Rosalía García y su entrega a los indígenas ‘mbya guaraníes’ de Paraguay

Algunas pinceladas a modo de pistas. Nació  el 3 de marzo de 1939 en Vacariza, una pequeñísima aldea de la parroquia de A Enciñeira y perteciente al Concejo de Quiroga, en Lugo y es la segunda de una familia de seis hermanos. Hace ahora 36 años que llegó a Paraguay.

Desde 1982 al 91 estuvo en Pirayú y desde 1991 vive en Paso Yobái , una pequeña localidad de 3.600 habitantes situada en el Departamento de Guairá (Paraguay).

Desde allí y en pequeñas  comunidades como Isla Hu y Vega Cue, lucha por el desarrollo y la dignidad del pueblo indígena de los “mbya guaraníes” gracias a la ayuda, entre otros, de la ONG de Desarrollo Manos Unidas.

Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas
Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas

¿Ya sabes de quién te hablo? Pues sí…ella es la hermana Rosalía García Arias, que se hizo religiosa en 1959 en la orden de las Carmelitas Misioneras Teresianas (CMT), una congregación de origen español fundada en Ciudadela (Menorca) en 1860 por el carmelita descalzo, el ahora beato Francisco Palau y Quer.

Es pequeñita de estatura, vivaracha, muy inteligente y rápida, y conduce un jeep enorme que casi la duplica en altura, pero que domina a la perfección deslizándose sobre el barro de la zona, que a menudo es muy abundante y convierte las  carreteras en pura mantequilla.

Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González
Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González

Pero lo que más me llama la atención de ella es su gran corazón, sencillo y sin doblez, y su modo también sencillo (que no simple) de vivir y practicar el Evangelio con su vida y entrega diaria y  un enorme respeto y admiración a la religiosidad ancestral del pueblo indígenas “mbya guaraní” (112.000 personas), uno de los 19 pueblos indígenas con cinco familias lingüísticas, que habitan en este país de Sudamérica.

Y es que, pese a esta riqueza que suponen los pueblos indígenas, sin embargo, aún no están bien valorados por la sociedad: “Es una pena que en esta sociedad avanzada no logremos ver a estas personas como iguales. –asegura Rosalía – y es triste ver como sufren discriminación. En muchas ocasiones, por un mismo trabajo, los indígenas cobran hasta un 40% menos que el resto. Pero claro, es necesario que tengan la formación y educación necesarias para saber reclamar sus derechos y en esto también les apoyamos”.

Piscicultura, agricultura, taller de motos...el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Piscicultura, agricultura, taller de motos…el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Manos Unidas ha apoyado la labor de las misioneras carmelitas teresianas en el departamento de Guairá (Paraguay) desde hace décadas con proyectos de infraestructuras, educativos, de formación profesional y de seguridad alimentaria. Se les apoya en sus reivindicaciones y se les acompaña en su desarrollo a través de una convivencia respetuosa y una inculturación que deja patente, en muchos casos, la admiración por sus valores.

Uno de estos proyectos es la construcción, equipamiento y atención del Centro  Educativo Bilingüe y Escuela de Formación Agropecuaria de Isla Hú, situado en una de las seis comunidades habitadas por nativos mbya guaraníes. Allí, cerca de un centenar de jóvenes adquieren cada año la formación profesional que les permite, a ellos y sus familias, tener un presente y futuro mejor ya que ofrece alternativas a los modos de vida de los pueblos indígenas que, tradicionalmente eran cazadores y recolectores, pero que hoy en día  ya no pueden vivir de ello entre otras cosas porque sus tierras han sido vulneradas.

Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas
Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas

Este Centro que ha sido fruto del trabajo conjunto de las hermanas con  la Asociación Opy Porâ Mbaraeteve, ha logrado que se impartan los cursos necesarios que llegan hasta concluir la educación escolar básica, para ello se imparte educación a partir del 3 ciclo de educación bilingüe. Y todos los jóvenes que salen de la escuela con el  bachiller técnico agropecuario indígena son de vital importancia para la supervivencia de la etnia.

Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González
Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González

Rosalía se siente muy orgullosa de lo conseguido. Y no es para menos. Esta  misionera es un ejemplo vivo del acompañamiento y apoyo a las reivindicaciones de este pueblo del que no escatima halagos y admiración: “son pueblos con unos grandes valores como el gran respeto y unión con la naturaleza, las decisiones y vida en comunidad o el especial cuidado a los niños y mayores. Valores, que en muchos casos la sociedad paraguaya ha perdido.

No son menos que nosotros. No son salvajes. Al contrario. Tenemos mucho que aprender de ellos” afirma una vez más  Rosalía y lo repite  siempre que tiene ocasión.

El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Nancy y Cristina en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas
El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas

Y una de esas ocasiones en las que la misionera ha podido explicarse mejor fue durante el viaje que TVE y un equipo del programa Pueblo de Dios (el redactor Ricardo Olmedo y el realizador Carlos González Herrero) hizo a Paraguay junto a los cámaras Antonio Urrea y Felipe Romero, para conocer, acompañados por Pompeyo Sancho (voluntario del Departamento de Proyectos de Manos Unidas) y por mí misma que coordiné el viaje y apoyé en la producción de los programas para, entre todos, poder dar a conocer esta realidad de discriminación e injusticias pero también de superación gracias en  parte a los proyectos que Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia católica en España, apoya en este país latinoamericano un tanto desconocido para la sociedad española.

Fruto de ese viaje y encuentro con Rosalía García es el programa “Indígenas, el paraíso perdido” que Pueblo de Dios (TVE) dedicó a esta realidad de Paraguay y al trabajo que, gracias al apoyo de Manos Unidas, Rosalía García realiza junto a sus hermanas Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobai y que yo desde aquí os invito a ver a través del canal de Yotube de Manos Unidas  y disfrutar, porque no tiene desperdicio.

Entrevistas con @migasocial. Dário Bossi (Red Iglesias y Minería): en América Latina la Iglesia se está ‘enredando’.

¿Habéis oído hablar de la Red Iglesias y Minería? He tenido la suerte de conocer y poder entrevistar al sacerdote italiano Dário Bossi, (1972, Gallarate, Italia), misionero comboniano destinado a Brasil desde 2002.  Él es desde enero de 2017 el  Coordinador de los Misioneros Combonianos en Brasil y desde 2013 miembro de la coordinación de la Red Iglesias y Minería .

Foto de Marta Isabel González/Manos Unidas

Háblenos de la Red Iglesias y Minería. ¿En qué consiste y por qué en la realidad de Latinoamérica era tan importante acometer una red así?

Por dos motivos. Por un lado porque la Iglesia Latinoamericana es más abierta y con mayor experiencia en la articulación de redes: lo demuestra el hecho que, casi contemporáneamente a Iglesias y Minería, se fundó la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) . Digamos que éste  es un tiempo en el que “en América Latina la Iglesia se está enredando”.

El otro motivo es porque es precisamente  en América latina donde es más fuerte la explotación minera. El 28 % de la explotación minera del mundo, tiene lugar en América latina.

Paralelamente, hay una proporción directa entre la intensidad de la extracción minera y la violencia y agresión a comunidades y territorios. La Iglesia no se puede quedar callada frente a esta agresión.

Por ultimo diría que “Iglesias y Minera” nació antes de la publicación de la Encíclica Laudato Si pero sentimos una total coincidencia con sus ideas y no es una casualidad que los únicos territorios que en Laudato Si son citados explícitamente, son los territorios de la amazonía y la cuenca del río Congo, que son dos regiones fuertemente minerales.

Es evidente la conexión entre las preocupaciones ambientales en los conflictos sociales y la minería.

– ¿Qué ha supuesto para vuestra red, para el trabajo de base de Iglesia que lleváis a cabo en esta red, la publicación de Laudato Si?. ¿Diría que hay un apoyo directo del Vaticano o del Papa Francisco?

Laudato Si. llego después, pero naturalmente fue fruto de una maduración, que, como vemos después en la publicación, se inspiró mucho en las luchas locales. La encíclica Laudato si es histórica, porque sus fuentes son las conferencias episcopales, los obispos, los territorios de base y hay también citas de otras experiencias religiosas.

Es una encíclica en la que lo que está escrito es fruto de mucho trabajo e inspiración, preguntas, e investigaciones que vienen de los territorios. Y eso lo podemos confirmar. Necesitábamos ver nuestras luchas y esfuerzos plasmados en un documento y, de alguna manera, consagrados por una posición oficial de la Iglesia. Cuando lo vimos y en una encíclica, nos dio mucho aliento.

El Papa lo dijo con una radicalidad inesperada, con una fuerza que incluso nos sorprendió. La leímos 2 ó 3 veces en pocos días para hacerla nuestra. En varios territorios la estamos retrabajando junto  a las poblaciones y las comunidades.

Nos parece que de Laudato Si muestra exactamente cómo las violencias en los territorios están interconectadas, y cómo no se puede aislar el trabajo, en nuestro caso frente a la minería, frente a los conflictos de la tierra, latifundios, la agresión forestal, la cuestión climática, la defensa del agua, la cuestión de la autodeterminación de las comunidades tradicionales y sus territorios. Es una encíclica que muestra que en verdad todo esta interconectado. Y que por tanto confirma también la importancia de trabajar en red.

–  ¿Cómo funciona el “face washing” o lavado de cara en relación a las iglesias y las empresas mineras que operan en América Latina?

Las empresas necesitan licencia social. Es decir, junto al “riesgo económico”, por ejemplo, a que haya un accidente, o se agoten sus recursos naturales, las empresas saben que existe un “riesgo social” y el principal es que la población se oponga a sus iniciativas. Ese “riesgo social” es esencial a la hora de definir sus estrategias, tomar decisiones económicas, analizar los mercados financieros y en las relaciones comerciales. Es un elemento fundamental en la definición de sus estrategias económicas.

Laa empresas comprenden que uno de los actores que puede ayudarles a disminuir ese “riesgo social” son las iglesias, no solamente la católica. Y es que, en la mayoría de los países de América Latina, las iglesias, la Iglesia católica sobre todo, mantienen una fuerte credibilidad. Es uno de los actores más influyentes y respetados, incluso moral, ético, político, histórico. Entre las organizaciones más diversas, es la que da más confianza.

Por eso, acercarse a las iglesias, significa, de alguna manera, “limpiar la imagen”, hacer un trabajo de “maquillaje”, que permita reposicionar  su marca, su logo e imagen en la sociedad.

Las empresas mineras saben que donde se pongan habrá conflicto, porque lo que ellos hacen no es algo natural, no es algo que se espera de un territorio. Es una “violencia” que se hace a la tierra y a un territorio bajo unas condiciones y las condiciones con las que ellos negocian, lo que ofrecen son condiciones de interés, de ganancia, trabajo y de desarrollo.

Pero estas condiciones las negocian junto a otros impactos, que son impactos sobre la salud y el medioambiente, el futuro de un territorio, la seguridad de una población, el futuro, la permanencia y el enraizamiento en un territorio.

La empresa obliga a la comunidad a hacer un balance y tomar decisiones. Nosotros decimos que lo que ofrecen las empresas son “alternativas diabólicas”. Porque ¿cómo puede alguien decidir si es más importante el trabajo o la salud? ¿Comer o tener agua limpia?  Nadia debería estar obligado a escoger entre esas dos cosas.

La empresa minera sabe que, se ponga donde se ponga, habrá conflicto y desarrolla una serie de estrategias o instrumentos para disminuir este conflicto.

Un instrumento legítimo importante es, por ejemplo, la “negociación de beneficios sociales”, en la que entra toda la cuestión de la sabiduría, de la visión política, el papel esencial de la política de la que se habla m Laudato Si.

Pero oros instrumentos son menos legítimos, más agresivos. Algunos son de seducción, otros son de amenaza, o de espionaje o de infiltración. Ellos tienen todo un elenco de modos de acción de cara a  las comunidades.

En este punto, no cabe duda de que las iglesias podrían volverse un instrumento más para disminuir este conflicto. Lo que las empresas buscan es un mediador entre la empresa y la comunidad. Alguien que se ponga en medio y que se esfuerce en entender las razones de los dos.

Y esto nosotros no lo queremos  porque éste no es el papel de las iglesias, ese debería ser el papel de la política. Las iglesias, por supuesto la Iglesia católica, por su vocación, tiene que escoger el lado de los más débiles, vulnerables y de quienes son amenazados. Esta disputa de posiciones nosotros la entendemos como una de las misiones más claras de la Red Iglesias y Mineria para ayudar a las iglesias a posicionarse.

No lo digo de manera crítica, porque para alguien como un obispo o un cura que no conoce nada de este contexto y se encuentra con una situación de este tipo, puede incluso parecerle natural este papel de mediación, porque la Iglesia lo hizo en otros momentos. Pero conociendo todo este contexto y la historia de muchos territorios, nuestra misión hoy es ayudar a la Iglesia a comprender el riesgo grande de ponerse en medio. Y la misión esencial, como decía el Papa Francisco cuando escribió en 2015 a las víctimas, es escuchar el grito de los afectados. Este es el punto de partida de la Iglesia. Es toda una cuestión compleja.

11ª Romería por la Tierra y las Aguas organizada por Red Iglesias y Minería en Maranhão (Brasil). Foto de Marcelo Cruz

–  ¿Qué ofrecen las empresas a la Iglesia, dinero…? ¿Cómo se puede comprar a la Iglesia?

Hay varios niveles, a veces no es directamente comprarla, hay promesas de inversiones, de restructuración de templos, inversiones de dinero para intereses etc.

Hubo un proyecto interesantísimo de las empresas llamado “Minering Partnership”, aunque luego no se llegó a hacer, donde las empresas se proponían hacer formación para los teólogos, financiar los seminarios, ofrecer formación a los teólogos para reflexionar sobre ética y minería, liturgia y minería, pastoral y minería etc.

A veces se entra a través del dinero para contaminar las ideas, lo cual es muy peligroso.

Pero no siempre se trata directamente de comprar. A veces todo ocurre con una intención aparentemente honesta. En algunos casos hay emresarios y emprendedores que consideran esto como un proceso honesto.

Probablemente algunos de los que fueron al Vaticano tenían intenciones buenas. Pero esto es muy difícil desde una buena posición económica y desde dentro de una estructura que esta haciendo tanto mal. Simplemente decir que se está  dispuesto al cambio sin mostrar cambios efectivos no es coherente. Acreditaremos esas afirmaciones cuando se demuestren cambios directos conforme a lo que tantas comunidades están exigiendo.

–  ¿Cuál sería la recomendación desde “Iglesias y Minería” a las ONG  que buscan el desarrollo de las personas, pero a la vez necesitan financiación de empresas?

No es fácil. Lo que diríamos es primero que nunca es suficiente escuchar el punto de vista de la empresa porque hay departamentos totalmente organizados y preparados para hacer esto (“face washing”). A veces se presentan como empresas sostenibles y justas y que cumplen todos los protocolos. Y es que, generalmente, las empresas más ricas son las que paradójicamente hacen más impactos y logran camuflarlos más.

Aspecto de la contaminación que sufre Piquiá de Baixo (Brasil). Foto Marcelo Cruz para Red Iglesias y Minería

–  ¿Qué le parece el Pacto Mundial y otros mecanismos puestos en marcha por las Naciones Unidas como las negociaciones para elaborar un tratado vinculante para que las multinacionales respeten los derechos humanos ?

Un principio importante es que nunca es suficiente un diálogo de las cumbres de la Iglesia o de las Organizaciones con las empresas. Se debe contar con las informaciones a partir de las comunidades pero el modelo actual nos hace caer en la tentación de olvidarlo. Nuestro punto de referencia y de escucha, nuestra fuente de información y de averiguación de los hechos, son las comunidades.

Esto no significa que la comunidad tenga una visión unívoca. Es muy complejo porque a veces la propia comunidad está dividida. Pero es importante basarnos en el punto de vista de las comunidades tanto en lo que se refiere a conflictos específicos, o arreglar las relaciones con las empresas en los conflictos específicos, como en lo que se refiere a estrategias políticas y económicas.

En cuanto a lograr un tratado vinculante para que las multinacionales respeten los derechos humanos  no es algo que les guste a las empresas y veo que es algo que la Iglesia no siempre apoya. La empresa dice “no, ya tenemos los principios rectores”, pero los  “Principios Rectores sobre las empresas y los Derechos Humano” son como recomendaciones, no obligatorios. Pero hay un movimiento y un grupo de presión de trabajo dentro de la ONU para que sean principios vinculantes con obligaciones, reglas y penas para quien no los cumpla. Pero las empresas dicen que no es necesario y dicen “te garantizo que lo estoy cumpliendo”. Hay mecanismos de fiscalía y de monitoreo, incluso del castigo pero falta la obligatoriedad.

La otra cuestión es el “Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI)”: internacionalmente reconocido y que varios países suscribieron, pero que no se aplican y que son facilmente  sustituidas por consultas voluntarias que a las empresas les gusta hacer.

En cuanto al punto de vista estratégico y metodológico, una es la versión que viene de arriba a abajo y la otra de abajo a arriba. Entonces si la Iglesia, las entidades, los organismos internacionales, etc. se asocian más a una visión que a otra, está claro que favorecen más a un tipo de evolución del sistema que a otro. 

–  Pero está claro que no todas las empresas son malas. ¿Cuál sería el camino para trabajar juntos? ¿Cómo hacer para que las empresas cambien y detectar dentro de las empresas a la gente que quiere hacer las cosas bien?

No es nuestro campo directo, pero este es un tema que sale cuando reflexionamos con las  ONG. Cada vez se promueve más el debate y la reflexión, incluso hacia fuera de las instituciones.  Cada institución tiene sus reglas.

Así como el intercambio de comunidades es muy rico, también entre entidades hay que sentarse para debatir más sobre este tema. Por lo menos al hablar de eso es evidente como se eleva el nivel del discernimiento y de ética. Cuando no se habla se da mucho desconocimiento de las cosas. Pero cuando se empieza a hablar y se dialoga, una reflexión contamina a la otra y creo que es un proceso que sólo puede favorecer la calidad del discernimiento. El diálogo con las empresas es algo esencial.

–  Dice usted que la Iglesia en América Latina se está “enredando” (REPAM, Red Iglesias y Minería) pero también en Europa y EEUU las ONG de Desarrollo de la Iglesia trabajamos en red: como en  CIDSE o en España con “Enlázate con la justicia”¿crees que el trabajo en red es positivo o que quizá la sociedad percibe más bien una maraña muy  compleja?

Desde nuestro punto de vista es justo al revés: nos parece extraña esta distancia, el aislamiento entre una entidad y otra. Tenemos que hablar con ustedes utilizando una gramática en un idioma, despues cambio de idioma gramatical, y las exigencias de uno son diferentes de las del otro. No digo que haya que uniformarse pero percibimos que hay repetición de cosas, de estrategias, de reflexiones.

Quizá alguien crea que estructurar una red mayor sería un gasto de energía, pero a mí me parece lo contrario. Se gasta mucha más energía cuando una organización  hace las mismas reflexiones que otra y ambos no lo saben.

En mi humilde opinión cuando hay campos comunes y redes temáticas iguales, es mas fácil trabajar y encontrar conexiones. El trabajo en red no es un principio teórico sino práctico porque hay muchas necesidades en el mundo que requieren que actuemos en  red y esto es un desafio.

–  Para terminar, usted asegura “luchar no es un verbo intransitivo” ¿Cual sería la lucha? ¿ Contra quién estamos luchando?

Como dice Laudato si, éste sistema es insostenible y es una economía de muerte. Infelizmente, por nuestras coyunturas temporales, hacemos cosas chiquitas, sin proponer alternativas que se puedan promover, o peor aún,  sin decir qué tipo de desmonte se puede hacer con este sistema que quitó a tantos las alternativas que ya tenían.

Mucho de lo que se debe hacer ya lo sabemos: está dentro de nosotros, no está lejos, está en toda la recuperacion de la “cultura del bien vivir”, por tanto en otro modelo.

Estamos luchando contra el reloj del tiempo, contra la urgencia de poner límites que están quedándose cada vez más cercanos y es que nuestra visión se vuelve cada vez mas miope. Nosotros no lo vemos, será que nuestra visión también se hace torpe .

Quizá todo es fruto de la complejidad: cuando más complejo es algo, la tendencia natural es mirar lo particular, lo cercano, mi ombligo. Pero esto mata.

Yo diría que Laudato Si es una “hoja de ruta” muy clara: estamos luchando contra un sistema insostenible. Antes se decía que si decías eso era porque tenías un pensamiento ideológico comunista, pero ahora hay una encíclica la que dice que esta lucha es mucho más importante y más trascendental de lo que creíamos y necesita más cambios que los que hemos logrado hasta ahora.

 

Un momento de la entrevista de Marta Isabel González al padre Dario Bossi, durante su visita a Manos Unidas en marzo de 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevistas con @migasocial. “Luchar por los oprimidos es algo político” Sonia Brito-Diputada y fundadora Tijaraipa #Bolivia

Está a punto de regresar a Bolivia tras haber participado en Bruselas en un seminario sobre “Empoderamiento económico de las mujeres” pero antes pasa por España y tenemos ocasión de hablar con ella. Es Sonia Brito, Diputada y fundadora de la asociación Tijaraipa, socia local de Manos Unidas en Bolivia.

¿No tienes miedo a contagiarte de corrupción?

La pregunta es obligada. Y es que, nos cuenta que ha pasado de ser la directora ejecutiva de la organización Tijaraipa a dedicarse de pleno a la política, primero en 2011 como Viceministra de Defensa de los Derechos del Usuario y el Consumidor (Ministerio de Justicia) y desde hace dos años y hasta 2019, como Diputada uninominal por el Distrito de La Paz, en Bolivia.

Su respuesta es un no rotundo. “Tengo convicciones muy fuertes y no pienso desviarme. Soy católica. Tengo una convicción por el Cristo de la Vida, por el Cristo que luchó contra los poderosos y siempre estuvo al lado de los pobres. Voy acorde, tratando de ser coherente, con lo que Jesús nos enseñó y busco eso desde el lugar donde esté: ya sea directora de una ONG, Viceministra o Diputada, o lo que me toque hacer en mi vida…” Y estas convicciones se unen a los valores que le transmitieron sus padres. Unos padres que acaba de perder hace, tan sólo, 3 y 6 meses.

Asegura firmemente que siempre va a hacer lo que esté en su mano para ayudar a los más desfavorecidos, para luchar por los derechos humanos y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.“Para mi el hecho de que los sectores oprimidos salgan adelante es un tema político. Antes desde la sociedad civil y ahora desde el estado, en realidad tengo la misma meta.”

Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas
Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas

¿Y cómo se pasa del sector asociativo a la política?

En realidad para Sonia siempre estuvo muy unido porque en los años 90 trabajó como “Coordinadora de Solidaridad con los Pueblos Indígenas” de Tierras bajas de Bolivia. “En aquella época sólo se conocía a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y guaraníes y fuimos de los propulsores de la primera “Marcha Indígena por el territorio y la Dignidad” que recorrió, más de 800 Km. desde el Beni hasta La Paz. Esa marcha logró que el estado de Bolivia y en la Constitución se reconociera los Territorios Indígenas, colectivos y comunitarios.”

Y en esa lucha de los pueblos indígenas tuvieron especial presencia las mujeres indígenas, que tradicionalmente iban a buscar la llamada “Loma Santa” (la tierra sin mal). Sonia Brito siempre estuvo cerca de las mujeres y así nació Tijaraipa en el año 2000 “Como socióloga estudié mucho las características socioculturales y la cosmovisión indígena amazónica, y así, desde sus propias características se fue organizando Tijaraipa que es la primera organización que apoyó a las mujeres indígenas en la zona del Beni, (Tierras Bajas, Amazonía de Bolivia) las mujeres que estaban más afectadas por la pobreza del país”. De hecho fue “la primera organización que aglutinaba a la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB) que se conforma con 14 organizaciones de mujeres de diferentes culturas indígenas”.

Y así llegó de manera natural a la política activa, ya que Evo Morales y Sonia se conocieron en esa Gran Marcha y ella le invitó en su momento a que conociera los talleres con las mujeres. Ha formado parte del Comité de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades y ahora trabaja en un proyecto de “Ley de Despatriarcalización” (dentro del Comité de Justicia al que pertenece) que puede ayudar mucho a las mujeres bolivianas.

UNA ESCUELA DE MUJERES LÍDERES INDIGENAS Y CAMPESINAS EN EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

Sonia, nos hace mucho hincapié en eso de “las mujeres” y en la condición de “plurinacional” de Bolivia. Y es que, Bolivia es muy rica en culturas, tiene hasta 36 culturas. Bromea Sonia cuando dice que en su propia familia se nota esta variedad, ya que ella nació en Cochabamba, está casada con un potosino, tiene dos hijos de 20 y 21 años que nacieron en La Paz.

En Bolivia, los pueblos indígenas, que suponen el 18% de la población, se dividen en dos: andinos (Tierras Altas) y los indígenas de los Llanos Orientales del Noreste y Sudeste (Tierras Bajas). Y en cuanto a número de habitantes, los cinco principales pueblos son: quechuas, aymaras, guaraníes, chiquitanos y mojeños. Pero además, en las Tierras Bajas hay otros 14 pueblos indígenas con sus propias lenguas y culturas.

Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa
Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa

¿Cómo son las mujeres beneficiarias de Tijaraipa?

En el Departamento del Beni (al Noreste del País) la mujer indígena campesina trabaja con su esposo e hijos y es contratada junto con su familia, pero recibiendo un solo salario que le es pagado al hombre y sin recibir las mujeres beneficio social alguno. Los niños, hijos de los trabajadores, no acceden a las escuelas, no tienen atención médica ni acceso a servicios básicos. Desde hace casi dos décadas, las mujeres indígenas del Beni se encuentran organizadas en el ámbito urbano en la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB), y también en las Organizaciones Vecinales por el Cambio.

En el Departamento de Cochabamba, en el Centro del país, las mujeres emigrantes quechuas y aymaras, llegadas de Potosí y Oruro se concentran en los cinturones de pobreza de las periferias de las ciudades y se dedican a la recogida de basura, y en algunos casos como empleadas de hogar o en la albañilería. En este departamento las mujeres campesinas, se organizan en la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa (FDMCBS).

Y precisamente para ayudar a estas mujeres indígenas más desfavorecidas nació la ’Escuela de Líderes Indígenas Nicolasa Noza de Cuvene’ a través del proyecto “Apoyo a la Escuela de Formación de Mujeres Indigenas y Campesinas” realizado con Manos Unidas que se desarrolló durante tres años (hasta 2013) y con un importe de 149.281 euros. “Las principales dirigentes y líderes que ocupan espacios de toman decisiones en Bolivia como alcaldesas, concejalas o asambleistas y dirigentes nacionales, han pasado por la escuela” asegura Sonia Brito “Este proyecto tan exitoso se llevó a la zona Andina (quechuas y aymaras, migrantes) y se procuró así reproducir el éxito en esta otra zona, en Cochabamba en los cinturones de pobreza de la ciudad y con mujeres campesinas.”

“Manos Unidas, – nos asegura Brito- acompañó el proceso en la línea de apoyar el empoderamiento social, político y económico de las mujeres indígenas, para que la escuela no fuera sólo educativa sino “Escuela Educativa y Técnico Productiva” de tejidos y artesanía, trabajando con nuevos diseños, procesos de calidad, promoción y difusión de los nuevos productos en el mercado. Y así, en Beni, se capacitaron en el Beni cada año a unas 160 mujeres”.

Sonia Brito manifiesta la gratitud de Tijaraipa a Manos Unidas porque asegura que, normalmente “la intervención de las agencias de cooperación en lo referente a la mujer, pocas veces se centra en el liderazgo y en la capacitación y empoderamiento económico de las mujeres. Y este es un proyecto integral, porque se ayuda a las mujeres viven una realidad muy dura de maltrato, de violaciones, abandono…pero además se les facilita una herramienta económica para que salgan adelante. Esta doble visión es parte de la clave del éxito de los proyectos de Tijaraipa.”

Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas
Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas

BOLIVIA Y SU DEFENSA POR LA MADRE TIERRA

El próximo 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra y no podemos dejar de hablar de esta realidad con Sonia Brito. Ella explica que “el gobierno de Bolivia ha roto con anteriores sistemas y plantea una nueva armonía del hombre, de la sociedad, de la comunidad y del estado con la Naturaleza, con la Madre Tierra. De hecho es primer país que ha hecho aprobar en Naciones Unidas y ha suscrito el convenio internacional de la ONU sobre los Pueblos Indígenas. Declaración universal de los pueblos indígenas”

Bolivia también ha presentado la “Ley de los derechos de la Madre Tierra”, que como asegura Brito, “es esencial en el momento que vivimos el que la naturaleza está sufriendo el castigo y los rigores del hombre y del capitalismo y de la explotación. En la búsqueda de la riqueza se está olvidando que se está socavando el propio país, la casa común en la que vivimos….como dice el Papa Francisco”.

Según explica Sonia Brito, “Bolivia es un ejemplo en el modo de entender la riqueza y el desarrollo. Y ahora mismo es el tercer país en crecimiento económico de América Latina tras nacionalizar sus recursos estratégicos como el gas, haciendo que la riqueza que antes estaba en manos de las transnacionales se reparte ahora más en el pueblo y haya elevado así la calidad de vida del pueblo boliviano”.

Ella asegura que hay que luchar contra el “capitalismo depredador del planeta” y es que “a costa de la riqueza se supedita la muerte, la desertificación de los bosques, los ríos envenenados….y un país no puede explotarse a través de la explotación inmisericorde de los recursos humanos y naturales”.