Entrevistas #conmigasocial “El cambio climático es vida o muerte para las familias agricultoras” Félix Almendras, Bolivia

Se llama Félix Almendras Barón, está casado,  tiene 4 hijas y es el gerente de proyectos en PROAGRO, institución socia y amiga de Manos Unidas hace muchos años y a la que lleva 27 años vinculado. Esta organización está en el departamento de Chuquisaca, en el sur de Bolivia, en la región denominada Valles de Bolivia, realiza intervenciones de desarrollo rural para mejorar la vida de la población, en su mayoría de la etnia quechua.

Félix ha visitado hace unas semanas los Servicios Centrales de Manos Unidas y he podido  hablar con él para que nos cuente mejor toda la labor que se realiza en Bolivia y con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra,  que se ha celebrado este 22 de abril,  aquí lo comparto:

¿Cómo acaba un radiólogo y licenciado en Derecho en PROAGRO donde ahora eres gerente?

Primero hice la formación de radiología, que es una carrera técnica de la rama de salud y cuando hice mi trabajo de campo en el hospital, conocí a uno de los responsables de proyectos de salud de PROAGRO para Zudañes, quien me invitó a acompañarle en un trabajo que ellos en ese entonces hacían sobre el mejoramiento de viviendas en lucha contra el mal de chagas. Yo tenía la formación de salud y me interesó lo que hacían y ayudé los primeros meses como voluntario en la capacitación de mujeres sobre el mal de chagas, la importancia de que las mujeres visibilizaran el mal de chagas como un problema endémico en la zona. Las familias convivían con el vector, que es un bichito que estaba en el interior de la casa, y nunca relacionaban esta convivencia con los problemas posteriores como la muerte súbita a través de un problema cardíaco… Lo que pasaba es que esta población al haber convivido toda la vida con el animal nunca relacionaba que muchas muertes estaban ocasionadas por la forma en la que estaba construida su vivienda. Fueron esos meses en que hacía de apoyo como voluntario lo que me inclinó a trabajar en este sector. Una vez salí de la universidad me vine a hacer el trabajo de campo como promotor de campo en proyectos de salud. Ese es el origen de mi entrada a la institución que tiene relación con mi pueblo, pero también con el inicio de la conclusión profesional.

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Y la relación con Manos Unidas desde PROAGRO, ¿cuándo comienza?

Hace muchos años, casi veinte años. Ha sido siempre la entidad amiga con quien hemos ido respondiendo varios desafíos orientados a proyectos de inversiones importantes. PROAGRO tuvo y tiene una gran fortaleza en gestión organizacional con una importancia presencia en numerosas zonas así como una capacidad permitió y permitirá ojalá, en tanto podamos, responder a la exigencia tan competitiva en la presentación de proyectos de cofinanciamiento.

¿Qué trabajo realiza PROAGRO para luchar contra la desigualdad social y la pobreza en Bolivia?

Nosotros no somos llamados a solucionar la pobreza. Reconocemos que hay un proceso en curso de mayor descentralización, de una participación local, de un empoderamiento campesino, de varios ejemplos de participación en diferentes niveles. Sin embargo, vemos que infelizmente el sector público o no tiene políticas claras que pasen más allá de un gobierno o desarrollan acciones muy coyunturales y con grandes errores y dificultades. Entonces vamos proponiendo al escenario del país y a partir de nuestra región modelos.

Así llevamos a cabo tres acciones que para nosotros son pilares fundamentales: educación, siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de actores locales.

En el primero de ellos, nos enfrascamos a desarrollar un modelo de formación educativa sociocomunitaria que se llama yachayhuasi, las “casas del saber”. Asumimos que la población fundamentalmente, los niños/niñas, desarrollamos todo un modelo de educación. Ocurre que la pirámide de educación es la siguiente: en una población de 10.000 habitantes puede haber un promedio de unos 3.000 niños en edad escolar. A estas casas del saber nosotros le incorporamos un modelo de gestión comunitaria, que es una especie de internado rural. ¿Por qué se gesta esto? El internado rural, gestionado por ellos, intenta suplir la grave situación de escolaridad en la que está el área rural.

Bolivia tiene una población muy joven, puede haber unos 4 o 5 niños por familia. Entonces siendo así, de una población promedio por municipio de 10.000 hay unos 3.000 niños en el sistema escolar. Acceden un gran porcentaje, se ha mejorado bastante respecto al acceso, pero el 85% de esa población sólo llega al nivel básico, al nivel primario. Y esto es por un factor, nos damos cuenta que hay un factor de fondo: la dispersión de la comunidad. ¿Cómo es posible que una población de 10.000 habitantes dispersa en unos 200km2 pueda acceder a un colegio que hay sólo en el centro poblado? Puede este centro poblado estar a 70km de aquí, es imposible que las familias vayan caminando esa distancia. Un factor de este problema de escolaridad era por tanto el acceso. Por mucho que los niños quieran ir a seguir los cursos, había una escuelita en su comunidad, pero una escuelita del primer al tercer o cuarto grado y si querían seguir estudiando tenían que ir muy lejos. ¿Cómo llegas? Entonces propusimos al sistema hacer núcleos en cada región que les permita acceder. Un núcleo educativo es una reunión de dos o tres escuelas del entorno. Ofrecer un sistema de educación hasta secundaria o el intermedio que les permita acceder a ellos.  Se ha fortalecido la creación de los núcleos educativos. Pero para que llegue al núcleo el niño aún todavía tiene que recorrer una o dos horas todos los días. Por eso armamos la yachayhuasi, junto al núcleo se arma el internado. Esto hace subir hoy el nivel de escolaridad, más del 60% de los niños ya han pasado el nivel del ciclo intermedio y hay un porcentaje que seguirá el bachillerato. Trabajamos este modelo, proponemos al sistema este modelo con varios proyectos. Para eso hemos hecho proyectos para infraestructuras, para fortalecer el modelo de gestión, para acompañar los procesos de capacitación, toda una serie de proyectos con varios temas. Es uno de los ejes de nuestra intervención que está ligado además a “x” población, niños y niñas con mucho protagonismo.

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Un segundo componente es atacar todo lo que es la estrategia hidroproductiva que otra vez tiene algunos datos. El 95% de la población, bueno ojo, el 100% de la población que vive en el área rural es agrícola. 100%. Todos son quechuas. Entonces los ingresos del 100% de la población de área rural dispersa provienen de la agricultura. Por lo tanto, su subsistencia está basada en la agricultura. Mira lo alarmante: el 95% de esa población tiene sus terrenos a secano, sólo siembra en periodo de temporal, se llama así. Y sólo el 5% restante de la población tiene algún acceso a riego, porque está ubicado cerca de algún río, cerca de alguna fuente de agua natural y tienen esta posibilidad de acceder al agua. Y esto se traduce en varios problemas. Si uno divide los meses de enero a diciembre entre 12, ¿cuándo llueve? Hay cuatro estaciones. Pero últimamente en Bolivia no sabemos cuándo son las estaciones.

¿Esa situación de irregularidad de las lluvias tiene que ver con el cambio climático?

Sin duda. El cambio climático lo está modificando todo.  Normalmente llovía en la temporada de verano en el mes de noviembre y se iban las lluvias en marzo – cinco meses de lluvia cuando el periodo es normal. Hoy y desde los últimos 20 años, llueve sólo tres meses. O sea, mira el cambio climático. Una de las cosas que uno ve en los escenarios de investigación, técnicos o medios de prensa, o la propia comunicación, creemos que el cambio climático es investigación, ciencia, o no sé qué… El cambio climático significa vida o muerte para las familias que basan su vida en la agricultura. Es vida o muerte. Es quedarte en un lugar en el que no sabes cuándo va a llover o cuándo va a terminar de llover. Entonces si estas familias, este 95%, sabían que había que sembrar en noviembre y no ha llovido en noviembre, pueden sembrar en diciembre y no ha llovido en diciembre, ¿qué hacen? ¿Cuál es el problema?

La base de la alimentación son tres o cuatro cultivos: maíz, papa y trigo. Cultivos tradicionales cuyo ciclo agrícola está entre cuatro y cinco meses. Entonces te imaginas: si no sembré en noviembre, a la suerte, con el riesgo que sea, siembro en diciembre, si no he sembrado en diciembre, este cultivo ya no va a llegar en el ciclo agrícola normal del periodo. Podrá llegar si ocurrió algo y hay una lluvia, o podrá cortarse, pero la cantidad que debió producir normalmente se acorta.

El cambio climático no es investigación, no es sólo que haya subido la temperatura, “x” grados en “x” zonas y eso esté provocando alguna situación de descompensación o descontrol. El cambio climático para el campesino ha sido y está siendo cuestión de vida o muerte respecto al lugar que siempre vivió, que siempre consideró su casa, su terreno. Muchas familias nos han dicho “ya creo que nos deben ayudar a pensar qué es lo que vamos a hacer, cuál va a ser el nuevo destino que vamos a tener”. Están desorientados, porque el cambio climático ha roto su esquema de vida rural.

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Hasta los refranes han cambiado. Ya no vale decir “para san Andrés tenemos que sembrar”. O “para todos los Santos (el 1 de noviembre) debió estar surcado”. Los campesinos están desorientados. Ha cambiado la naturaleza, y esto ha vulnerado el control de la cosmovisión. La cosmovisión campesina tenía mucho valor no sólo sociocultural. La cosmovisión era una estrategia de vida. Y esa forma de vida natural, ha sido vulnerada. No es mi pensamiento, pero recojo el pensamiento de un amigo que dijo de nuestra estrategia hidroproductiva lo siguiente: “el agua para nosotros es semilla de vida y cuando has hecho la siembra vía cosecha de agua”, decía, “nos están volviendo la semilla de vida”. Me llegó muy adentro, porque refleja que la semilla es la que te da nueva vida, la que sigue un ciclo. Pues el agua para ellos es una cosa similar, es semilla.

Explícanos mejor esta estrategia hidroproductiva ¿Cómo “siembra el agua” PROAGRO?

Este es otro tema, la regularidad, es irregular, no sabes cuándo empieza la época de lluvias ni cuándo termina. Entonces imagínate la situación, ¿qué hacer ante esta situación? PROAGRO plantea en este periodo una nueva estrategia y desarrollamos desde el 2003 más o menos un modelo, que nosotros denominamos “siembra y cosecha hidroproductiva”. Significa, proteger las fuentes de agua, por lo tanto, sembrar el agua. Cosechar el agua, aunque llueva tres meses, aunque lo haga de manera irregular, pero en algún momento llueve. En qué formas cosecharla, preservarla, evitar que lo que llegue de la lluvia se vaya, y se quede de alguna forma, agarrándolo incorporarlo a la parte productiva. Entonces cómo desarrollas ese modelo de siembra y cosecha hidroproductiva.

La realidad. Bolivia, y los Valles en donde nosotros estamos es arrugadísima, no somos ni cordillera ni llano, no hay zonas planas. Sin embargo, a pesar de esas condiciones hemos encontrado formas de cosechar el agua. No es planito planito, tiene algún nivel de inclinación y hemos encontrado en esa desventaja tres formas de cosechar el agua.

La primera la represa. En la dispersión de las comunidades, las casas están ubicadas de manera dispersa, pero por alguna forma de unión. El derecho propietario en Bolivia se da porque somos poseedores de las tierras de ex-haciendas. La colonia española exigió alimentos para llevar a los mineros y ellos armaron haciendas en los lugares rurales. En torno a una hacienda estaba toda una comunidad, para producir alimentos para abastecer a los trabajadores mineros que después tenían que traer la plata como podían. Entonces se organizaban en comunidades, hay comunidades de 50, 60, 70 familias de promedio, no más. Y éstas viven dispersas. Entonces en esa dispersión encontramos algún lugar donde la cuenca viene y se hunde- ya son temas más técnicos- un estrecho con roca donde podamos identificar un lugar donde podamos hacer una represa. Hemos hecho unas joyas. En 2012 hemos presentado al gobierno de Cataluña, 8 represas, 300 atajados y 15 pozos revestidos.

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Hemos tejido una estrategia: que en estas cárcavas podamos hacer una represa que almacene de 80.000 a 100.000 m3 de agua y que los conduzca hacia los terrenos de 30, 40 o 50 familias. Entonces has creado un atajo para que el agua de la lluvia entre a la cabecera y se acumule.

Entonces esta forma de cosecha es casi comunitaria. Como verás, para varias familias para muchas hectáreas, que están en torno a la cuenca baja. Se ubica en la cuenca alta y cuenca abajo ubicas los terrenos y vas distribuyendo. Pero no todos viven en la cuenca baja, puede que haya otra comunidad metros más arriba. Entonces este es el primer modelo, represa.

El segundo modelo es el tanque ferrocemento. En las tierras de las familias dispersas, en algún lado hay un pequeño ojo de agua, del que salen unas gotas de agua que se pierden. Entonces proteger ese ojo de agua, conducirlo a un tanque ferrocemento y después distribuirlo en parcela. Entonces ¿qué estás haciendo? Otra vez estás sembrando, porque estás cuidando ese ojo de agua. Evitas que se deteriore, le pones una pequeña protección, le pones plantitas, forestas el área, y el agua que sale la conduces a un tanque ferrocemento, que después irá a dos, tres o cuatro familias. Es otra forma de sembrar y cosechar el agua.

Y finalmente la tercera, son las kochas, lagunas o atajados, se llama de diferentes formas. De igual modo, en algún lugar hay y lo que haces es construir más o menos de este tipo. Todo depende de dónde vayas a captar el agua. El agua no llega de la lluvia, ojo. Estás hablando de 100.000 o 200.000 m3 de agua. Estás entre 10 y 20 m3 de agua. Y uno dice, siendo tan poco, ¿qué ventaja tiene? A diferencia de la represa que se llena una sola vez al año por la lluvia, ésta puedes llenar, regar y volver a llenar, entonces se hace un reservorio. En otros casos, que no se cosecha el agua, se intenta encontrar una pequeña cárcava, y no muy parada, porque esto es tierra y se intenta conducir el agua de lluvia de algunas cárcavas y cuando llueve la gente lleva el agua hacia su laguna/atajado. Entonces cuando llueve antes iban y se ocultaban en su casa, ahora no, ahora salen y conducen el agua hacia su laguna/atajada. Se hacen unas pequeñas obras de arte, que son sedimentadores chiquitos, para evitar que se llene de tierra. Y cuando se llena mucho también tienen unos pequeños vasos que se llaman vertedores de excedencia, para que cuando se llene mucho el agua salga y no lo tumbe. Y luego tiene una pequeña cámara de salida, una vez lleno y cosechado el agua. Otra vez, ¿cuándo cosechas esto? Empiezan las lluvias y cuando empiecen en noviembre o diciembre, ellos empiezan a cosechar el agua. En este periodo, de noviembre a marzo, no llueve más.

¿Qué hacéis con el agua que se ha cosechado?

Has cosechado en este periodo en la represa, en el tanque ferrocemento o en el atajado, en los tres procesos. ¿Qué ciclos agrícolas hay? Los mismos que en España, pero en otros meses. Primer ciclo agrícola temporal o común ¿Qué haríamos con el agua que en este tiempo hemos cosechado? Cuando seca, se ha sembrado la papa, ha salido la papa, está muy bonita y se ha cortado la lluvia. Usan la represa, y complementan el ciclo de este periodo temporal. Por eso se llama riego complementario. Entonces, con el tanque, con la laguna o con la represa cuando el ciclo de lluvia se ha hecho informal y justo el maíz estaba por botar el choclo, que debe terminar, se ha cortado la lluvia. Entonces, abres la represa y complementas. Has garantizado el ciclo normal.

Segundo aporte, normalmente hacen aún segunda siembra, que allá lo llaman misca. Este periodo de siembra normalmente va desde el mes de julio hasta el mes de octubre. Por este periodo de misca es por el que pelean por cosechar el agua: lleno mis represas, ha terminado la lluvia, ha pasado un poco el frío, y en estos meses hago mi segundo cultivo.  En algunos casos, papas más rápidas o choclo más rápido…

Pero además acá hay una ventaja. Como todo el mundo siembra papa, maíz y trigo en este periodo su precio también baja. Pero como no todos siembran, papa, maíz y trigo en este otro periodo, el precio sube por lo tanto tiene más rentabilidad. Entonces por un lado has tenido un nuevo periodo, pero además con mayor rentabilidad. Dos periodos en los que rápidamente las familias hacen uso del agua. Hoy hay nuevos cultivos mucho más rápidos. Por ejemplo, las papas introducidas, las holandesas tienen ciclos muy cortitos, 40, 45, 50 o 60 días. En dos meses las papas salen. Entonces algunos han llegado a crear un tercer periodo, que lo llaman el postrero que va de marzo a junio y completa el año. Es decir, tienes el temporal normal, el misca en este periodo y algunos se animan a este otro cultivo, depende donde esté ubicado. Hace mucho la propia capacidad familiar de invertir, de arriesgar, de tener el agua cosechada, etc. Cuando nos visitasteis desde Manos Unidas la última vez, una familia aseguraba a vuestros compañeros “señor con este cultivo estoy sacando mi tercera cosecha”. Y claro mucho más mérito, lo dijo además orgullosamente.

Esto mejora la seguridad alimentaria de la población, porque lo que has cosechado lo vas dividiendo, un porcentaje para tu consumo, otro lo vas vendiendo, con otros haces cambios. Entonces les estás dando a las familias opciones de tomar decisiones propias, como derecho propio. Entonces como verás en este periodo habrá que hacer modelos de gestión que sean asimilados y compartidos por las propias familias a nivel de prueba. Entonces desarrollamos estos modelos para que se traduzcan en políticas públicas.

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El tercer pilar del trabajo de PROAGRO es el fortalecimiento de las organizaciones ¿en qué consiste exactamente y cómo se logra?

Primero reconoces que hay alcaldes, que hay autoridades, que hay dirigentes que deben gestionar procesos de manera conjunta Hay muchos proyectos, por ejemplo, te voy a comentar el proyecto que ahorita estamos gestionando con Manos Unidas. Es una suma de los dos últimos, no el educativo.

Nosotros tenemos algunas acciones que son conjuntas para todos, sin necesidad de sólo ser ejes transversales, sin necesidad de diferenciar la intervención, hay algunos elementos que es fundamental considerarlos: población, facilitar la participación de ciertos sectores de la población, fundamentalmente niños y niñas, es un elemento principal en todos los procesos. Mujeres, que deben ser consideradas también de manera equitativa de acuerdo al rol que desarrollan, y adultos mayores. Ocurre que por este tema de la migración son los adultos mayores los que están asumiendo roles de cabezas de hogar. En un primer momento eran sólo mujeres, ahora mujeres y hombres, pero sólo adultos mayores, ya viejitos. Por tanto, considerar que todos los proyectos tengan acciones inclusivas y de participación de ellos. En este aporte, trabajamos mucho en este tema, el fortalecimiento de actores locales, sistematizando procesos, trabajamos con varios.

Pues en torno a todo esto es en lo que se centra nuestro proyecto actual con Manos Unidas y con cofinanciación del Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo. Y recoge dos de las tres estrategias fundamentales de nuestra organización: la siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de las instituciones locales.   PROAGRO está territorialmente en Chuquisaca en 8 de los 12 municipios en que están divididos. Entonces en cada uno de los espacios territoriales tenemos áreas de intervención.  Nosotros trabajamos el proyecto en la zona centro, en el municipio de Tomina, con la propuesta del proyecto.

Entrevista realizada por Marta Isabel González.  Fotografías de proyectos: PROAGRO para Manos Unidas

Entrevistas #conmigasocial. “Luchar por los oprimidos es algo político” Sonia Brito. Bolivia

Está a punto de regresar a Bolivia tras haber participado en Bruselas en un seminario sobre “Empoderamiento económico de las mujeres” pero antes pasa por España y tenemos ocasión de hablar con ella. Es Sonia Brito, Diputada y fundadora de la asociación Tijaraipa, socia local de Manos Unidas en Bolivia.

¿No tienes miedo a contagiarte de corrupción?

La pregunta es obligada. Y es que, nos cuenta que ha pasado de ser la directora ejecutiva de la organización Tijaraipa a dedicarse de pleno a la política, primero en 2011 como Viceministra de Defensa de los Derechos del Usuario y el Consumidor (Ministerio de Justicia) y desde hace dos años y hasta 2019, como Diputada uninominal por el Distrito de La Paz, en Bolivia.

Su respuesta es un no rotundo. “Tengo convicciones muy fuertes y no pienso desviarme. Soy católica. Tengo una convicción por el Cristo de la Vida, por el Cristo que luchó contra los poderosos y siempre estuvo al lado de los pobres. Voy acorde, tratando de ser coherente, con lo que Jesús nos enseñó y busco eso desde el lugar donde esté: ya sea directora de una ONG, Viceministra o Diputada, o lo que me toque hacer en mi vida…” Y estas convicciones se unen a los valores que le transmitieron sus padres. Unos padres que acaba de perder hace, tan sólo, 3 y 6 meses.

Asegura firmemente que siempre va a hacer lo que esté en su mano para ayudar a los más desfavorecidos, para luchar por los derechos humanos y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.“Para mi el hecho de que los sectores oprimidos salgan adelante es un tema político. Antes desde la sociedad civil y ahora desde el estado, en realidad tengo la misma meta.”

Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas
Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas

¿Y cómo se pasa del sector asociativo a la política?

En realidad para Sonia siempre estuvo muy unido porque en los años 90 trabajó como “Coordinadora de Solidaridad con los Pueblos Indígenas” de Tierras bajas de Bolivia. “En aquella época sólo se conocía a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y guaraníes y fuimos de los propulsores de la primera “Marcha Indígena por el territorio y la Dignidad” que recorrió, más de 800 Km. desde el Beni hasta La Paz. Esa marcha logró que el estado de Bolivia y en la Constitución se reconociera los Territorios Indígenas, colectivos y comunitarios.”

Y en esa lucha de los pueblos indígenas tuvieron especial presencia las mujeres indígenas, que tradicionalmente iban a buscar la llamada “Loma Santa” (la tierra sin mal). Sonia Brito siempre estuvo cerca de las mujeres y así nació Tijaraipa en el año 2000 “Como socióloga estudié mucho las características socioculturales y la cosmovisión indígena amazónica, y así, desde sus propias características se fue organizando Tijaraipa que es la primera organización que apoyó a las mujeres indígenas en la zona del Beni, (Tierras Bajas, Amazonía de Bolivia) las mujeres que estaban más afectadas por la pobreza del país”. De hecho fue “la primera organización que aglutinaba a la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB) que se conforma con 14 organizaciones de mujeres de diferentes culturas indígenas”.

Y así llegó de manera natural a la política activa, ya que Evo Morales y Sonia se conocieron en esa Gran Marcha y ella le invitó en su momento a que conociera los talleres con las mujeres. Ha formado parte del Comité de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades y ahora trabaja en un proyecto de “Ley de Despatriarcalización” (dentro del Comité de Justicia al que pertenece) que puede ayudar mucho a las mujeres bolivianas.

UNA ESCUELA DE MUJERES LÍDERES INDIGENAS Y CAMPESINAS EN EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

Sonia, nos hace mucho hincapié en eso de “las mujeres” y en la condición de “plurinacional” de Bolivia. Y es que, Bolivia es muy rica en culturas, tiene hasta 36 culturas. Bromea Sonia cuando dice que en su propia familia se nota esta variedad, ya que ella nació en Cochabamba, está casada con un potosino, tiene dos hijos de 20 y 21 años que nacieron en La Paz.

En Bolivia, los pueblos indígenas, que suponen el 18% de la población, se dividen en dos: andinos (Tierras Altas) y los indígenas de los Llanos Orientales del Noreste y Sudeste (Tierras Bajas). Y en cuanto a número de habitantes, los cinco principales pueblos son: quechuas, aymaras, guaraníes, chiquitanos y mojeños. Pero además, en las Tierras Bajas hay otros 14 pueblos indígenas con sus propias lenguas y culturas.

Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa
Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa

¿Cómo son las mujeres beneficiarias de Tijaraipa?

En el Departamento del Beni (al Noreste del País) la mujer indígena campesina trabaja con su esposo e hijos y es contratada junto con su familia, pero recibiendo un solo salario que le es pagado al hombre y sin recibir las mujeres beneficio social alguno. Los niños, hijos de los trabajadores, no acceden a las escuelas, no tienen atención médica ni acceso a servicios básicos. Desde hace casi dos décadas, las mujeres indígenas del Beni se encuentran organizadas en el ámbito urbano en la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB), y también en las Organizaciones Vecinales por el Cambio.

En el Departamento de Cochabamba, en el Centro del país, las mujeres emigrantes quechuas y aymaras, llegadas de Potosí y Oruro se concentran en los cinturones de pobreza de las periferias de las ciudades y se dedican a la recogida de basura, y en algunos casos como empleadas de hogar o en la albañilería. En este departamento las mujeres campesinas, se organizan en la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa (FDMCBS).

Y precisamente para ayudar a estas mujeres indígenas más desfavorecidas nació la ’Escuela de Líderes Indígenas Nicolasa Noza de Cuvene’ a través del proyecto “Apoyo a la Escuela de Formación de Mujeres Indigenas y Campesinas” realizado con Manos Unidas que se desarrolló durante tres años (hasta 2013) y con un importe de 149.281 euros. “Las principales dirigentes y líderes que ocupan espacios de toman decisiones en Bolivia como alcaldesas, concejalas o asambleistas y dirigentes nacionales, han pasado por la escuela” asegura Sonia Brito “Este proyecto tan exitoso se llevó a la zona Andina (quechuas y aymaras, migrantes) y se procuró así reproducir el éxito en esta otra zona, en Cochabamba en los cinturones de pobreza de la ciudad y con mujeres campesinas.”

“Manos Unidas, – nos asegura Brito- acompañó el proceso en la línea de apoyar el empoderamiento social, político y económico de las mujeres indígenas, para que la escuela no fuera sólo educativa sino “Escuela Educativa y Técnico Productiva” de tejidos y artesanía, trabajando con nuevos diseños, procesos de calidad, promoción y difusión de los nuevos productos en el mercado. Y así, en Beni, se capacitaron en el Beni cada año a unas 160 mujeres”.

Sonia Brito manifiesta la gratitud de Tijaraipa a Manos Unidas porque asegura que, normalmente “la intervención de las agencias de cooperación en lo referente a la mujer, pocas veces se centra en el liderazgo y en la capacitación y empoderamiento económico de las mujeres. Y este es un proyecto integral, porque se ayuda a las mujeres viven una realidad muy dura de maltrato, de violaciones, abandono…pero además se les facilita una herramienta económica para que salgan adelante. Esta doble visión es parte de la clave del éxito de los proyectos de Tijaraipa.”

Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas
Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas

BOLIVIA Y SU DEFENSA POR LA MADRE TIERRA

El próximo 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra y no podemos dejar de hablar de esta realidad con Sonia Brito. Ella explica que “el gobierno de Bolivia ha roto con anteriores sistemas y plantea una nueva armonía del hombre, de la sociedad, de la comunidad y del estado con la Naturaleza, con la Madre Tierra. De hecho es primer país que ha hecho aprobar en Naciones Unidas y ha suscrito el convenio internacional de la ONU sobre los Pueblos Indígenas. Declaración universal de los pueblos indígenas”

Bolivia también ha presentado la “Ley de los derechos de la Madre Tierra”, que como asegura Brito, “es esencial en el momento que vivimos el que la naturaleza está sufriendo el castigo y los rigores del hombre y del capitalismo y de la explotación. En la búsqueda de la riqueza se está olvidando que se está socavando el propio país, la casa común en la que vivimos….como dice el Papa Francisco”.

Según explica Sonia Brito, “Bolivia es un ejemplo en el modo de entender la riqueza y el desarrollo. Y ahora mismo es el tercer país en crecimiento económico de América Latina tras nacionalizar sus recursos estratégicos como el gas, haciendo que la riqueza que antes estaba en manos de las transnacionales se reparte ahora más en el pueblo y haya elevado así la calidad de vida del pueblo boliviano”.

Ella asegura que hay que luchar contra el “capitalismo depredador del planeta” y es que “a costa de la riqueza se supedita la muerte, la desertificación de los bosques, los ríos envenenados….y un país no puede explotarse a través de la explotación inmisericorde de los recursos humanos y naturales”.