sus padres. Unos padres que acaba de perder hace, tan sólo, 3 y 6 meses.

Asegura firmemente que siempre va a hacer lo que esté en su mano para ayudar a los más desfavorecidos, para luchar por los derechos humanos y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.“Para mi el hecho de que los sectores oprimidos salgan adelante es un tema político. Antes desde la sociedad civil y ahora desde el estado, en realidad tengo la misma meta.”

Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas
Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas

¿Y cómo se pasa del sector asociativo a la política?

En realidad para Sonia siempre estuvo muy unido porque en los años 90 trabajó como “Coordinadora de Solidaridad con los Pueblos Indígenas” de Tierras bajas de Bolivia. “En aquella época sólo se conocía a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y guaraníes y fuimos de los propulsores de la primera “Marcha Indígena por el territorio y la Dignidad” que recorrió, más de 800 Km. desde el Beni hasta La Paz. Esa marcha logró que el estado de Bolivia y en la Constitución se reconociera los Territorios Indígenas, colectivos y comunitarios.”

Y en esa lucha de los pueblos indígenas tuvieron especial presencia las mujeres indígenas, que tradicionalmente iban a buscar la llamada “Loma Santa” (la tierra sin mal). Sonia Brito siempre estuvo cerca de las mujeres y así nació Tijaraipa en el año 2000 “Como socióloga estudié mucho las características socioculturales y la cosmovisión indígena amazónica, y así, desde sus propias características se fue organizando Tijaraipa que es la primera organización que apoyó a las mujeres indígenas en la zona del Beni, (Tierras Bajas, Amazonía de Bolivia) las mujeres que estaban más afectadas por la pobreza del país”. De hecho fue “la primera organización que aglutinaba a la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB) que se conforma con 14 organizaciones de mujeres de diferentes culturas indígenas”.

Y así llegó de manera natural a la política activa, ya que Evo Morales y Sonia se conocieron en esa Gran Marcha y ella le invitó en su momento a que conociera los talleres con las mujeres. Ha formado parte del Comité de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades y ahora trabaja en un proyecto de “Ley de Despatriarcalización” (dentro del Comité de Justicia al que pertenece) que puede ayudar mucho a las mujeres bolivianas.

UNA ESCUELA DE MUJERES LÍDERES INDIGENAS Y CAMPESINAS EN EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

Sonia, nos hace mucho hincapié en eso de “las mujeres” y en la condición de “plurinacional” de Bolivia. Y es que, Bolivia es muy rica en culturas, tiene hasta 36 culturas. Bromea Sonia cuando dice que en su propia familia se nota esta variedad, ya que ella nació en Cochabamba, está casada con un potosino, tiene dos hijos de 20 y 21 años que nacieron en La Paz.

En Bolivia, los pueblos indígenas, que suponen el 18% de la población, se dividen en dos: andinos (Tierras Altas) y los indígenas de los Llanos Orientales del Noreste y Sudeste (Tierras Bajas). Y en cuanto a número de habitantes, los cinco principales pueblos son: quechuas, aymaras, guaraníes, chiquitanos y mojeños. Pero además, en las Tierras Bajas hay otros 14 pueblos indígenas con sus propias lenguas y culturas.

Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa
Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa

¿Cómo son las mujeres beneficiarias de Tijaraipa?

En el Departamento del Beni (al Noreste del País) la mujer indígena campesina trabaja con su esposo e hijos y es contratada junto con su familia, pero recibiendo un solo salario que le es pagado al hombre y sin recibir las mujeres beneficio social alguno. Los niños, hijos de los trabajadores, no acceden a las escuelas, no tienen atención médica ni acceso a servicios básicos. Desde hace casi dos décadas, las mujeres indígenas del Beni se encuentran organizadas en el ámbito urbano en la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB), y también en las Organizaciones Vecinales por el Cambio.

En el Departamento de Cochabamba, en el Centro del país, las mujeres emigrantes quechuas y aymaras, llegadas de Potosí y Oruro se concentran en los cinturones de pobreza de las periferias de las ciudades y se dedican a la recogida de basura, y en algunos casos como empleadas de hogar o en la albañilería. En este departamento las mujeres campesinas, se organizan en la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa (FDMCBS).

Y precisamente para ayudar a estas mujeres indígenas más desfavorecidas nació la ’Escuela de Líderes Indígenas Nicolasa Noza de Cuvene’ a través del proyecto “Apoyo a la Escuela de Formación de Mujeres Indigenas y Campesinas” realizado con Manos Unidas que se desarrolló durante tres años (hasta 2013) y con un importe de 149.281 euros. “Las principales dirigentes y líderes que ocupan espacios de toman decisiones en Bolivia como alcaldesas, concejalas o asambleistas y dirigentes nacionales, han pasado por la escuela” asegura Sonia Brito “Este proyecto tan exitoso se llevó a la zona Andina (quechuas y aymaras, migrantes) y se procuró así reproducir el éxito en esta otra zona, en Cochabamba en los cinturones de pobreza de la ciudad y con mujeres campesinas.”

“Manos Unidas, – nos asegura Brito- acompañó el proceso en la línea de apoyar el empoderamiento social, político y económico de las mujeres indígenas, para que la escuela no fuera sólo educativa sino “Escuela Educativa y Técnico Productiva” de tejidos y artesanía, trabajando con nuevos diseños, procesos de calidad, promoción y difusión de los nuevos productos en el mercado. Y así, en Beni, se capacitaron en el Beni cada año a unas 160 mujeres”.

Sonia Brito manifiesta la gratitud de Tijaraipa a Manos Unidas porque asegura que, normalmente “la intervención de las agencias de cooperación en lo referente a la mujer, pocas veces se centra en el liderazgo y en la capacitación y empoderamiento económico de las mujeres. Y este es un proyecto integral, porque se ayuda a las mujeres viven una realidad muy dura de maltrato, de violaciones, abandono…pero además se les facilita una herramienta económica para que salgan adelante. Esta doble visión es parte de la clave del éxito de los proyectos de Tijaraipa.”

Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas
Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas

BOLIVIA Y SU DEFENSA POR LA MADRE TIERRA

El próximo 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra y no podemos dejar de hablar de esta realidad con Sonia Brito. Ella explica que “el gobierno de Bolivia ha roto con anteriores sistemas y plantea una nueva armonía del hombre, de la sociedad, de la comunidad y del estado con la Naturaleza, con la Madre Tierra. De hecho es primer país que ha hecho aprobar en Naciones Unidas y ha suscrito el convenio internacional de la ONU sobre los Pueblos Indígenas. Declaración universal de los pueblos indígenas”

Bolivia también ha presentado la “Ley de los derechos de la Madre Tierra”, que como asegura Brito, “es esencial en el momento que vivimos el que la naturaleza está sufriendo el castigo y los rigores del hombre y del capitalismo y de la explotación. En la búsqueda de la riqueza se está olvidando que se está socavando el propio país, la casa común en la que vivimos….como dice el Papa Francisco”.

Según explica Sonia Brito, “Bolivia es un ejemplo en el modo de entender la riqueza y el desarrollo. Y ahora mismo es el tercer país en crecimiento económico de América Latina tras nacionalizar sus recursos estratégicos como el gas, haciendo que la riqueza que antes estaba en manos de las transnacionales se reparte ahora más en el pueblo y haya elevado así la calidad de vida del pueblo boliviano”.

Ella asegura que hay que luchar contra el “capitalismo depredador del planeta” y es que “a costa de la riqueza se supedita la muerte, la desertificación de los bosques, los ríos envenenados….y un país no puede explotarse a través de la explotación inmisericorde de los recursos humanos y naturales”.

Doble rasero

En estos días hemos vivido muchas manifestaciones públicas, opiniones y protestas, tanto en la prensa habitual (radio, tv, prensa) como en las redes sociales, ante el principio de acuerdo de la Unión Europea y Turquía para resolver la crisis de los refugiados que se hizo público el pasado día 7 de marzo tras la cumbre celebrada en el país considerado, precisamente, “la puerta de Europa”.

El acuerdo final de la U.E. y las medidas a tomar en esta situación, deben ser adoptadas en el próximo Consejo de Europa que se celebrará esta semana (17 y 18 de marzo) por lo que la próxima semana será, sin duda, una semana con muchos y nuevos debates al respecto.

La sensación es que nadie sabe lo que hacer con este tema. Ninguna solución parece buena. Ninguna satisface a todas las partes. Pero lo que no puede ocurrir, de ninguna manera, es que, mientras los políticos deciden qué hacer, sigamos mirando hacia otro lado. Ni que midamos con un doble rasero.

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Y es que me llama mucho la atención cómo en España, que es un país solidario y que ha demostrado su humanidad en numerosas ocasiones ante desastres naturales, catástrofes humanitarias o atentados terroristas, no se logre demostrar una altura de miras en esta cuestión y un compromiso mayor.

Quizá la guerra Siria se nos quede lejos. Pero tenemos cada día, desde hace décadas, pateras aterrizando en nuestras playas provenientes de un universo de horror, hambre y sufrimiento. Y si, también huyendo de guerras y conflictos africanos, sean éstos más o menos conocidos para nosotros.

Refugiados en las islas griegas. Foto AFP
Refugiados en las islas griegas. Foto AFP

Me llama mucho la atención que los cristianos, que damos la talla en tantos retos y dificultades, en la cuestión de los emigrantes, inmigrantes y refugiados, no logremos dar la cara y sigamos midiendo como con un “doble rasero” las necesidades de las personas que nos interpelan.

Nunca pensé que la parábola del “Buen samaritano” pudiera tener tanto significado como en estos días. Y creo que refranes como “haz bien y no mires a quien” también deberían de estar de actualidad. ¿Acaso para ayudar a la persona que nos pide ayuda vamos a mirar antes el color de su piel, su pasaporte de origen o, es que le vamos a preguntar cómo va a emplear nuestra ayuda una vez se la facilitemos?

Would-be immigrants row in an inflatable boat off the Spanish coast, six miles (9.65 kilometers) from Tarifa, on November 13, 2012. Spanish emergency services and the Red Cross intercepted the boat carrying 10 sub-Saharan would-be immigrants off the Spanish coast, near Tarifa (southern Spain), as the country faces several weeks to an influx of illegal immigrants trying to cross the Strait of Gibraltar. AFP PHOTO / MARCOS MORENO
Inmigrantes en una lancha hinchable. AFP PHOTO / MARCOS MORENO

Mientras continúa el debate sobre si el posible acuerdo de la U.E con Turquía es la solución para la crisis de los refugiados, y si atenta o no contra las normas fundamentales de convivencia y los diversos acuerdos internacionales yo me planteo la cuestión a nivel personal, y me pregunto si tú, si yo, vamos a quedarnos sentados, sin hacer nada, si vamos a rodear el problema, como quien evita algo molesto, o si de verdad nos vamos a remangar para ponernos de verdad a ayudar en todo lo que se pueda.

Portada del Viacrucis de la Misericordia de Maria Cristina Inogés

El viernes pasado rezando el “Viacrucis de la Misericordia” de Maria Cristina Inogés Sanz , sentí claramente esta llamada. La llamada a dejarnos de medir con dobles raseros y a poner a las cosas su nombre. Ayudar es ayudar y no debemos dejarnos llevar por debates que lo único que hacen es acomodar nuestra conciencia o más bien, adormecerla con razonamientos que nada tienen de cristianos.

Más que un lanzamiento de campaña

Lanzar una campaña. Una frase. Una acción que implica mucho más de lo que podemos imaginar. Campaña…en sí misma esta palabra nos pierde y nos preguntamos si nos estamos refiriendo a campaña política, campaña de captación e recursos, campaña publicitaria… ¿campaña militar? Esto último seguro que no, aunque a veces llevarla a cabo suponga ciertos enfrentamientos y complicaciones y aunque la campaña de la que os voy a hablar habla de una lucha de dimensiones gigantes y de carácter imprescindible, si es que no queremos sonrojarnos de vergüenza ante nuestros descendientes: la lucha contra el hambre.

La última campaña presentada por Manos Unidas y titulada “Plántale cara al hambre: siembra” inicia además lo que desde la organización se ha denominado como “Trienio de lucha contra el hambre”, tres años especiales para acabar con el hambre y para sensibilizar sobre sus causas, especialmente algunas de ellas. (Puedes conocer lo esencial de esta campaña y trienio en el Boletín de Prensa especial de la organización.)

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Pero todo lo que hay detrás de un lanzamiento de campaña no sale publicado en la web de la ONG de Desarrollo de la Iglesia Católica en España. Hay mucho más. Hay trabajo, hay desvelos, hay planificación, hay decisiones, hay notas de prensa, ruedas de prensa, contacto con periodistas, coordinación interna en la organización, con los responsables de proyectos, con los coordinadores de cada departamento…

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Hay un contacto real, persona a persona, con los 35 invitados que han recorrido en estos días toda España (misioneros, responsables de proyectos…) y con los dos invitados especiales de campaña que han puesto rostro a la realidad de la pobreza y del hambre a nivel nacional: la misionera Victoria Braquehais, que da su vida por los demás en República Democrática del Congo y el doctor Carlos Arriola, experto en desnutrición infantil que da su vida por los más pequeños de Jocotán (Chiquimula, Guatemala). Un contacto que, en tantas ocasiones,   supera el mero contacto profesional y se generan amistades únicas, inolvidables, eternas.

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Y una vez terminado el lanzamiento, que ha durado del 28 de enero hasta hoy mismo…te preguntas con cierta preocupación ¿habrá recibido la sociedad española un pequeño empujón para unirse a nuestra lucha? ¿las personas que han leído los numerosos reportajes publicados en estos días, que han escuchado las entrevistas radiofónicas, y que han visto las intervenciones en televisión, estarán ahora más despiertos ante la realidad de hambre, pobreza, desigualdad e injusticia que se ha compartido y que, sólo puede finalizar con nuestra implicación y compromiso y con una verdadera conciencia de fraternidad humana?

Después de un mes largo de trabajo, estas son las preguntas que me planteo. Y todo ello con toda alegría y esperanza porque los que nos dedicamos a la comunicación para la solidaridad, al periodismo que quiere cambiar la realidad…y lo hacemos con nuestra mayor profesionalidad y con nuestro fundamento y apoyo y confianza total en Dios, ¡no nos rendimos nunca!

Lectura del libro de Isaías 40, 25-31

«¿A quién podéis compararme, que me asemeje?», dice el Santo. Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó aquello?

El que cuenta y despliega su ejército y a cada uno lo llama por su nombre; tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no falta ninguno.

¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»?

¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia.

Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.

 

 

 

Sobre mi

Me llamo Marta Isabel González Álvarez, nací en Astorga (León). Soy Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Curso Superior en Comunicación y Nuevas Tecnologías (IES-CEU- San Pablo), Técnico en Comunicación Integral por la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) y Licenciada en Ciencias de la Información-Periodismo por UFV y UCM.

He trabajado y hecho prácticas profesionales en varios medios de comunicación (TVE, Onda Cero, revistas especializadas, prensa, internet…).

Desde el año 2000 me dedico, sobre todo, a la Comunicación Institucional ejerciendo cargos de Dirección de Comunicación (Dircom) y Responsable de Prensa en el Tercer Sector (ONG, Fundaciones, Asociaciones) o como Consultora Independiente en Comunicación Institucional. Pero sigo escribiendo y colaborando en medios de comunicación como periodista freelance, articulista o tertuliana (Yo Dona, Alfa y Omega/ABC, Telemadrid, Hoy en la City…).

Desde marzo de 2019 vivo en Bruselas (Bélgica) y ocupo el puesto de Media & Communications Officer en CIDSE, la alianza internacional de organizaciones católicas para el desarrollos que engloba a las 18 principales ONG católicas de Europa y Norta de América y cuyo Secretariado y oficina principal está en la capital de la Unión Europea .

Y desde 2012 he trabajado en Manos Unidas, donde sobre todo he desarrollado funciones de Relaciones con los Medios de Comunicación desde el Departamento de Comunicación ubicado en los Servicios Centrales.

Compagino mi profesión experta en comunicación institucional, con la consultoría independiente, el periodismo activo y la docencia e investigación científica. Mi Tesis “Comunicación para la solidaridad: las ONG y el papel de la comunicación social y periodística en la sensibilización de la opinión pública y el desarrollo” dentro del programa Planteamientos Teóricos, Estructurales y Éticos de la Comunicación de Masas, fue calificada Sobresaliente Cum Laude. Mis últimos artículos científicos son “La profesionalización de la Comunicación para la Solidaridad: diagnóstico y propuestas para el sector en España” y “Las Nuevas Tecnologías y las Redes Sociales en la Comunicación para la Solidaridad”.

He sido miembro del Grupo de Investigación“Comunicación y Sociedad Digital” de la UNIR y docente en el Master de “Periodismo Social” de la Universidad CEU San Pablo con Fundación Crónica Blanca, además de dar sesiones en otros Másters de Comunicación Institucional.

La última experiencia en docencia ha sido como responsable de la asignatura “Comunicación en las Organizaciones no Lucrativas” del Máster en Comunicación de las Organizacionesen la Universidad Villanueva-Centro Universitario Villanueva de Madrid (2018-2019)

Si me buscas en www.martaisabelgonzalez.com verás mi perfil de Linkedin. Y si me buscas en Twitter me encontrarás como @migasocial

FOTOS de portada: Marta Isabel González Álvarez en Burundi, junio de 2014, Foto de Ana Palacios durante #ConexionBurundi. Más fotos de Burundi en Burundi Invisible. También verás fotos de mi visita a India (2013 #ConexioIndia) o a Guatemala (2015 #ConexionGuatemala) con Manos Unidas. En la presentación del libro “Albino” de Ana Palacios (2016) Y alguna de mis clases en Másters en 2016 y mi presencia en la sede de la ONU en New York durante la Cumbre de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015).