“Everything is connected” #Laudatosi #Laudatosi5 #5YearsChangeandCare

Con motivo de la celebración del 5º Aniversario de la publicación de la Encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, desde CIDSE y a quienes hemos participado con ellos estsos últimos cinco años en la campaña “Cambiemos por el Planeta, Cuidemos a las Personas” (inspirada por la encíclica), nos  han hecho una pequeña “entrevista”. Algunas de estas respuestas han sido publicadas en este artículo de su web. Otras, han sido replicadas en parte en Redes Sociales (#5YearsChangeandCAre). Yo he querido compartir aquí la entrevista completa (aunque esté en inglés/English) ya que quiero dejar así constancia de estos últimos 5 años de trabajo y rendir así mi personal homenaje a la labor que hemos realizado, pasito a pasito, pero dejando fuertes raíces que ya germinan dando fruto. El camino sólo acaba de comenzar. El objetivo: cuidar de nuestra Casa Común y de las personas que la habitamos, especialmente de los más desfavorecidos y modificar nuestros estilos de vida por unos más sostenibles.

I have been connected with the campaign CFTP “Change for the Planet, Care for the People” since 2015. I had the opportunity to be in New York covering as journalist and communicator, the presentation of the new 2030 Agenda and Sustainable Development Goals (SDGs) in the UN with CIDSE and Manos Unidas. I lived with special enthusiasm the moment when Pope Francis arrived there to do his speech in the General Assembly, only four months after he published his encyclical Laudato s’. After in December, I participated in the side events during the COP21 in Paris and she lived another unforgettable historical moment when the “Paris Agreement” was finally signed. These two special moments showed me that is real that “all is connected”, and not only Development and Environment and Sustainability, but Communication, Youth, Solidarity, Civil Society Movements, Spirituality, and our Lifestyles and that Laudato si’ expresses perfectly well the opportunity to practice of the Social Teaching building a better world for all the human beings and our Common Home.

How have you been involved with the Change for the Planet- Care for the People initiative? What was your role there?  

Since 2015 until now, I have been connected with CFTP Campaign in three different roles. Since 2015 until 2019 as a journalist and communicator responsible for the CFTP in the Comms Department of Manos Unidas. During 2019 as Communication Officer of CIDSE, coordinating the Comms activities of the Campaign internationally. And the first months of 2020, I have been the Focal Point of the Campaign in Manos Unidas.

Imagen utilizada en estos días para promocionar la campaña dentro del 5 aniversario de Laudato Si #5YearsChangeandCare
Imagen utilizada en estos días para promocionar la campaña dentro del 5 aniversario de Laudato Si #5YearsChangeandCare

What’s your favorite memory to share about Change for the Planet- Care for the People initiative (remember that this is for a public article, so it’s better not to refer to internal meetings or it will be unclear)?  

As it has been said in my presentation I have some special memories from COP21 in Paris in December 2015. We went with a heterogenic group of youth volunteers and members of Manos Unidas and we met many other youngers from all the MOs of CIDSE and also enjoy a lot with all the process, even the terrible travel from Madrid to Paris in a regular Bus. Living the sacrifice and many other difficult and new experiences there, we enforced our team.

The group became bigger in 2017 in Casa Velha Sustainable Camp and the Walk for the Change to Fatima (Portugal) organized by FECONGD and CIDSE, and also the public awareness about sustainable lifestyles inside the youth of Manos Unidas, so in 2018 we built together as teamwork the wonderful experience of the First Youth Sustainable Camp of Manos Unidas in Spain.

El I Campamento Sostenible de Manos Unidas en Mas de Noguera (Castellón), una experiencia inolvidable
El I Campamento Sostenible de Manos Unidas en Mas de Noguera (Castellón), una experiencia inolvidable

Finally, the last year 2019 and living in Brussels, I lived two wonderful moments with the CFT Campaign:  the Youth Residential “Our Common Home” organized by CAFOD and CIDSE in Alton Castle  (UK) sharing and learning with more than 50 young people from 10 countries and 3 continents; and the coordination of the launching of the special publication that CFTP cone in 5 languages (Spanish here), the “Journalists Toolkit on Sustainable Lifestyles” during a four hours Journalist and Expert Panel titled “Talking Integral Ecology and Living Sustainably” organized in Sala Marconi (Radio Vaticana/Vatican News) and as one of the side events of the Amazon Synod. Both activities with the KR Foundation funds and a lot of great memories.

Youth Residencial Camp "Our Common Home" con CAFOD y CIDSE
Youth Residencial Camp “Our Common Home” con CAFOD y CIDSE
Imagen al finalizar la primera de las mesas redondas con las que presentamos en Roma el "Manual para periodistas sobre estilos de vida sostenibles"
Imagen al finalizar la primera de las mesas redondas con las que presentamos en Roma el “Manual para periodistas sobre estilos de vida sostenibles”

What did you learn from Change for the Planet- Care for the People initiative? Did you change any of your lifestyle behaviors or took any new commitment as a consequence? 

I am a bike lover since 2007 and some people admire my braveness because I use my bike as regular transport in a city like Madrid which now is more bike-friendly but not always have been like this. I buy Fair Trade and eat more organic food from local farmers. My dream is to be able to travel regularly all around Europe by High-Speed Train and see all the European Capitals crowded with bikers.

Entrevistas #conmigasocial: Natalia Díaz Martín, joven, mujer y activista climática por un mundo mejor

Natalia Díaz Martín tiene 20 años y estudia el tercer año del Grado de Magisterio. Es voluntaria y comprometida activista de Manos Unidas desde 2017, y en 2018 participó en el Campamento Sostenible para Jóvenes de Manos Unidas organizado junto a CIDSE en el Mas de Noguera (Castellón de la Plana). Ese mismo año y junto a Manos Unidas y su red internacional CIDSE, participó en la COP24 de Katowice en las actividades paralelas organizadas dentro de la campaña “Cambiemos por el Planeta, Cuidemos a las Personas”  ( “Change for the Planet, Care for the People” )

En junio de 2019 recibió la Condecoración al Mérito Civil como representante de una España joven y solidaria: “una medalla que guardo con mucha responsabilidad y respeto y que tuve el privilegio de recoger, pero que pertenece a todas las personas que forman Manos Unidas y que dedican su vida y creen en un mundo más bonito, más humano, más compasivo.”

Y en diciembre de 2019 participó junto a Manos Unidas y CIDSE en las marchas y actividades paralelas organizadas con motivo de la COP25 de Madrid, y durante todo ese año en las marchas organizadas por Juventud por el Clima Tenerife #FridaysForFuture de la que es una de las fundadoras en la isla de Tenerife.

Esta entrevista, realizada a propuesta de CIDSE con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer 2020 ( y que puedes leer aquí  en inglés)  la ha impactado mucho pues nunca se paró a pensar en lo diferencial que es ser mujer, joven y activista.

Ella lo expresa así: tras esta entrevista siento que soy un poco más feminista, porque he mirado en mi interior y me he abierto a ustedes con toda confianza, porque creo que, en gran parte, de eso se trata, de querernos y de compartir. Quizá, ha sido uno de los retos más imponentes o la entrevista más profunda que he realizado y que más me ha hecho reflexionar sobre mi existencia y mis características, entre ellas, ser mujer. Cómo descubro en estas líneas, quizá algo tan asumido como mi forma de ser, coincide con un patrón de sentires que comparte el género. ¿Soy yo o ha sido mi educación?

Cuéntanos ¿cómo te implicaste en Manos Unidas como voluntaria?

Aunque un poco apartado durante este ajetreado cuatrimestre, mi voluntariado con Manos Unidas está lleno de experiencias tan diferentes como enriquecedoras.

Mi labor en Tenerife es ir recabando todas las fotos de los eventos que hacemos y soy la encargada de las relaciones de Manos con la universidad. Además, he participado en mercadillos, dado charlas en colegios… Y formo parte de la red de jóvenes, que siempre tenemos cosas entre manos.

Natalia Díaz, Laura Menéndez, Alicia Gómez, Adrián González e Irene Rodríguez durante las Jornadas de Formación de Manos Unidas de 2019
Natalia Díaz, Laura Menéndez, Alicia Gómez, Adrián González e Irene Rodríguez durante las Jornadas de Formación de Manos Unidas de 2019

¿Por qué es importante que el movimiento contra la Crisis Climática anime a las mujeres a involucrarse?

Una de las oportunidades de esta crisis climática es que nos afecta a todos, aunque no de la misma manera. Por tanto, por un lado, todos nos vemos involucrados y necesitamos cambiar y, por otro, los países en vías de desarrollo se ahogan tras la falta de mitigación, sus consecuencias y su carencia de recursos. Asimismo, dentro del grupo de personas, como es bien sabido, mujeres, niños y ancianos son los más vulnerables y expuestos a este cambio sin precedentes y quienes más los sufren.

Por lo cual, desde esta perspectiva, la presencia de mujeres en la lucha climática es tan necesaria como ineludible.

Más allá de este hecho, en un mundo predominantemente patriarcal, las mujeres son una potente fuente de cambio, por sus tareas y labores. De hecho, me atrevería a decir la más eficaz. Si ellas cambian, el sistema cambia y con mayor rapidez.

Así que, no solo es importante alentar a las mujeres, porque en esta lucha necesitamos todos de todos, su valor y participación como activistas es imprescindible. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el cambio se está produciendo desde lo local a lo global.

Durante la COP25 de Madrid los jóvenes activistas y voluntarios de Manos Unidas se reunieron y trabajaron juntos.
Laura Menéndez y Natalia Díaz durante la reunión de trabajo que tuvo lugar en Manos Unidas en diciembre de 2019 junto a CIDSE y otros participantes en la COP25 de Madrid

¿Has dudado alguna vez a la hora de ejercer tu liderazgo como activista climática por el hecho de ser mujer?

Es una pregunta difícil porque, aunque al comienzo tenía o tomaba más posiciones de liderazgo, que he ido cediendo a otras personas por diferentes motivos, sin plantearme que uno de estos sea el hecho de ser mujer, me he percatado de que muchas veces la transmisión del mensaje o las personas que más capacitadas veo y siento para transmitirlo son los hombres que me acompañan en esta lucha, quedando relegadas nosotras a un segundo plano o viéndonos más cómodas detrás de las redes sociales. Y, al fin y al cabo, esto se puede descifrar con una lectura de que ocultamos nuestro rostro, en teoría, de forma completamente involuntaria.

Asimismo, aunque desde nuestros inicios, hemos intentado tomar un rol completamente paritario en nuestras intervenciones en público y, la mayoría de las veces, lo hemos conseguido, hay una mayor predisposición masculina.

Las veces que he participado en eventos públicos como debates o medios de comunicación, inclusive la radio (aunque esta menos), ha sido por la creencia de la importancia de dar voz femenina a este movimiento antes que en mí y porque no había más opciones. Así que sí, he dudado muchísimo en tomar liderazgo en esta lucha, por cuestiones de confianza o valía, compartido con el resto de mis compañeras.

No obstante, cuando se ha tratado de compartir mi testimonio de forma escrita, como en esta entrevista, o en los foros de CIDSE siempre me siento muy cómoda y me encanta.

Intervención de los Jóvenes de Manos Unidas en las Jornadas de Formación de 2018 en El Escorial
Intervención de los Jóvenes de Manos Unidas en las Jornadas de Formación de 2018 en El Escorial

¿En las actividades en las que participas como activista climática, tu voz es valorada tanto como la de los hombres?

Relacionado con lo anterior, creo que el mensaje ofrecido por un hombre es más potente o llega más y que, como vemos que pasa con Greta, siempre se nos señala e intenta devaluar por aspectos que nada tienen que ver con nuestro discurso.

Aunque yo no haya sufrido nada de esto, sí que en reiteradas ocasiones me han preguntado por el fenómeno Greta, por ella, por quién hay detrás, y no haciendo alusión a su mensaje.

No obstante, contenta de la cantidad de mujeres activistas climáticas que conozco y el reconocimiento de muchas jóvenes como Helena Gualinga que no dejan de dar voz a esta crisis y a la necesidad de justicia climática, creo que podemos estar orgullosas y sentir que formamos parte de esto tanto o incluso más que los hombres.

Natalia Díaz y otros jóvenes voluntarios de Manos Unidas participantes en marchas contra la Emergencia Climática en Madrid COP25
Natalia Díaz y otros jóvenes voluntarios de Manos Unidas participantes en marchas contra la Emergencia Climática en Madrid COP25

¿Qué crees que podría hacer el movimiento y activismo climático para que se valore más las voces y participación de las mujeres?

No creo que sea una cuestión de activismo climático, es una cuestión de pensamiento y del sistema.

La participación y la voz de las mujeres está, solo tenemos que pararnos a escucharla y darle la misma validez independientemente de quién habla, con la única certeza de que es una persona y, por tanto, merece validez y respeto.

Sin embargo, como he manifestado, se trata de un acto inconsciente, interiorizado y forjado desde nuestro nacimiento, siendo un trabajo personal el ir cambiando, el de seguir informándonos y haciendo un ejercicio de introspección, de saber cómo actuamos y por qué lo hacemos. Quitándonos vendas hasta lograr ver desde una mirada feminista.

No obstante, creo que esta lucha está siendo un gran impulso e interviniendo positivamente en los logros de esta igualdad.

Natalia Díaz junto al resto de miembros de la delegación que Manos Unidas envió a la COP24 de Katowice a participar en los eventos organizados por CIDSE
Miembros de la delegación que Manos Unidas envió a la COP24 de Katowice a participar en los eventos organizados por CIDSE. De izquierda a derecha, Alicia Gómez, Natalia Díaz, Teresa Cerro y Pedro Pablo Angosto.

Hacer bien el BIEN: comunicación veraz para un desarrollo compartido

El 24 de octubre y con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo, Manos Unidas, desde su Delegación de Cuenca, organizó una Mesa Redonda en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este evento, en el que participaron un centenar de alumnos, se tituló “Hacer bien el BIEN: comunicación veraz para un desarrollo compartido” y estuvo coordinada por Marta Isabel González, Doctora en Periodismo y miembro del Departamento de Comunicación en los Servicios Centrales de Manos Unidas, que planteó los objetivos generales del encuentro y quiso acompañarse de compañeros periodistas de medios de comunicación y otros compañeros del mundo de la universidad, que desde sus diferentes puntos de vista, trataron la cuestión de cómo la comunicación y el periodismo, tanto desde los medios como desde los departamentos de comunicación de las ONG, pueden ayudar a construir un mundo mejor al transmitir e informar sobre la realidad de empobrecimiento y desigualdad que sufren, aún hoy, millones de personas en el mundo.

Mesa Redonda con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo
Mesa Redonda con motivo del Día Mundial de la Información Sobre el Desarrollo

Desde la Universidad, Maria José Ufarte, profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, hizo un recorrido por el último viaje con medios de comunicación que Manos Unidas llevó a cabo en Benín el año pasado, destacando los aspectos prácticos que dichos viajes tienen. Por su parte, Emilio José Gómez, profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha y que es además Responsable del Área de Derechos Humanos de Justicia y Paz, centró su intervención en la cuestión del “Bien” entendido desde todas sus facetas y animando a la implicación de los jóvenes.

Irene Díaz, Marcelo Ortega, Encanacion Pérez, Delegaca de Manos Unidas en Cuenca y Marta Isabel González a la entrada de la Facultad de Periodismo
Irene Díaz, Marcelo Ortega, Encanacion Pérez, Delegaca de Manos Unidas en Cuenca y Marta Isabel González a la entrada de la Facultad de Periodismo

Desde los medios de comunicación, se contó con la participación de Irene Díaz, cofundadora junto a Santiago Barnuevo, del espacio de RNE-R5 “Cinco minutos para la cooperación” y actual editora de informativos en RNE-Toledo, que contó su experiencia en ese programa y compartió algunos ejemplos de ese programa. Y por su parte Marcelo Ortega, redactor del periódico La Tribuna de Albacete, contó su experiencia profesional y personal durante su viaje a Burundi en el viaje de medios de comunicación que Manos Unidas organizó hace cuatro años.

Un aspecto de la sala y la asistencia a la Mesa Redonda organizada por Manos Unidas Cuenca
Un aspecto de la sala y la asistencia a la Mesa Redonda organizada por Manos Unidas Cuenca

El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla, hicieron acto de presencia durante la mesa redonda resaltando el interés e importancia que eventos así tienen para los futuros profesionales del periodismo y la comunicación.

El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla. En el medio Encarnación Pérez, delegada de Manos Unidas en Cuenca
El rector de la universidad Miguel Ángel Collado y, la vicerrectora María Ángeles Zurilla. En el medio Encarnación Pérez, delegada de Manos Unidas en Cuenca

Por último, y de manera espontánea, participó en la mesa redonda el misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo y que contó su experiencia allí, para alegría de los alumnos participantes que también aprovecharon para entrevistarle.

El misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo
El misionero diocesano Joaquín Briones, formado en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) y que ha pasado sus últimos 24 años en Togo

Rosalía García y su entrega a los indígenas ‘mbya guaraníes’ de Paraguay

Algunas pinceladas a modo de pistas. Nació  el 3 de marzo de 1939 en Vacariza, una pequeñísima aldea de la parroquia de A Enciñeira y perteciente al Concejo de Quiroga, en Lugo y es la segunda de una familia de seis hermanos. Hace ahora 36 años que llegó a Paraguay.

Desde 1982 al 91 estuvo en Pirayú y desde 1991 vive en Paso Yobái , una pequeña localidad de 3.600 habitantes situada en el Departamento de Guairá (Paraguay).

Desde allí y en pequeñas  comunidades como Isla Hu y Vega Cue, lucha por el desarrollo y la dignidad del pueblo indígena de los “mbya guaraníes” gracias a la ayuda, entre otros, de la ONG de Desarrollo Manos Unidas.

Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas
Rosalía y una de sus amigas de la comunidad indígena de Isla Hu. Foto: Marta Isabel González/Manos Unidas

¿Ya sabes de quién te hablo? Pues sí…ella es la hermana Rosalía García Arias, que se hizo religiosa en 1959 en la orden de las Carmelitas Misioneras Teresianas (CMT), una congregación de origen español fundada en Ciudadela (Menorca) en 1860 por el carmelita descalzo, el ahora beato Francisco Palau y Quer.

Es pequeñita de estatura, vivaracha, muy inteligente y rápida, y conduce un jeep enorme que casi la duplica en altura, pero que domina a la perfección deslizándose sobre el barro de la zona, que a menudo es muy abundante y convierte las  carreteras en pura mantequilla.

Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González
Rosalía García conduciendo. Foto Marta Isabel González

Pero lo que más me llama la atención de ella es su gran corazón, sencillo y sin doblez, y su modo también sencillo (que no simple) de vivir y practicar el Evangelio con su vida y entrega diaria y  un enorme respeto y admiración a la religiosidad ancestral del pueblo indígenas “mbya guaraní” (112.000 personas), uno de los 19 pueblos indígenas con cinco familias lingüísticas, que habitan en este país de Sudamérica.

Y es que, pese a esta riqueza que suponen los pueblos indígenas, sin embargo, aún no están bien valorados por la sociedad: “Es una pena que en esta sociedad avanzada no logremos ver a estas personas como iguales. –asegura Rosalía – y es triste ver como sufren discriminación. En muchas ocasiones, por un mismo trabajo, los indígenas cobran hasta un 40% menos que el resto. Pero claro, es necesario que tengan la formación y educación necesarias para saber reclamar sus derechos y en esto también les apoyamos”.

Piscicultura, agricultura, taller de motos...el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Piscicultura, agricultura, taller de motos…el Centro de Formación Agropecuaria de Isla Hu ofrece futuro a los indígenas mbya guaraníes. Foto Marta Isabel González / Manos Unidas

Manos Unidas ha apoyado la labor de las misioneras carmelitas teresianas en el departamento de Guairá (Paraguay) desde hace décadas con proyectos de infraestructuras, educativos, de formación profesional y de seguridad alimentaria. Se les apoya en sus reivindicaciones y se les acompaña en su desarrollo a través de una convivencia respetuosa y una inculturación que deja patente, en muchos casos, la admiración por sus valores.

Uno de estos proyectos es la construcción, equipamiento y atención del Centro  Educativo Bilingüe y Escuela de Formación Agropecuaria de Isla Hú, situado en una de las seis comunidades habitadas por nativos mbya guaraníes. Allí, cerca de un centenar de jóvenes adquieren cada año la formación profesional que les permite, a ellos y sus familias, tener un presente y futuro mejor ya que ofrece alternativas a los modos de vida de los pueblos indígenas que, tradicionalmente eran cazadores y recolectores, pero que hoy en día  ya no pueden vivir de ello entre otras cosas porque sus tierras han sido vulneradas.

Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas
Cientos de jóvenes reciben formación en el Centro de Formación Agropecuaria que han promovido las hermanas en Isla Hu. Foto Marta Isabel González/Manos Unidas

Este Centro que ha sido fruto del trabajo conjunto de las hermanas con  la Asociación Opy Porâ Mbaraeteve, ha logrado que se impartan los cursos necesarios que llegan hasta concluir la educación escolar básica, para ello se imparte educación a partir del 3 ciclo de educación bilingüe. Y todos los jóvenes que salen de la escuela con el  bachiller técnico agropecuario indígena son de vital importancia para la supervivencia de la etnia.

Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González
Las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas también miman la educación de los más pequeños entre los indígenas mbya guaraníes. foto Marta Isabel González

Rosalía se siente muy orgullosa de lo conseguido. Y no es para menos. Esta  misionera es un ejemplo vivo del acompañamiento y apoyo a las reivindicaciones de este pueblo del que no escatima halagos y admiración: “son pueblos con unos grandes valores como el gran respeto y unión con la naturaleza, las decisiones y vida en comunidad o el especial cuidado a los niños y mayores. Valores, que en muchos casos la sociedad paraguaya ha perdido.

No son menos que nosotros. No son salvajes. Al contrario. Tenemos mucho que aprender de ellos” afirma una vez más  Rosalía y lo repite  siempre que tiene ocasión.

El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Nancy y Cristina en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas
El 3 de octubre de 2016 pude conocer en persona el trabajo de la Hermana Rosalía, Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobái. Foto Selfie Marta Isabel González/Manos Unidas

Y una de esas ocasiones en las que la misionera ha podido explicarse mejor fue durante el viaje que TVE y un equipo del programa Pueblo de Dios (el redactor Ricardo Olmedo y el realizador Carlos González Herrero) hizo a Paraguay junto a los cámaras Antonio Urrea y Felipe Romero, para conocer, acompañados por Pompeyo Sancho (voluntario del Departamento de Proyectos de Manos Unidas) y por mí misma que coordiné el viaje y apoyé en la producción de los programas para, entre todos, poder dar a conocer esta realidad de discriminación e injusticias pero también de superación gracias en  parte a los proyectos que Manos Unidas, la ONG de Desarrollo de la Iglesia católica en España, apoya en este país latinoamericano un tanto desconocido para la sociedad española.

Fruto de ese viaje y encuentro con Rosalía García es el programa “Indígenas, el paraíso perdido” que Pueblo de Dios (TVE) dedicó a esta realidad de Paraguay y al trabajo que, gracias al apoyo de Manos Unidas, Rosalía García realiza junto a sus hermanas Cristina Ruiz y Nancy Cáceres en Paso Yobai y que yo desde aquí os invito a ver a través del canal de Yotube de Manos Unidas  y disfrutar, porque no tiene desperdicio.

Entrevistas #conmigasocial “Los #refugiados necesitan ayuda para quedarse y para irse” Michel Constantin-CNEWA Líbano

El día que le conozco, la tensión internacional en relación a la guerra de Siria es muy alta. Entre EEUU y Rusia la situación está al rojo vivo después del bombardeo de una base aérea de Asad en lo que ha sido el primer ataque directo de EEUU a Siria desde el comienzo de la guerra hace seis años. Y un día antes, dos ataques suicidas contra iglesias de Egipto han causado 45 muertos. Nuestra conversación no se centra en el terrorismo o en la guerra. Pero sí en sus consecuencias.

Se llama Michel Boutros Constantin, y es el director regional de la oficina de Beirut de la Misión Pontificia-CNEWA-Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo, organización socia local de Manos Unidas en Líbano y que fue establecida en 1949, por mandato el Papa Pío XII, después de la II Guerra Mundial con el objetivo de asistir a los refugiados palestinos y a las personas que necesitaran de ayuda.

Ahora, la oficina de Beirut y su misión ha sido ampliada para ayudar, no sólo a los refugiados palestinos, sino también a los libaneses más pobres y a refugiados cristianos de Oriente Medio originarios de Líbano, Irak, Egipto y Siria.

CNEWA tiene por lo tanto programas en cuatro países y sus líneas de acción se dividen entre acompañar a la Iglesia en su tarea pastoral y en la formación de líderes y el desarrollo social y en algunos casos de emergencia para refugiados o durante catástrofes y con independencia de que sus beneficiarios sean cristianos o no, el apoyo llega a través de las iglesias locales, a las que apoyan en su trabajo comunitario.

  • La CNEWA es una organización que ayuda a repartir las ayudas entre otras pequeñas organizaciones. ¿Cómo funcionáis exactamente?

Desde su origen, el objetivo de la Misión Pontificia en la oficina de Beirut y después en otras dos oficinas en Amán y Jerusalén fue coordinar las agencias católicas donantes de todo el mundo que querían ayudar a los palestinos. Se trataba de que ese organismo fuera el que coordinara lo que se recibía y cuándo. Hoy, después de 67 años, muchas ONG tienen sus propios programas, pero aun así tenemos un rol importante en coordinar la ayuda de las agencias católicas donantes. Nuestros donantes son principalmente agencias católicas de Europa y EEUU y Canadá. En Europa tenemos Manos Unidas, Misereor…etc.

Vienen a nosotros porque la Misión Pontificia, no es la Iglesia local, no es maronita, católica, ortodoxa…Es parte de la Iglesia latente y al mismo tiempo, como locales trabajando aquí, conocemos las distintas dificultades y problemas de la Iglesia. Y así, servimos de vínculo entre los donantes del mundo católico y las Iglesias locales católicas del Oriente Medio.

En mi caso, llevo trabajando en la Misión Pontificia desde 1989, más de 27 años y todos mis colegas tienen una experiencia parecida a la mía. Esto nos permite hacer una recomendación real de qué proyecto es bueno, cuál funcionará, cuál no, etc. Por ello, muchos donantes confían en nuestra opinión y recomendaciones. Algunos no quieren enviar el dinero directamente a beneficiarios, sino que prefieren que les llegue a través de nuestras oficinas, que se lo gestionamos, de manera que se aseguran que recibirán los informes a tiempo, que el contenido del informe es el que esperan, etc.

Algunos de los niños refugiados que se benefician de estos proyectos de CNEWA con apoyo de Manos Unidas. FOTO CNEWA para Manos Unidas

Conocemos las exigencias de los donantes y al mismo tiempo las capacidades de los socios y organizaciones locales. Podemos sacar lo mejor de los locales para que entreguen su trabajo a tiempo, por ejemplo. Siempre decimos que no debemos de competir entre ONG o donantes, sino complementarnos. Por eso, en cada proyecto intentamos transmitir una imagen de cooperación, de unión, este es nuestro rol principal.

Trabajamos de manera transparente, solemos decir que este trabajo social debe ser tan transparente como un acuario, donde puedas ver todo lo que hay dentro, incluso en el fondo. Así es como ayudamos a nuestros socios de la Iglesia local, responsables de las necesidades de los refugiados o los pobres. Siempre les decimos debéis hacer las cosas claras, si tenéis una gran propuesta que vais a enviar a cuatro donantes, estos deben de ser mencionados en la propuesta, compartiendo el proyecto global, de manera que sea más fácil para todos. Por ejemplo, si se envía un proyecto de 500.000 euros a Manos Unidas puede que me digan “Imposible, no está en nuestro presupuesto”, pero si se dice que “Hay otros seis donantes que estarían involucrados y que sólo necesitaríamos 60.000 euros”, entonces podría ser viable para todos los donantes y el proyecto saldría adelante.

Michel Constantin, es el director regional de la oficina de Beirut de la Misión Pontificia-CNEWA para Líbano, Irak, Egipto y Siria. FOTO Marta Isabel González/Manos Unidas

  • Pero la CNEWA no sólo ayuda a refugiados cristianos, ¿es así?

No, por supuesto que no. Lo que hacemos es colaborar con la Iglesia Local, pero no sólo me refiero a la Iglesia en sí, sino también a congregaciones o asociaciones laicas, entidades independientes, pero con espiritualidad y valores compartidos con los cristianos. A través de ellos llegamos a todo el mundo, sin importar religión. Por ejemplo, en el Líbano y Siria, el 40% de nuestros beneficiarios no son cristianos y en Irak un poco menos, pero estamos llegando a muchos yazidíes y árabes.

Diríamos que lo esencial es apoyar a las minorías. Por ejemplo, en el norte, existe mayoría kurda y suní, los chiitas son la minoría. En el sur, donde hay mayoría chiita, la minoría son los suníes. Todas las minorías necesitan ayuda. Pero, es cierto que, por ejemplo, en Irak, las minorías musulmanas tienen las mejores zonas geográficas. Y, sin embargo, los yazidíes y los cristianos no tienen tierras de valor.

Los refugiados necesitan ayuda para quedarse y también para irse. Y es que necesitan protección internacional y también financiación para reconstruir sus casas. En ocasiones, sus aldeas han sido liberadas, pero no tienen la seguridad de que al día siguiente vengan y les digan que se vayan de nuevo. No quieren vivir el mismo trauma dos veces y necesitan ayuda pues no tienen forma de vivir. Lo han perdido todo en la guerra.

Pero hay que aclarar que CNEWA no es una agencia especializada en emergencias: actuamos en emergencias, pero luego nos vamos. Y es que nos centramos más en el desarrollo social, que requiere un trabajo continuo y que implica apoyos en educación, formación, salud, creación de empleo y todo aquello en lo que la Iglesia considera que debe apoyar a las comunidades.

Algunos de los pequeños refugiados que se benefician de estos proyectos de CNEWA con apoyo de Manos Unidas. FOTO CNEWA para Manos Unidas

  • Con Manos Unidas están realizando dos programas, uno de salud y otro de educación y formación profesional ¿en qué consisten exactamente?

Estos dos proyectos, son muy importantes en Líbano, no sólo para los refugiados, sino también para las comunidades locales más pobres.

El Karagheusian Health Center, es un centro de salud social en el barrio pobre armenio, pues ha estado habitado básicamente por armenios. Sin embargo, ahora sólo el 40% de la población del barrio es ahora armenia y el resto son la mayoría musulmanes chiítas, provenientes del sur de Bekaa, cerca de Beirut, y refugiados, especialmente de Irak (cristianos) y de Siria(musulmanes) así como algunos kurdos y por supuesto trabajadores migrantes del Líbano que buscan vivir en barrios con rentas baratas. Este centro atiende por lo tanto a 150.000 personas y es el centro más grande y avanzado de la zona.

Es importante recordar que en Líbano no tenemos hospitales públicos como en Europa. Sólo hay un hospital, que está cerrado ahora y está en Beirut. Los demás son privados y muy caros. Una consulta de oftalmología, por ejemplo, cuesta 60 o 70 euros por persona. Esto sólo la consulta. Por lo tanto, si las personas no tienen un seguro privado no irán nunca a hacerse una revisión de salud y estas familias pobres que viven en este barrio de bourj hammoud, no irán a un médico privado pues no se lo pueden permitir. En este centro, sin embargo, pueden ir a la consulta por 4 dólares y recibir la medicación gratis. Además, para aquellos que no puedan pagar los 4 euros, encontramos sponsors que puedan cubrir este pequeño importe.

Y siendo más económico, sin embargo, es uno de los centros de más calidad del país, pues las más importantes universidades en medicina y grandes médicos del país que son profesores de esas universidades de Líbano, vienen con estudiantes para ayudar. Por lo tanto, no sólo es barato, sino que cuenta con algunos de los mejores médicos de Oriente Medio.

Aspecto de las clases de informática que han sido posibles gracias a los proyectos apoyados por Manos Unidas. foto CNEWA para Manos Unidas

  • ¿Cómo es vivir y trabajar en una zona tan crítica como Oriente Medio y rodeados de guerras, tensiones bélicas y atentados?

Como ya he dicho, tenemos programas activos en cuatro países, Líbano, Siria, Egipto e Irak. Cada uno de ellos tiene distintas configuraciones política y social y por tanto sus necesidades son distintas.

Empezando por Líbano, por ejemplo, se trata de un país lleno de refugiados. Por un lado, suponen una tercera parte de la población de Líbano, lo que supone un problema a nivel infraestructural, en educación, número de colegios… Los refugiados no tienen plaza en buenos colegios, no hay suficientes hospitales para ellos. El gobierno es débil en Líbano y no les pueden proporcionar ayuda. Estos sirios están sufriendo y al mismo tiempo están compitiendo con los libaneses por los pocos puestos de trabajo que existen. Líbano no es un país rico o industrial, ni siquiera es un país del petróleo, los pocos puestos de trabajo que hay son en agricultura o construcción, que está disminuyendo ahora. Esto está creando tensión entre las dos poblaciones. Lo que en estos momentos es necesario en Líbano son ayudas para nuevas infraestructuras para colegios, hospitales, de todo.

Lo que estamos haciendo como Misión Pontificia son dos programas principales. El primero de educación, destinado el 70% a refugiados, de Irak y Siria, y el 30% a libaneses que necesitan apoyo escolar por las tardes para recibir una educación real. La mayoría de los sirios no son cristianos, los iraquíes son cristianos y los libaneses son en su mayoría cristianos pues los musulmanes a quienes ayudamos viven en grupos en aldeas cristianas, con quienes se está abordando la convivencia en paz, la unión de las comunidades, la escolarización de los niños. Con este programa estamos llegando a 3.000 estudiantes cada año. Este ha sido el cuarto año. El segundo programa, es de salud, para los más pobres de entre los pobres incluye igual que Karagheusian, otros dos centros de salud de día (en ellos las personas no son ingresadas). O sea, tres en total.

Pero es imprescindible llegar a los jóvenes que terminan el colegio. Estos jóvenes deberían ser educados de alguna manera, bien yendo a la universidad o bien por medio de una cierta formación técnica para enseñarles un oficio, para que sean capaces de trabajar. Muchos sueñan con poder venir aquí a Occidente como refugiados o a Siria de vuelta. Si llegaran a conseguirlo, de esta manera podrían encontrar un trabajo en la construcción o como mecánicos, por ejemplo. Por tanto, este programa sería la oportunidad de mejorar la adaptación de los refugiados. Muchos tienen el problema de que han dejado el colegio, y cuando ya tienen una edad más avanzada, 21 años, por ejemplo, no quieren volver al colegio y estar sentados con compañeros de 12 años. Tenemos que ser realistas y hacer programas ad hoc para ellos, para ayudarles a tener éxito. El colegio no es suficiente para garantizar el éxito.

Una imagen de una de las últimas visitas de Manos Unidas a Líbano. Foto CNEWA-Manos Unidas

  • En este contexto tan compleja ¿alguna vez tenéis miedo?

Vivimos con miedo cada día, porque los refugiados no viven en campamentos adecuados de 100.000 o 200.000 personas, sino que hay muchos pequeños campos, en algunos puede que haya 100 personas. En Líbano tenemos 36.000 asentamientos, y más de 18.000 grandes asentamientos. Algunos son simplemente una familia con algunas tiendas mientras que los grandes surgen de juntar estas familias en un solo área considerándolos un solo asentamiento.

Y es que, en Líbano el gobierno se niega a llamarlos campamentos porque no los considera refugiados. Para nosotros son desplazados, no refugiados. Si fueran refugiados tendrían derechos, por ejemplo, los niños nacidos obtendrían la nacionalidad. En este caso, sólo se les acepta como invitados, como desplazados, sin derechos políticos ni sociales, pues el gobierno no podría llegar a todas esas personas.

En una resolución de las Naciones Unidas, están siendo reconocidos como refugiados, pero el Líbano no reconoce este acuerdo, por lo que no es responsable por no considerarlos refugiados. Por eso Líbano no es capaz de controlar estos campos y asentamientos. La gente puede entrar y salir a su gusto, no es como en Turquía o algunos campos de Jordania, donde se tiene un acceso controlado al campo, donde existen registros de las personas que allí viven, de sus movimientos, donde se obtienen permisos para salir unas horas, y si la persona no regresa la policía le va a buscar. En Líbano no existe eso. Ellos hacen el campamento, lo mueven, van y vienen y nadie les pregunta nada. Esto es muy peligroso pues se trata de personas necesitadas, algunos muy fanáticos, que se infiltran en nuestras comunidades y nosotros no tenemos información alguna.

Por eso llega el miedo. Por un lado, a nivel de seguridad, no es seguro. En segundo lugar, a nivel social, se trata de culturas diferentes. Muchos son musulmanes y podrían mirar raro a la comunidad local. En último lugar, a nivel laboral compiten con la población libanesa en todo. Incluso un médico sirio, que no tenga la licencia de ejercer como médico en Líbano, está trabajando de manera ilegal ofreciendo precios más bajos por sus consultas. El médico libanés cobra entre 40 y 70 euros por consulta y el sirio recibe 5 euros.

Equipamiento del Karagheusian Health Center financiado por Manos Unidas- Foto CNEWA para Manos Unidas

  • ¿Qué les dirías a los españoles que quieren ayudar a Manos Unidas para ayudaros a vosotros?

Les diría que los cristianos en Oriente Medio y todas las minorías religiosas están en peligro por su fe y religión y no por ser parte de la guerra. Los cristianos y yazidis nunca fueron parte de la guerra, pero sí son víctimas de ella. Y no se trata sólo de las noticias en los medios de comunicación, se trata de personas reales sufriendo cada día. Son personas que necesitan ayuda, y sin ayuda no pueden vivir como seres humanos. Necesitan ayuda para quedarse o irse, en cualquier caso, necesitan ayuda. Las minorías en Irak, Siria, Líbano y demás países, están descontentas por la manera en la que Europa ha dado la bienvenida a muchos refugiados que han entrado en Europa de manera ilegal, mientras que imposibilitan la llegada de refugiados por medios legales, lo que se traduce en discriminación. Todos aquellos que no querían ir a Europa de manera ilegal, confiaban en que si presentaban su caso por medios legales serían aceptados. En muchos casos ni siquiera tuvieron la oportunidad de presentar su caso y ahora se sienten atrapados.En Irak no pueden vivir en sus comunidades, en su país, tienen más oportunidades si se van, pero están atrapados. No se pueden ir, necesitan ayuda.

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Entrevista realizada por Marta Isabel González. Fotos de CNEWA y Manos Unidas

 

Entrevistas #conmigasocial “El cambio climático es vida o muerte para las familias agricultoras” Félix Almendras, Bolivia

Se llama Félix Almendras Barón, está casado,  tiene 4 hijas y es el gerente de proyectos en PROAGRO, institución socia y amiga de Manos Unidas hace muchos años y a la que lleva 27 años vinculado. Esta organización está en el departamento de Chuquisaca, en el sur de Bolivia, en la región denominada Valles de Bolivia, realiza intervenciones de desarrollo rural para mejorar la vida de la población, en su mayoría de la etnia quechua.

Félix ha visitado hace unas semanas los Servicios Centrales de Manos Unidas y he podido  hablar con él para que nos cuente mejor toda la labor que se realiza en Bolivia y con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra,  que se ha celebrado este 22 de abril,  aquí lo comparto:

¿Cómo acaba un radiólogo y licenciado en Derecho en PROAGRO donde ahora eres gerente?

Primero hice la formación de radiología, que es una carrera técnica de la rama de salud y cuando hice mi trabajo de campo en el hospital, conocí a uno de los responsables de proyectos de salud de PROAGRO para Zudañes, quien me invitó a acompañarle en un trabajo que ellos en ese entonces hacían sobre el mejoramiento de viviendas en lucha contra el mal de chagas. Yo tenía la formación de salud y me interesó lo que hacían y ayudé los primeros meses como voluntario en la capacitación de mujeres sobre el mal de chagas, la importancia de que las mujeres visibilizaran el mal de chagas como un problema endémico en la zona. Las familias convivían con el vector, que es un bichito que estaba en el interior de la casa, y nunca relacionaban esta convivencia con los problemas posteriores como la muerte súbita a través de un problema cardíaco… Lo que pasaba es que esta población al haber convivido toda la vida con el animal nunca relacionaba que muchas muertes estaban ocasionadas por la forma en la que estaba construida su vivienda. Fueron esos meses en que hacía de apoyo como voluntario lo que me inclinó a trabajar en este sector. Una vez salí de la universidad me vine a hacer el trabajo de campo como promotor de campo en proyectos de salud. Ese es el origen de mi entrada a la institución que tiene relación con mi pueblo, pero también con el inicio de la conclusión profesional.

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Y la relación con Manos Unidas desde PROAGRO, ¿cuándo comienza?

Hace muchos años, casi veinte años. Ha sido siempre la entidad amiga con quien hemos ido respondiendo varios desafíos orientados a proyectos de inversiones importantes. PROAGRO tuvo y tiene una gran fortaleza en gestión organizacional con una importancia presencia en numerosas zonas así como una capacidad permitió y permitirá ojalá, en tanto podamos, responder a la exigencia tan competitiva en la presentación de proyectos de cofinanciamiento.

¿Qué trabajo realiza PROAGRO para luchar contra la desigualdad social y la pobreza en Bolivia?

Nosotros no somos llamados a solucionar la pobreza. Reconocemos que hay un proceso en curso de mayor descentralización, de una participación local, de un empoderamiento campesino, de varios ejemplos de participación en diferentes niveles. Sin embargo, vemos que infelizmente el sector público o no tiene políticas claras que pasen más allá de un gobierno o desarrollan acciones muy coyunturales y con grandes errores y dificultades. Entonces vamos proponiendo al escenario del país y a partir de nuestra región modelos.

Así llevamos a cabo tres acciones que para nosotros son pilares fundamentales: educación, siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de actores locales.

En el primero de ellos, nos enfrascamos a desarrollar un modelo de formación educativa sociocomunitaria que se llama yachayhuasi, las “casas del saber”. Asumimos que la población fundamentalmente, los niños/niñas, desarrollamos todo un modelo de educación. Ocurre que la pirámide de educación es la siguiente: en una población de 10.000 habitantes puede haber un promedio de unos 3.000 niños en edad escolar. A estas casas del saber nosotros le incorporamos un modelo de gestión comunitaria, que es una especie de internado rural. ¿Por qué se gesta esto? El internado rural, gestionado por ellos, intenta suplir la grave situación de escolaridad en la que está el área rural.

Bolivia tiene una población muy joven, puede haber unos 4 o 5 niños por familia. Entonces siendo así, de una población promedio por municipio de 10.000 hay unos 3.000 niños en el sistema escolar. Acceden un gran porcentaje, se ha mejorado bastante respecto al acceso, pero el 85% de esa población sólo llega al nivel básico, al nivel primario. Y esto es por un factor, nos damos cuenta que hay un factor de fondo: la dispersión de la comunidad. ¿Cómo es posible que una población de 10.000 habitantes dispersa en unos 200km2 pueda acceder a un colegio que hay sólo en el centro poblado? Puede este centro poblado estar a 70km de aquí, es imposible que las familias vayan caminando esa distancia. Un factor de este problema de escolaridad era por tanto el acceso. Por mucho que los niños quieran ir a seguir los cursos, había una escuelita en su comunidad, pero una escuelita del primer al tercer o cuarto grado y si querían seguir estudiando tenían que ir muy lejos. ¿Cómo llegas? Entonces propusimos al sistema hacer núcleos en cada región que les permita acceder. Un núcleo educativo es una reunión de dos o tres escuelas del entorno. Ofrecer un sistema de educación hasta secundaria o el intermedio que les permita acceder a ellos.  Se ha fortalecido la creación de los núcleos educativos. Pero para que llegue al núcleo el niño aún todavía tiene que recorrer una o dos horas todos los días. Por eso armamos la yachayhuasi, junto al núcleo se arma el internado. Esto hace subir hoy el nivel de escolaridad, más del 60% de los niños ya han pasado el nivel del ciclo intermedio y hay un porcentaje que seguirá el bachillerato. Trabajamos este modelo, proponemos al sistema este modelo con varios proyectos. Para eso hemos hecho proyectos para infraestructuras, para fortalecer el modelo de gestión, para acompañar los procesos de capacitación, toda una serie de proyectos con varios temas. Es uno de los ejes de nuestra intervención que está ligado además a “x” población, niños y niñas con mucho protagonismo.

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Un segundo componente es atacar todo lo que es la estrategia hidroproductiva que otra vez tiene algunos datos. El 95% de la población, bueno ojo, el 100% de la población que vive en el área rural es agrícola. 100%. Todos son quechuas. Entonces los ingresos del 100% de la población de área rural dispersa provienen de la agricultura. Por lo tanto, su subsistencia está basada en la agricultura. Mira lo alarmante: el 95% de esa población tiene sus terrenos a secano, sólo siembra en periodo de temporal, se llama así. Y sólo el 5% restante de la población tiene algún acceso a riego, porque está ubicado cerca de algún río, cerca de alguna fuente de agua natural y tienen esta posibilidad de acceder al agua. Y esto se traduce en varios problemas. Si uno divide los meses de enero a diciembre entre 12, ¿cuándo llueve? Hay cuatro estaciones. Pero últimamente en Bolivia no sabemos cuándo son las estaciones.

¿Esa situación de irregularidad de las lluvias tiene que ver con el cambio climático?

Sin duda. El cambio climático lo está modificando todo.  Normalmente llovía en la temporada de verano en el mes de noviembre y se iban las lluvias en marzo – cinco meses de lluvia cuando el periodo es normal. Hoy y desde los últimos 20 años, llueve sólo tres meses. O sea, mira el cambio climático. Una de las cosas que uno ve en los escenarios de investigación, técnicos o medios de prensa, o la propia comunicación, creemos que el cambio climático es investigación, ciencia, o no sé qué… El cambio climático significa vida o muerte para las familias que basan su vida en la agricultura. Es vida o muerte. Es quedarte en un lugar en el que no sabes cuándo va a llover o cuándo va a terminar de llover. Entonces si estas familias, este 95%, sabían que había que sembrar en noviembre y no ha llovido en noviembre, pueden sembrar en diciembre y no ha llovido en diciembre, ¿qué hacen? ¿Cuál es el problema?

La base de la alimentación son tres o cuatro cultivos: maíz, papa y trigo. Cultivos tradicionales cuyo ciclo agrícola está entre cuatro y cinco meses. Entonces te imaginas: si no sembré en noviembre, a la suerte, con el riesgo que sea, siembro en diciembre, si no he sembrado en diciembre, este cultivo ya no va a llegar en el ciclo agrícola normal del periodo. Podrá llegar si ocurrió algo y hay una lluvia, o podrá cortarse, pero la cantidad que debió producir normalmente se acorta.

El cambio climático no es investigación, no es sólo que haya subido la temperatura, “x” grados en “x” zonas y eso esté provocando alguna situación de descompensación o descontrol. El cambio climático para el campesino ha sido y está siendo cuestión de vida o muerte respecto al lugar que siempre vivió, que siempre consideró su casa, su terreno. Muchas familias nos han dicho “ya creo que nos deben ayudar a pensar qué es lo que vamos a hacer, cuál va a ser el nuevo destino que vamos a tener”. Están desorientados, porque el cambio climático ha roto su esquema de vida rural.

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Hasta los refranes han cambiado. Ya no vale decir “para san Andrés tenemos que sembrar”. O “para todos los Santos (el 1 de noviembre) debió estar surcado”. Los campesinos están desorientados. Ha cambiado la naturaleza, y esto ha vulnerado el control de la cosmovisión. La cosmovisión campesina tenía mucho valor no sólo sociocultural. La cosmovisión era una estrategia de vida. Y esa forma de vida natural, ha sido vulnerada. No es mi pensamiento, pero recojo el pensamiento de un amigo que dijo de nuestra estrategia hidroproductiva lo siguiente: “el agua para nosotros es semilla de vida y cuando has hecho la siembra vía cosecha de agua”, decía, “nos están volviendo la semilla de vida”. Me llegó muy adentro, porque refleja que la semilla es la que te da nueva vida, la que sigue un ciclo. Pues el agua para ellos es una cosa similar, es semilla.

Explícanos mejor esta estrategia hidroproductiva ¿Cómo “siembra el agua” PROAGRO?

Este es otro tema, la regularidad, es irregular, no sabes cuándo empieza la época de lluvias ni cuándo termina. Entonces imagínate la situación, ¿qué hacer ante esta situación? PROAGRO plantea en este periodo una nueva estrategia y desarrollamos desde el 2003 más o menos un modelo, que nosotros denominamos “siembra y cosecha hidroproductiva”. Significa, proteger las fuentes de agua, por lo tanto, sembrar el agua. Cosechar el agua, aunque llueva tres meses, aunque lo haga de manera irregular, pero en algún momento llueve. En qué formas cosecharla, preservarla, evitar que lo que llegue de la lluvia se vaya, y se quede de alguna forma, agarrándolo incorporarlo a la parte productiva. Entonces cómo desarrollas ese modelo de siembra y cosecha hidroproductiva.

La realidad. Bolivia, y los Valles en donde nosotros estamos es arrugadísima, no somos ni cordillera ni llano, no hay zonas planas. Sin embargo, a pesar de esas condiciones hemos encontrado formas de cosechar el agua. No es planito planito, tiene algún nivel de inclinación y hemos encontrado en esa desventaja tres formas de cosechar el agua.

La primera la represa. En la dispersión de las comunidades, las casas están ubicadas de manera dispersa, pero por alguna forma de unión. El derecho propietario en Bolivia se da porque somos poseedores de las tierras de ex-haciendas. La colonia española exigió alimentos para llevar a los mineros y ellos armaron haciendas en los lugares rurales. En torno a una hacienda estaba toda una comunidad, para producir alimentos para abastecer a los trabajadores mineros que después tenían que traer la plata como podían. Entonces se organizaban en comunidades, hay comunidades de 50, 60, 70 familias de promedio, no más. Y éstas viven dispersas. Entonces en esa dispersión encontramos algún lugar donde la cuenca viene y se hunde- ya son temas más técnicos- un estrecho con roca donde podamos identificar un lugar donde podamos hacer una represa. Hemos hecho unas joyas. En 2012 hemos presentado al gobierno de Cataluña, 8 represas, 300 atajados y 15 pozos revestidos.

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Hemos tejido una estrategia: que en estas cárcavas podamos hacer una represa que almacene de 80.000 a 100.000 m3 de agua y que los conduzca hacia los terrenos de 30, 40 o 50 familias. Entonces has creado un atajo para que el agua de la lluvia entre a la cabecera y se acumule.

Entonces esta forma de cosecha es casi comunitaria. Como verás, para varias familias para muchas hectáreas, que están en torno a la cuenca baja. Se ubica en la cuenca alta y cuenca abajo ubicas los terrenos y vas distribuyendo. Pero no todos viven en la cuenca baja, puede que haya otra comunidad metros más arriba. Entonces este es el primer modelo, represa.

El segundo modelo es el tanque ferrocemento. En las tierras de las familias dispersas, en algún lado hay un pequeño ojo de agua, del que salen unas gotas de agua que se pierden. Entonces proteger ese ojo de agua, conducirlo a un tanque ferrocemento y después distribuirlo en parcela. Entonces ¿qué estás haciendo? Otra vez estás sembrando, porque estás cuidando ese ojo de agua. Evitas que se deteriore, le pones una pequeña protección, le pones plantitas, forestas el área, y el agua que sale la conduces a un tanque ferrocemento, que después irá a dos, tres o cuatro familias. Es otra forma de sembrar y cosechar el agua.

Y finalmente la tercera, son las kochas, lagunas o atajados, se llama de diferentes formas. De igual modo, en algún lugar hay y lo que haces es construir más o menos de este tipo. Todo depende de dónde vayas a captar el agua. El agua no llega de la lluvia, ojo. Estás hablando de 100.000 o 200.000 m3 de agua. Estás entre 10 y 20 m3 de agua. Y uno dice, siendo tan poco, ¿qué ventaja tiene? A diferencia de la represa que se llena una sola vez al año por la lluvia, ésta puedes llenar, regar y volver a llenar, entonces se hace un reservorio. En otros casos, que no se cosecha el agua, se intenta encontrar una pequeña cárcava, y no muy parada, porque esto es tierra y se intenta conducir el agua de lluvia de algunas cárcavas y cuando llueve la gente lleva el agua hacia su laguna/atajado. Entonces cuando llueve antes iban y se ocultaban en su casa, ahora no, ahora salen y conducen el agua hacia su laguna/atajada. Se hacen unas pequeñas obras de arte, que son sedimentadores chiquitos, para evitar que se llene de tierra. Y cuando se llena mucho también tienen unos pequeños vasos que se llaman vertedores de excedencia, para que cuando se llene mucho el agua salga y no lo tumbe. Y luego tiene una pequeña cámara de salida, una vez lleno y cosechado el agua. Otra vez, ¿cuándo cosechas esto? Empiezan las lluvias y cuando empiecen en noviembre o diciembre, ellos empiezan a cosechar el agua. En este periodo, de noviembre a marzo, no llueve más.

¿Qué hacéis con el agua que se ha cosechado?

Has cosechado en este periodo en la represa, en el tanque ferrocemento o en el atajado, en los tres procesos. ¿Qué ciclos agrícolas hay? Los mismos que en España, pero en otros meses. Primer ciclo agrícola temporal o común ¿Qué haríamos con el agua que en este tiempo hemos cosechado? Cuando seca, se ha sembrado la papa, ha salido la papa, está muy bonita y se ha cortado la lluvia. Usan la represa, y complementan el ciclo de este periodo temporal. Por eso se llama riego complementario. Entonces, con el tanque, con la laguna o con la represa cuando el ciclo de lluvia se ha hecho informal y justo el maíz estaba por botar el choclo, que debe terminar, se ha cortado la lluvia. Entonces, abres la represa y complementas. Has garantizado el ciclo normal.

Segundo aporte, normalmente hacen aún segunda siembra, que allá lo llaman misca. Este periodo de siembra normalmente va desde el mes de julio hasta el mes de octubre. Por este periodo de misca es por el que pelean por cosechar el agua: lleno mis represas, ha terminado la lluvia, ha pasado un poco el frío, y en estos meses hago mi segundo cultivo.  En algunos casos, papas más rápidas o choclo más rápido…

Pero además acá hay una ventaja. Como todo el mundo siembra papa, maíz y trigo en este periodo su precio también baja. Pero como no todos siembran, papa, maíz y trigo en este otro periodo, el precio sube por lo tanto tiene más rentabilidad. Entonces por un lado has tenido un nuevo periodo, pero además con mayor rentabilidad. Dos periodos en los que rápidamente las familias hacen uso del agua. Hoy hay nuevos cultivos mucho más rápidos. Por ejemplo, las papas introducidas, las holandesas tienen ciclos muy cortitos, 40, 45, 50 o 60 días. En dos meses las papas salen. Entonces algunos han llegado a crear un tercer periodo, que lo llaman el postrero que va de marzo a junio y completa el año. Es decir, tienes el temporal normal, el misca en este periodo y algunos se animan a este otro cultivo, depende donde esté ubicado. Hace mucho la propia capacidad familiar de invertir, de arriesgar, de tener el agua cosechada, etc. Cuando nos visitasteis desde Manos Unidas la última vez, una familia aseguraba a vuestros compañeros “señor con este cultivo estoy sacando mi tercera cosecha”. Y claro mucho más mérito, lo dijo además orgullosamente.

Esto mejora la seguridad alimentaria de la población, porque lo que has cosechado lo vas dividiendo, un porcentaje para tu consumo, otro lo vas vendiendo, con otros haces cambios. Entonces les estás dando a las familias opciones de tomar decisiones propias, como derecho propio. Entonces como verás en este periodo habrá que hacer modelos de gestión que sean asimilados y compartidos por las propias familias a nivel de prueba. Entonces desarrollamos estos modelos para que se traduzcan en políticas públicas.

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El tercer pilar del trabajo de PROAGRO es el fortalecimiento de las organizaciones ¿en qué consiste exactamente y cómo se logra?

Primero reconoces que hay alcaldes, que hay autoridades, que hay dirigentes que deben gestionar procesos de manera conjunta Hay muchos proyectos, por ejemplo, te voy a comentar el proyecto que ahorita estamos gestionando con Manos Unidas. Es una suma de los dos últimos, no el educativo.

Nosotros tenemos algunas acciones que son conjuntas para todos, sin necesidad de sólo ser ejes transversales, sin necesidad de diferenciar la intervención, hay algunos elementos que es fundamental considerarlos: población, facilitar la participación de ciertos sectores de la población, fundamentalmente niños y niñas, es un elemento principal en todos los procesos. Mujeres, que deben ser consideradas también de manera equitativa de acuerdo al rol que desarrollan, y adultos mayores. Ocurre que por este tema de la migración son los adultos mayores los que están asumiendo roles de cabezas de hogar. En un primer momento eran sólo mujeres, ahora mujeres y hombres, pero sólo adultos mayores, ya viejitos. Por tanto, considerar que todos los proyectos tengan acciones inclusivas y de participación de ellos. En este aporte, trabajamos mucho en este tema, el fortalecimiento de actores locales, sistematizando procesos, trabajamos con varios.

Pues en torno a todo esto es en lo que se centra nuestro proyecto actual con Manos Unidas y con cofinanciación del Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo. Y recoge dos de las tres estrategias fundamentales de nuestra organización: la siembra y cosecha hidroproductiva y el fortalecimiento de las instituciones locales.   PROAGRO está territorialmente en Chuquisaca en 8 de los 12 municipios en que están divididos. Entonces en cada uno de los espacios territoriales tenemos áreas de intervención.  Nosotros trabajamos el proyecto en la zona centro, en el municipio de Tomina, con la propuesta del proyecto.

Entrevista realizada por Marta Isabel González.  Fotografías de proyectos: PROAGRO para Manos Unidas

La falta de oportunidades de las mujeres en el mundo rural #DiadelaMujer

Esta semana se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer[1] y desde Manos Unidas siempre sabemos que este día es una oportunidad muy especial para denunciar que la pobreza tiene rostro de mujer y recordar que desde su fundación hace 58 años promueve proyectos de desarrollo especialmente centrados en la mujer, protagonista esencial en su trabajo en educación para el desarrollo y en sus proyectos de cooperación que realiza en todo el mundo. Así, el último año Manos Unidas realizó 75 proyectos de cooperación destinados especialmente a la mujer que beneficiaron directamente a 220.331 mujeres y con un importe de 4.889.516 euros, lo que supone el 12% de su inversión en proyectos de desarrollo.

Este año, el Día Internacional de la Mujer se centra en el mundo laboral y en el 5º Objetivo de Desarrollo Sostenible[2] que la ONU se ha marcado para lograr que en 2030 nuestro mundo sea un “planeta 50-50” con verdadera equidad de género. Manos Unidas trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres, requisito necesario para acabar con el hambre en el mundo y denuncia que millones de mujeres no tienen acceso, en igualdad de condiciones, a trabajos dignos, saludables y remunerados justamente.

Si nos referimos al ámbito agrícola, la ONU destaca[3] que las mujeres representan el 43% de la fuerza de trabajo en los países en desarrollo (el 20% en América Latina y el 50% en Asia y África) y realizan un aporte fundamental a la agricultura en estos países. Pese a ello, estas mujeres obtienen su sustento en el mundo agrícola casi siempre de manera informal y sin remuneración, controlan menos tierras que los hombres (menos del 20% de quienes poseen tierras son mujeres) y además tienen un acceso limitado a los insumos, las semillas y el crédito, lo que les dificulta la posibilidad de beneficiarse de muchas oportunidades económicas.

Por eso, en este Día de la Mujer, Manos Unidas destaca algunos proyectos y procesos de desarrollo exitosos que apoya en Guatemala y Perú centrados en la mujer en entornos rurales.

GUATEMALA. LA LABOR DEL MOVIMIENTO DE TRABAJADORAS CAMPESINAS

En las regiones de Altiplano y de Costa y Boca-Costa de Guatemala la situación de las mujeres campesinas es de desigualdad en cuanto al trabajo y al salario que reciben. Por ejemplo, y tal y como algunas mujeres relatan, aunque el salario mínimo ronda los 87 quetzales, las mujeres pueden recibir tan sólo 20 Q. A la discriminación económica, estas mujeres añaden en muchos casos la explotación y acoso sexual por parte de los dueños de las fincas donde trabajan y la violencia doméstica machista que sufren.

Con el objetivo de solventar esta situación, Manos Unidas apoya desde hace cinco años al Movimiento de Trabajadores/as Campesinos/as-MTC de Guatemala en un proceso de desarrollo que en los últimos tres años está especialmente centrado en las mujeres que, en el caso del Altiplano, son mujeres indígenas mam. Se trata de apoyarlas en su capacitación, para fortalecer su economía familiar y lograr la seguridad alimentaria a través de la producción y comercialización de alimentos.

Con motivo del Día de la Mujer el Consejo de Mujeres de estas regiones ha elaborado un “manifiesto” titulado “Despertemos el sentir de vivir en armonía” y que muestra tanto el sentir, como las dificultades e injusticias a las que cada día se enfrentan estas mujeres, pero también los frutos del avance en el conocimiento y reconocimiento de sus derechos y de las oportunidades que tienen gracias a este proceso de desarrollo que están viviendo. (leer manifiesto “Despertemos el sentir de vivir en armonía”)

Mujeres del MTC-Movimiento de Trabajadoras Campesijnas de Guatemala. Foto Raquel Carballo/Manos Unidas

PERÚ. LA LUCHA DE LAS MUJERES AYACUCHANAS POR LA PROPIEDAD DE LA TIERRA

En Perú, las mujeres que se dedican a la actividad agropecuaria representan el 30.8% pero de cada 10 propietarios de tierra, 7 son hombres y 3 mujeres. Estas cifras evidencian que, pese a que  trabajan la tierra, no acceden a ellas como propietarias y tampoco deciden sobre el uso de las “tierras comunales” ya que no son consideradas “comuneras calificadas”, que es el título que les otorga la propiedad de las tierras y la posibilidad de participar en las juntas directivas.

Parar solucionar esta situación de inequidad, concretamente en la región de Ayacucho, Manos Unidas apoya a su socio local SER (Servicios Educativos y Rurales), con cofinanciación de la AACID (Agencia Andaluza de Cooperación) de la Junta de Andalucía, en un proyecto bianual que comenzó en diciembre de 2015 y que persigue empoderar a las mujeres de 10 comunidades campesinas de la provincia de Huamanga para que, además, logren ser propietarias de las tierras.

Hasta la fecha ya se ha conseguido que en 7 de estas comunidades se hayan modificado los estatutos favoreciendo la incorporación de las mujeres como “comuneras calificadas”, con derecho a voz y voto. De hecho, y aunque el proyecto aún está realizándose, 490 mujeres ya han sido reconocidas como “comuneras calificadas”, y, de ellas, 13 ocupan cargos en 8 Juntas Directivas Comunales.

Con motivo del Día de la Mujer, Raquel Reynoso, presidenta de la SER destaca en un artículo que ha escrito con motivo de esta celebración, que “es fundamental que las mujeres formen parte de las directivas de las comunidades y las organizaciones indígenas para que participen en la toma de decisiones sobre la tierra y el territorio”. (leer artículo)

Mujeres ayacuchanas beneficiarias de este proyecto de Manos Unidas y la Junta de Andalucía- Foto SER Perú/Manos Unidas

OTROS TESTIMONIOS DE MUJERES DESDE PERÚ

También en Perú se han recogido estos testimonios de mujeres que han sido beneficiadas por proyectos agropecuarios apoyados por Manos Unidas. En Puno, junto a la Red Andina de Desarrollo y Corresponsabilidad (CODENET), se financian proyectos de apoyo al desarrollo de los procesos productivos y comerciales de la crianza de truchas para las comunidades indígenas Quechuas y Aymaras asentadas en los Uros (islotes flotantes) del Lago Titicaca. Asimismo, en Cuzco, el Centro Guamán Poma, y gracias a la financiación de Manos Unidas, ha logrado que cerca de 800 familias hayan mejorado su salud y su alimentación gracias al desarrollo y mejora en la actividad agropecuaria.

Iniciativas como estas destacadas por Manos Unidas, dejan patente que el adecuado apoyo y acompañamiento en el desarrollo de las mujeres en el entorno rural es garantía de éxito y tiene un efecto multiplicador que beneficia a toda la comunidad.

Abrazos de misericordia

Cuando le conoces, no lo olvidas. Es muy alto, grande. Te da abrazos enormes, de oso. De oso de peluche. Y además es muy alegre, con esa inocencia y bondad, como la de un niño.

Habla muy rápido, con mucho acento  “paraguayo”, tanto que los primeros minutos te cuesta entenderle… Pero cuando se pone más serio, sus palabras se vuelven claras, certeras, y su mirada se concentra dando  énfasis a cada idea y te mira de manera directa, casi desafiante, como un toro antes de embestir.

El Padre Luis Arias (19/8/1961, Coronel Oviedo) es el Capellán de la cárcel de Tacumbú de Asunción y Responsable de la Pastoral Carcelaria de Paraguay. Y es un sacerdote de vocación tardía después de pasar un tiempo con el Movimiento Neocatecumenal en su casa de Jerusalén. Muy pronto celebrará sus 12 años de sacerdote (5/3/2005), pero su vocación es muy clara y concreta como él explica sin tapujos: “Yo estoy llamado para la cárcel, no sabría qué hacer en una parroquia”.

El padre Luis Arias abraza a un preso del Penitenciario de Tacumbú (Asunción)La cárcel de Tacumbú, en Asunción, no sale en los últimos rankings de las peores cárceles del mundo pero sí es, sin embargo, una de las que más hacinamiento vive de América Latina. Su población interna, unas 3.400 personas, viven con gran dificultad porque duplican la capacidad de unas instalaciones que tampoco reúnen los requisitos elementales. Es la mayor cárcel de Paraguay y la situación de muchos presos, pese a los esfuerzos de sus responsables, como el recién llegado director Luis María Villagra, es inhumana, con las mafias campando a sus anchas y muchas diferencias y clasismo entre los presidiarios.Dos presos practican boxeo en el patio principal de la cárcel de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto: Marta Isabel González

Para el Padre Luis todos ellos merecen una oportunidad, todos tienen una enorme dignidad, la de seres humanos e hijos de Dios  y como ha afirmado  el Papa Francisco “todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta, (…) Ante Dios nadie puede considerarse justo (cf. Rm 2,1-11). Pero nadie puede vivir sin la certeza de encontrar el perdón” y si no entendemos que los presos de las cárceles necesitan el perdón, es que aún no nos conocemos de verdad y no hemos vivido y comprendido nuestra condición límitada y el perdón que recibimos de Dios de manera gratuita e incondicional.

El ex presidiario José "Dolores" Ramírez y el padre Luis Arias en la panificadora donde ahora trabaja José. Foto. Marta Isabel GonzálezY precisamente es en esta cárcel donde el Padre Luis realiza su labor. La Pastoral Carcelaria que él dirige se ubica en el Módulo D, donde además de ofrecer la escucha incondicional a los presos, a veces se celebran encuentros de convivencia e incluso la Eucaristía todos los viernes. Pero también allí, con la ayuda de Manos Unidas, se desarrolla un taller de corte y confección gracias a varias máquinas de coser que se solicitaron a la ONGD española. Unas máquinas que no sólo ayudan a ocupar el tiempo libre, que es el peor enemigo de los presos, sino que les ofrece una formación profesional y un futuro para cuando abandonen la cárcel.  “Este es un lugar de paso. Este no es lugar para quedarse “ asegura el Padre Luis.

Algunos de los beneficiarios del taller de costura y corte y confección que ha financiado Manos Unidas. Y por eso, porque los presos antes o después salen de la cárcel también se pidió ayuda a Manos Unidas para habilitar el Albergue Virgen de la Merced, un lugar que ha comenzado a funcionar en 2015 y en el que se ofrecen 40 plazas en un ambiente de acogida y convivencia. Un lugar que sirve de enlace entre la vida de la cárcel y la reinserción laboral y social. Y es que, el Padre Luis se dió cuenta de que la Iglesia no estaba pendiente de ellos en ese momento “sus compañeros de delincuencia eran más generosos que nosotros, les esperaban a la salida de al cárcel y les ofrecían lo que necesitaban, apoyo, dinero, un celular…”.

En la Pastoral Carcelaria y también en el Albergue, trabaja con el Padre Luis un equipo que cuenta con asistentes sociales, o con ayuda terapéutica, como la que ofrece la psicóloga Sonia Palacios. Pero además se les apoya en sus procesos legales para salir de la cárcel. La Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria es Myriam Ramírez, una ex presidiaria que aún llora y se emociona al recordar sus días en la cárcel y que, durante su estancia en ella se formó como abogada. También, entre los barrotes encontró o se reencontró con la fé en Jesús y ahora dedica su tiempo y esfuerzos a ayudar en todo lo que puede a los presos y a que su situación cambie o no sean ninguneados por un sistema de funcionariado, muchas veces corrupto, que les ignora y denigra.

Myriam Ramírez, Coordinadora Jurídica de la Pastoral Carcelaria de Asunción (Paraguay) con Marta Isabel González (Selfie)

 

Toda la labor del Padre Luis y su equipo es, a mi modo de ver, el ejemplo más claro de la Misericordia en acción. Y genera y fortalece el necesario don de la esperanza. Una esperanza que es imprescindible recuperar en una cárcel. Como recuerda el Papa Francisco: “donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación, paz.”  

Durante esos días de octubre de 2016, conviviendo con el Padre Luis y su equipo, teniendo la enorme suerte de haber podido entrar junto al equipo de TVE (Pueblo de Dios) a la Cárcel de Tacumbú y también el Albergue Virgen de la Merced, hablando con sus presos y expresidiarios, pude vivir, durante la segunda semana de octubre  una experiencia personal y profesional increíble.  Y entender, al fin, justo antes de que finalizara el Año de la Misericordia lo que es y lo que significa realmente: que nadie nos salvamos por nuestras fuerzas ni méritos, que sólo el Amor con mayúsculas, sólo Dios puede hacerlo. Y aunque he tenido que esperar casi hasta el final de ese Año Jubilar*  para poder experimentarla de esta manera profunda, la experiencia mereció la pena.

El equipo de Pueblo de Dios (TVE) y de Manos Unidas a la salida de la Cárcel de Tacumbú, junto a Luis Arias y Myriam Ramírez.

 

 

Por último, os dejo el documental “Tacumbú, la cárcel que libera” elaborado por el programa “Pueblo de Dios” y su gran equipo de profesionales, gracias a Manos Unidas y en el que he tenido la suerte de participar como responsable del equipo o una especie de productora en terreno.  ¡No os lo perdáis, es digno de premio!

*(El Año Jubilar de la Misericordia finalizó el 20/11/2016 Día de Cristo Rey)

 

El Bañado de Tacumbú: la esperanza que nace del barro y la solidaridad

Por un momento me parece que estoy en algún slum de la India. La luz del atardecer ilumina el río Paraguay con tonos dorados. Y ahí están, en sus orillas, centenares de chabolas. Estoy en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú, en el Bañado Sur de Asunción (Paraguay). Y la imagen es difícil de olvidar…Los niños, como Antonio y Fiorella, llegan del cole y juegan a las comiditas y a su alrededor, casas de tablas y chapa, sin agua, no hay saneamiento, no hay luz. Hay agua empantanada y pequeñas lagunas. Allí viven las personas, malviven, sobreviven.

Antonio y Fiorella juegan a las comiditas en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto Marta Isabel González
Antonio y Fiorella juegan a las comiditas en la Zona 8 del Bañado de Tacumbú (Asunción, Paraguay). Foto Marta Isabel González

Pero no todas las zonas se parecen a India. Por ejemplo, la calle principal de esta barriada a la que muchos taxistas de la capital no quieren entrar, ni si quiera de día,  la calle “Maestro Ursicino Velasco”, en honor al padre del misionero dominico Pedro Velasco (Ambasaguas de Curueño-León, 1946 ) es, en cierto modo “como el Paseo de la Castellana de Madrid”, o eso dice el Padre Pedro.

Una vista desde la Calle Ursicino Velasco del Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González
Una vista desde la Calle Ursicino Velasco del Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González

Pero otras zonas si se parecen, como esa Zona 8, en su parte más cercana al río, o las Zonas 3 y 4  en su parte más cercana a la laguna Irupé (que en guaraní significa “planta de agua”) que separa el Bañado de la ciudad y que son las zonas más pobres del barrio y las que más rápido se inundan. Y es precisamente ahí donde se asientan las nuevas familias, las más pobres y sin recursos que, desde otros lugares de la capital o de otras zonas del país, llegan al Bañado de Tacumbú en busca de un lugar donde vivir.

Son zonas que transmiten una enorme desolación por tanta pobreza, barro, suciedad y tantas dificultades con las que tienen que convivir las personas allí, personas maravillosas con gran dignidad y ganas de salir adelante.

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Una pequeña llega con su bicicleta a la Zona 8 del Bañado. Foto Marta Isabel González

Ese es el caso de una de las 50 familias que acaban de instalarse en la zona. La familia de Ángela Santander, de 54 años, que después de perder hace unos meses su trabajo en el parking de un supermercado porque lo soterraron, se vino a la Zona 4 del Bañado junto a uno de sus hijos drogodependiente y para criar a sus nietos Cari de 11 y Ale de 9 que son huérfanos, ya que perdieron a su madre, la hija de Ángela, el pasado 6 de enero, Día de Reyes y a su padre tres años antes por culpa de una cirrosis severa causada por el alcohol.

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Ángela, Cari y Ale es una de las últimas familias que ha llegado al Bañado y están en la Zona 4. Foto. Marta Isabel González

Cari (Carimel), muy espabilada y pizpireta, juega con su hermano Leandro (Ale) y con sus amigos Techi, Saurina y Brus. Juega al aire libre, cerca de la laguna llena de vegetación. Y juega al lado de una letrina infame cubierta tan sólo con unas mantas. Juega a que es la profe de matemáticas, y están haciendo los deberes. Es una profe muy concienzuda y le pregunto si quiere ser maestra de mayor, pero me dice que prefiere ser peluquera.

Cari juega a ser profesora entre el barro y ante una letrina.
Cari juega a ser profesora entre el barro y ante una letrina.

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Y cuando jugando, sin querer mete su pie en el agua embarrada de una grieta del suelo, se pone a recubrir esa grieta con tierra, con las manos y luego con una pala que está allí cerca. Y me explica que es así como lo hacen los mayores, “rellenan de tierra y luego ya pueden construir.”img_2159img_2185

Y así viven en esta zona de Asunción, unas 11.000 personas (20.000 si se suman todos los bañados). Unos viven en palafitos o casitas de ladrillo o bloques de cemento con sus pequeñas parcelas o patios, en los mejores casos (hay zonas que no se diferencian mucho del resto de la ciudad). Pero en los peores casos (y son muchos) viven en chabolas hechas de tablones de madera y metal que no tienen ni techo, o un techo de chapa que se vuela a la más mínima tormenta o vendaval.

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Una imagen de la Zona 8 del Bañado.

Y cuando el agua llega…todos se quedan debajo. Y aunque ya han pasado muchos meses aún se ven los restos de barro, de hierros, de sillas y otros mobiliarios destrozados…Agua y barro, es lo cotidiano de esta zona que le ha ido ganando espacio a la laguna Irupé que es la laguna sobre la que se ha creado originalmente esta barriada, claro está quitando antes a los camalotes (cocodrilos) y rellenando poco a poco a costa de poner encima toneladas y toneladas de tierra que se ha ido echando para poder construir encima, a unos 2 metros del nivel del río….

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Aspecto del Bañado durante las inundaciones. Foto CAMSAT

Y es que los bañados de Paraguay se inundan. Y lo hacen de manera frecuente y regular, normalmente cada 4 ó 5 años, entre abril y junio. Pero ahora ha pasado algo extraño. Quizá debido al Cambio Climático, han estado 15 años sin inundaciones (entre 1999 y 2014)  y muchas personas pensaron que no volvería a llover y construyeron sus chabolitas y sus casas y el barrio creció.

Pero de repente volvió a llover. Y en estos últimos 2 años, desde 2014 han tenido 3 grandes inundaciones que han dejado el barrio en estado catastrófico y que hizo que la gente tuviera que alojarse en algunas plazas céntricas de Asunción o en un mal acondicionado campamento militar.

Hacinamiento de la población del bañado en el Refugio del Cuartel. Foto Camsat
Hacinamiento de la población del bañado en el Refugio del Cuartel. Foto CAMSAT
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Foto Marta Isabel González

Y así vivieron hasta que el río bajó. La última de estas inundaciones fue en enero de 2016 y aunque hace meses que el agua se ha retirado, el agua llegó hasta los 7,8 metros sobre el nivel del mar.

Ignacio nos muestra hasta donde llegó el agua esta última vez. “Y parece increíble, -nos dice el padre Pedro-,   pero es cierto, que  un río como el río Paraguay de más de 1 kilómetro de anchura puede llegar a subir tantos metros…”. No hay nada que lo contenga, ninguna infraestructura. Y me da por pensar en Budapest y cómo tras varias inundaciones fatales una obra arquitectónica y de ingeniería maravillosa encauzó el Danubio y no volvió a haber inundaciones. Ni pérdidas materiales. Ni muertes.

Pero no todo es desolación. En estos días en el Bañado se vive con especial alegría que tras luchar junto a otras 26 organizaciones del Bañado en la Asamblea Permanente “Unidos por la Franja”, han sabido que 2.600 familias de Tacumbú serán alojadas en viviendas dignas.  Y esto sólo acaba de empezar porque lo que se quiere es viviendas dignas, servicios públicos, puestos de salud…que haya autobuses y transportes…(los autobuses funcionan sólo hasta las 20:30 h. y luego nada).

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Ikatú en guaraní significa Podemos....se puede!!
Ikatú en guaraní significa Podemos….se puede!!

Y todo gracias a la labor del padre Pedro y su empeño y el de las personas que conforman la organización del barrio  CAMSAT (Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos) que nació en 1989 y fue, como dice el Padre Pedro, “una gran idea” para sacar todo adelante junto a las personas de la zona. Y es que, como su padre Ursicino le decía durante los 14 años que vivió con él en el Bañado: “no sustituyas a la gente de aquí”. Y el padre Pedro no lo hizo nunca. No lo hace. Lucha con ellos, mano a mano.

El Padre Pedro Velasco, con su "tereré" (bebida típica de Paraguay) en el Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González
El Padre Pedro Velasco, con su “tereré” (bebida típica de Paraguay) en el Bañado de Tacumbú. Foto Marta Isabel González

Llegó en  1977 a Paraguay y cuando conoció la situación de estas personas y las inundaciones, un buen día de 1985 cogió las pocas cosas que tenía y se fue a vivir con ellos, no sin que esa actitud les produjera a todos cierta sorpresa. “Sólo me faltaban unas antenitas para que se creyeran que era un marciano”. Pero poco a poco y conviviendo con ellos y luchando con ellos y por ellos fue ganándose el respeto y cariño de todos y dándoles ayuda, alegría, esperanza y también dejándose allí la vida, una vida de sacerdote que vive entre los pobres aunque habría podido vivir muy cómodamente como profesor universitario que es.

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Y cada día oficia la Eucaristía en la Parroquia de San Felipe y Santiago, en los solares de la Zona 1 donde se ubica CAMSAT y toda su obra: colegio, clases de apoyo, dispensario médico, una radio comunitaria Tape Pyahu (“un nuevo camino”), una orquesta, una escuela de danza y un club de fútbol que ya compite en la liga nacional… Proyectos hechos realidad, vivos, llenos de energía, que promueven lo mejor de los niños y los jóvenes, que dan esperanza, alegría y oportunidades de mejorar a todos. Que dan esperanza real.

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El padre Pedro Velasco junto a los chicos que forman el equipo de fútbol del Bañado de Tacumbú. Foto Pompeyo Sancho

Y es que CAMSAT, de la que el Padre Pedro es ahora Asesor General, ha logrado en estos años y gracias a la ayuda de muchas personas e instituciones, entre ellas Manos Unidas, revitalizar el barrio y ofrecer muchas oportunidades a todos. Y esas mujeres y hombres que componen CAMSAT como Cynthia González, Gabriela del Valle, Sofía Rojas, Vicenta Rodríguez, Angélica Benítez, Olinda Fernández, Silvia Gatti, Abraham García, Pompeya, Ignacia y un lago etcétera…son fuertes. Fuertes y llenas de alegría, de entusiasmo y se forman, muchas son trabajadoras sociales, otras enfermeras, periodistas…mujeres fuertes que se han endurecido en el barro. Como verdaderas líderes que cogen la realidad por los cuernos y luchan. Luchan por su barrio. Por sus hijos. Por sus padres y abuelos. Luchan porque el Bañado de Tacumbú no sea más un barrio marginal y sus personas sean respetadas y no discriminadas.

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La autora del blog junto a Cari y el Padre Pedro Velasco. Foto Pompeyo Sancho

Y yo pienso y deseo que algún día ellas estén en política. Podrían llegar a ser presidentas. Lo que ellas quieran. Se me escapa la admiración por los ojos. La emoción. Las lágrimas. Y Carimel me abraza. Y el Padre Pedro sonríe. Y después de comer todos juntos el típico “Asado Paraguayo”, el Padre Pedro, Carlos y yo, cantamos juntos el “A la luz del cigarro voy al molino” porque los tres, lo decimos con orgullo, somos de León.

Y antes de irnos, el Padre Pedro y yo nos hacemos un selfi (¡cómo no!) delante del cartel de CAMSAT que incluye esos versículos de Isaías (62:4) que dicen “no te llamarán más abandonada, ni a tu tierra desolada, sino que te llamarán deseada y a tu tierra desposada”.
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AGRADECIMIENTO: He podido conocer toda esta realidad gracias al viaje que he realizado con Manos Unidas acompañando a un equipo de RTVE del programa Pueblo de Dios de La 2. Toda mi gratitud a Manos Unidas por lo vivido estos días y al equipo de profesionales de “Pueblo de Dios” (Ricardo Olmedo, Carlos González, Antonio Urrea y Felipe Romero).

Aquí tenéis el Programa con el reportaje documental resultante.

 

Entrevistas #conmigasocial. Monseñor Juan José Aguirre, denuncia el “conflicto olvidado” de Centroáfrica.

Hablar con él es para mi un motivo enorme de gozo. Le admiro desde que le conozco y me inspira en mi propia vocación y lucha contra las desigualdades e injusticas. Él es Monseñor Juan José Aguirre, misionero comboniano y obispo de la Diócesis de Bangassou. Ha cumplido 62 años (Córdoba, 1954), y en esos años lleva muchos sufrimientos vividos en el corazón, un corazón enamorado de “su pueblo”: República Centroafricana. Tanto sufrimiento y también muchas alegrías vividas, han afectado a ese corazón que ya ha sufrido tres infartos y que tiene nueve stent colocados.

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Un momento de la entrevista a Juan José Aguirre, misionero comboniano y obispo de Bangassou- Centroáfrica

Y precisamente por su pueblo le he podido preguntar a su paso por Manos Unidas. Y por ellos habla. Y es que él es, como él mismo se autodenomina “la voz de su pueblo”, cuya vida sólo tiene sentido cuando logra visibilizar a su población y sus problemáticas y hacer algo para mejorar las condiciones de vida de la población que vive en desde 2012 una guerra civil que le ha llevado a ser el segundo país más pobre del mundo con bajísimos niveles de nutrición, acceso a sanidad y con un nivel de analfabetismo superior al 66% en el caso de las mujeres.

  • ¿Por qué Centroáfrica debería de dejar de ser un “conflicto olvidado” y estar presente en los medios de comunicación?

Por supuesto que debería estar. La situación que vivimos allí es muy importante y allí se está cociendo mucho. Tenemos un nuevo presidente que ha sido posible gracias a la visita del Papa Francisco en noviembre de 2015. Todo el mundo acepta que esa visita desbloqueó la situación que se vivía en el país y posibilitó una campaña electoral de 4 meses y que se eligiera el presidente que hay ahora.

Al irse el Papa la situación cambió, el paréntesis se cerró y la situación sigue siendo muy dura. Todo el centro del país está movilizado, armado. Las armas llegan desde el Chad y los países que están repletos de petrodólares son los que financian esas armas, su compra y su distribución a los grupos armados radicales.

La visita de Papa Francisco desbloqueó la situación del país al menos unos meses Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
La visita de Papa Francisco desbloqueó la situación del país al menos unos meses Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Los grupos terroristas y guerrilleros de Centroáfrica están financiados por esos países que aquí vemos en las camisetas de los grandes equipos de fútbol. Nos causa mucho desasosiego ver que con el mismo talonario que se han pagado los jugadores de fútbol más importantes se han pagado también los kalashnikov y que esas armas acaban llegando a Centroáfrica.

Y me enfado cuando no se nombra el conflicto de Centroáfrica y al LRA (Lord’s Resistance Army) fundado por Joseph Kony, como uno de los grupos terroristas más peligrosos. A nosotros nos ha dado muchísimos sufrimientos en los últimos 8 años. Actualmente nos están haciendo vivir un calvario, están atacando las misiones, los poblados, robando y degollando a las personas. Encontrados a personas degolladas en los caminos. El pasado mes de enero se atacó una misión en Bakuma y maltrataron a las religiosas que allí vivían y las atacaron y humillaron.

  • ¿Qué consecuencia tiene para Centroáfrica y su población, este aislamiento mediático?

Centroáfrica debería de estar en las noticias. A veces pasan algunos periodistas por allí y eso es maravilloso y algunos hacen grandes descripciones. Pero son siempre pinceladas. Pero esos casos son excepcionales. Luego la situación se desdibuja y esa nebulosa informativa ayuda a que las multinacionales se fijen en Centroáfrica y vengan a explotar su uranio, su oro, sus diamantes, su madera y las materias primas que encuentran a buen precio y que Centroáfrica no puede explotar ellas mismas.

La ayuda al desarrollo de esas multinacionales es mínima. Sólo ayudan a las personas que están haciendo el trabajo que ellos necesitan. Pero calculamos que el 95% de las ganancias son para la multinacional.

El día en el que África sea capaz de gestionar sus materias primas será el día en el que África será el continente con más proyección. Y es que

se calcula que en 2050 será el continente más poblado de la tierra, pero también el más joven, con un 45% de la población de menos de 18 años.Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
se calcula que en 2050 será el continente más poblado de la tierra, pero también el más joven, con un 45% de la población de menos de 18 años.Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Y a Centroáfrica le pasa igual, es muy joven. Pero están maniatados a la hora de gestionar las materias primas. Y no queremos ser mal pensados, pero a veces parece que la existencia de los grupos armados rebeldes les conviene a muchas multinacionales. Los soldados del gobierno ugandés y los cascos azules, están allí pero no se inquietan ante la violencia que vivimos en Centroáfrica. Les vemos muy pasivos y asumiendo pocos riesgos. En las ciudades su sola presencia impresiona. Pero en las zonas rurales la LRA es dueña de todo. Y cuando informamos a los cascos azules, hacen de todo para no ir.

El 75% de Bangassou, al este del paísm está totalmente dominada por la LRA. Y el 25% restante por la Seleka, los fundamentalistas musulmanes. Y extrañamos la presencia de esos “ranger” americanos. Porque allí no están defendiendo nada y creemos que están presentes por motivos económicos.

  • ¿Cuál serían las tres principales cuestiones que hay que solventar para lograr el desarrollo en Centroáfrica?

La falta de paz es semilla de subdesarrollo. Y es evidente que hasta que no se solucione la situación de violencia, y se pare a los grupos armados que atacan y pisotean a la población sin ton ni son no puede haber desarrollo. La gente no puede ir al campo, ve como sus familias son diezmadas por secuestros. Ven como la vida no tiene valor, la muerte está baratísima. Y mi primer deseo es ese, que la violencia y esos grupos armados desaparezcan de Centroáfrica y de todos los países que la sufren.

Una vez que tengamos paz, la siguiente cuestión a solucionar son las carreteras. Las carreteras son horribles. Sin infraestructuras no se puede lograr el desarrollo. Durante todo el año yo circulo a una media de 15/20 Km/hora. Sin carreteras no puedes hacer circular tus productos y traer otros productos. En Bangassou tenemos que pagar el saco de cemento 5 veces más que en Douala (Camerún) y así cada proyecto es más costoso. Sin carreteras la gente no puede poner planchas de cinc a sus casas, ni vender sus productos. En época de lluvias las carreteras están convertidas en barrizales y se resbala como si fuera mantequilla.

Una de las "carreteras" de la diócesis de Bangassou Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una de las “carreteras” de la diócesis de Bangassou. Esta situación quedó estupendamente reflejada en la película de Javier Santamaría “El corazón de África” http://www.elcorazondeafrica.com/ Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Y, por último, una vez tengamos paz y carreteras, acometer proyectos de desarrollo que hagan que la población encuentre salida a sus situaciones, cooperativas…

Cooperativas como la que acabamos de iniciar en Bangassou, que es una cooperativa de mujeres solteras. Mujeres que han sido secuestradas y violadas por la LRA y que regresan muy afectadas, a veces embarazadas o madres de algún hijo fruto de esas violaciones; o mujeres con Sida, con pocas fuerzas o mujeres cuyos maridos han sido asesinados o han huido. En esa situación desde la diócesis de Bangassou se les propone que tengan esos hijos y se los den en adopción. Y se les propone unirse a esa cooperativa y recuperar la dignidad. Se ayudan entre ellas y viven de manera comunitaria en casas adosadas. Y tienen un taller de costura donde reciben encargos, como el que preparan ahora de pañuelos para una asociación de mujeres contra el cáncer de Málaga.

Ese proyecto surgió de una cena benéfica en Córdoba en marzo y después de eso las casas se han podido construir gracias a la donación de 100 sacos de cemento por parte de Ahmed, un amigo musulmán libanés. El trabajo por los más desfavorecidos nos une a todos, seamos de la religión que sea. De hecho, Ahmed me toma el pelo y me dice “ahí en Bagassou el único que vive el Corán, eres tú”. Y nos reímos.

También tenemos un proyecto de soldadura. Para jóvenes sin trabajo. Hemos formado a un sacerdote en Madrid, Benjamin, que además de saber construcción y dibujo, ha aprendido mecánica en el Instituto Tierno Galván y ahora está realizando unas prácticas en los camiones de Iveco y conseguirá un taller para poder trabajar en cualquier lugar. Y en Navidad podrá formar a los jóvenes de Bangassou en Centroáfrica. Todo gracias a los sacerdotes Ramón y Paco Puértolas, sacerdotes de una parroquia de Las Matas, que le facilitaron esa formación.

 

Una imagen del taller de soldadura. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una imagen del taller de soldadura. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Cuál es la ayuda que la ONG española Manos Unidas está dando a la población de la Diócesis Bangassou?

Estos días estoy presentando a Manos Unidas el cuarto proyecto de desarrollo. La formación de un colegio de formación primaria en Bema, pequeña localidad de 15.00 habitantes al sudeste del país. También construimos una maternidad, otro colegio, el Saint Pierre Claver en Bangassou y una escuela de secundaria también en Bema. Esta escuela tiene 300 alumnos procedentes de poblaciones de cientos de kilómetros a la redonda y el buen resultado que ha dado ha aumentado la confianza de la población por su seriedad y dinamismo.

Pero el probelma es que los alumnos llegan con un nivel muy bajo, por lo que ahora estamos pidiendo a Manos Unidas el apoyo para la construcción de una escuela de primaria, con 6 aulas, un despacho, un almacén y dos bloques de letrinas que permitirá a 300 niños de Bema acceder a una educación primaria de calidad. Se beneficiará indirectamente a 1.800 personas. Y la idea es tenerlo finalizado en 2018.

Una imagen de la escuela de secundaria de Bema financiada por Manos Unidas- Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una imagen de la escuela de secundaria de Bema financiada por Manos Unidas- Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Además de estos proyectos, qué más proyectos estáis realizando?

Además de estos proyectos tenemos proyectos asistenciales y proyectos de formación. Los asistenciales son necesarios porque trabajamos con gente muy pobre, enfermos de sida en fase terminal, algunos no pueden ni levantarse…no tienen manos para coger la caña ni agua donde pescar.  Por ejemplo, tenemos enfermos de demencia senil acusados de brujería. Tenemos 4 “Casas de la esperanza” con unas 100 personas que estarían quizá muertos. Porque en África se buscan chivos expiatorios cuando hay cualquier tensión, es decir, si por ejemplo hay una muerte de un joven o un niño se busca un “culpable” porque son situaciones “no normales” y entonces se busca al culpable y alguien da el nombre de una de esas personas mayores, que no tienen a nadie que les proteja y por eso se decide acusar a esas personas mayores.

Pero también tenemos proyectos de educación. Son los proyectos que crean la cohesión social, porque en los proyectos educativos se une a cristianos, protestantes y a gente de sectas. Los niños viven y conviven y este contacto, que en el barrio está prohibida, en el colegio no. Y esa unión previene conflictos. O tenemos otro proyecto como uno de oftalmología y allí, por ejemplo, esperaban las personas para ser operadas del segundo ojo de cataratas. Venían cristianos, católicos, musulmanes, incluido el Imán de la mezquita de Bangassou. Ese sufrimiento unió a todos, porque el sufrimiento traspasa esas barreras y se da la cohesión y esto previene conflictos.

Y además estos proyectos están dándose en lugares rodeados por la guerrilla. Y esto es un impulso, un estímulo. Porque justo ahí, donde parece que nos quieren hundir, es justo donde empezamos esos proyectos. En Mboki por ejemplo llevamos 2 años de escuela primaria y nos atacan por todos los sitios. Nosotros luchamos esa violencia y ante esa violencia contraponemos el desarrollo: acallamos la violencia con gestos de desarrollo. Y allí, precisamente en Mboki será donde yo vaya a pasar la Navidad este año. Los primeros que van a este tipo de proyectos, son mis 25 sacerdotes y 23 monjas, que aguantan lo inaguantable. Y que a veces se quiebran cuando viven mucho estrés…como cualquier otra persona, pero son los verdaderos agentes de cambio en todos estos proyectos.

Una reunión de mujeres de diferentes confesiones religiosas. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una reunión de mujeres de diferentes confesiones religiosas. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Cómo se vive allí la situación de crisis internacional con los refugiados?

La Diócesis de Bangassou es una de las 10 diócesis del país y la segunda más grande del país, tan grande como la mitad de Andalucía. Nuestra labor llega a casi todos los sitios, excepto a la zona del Norte que es selvática, zona que toca con Sudán y que está muy deshabitada. Es justo ahí donde llegan los guerrilleros, pero también los refugiados de la guerra de Sudán porque hay una frontera permeable de 1.000 Km. Allí nadie te va a pedir ningún papel. No hay concertinas.

Y precisamente los refugiados y también los desplazados, son la otra cara de la moneda. Sudán del Sur vive una guerra civil brutal y es realmente increíble ver cómo se acoge en un país tan pobre como República Centroafricana a los refugiados que llegan de ese infierno vecino. Un caso que hemos conocido es una pequeña niña ve caer bombas, incendian su casa y alguien se la lleva y llegan a la frontera después de caminar 2 días. Pasan de “su casa” Sudán, y llegan a su otra “casa” que va a ser Centroáfrica. Les acogemos. Quizá dentro de unos años sea al revés y seamos nosotros los que seamos acogidos al otro lado.

Hay quien dice que en esas fronteras nos entra gente peligrosa, pero ese es el argumento de los egoístas. Yo conozco un pueblo cerca de Roma con el 40% de africanos. Hablé con el alcalde y me decía cómo habían revivido, cómo se había revitalizado la vida de todos. No sé cómo teniendo tantos pueblos vacíos como tenemos podemos seguir pensando que no tenemos sitio para los refugiados o los desplazados.

  • Antes de despedirnos ¿se está cuidando?

Sí, me cuido. Estoy tomando todas las pastillas que me dicen. Y también estoy presionando al Vaticano para que me den un obispo auxiliar para poder delegar las cosas y poder venir más a España y ayudar a financiar los proyectos directamente, porque aquí, en persona y directamente se puede hacer mejor la negociación y la búsqueda de recursos y financiación.

Entrevistas #conmigasocial “La trata podría terminarse si se luchara de verdad contra las mafias” Covadonga Orejas. África

Covadonga Orejas es asturiana, pertenece a la congregación de las Carmelitas de la Caridad “Vedrunas”. Hace 14 años que vive en África y coordina la Comisión de Justicia y Paz en las comunidades que esta congregación tiene en África(Togo, Guinea Ecuatorial, Gabón y R. D. Congo).

Desde hace 7 años es responsable de proyectos contra la trata y para la protección de menores en Togo y Gabón, que son países de origen y de destino de menores víctimas de tráfico. Muchos de esos proyectos están financiados por Manos Unidas y por eso he tenido ocasión de entrevistarla  con motivo del Día Mundial contra la Trata que cada año se celebra el 30 de julio.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Togo y Gabón?

Las personas que trabajan para los traficantes van a los pueblos y engañan a jóvenes y a sus familias diciendo que les espera el “paraíso” si se van con ellos. Es decir, les venden la idea de que van a estudiar y ganar mucho dinero para poder ayudar a sus familias, estudiar, etc.; la realidad es otra. Una vez que abandonan el pueblo atraviesan la frontera de Togo hacia Benín y Nigeria. Allí, les embarcan en una patera por cuatro días hasta Libreville.

La red se encarga de que las chicas sean colocadas para trabajar en casas donde no recibirán nada. Todo su salario se lo lleva la “patrona” y generalmente sufren muchas carencias, maltrato y abusos durante su tiempo de esclavitud.

Hay otro tipo de tráfico interno en el mismo país de origen. Las niñas, a partir de diez años, son llevadas a la ciudad y ahí trabajan en los puestos del mercado o como vendedoras ambulantes. Sin derecho a la escuela ni a un sueldo, con una salud y alimentación precarias. Y muchas veces sufriendo a la vez golpes de sus patronas, quienes les impiden el contacto con su familia.

  • ¿Cuál es la labor que realizáis las Carmelitas Vedrunas y cómo están ayudando los proyectos que financia Manos Unidas a luchar contra esta situación? 

Hay varias acciones diferentes, tanto en Togo como en Gabón:

  1. Educación. A través de las escuelas, mercados, encuentros con las autoridades, maestros y policía… Abrimos los ojos a grandes y pequeños sobre las consecuencias de la trata y el derecho a la protección de toda persona.
  2. Acogida de las víctimas. Se trata de todo un proceso de reconstrucción de la persona hasta que vuelve a confiar en sí misma y en los otros. Hasta que recupera la salud, hasta que aprenden a leer y escribir, o a tener un oficio para no volver a ser dependientes de otros.
  3. Apoyo jurídico a las víctimas y denuncia de los obstáculos como la corrupción que permiten la impunidad de los traficantes. También tareas de presión política o advocacypara que los gobiernos cumplan los tratados que firman, para que la ley no se quede en papel mojado y beneficie y proteja a las víctimas y no a los traficantes. Luchamos contra la corrupción y eso nos ha animado a presentar informes a Naciones Unidas y la Unión Africana, para poner nuestro grano de arena en este inmenso combate.
  4. Formación de nuestros equipos y de otras personas con las que colaboramos para que sepan cómo reaccionar mejor y qué hacer cuando conocen un caso; cómo acompañar a las menores víctimas de la trata, cómo denunciar a quienes explotan a otras personas.
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • ¿Qué es, en tu opinión, lo peor de la trata?

Lo peor es que es inhumano. Destroza la vida de personas inocentes. Causa mucho dolor. Y lo peor también es que podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias.

  • Cuéntanos algún caso que te haya llamado realmente la atención.

Una de las chicas que ha pasado por todo este proceso como víctima es hoy una persona activa contra el tráfico, nos ayuda a hablar con otras chicas para que se atrevan a romper con el círculo de la explotación. Su vida no es fácil. Está enferma, pero eso no le impide ayudar a otras.

A las personas sólo se las recupera en parte. Y de sus traumas y estigmas no se recuperan. Pero es increíble ver cómo estas personas, que han sufrido tanto, caminan a veces con sus heridas mejor que nosotras con las nuestras. Siempre queda lugar para la esperanza. Eso es lo que he aprendido de quienes, cada día al salir el sol, viven su vida como un combate por la supervivencia y por la libertad.

Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • La iglesia católica está muy involucrada en este tema, y el Papa Francisco, de manera muy especial ¿Cuál es el papel de la iglesia en esta cuestión?

Una parte de la Iglesia ya conoce esta realidad y muchas religiosas por todo el mundo trabajamos en red para defender a las personas que sufren la trata. El Papa nos ayuda con su impulso y, sin embargo, aún nos falta movilizar a los responsables de las iglesias locales de los países de origen para que nos apoyen en la defensa de los más desfavorecidos y la lucha contra la corrupción; y en los países de destino para que denuncien la demanda, nos apoyen en la defensa del cumplimiento de la ley y en la lucha contra la corrupción. Si no hubiera demanda y explotadores, la trata desaparecería.

En septiembre de 2015 tuvimos un encuentro de delegados de todos los continentes, del que salieron recomendaciones para todas las Iglesias locales. El Papa nos recibió y nos animó a seguir. Él es el primero en mostrar por qué la Iglesia no puede desentenderse de los más pequeños, de los que más sufren, de quienes no cuentan para otros, porque son los primeros para Dios (Mt. 25). Para algunos gobiernos no existen. La Iglesia habla con ellos. Toma partido por los más vulnerables y eso nos sostiene en el camino.

Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
  • ¿Qué tres o cinco cosas se te ocurren que habría que hacer para luchar más y mejor contra esta situación a nivel nacional e internacional?

Desarrollo y educación en los lugares de origen; lucha contra la corrupción policial, judicial, de los gobiernos y asistencia a las víctimas; lucha contra la demanda en los países de destino, educación y sensibilización, y seguir protegiendo a las víctimas. Además, a nivel internacional necesitamos seguir exigiendo a los gobiernos que cumplan los tratados internacionales que firman para defender los derechos de todos.

  • ¿Qué te parece que se celebre este Día? ¿Ayuda a concienciar y luchar contra esta situación?

Sí, es importante que al menos una vez al año la gente se pregunte por qué sigue existiendo la trata, estas nuevas formas de esclavitud que siguen vigentes en todos los continentes en pleno siglo XXI. Cada año hay que celebrar los avances y llorar los sufrimientos de personas que han caído en estas redes y que no disfrutan de los mismos derechos que otras personas vamos alcanzando.

Cada año hay que agradecer y animar a quienes eligen permanecer mirando día a día la realidad no virtual e inhumana de la trata, para abrazar y secar las lágrimas de las niñas, para defender sus derechos y buscar salidas en un mundo muy duro para ellas.

Sin embargo, aunque un día al año los medios hablan de esta realidad, nosotras vivimos cada día cara a cara con el dolor de este fenómeno. Gracias al apoyo de quienes colaboran con Manos Unidas y con nosotras directamente, podemos acoger a estas chicas y ofrecerles una oportunidad de rehacerse y seguir adelante. Es una gran alegría verlas dejar nuestra casa e iniciar sus proyectos de vida.

Este año hemos estado en Roma, en el Vaticano, para coordinar con otros nuestros esfuerzos y gracias a UNANIMA (coalición internacional de religiosas que trabaja por los derechos de la mujer y del niño), también ante las Naciones Unidas en Ginebra y todo ello para denunciar el incumplimiento de la Convención de Derechos del Niño, el protocolo de Palermo y las leyes nacionales en este país. El Estado ha prometido, pero no cumple.

Es la buena voluntad de quienes nos ayudan lo que sostiene a estas jóvenes y lo que permite que podamos continuar trabajando por un mundo mejor, paso a paso, día a día.

Entrevistas #conmigasocial. De la persecución religiosa al tráfico de personas y la trata en Kandhamal (India). Father Manok Kumar

En una reciente visita a España a los Servicios Centrales de Manos Unidas he tenido la ocasión de hablar con Father Manoj Kumar Nayak, un joven sacerdote diocesano de 41 años, con estudios empresariales y un MBA especializado en Dirección de Proyectos en el entorno Rural.

Father Manoj nació en Tiangia, una pequeña localidad del distrito de Kandhamal (Odisha, India), en 2004 se ordenó sacerdote en la Diócesis de Cuttack y en 2008 regresó al distrito de Kandhamal. Desde entonces, entró a formar parte de la organización Jana Vikas, socia local de Manos Unidas en la lucha contra la trata de personas en India y desde 2011 es su director.

Y su regreso a Kandhamal no pudo ser más oportuno. Precisamente allí, en agosto de 2008 fueron asesinados más de 100 cristianos, más de 6.500 casas fueron quemadas, 395 iglesias e instituciones cristianas fueron atacadas y 56.000 personas fueron obligadas a desplazarse a campos de refugiados temporales o abandonar el estado. Aún hoy, 10.000 personas no han regresado. Father Manoj nos explica la situación de tensión en la que se vive en esta zona, ya que “los agresores aún están libres y para los familiares de los asesinados y los afectados, vivir con quienes les atacaron, es difícil”.

  • ¿Qué ocurrió en 2008 y cuál es la situación hoy en Kandhamal?

El conflicto surgió cuando a los cristianos se les culpó del asesinato del gurú Swami Lakshmanananda, líder del grupo nacionalista hindú Vishna Hindu Parishad. Y aunque los guerrilleros maoístas reivindicaron el asesinato del gurú, los fundamentalistas hindúes desencadenaron en Kandhamal la más feroz masacre contra la minoría cristiana jamás antes vista en India.

Ahora, con el nuevo gobierno radical hinduista vivimos en una calma tensa porque muchas veces los grupos de RSS (Rashtriya Swayamsevak Sangh) atacan con palos y varas y no tenemos protección. Pero lo curioso es que mucha gente, dhalits (descastados) y musulmanes, después de la persecución y viendo el trabajo y ayuda que los cristianos hemos seguido desarrollando, han abrazado el cristianismo.

  • ¿Cuál es la labor específica de Jana Vikas con las víctimas de la trata y tráfico humano?

La migración es uno de los principales retos para Jana Vikas. Y es que mucha gente se ha ido fuera de Odisha a otros estados buscando trabajo, oportunidades, seguridad, paz. Muchas veces estas personas han acabado viviendo en los slums (barrios marginales) de Bhubaneshwar (capital de Odisha) o de Cuttack (antigua capital), pero también se trasladan a ciudades de otros estados como Kerala, Goa, Tamil Nadú o Delhi.

Y la realidad es que, de esta migración, no todo es migración. Muchas personas han sido traficadas e incluso asesinadas, como el caso de un joven que hemos sabido que ha sido asesinado en Kerala y del que no hemos podido recuperar su cadáver al no saber exactamente dónde se encontraba trabajando.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Odisha y cómo son las personas con las que trabajáis en Jana Vikas?

La trata siempre comienza con una promesa falsa: la promesa de una vida mejor, de mejor trabajo, de más dinero. Las personas, que son muy pobres y están muchas veces desesperadas, no son capaces de ver otra salida a sus situaciones de pobreza, desigualdad y discriminación.

Al acceder al trato que las mafias les ofrecen, las personas pierden al irse sus pocas propiedades o viviendas. Y como no encuentran esas oportunidades que les ofrecían, acaban siendo explotados en condiciones inhumanas, prostituidos, o incluso usados en tráfico humano y de órganos. No regresan; y si regresan, no tienen nada.

Las personas con las que trabajamos son chicos y chicas de entre 15 y 35 años, que han sido vulnerados y que necesitan apoyo legal y humano. A veces ellos y otras veces las familias, acuden a Jana Vikas, donde se les ofrece ayuda en el rescate de las personas, facilidades para su acogida y reinserción y oportunidades de formación para poder optar a una vida mejor.

Father Manoj, director de Jana Vikas-Foto IreneH-Sanjuan/Manos Unidas
Father Manoj, director de Jana Vikas-Foto IreneH-Sanjuan/Manos Unidas
  • ¿Cuál es el trabajo esencial de Jana Vikas?

Jana Vikas trabaja en cuatro barrios de los 12 que hay en Kandhamal y estamos empezando a trabajar en otros cuatro, lo que supone trabajar con más de 10.000 personas al año.

Nuestro trabajo se centra en la reconstrucción del distrito de Kandhamal, dar apoyo legal y educativo, y trabajar con la comunidad en procesos de paz, asesoría y acompañamiento. Además, realizamos proyectos de promoción social, gobernanza y ofrecemos becas y facilidades educativas a las minorías cristianas. Y en relación a la trata y el tráfico de personas, actuamos esencialmente en tres líneas:

1.- Programas de Sensibilización en las ciudades y poblados, sobre todo con los padres. Les enseñamos a detectar los posibles engaños a los que son sometidos. Esto lo solemos hacer con impactantes representaciones de teatro de calle (“Street Plays”) o con la proyección de películas de sensibilización (“Screaming Film”) para enseñarles lo que ocurre en realidad. Y después se tiene un encuentro y debate con las comunidades para hacerles ver cómo sucede y cómo se puede poner fin a esa situación.

También hemos creado Comités Locales formando a líderes comunitarios para asesorar a la población y prevenir el tráfico. Y se colabora con la línea telefónica gratuita de atención a la infancia, la “Child Line”, para poder informar de las situaciones que se dan y dar protección legal y asesoramiento por teléfono.

2.- Rescate de las víctimas. Para esto colaboramos con las familias, con instituciones de la zona y con la policía. Y no es una tarea sencilla. Incluso hemos tenido casos en los que han venido policías desde Delhi. Aunque a veces la policía colabora y otras no.

3.- Centros de Acogida y Rehabilitación de Víctimas del Tráfico. En ellos acogemos a los jóvenes, ya que, en ocasiones, cuando estos niños y jóvenes regresan, los padres no los acogen. A veces, porque ellos fueron quienes les vendieron y sienten vergüenza. Otras, porque la realidad que han vivido estos jóvenes supone un tabú y una estigmatización de la familia. Todo esto supone un dolor añadido para las víctimas. Actualmente alojamos a unos 70 jóvenes que se quedan entre 3 y 6 meses recibiendo talleres y formación profesional en costura, en mecánica u otros conocimientos. Y además les ofrecemos acompañamiento psicológico y apoyo por medio de profesionales de servicios sociales. Después de este proceso los jóvenes se casan o trabajan en talleres de costura o se van a otros lugares a trabajar. Pero con un futuro más claro.

La vida de los más pobres en una de las “siete hermanas” de la India

A esta zona de la India le llaman “las siete Mapa de Assamhermanas”.Es de las más remotas de India y comprende los siete estados de Assam, Manipur, Nagaland, Tripura, Arunachal Pradesh, Mizoram y Meghalaya. Está situada al nordeste de la India, conectada con el subcontinente indio a través de una estrecha franja de territorio, y rodeada por Nepal, China, Bhutan, Myanmar y Bangladesh.

Desde esta zona de la India ha venido recientemente a España el obispo de la diócesis de Tezpur (Assam, India), Michael Aquasius Toppo (8 mayo 1955), que visitaba nuestro país por primera vez. El obispo, que lleva en su cargo desde hace 8 años, acompaña a los 191.000 católicos (12% de la población, la tercera religión de la zona después de la hindú y la musulmana) en 32 parroquias, en la que es una de las 5 diócesis del estado de Assam, establecida en 1964 y la tercera más antigua del Nordeste de India.

Nos cuenta que “Assam vive ahora mismo un periodo de paz política y no se han vuelto a dar ataques entre los grupos tribales como los que se dieron en 2014 cuando 78 personas murieron en enfrentamientos entre bodos y adivasis  y varios poblados fueron incendiados”.  Y es que en esta zona hay un 12,4% de grupos tribales, considerados como una de las castas más bajas de la India: adivasis, bodos, garos, rabas y todos ellos mantienen sus costumbres y tradiciones.

El obispo de Tezpur (Assam), Michael Aquasius Toppo  acompañado por Xavier Lakra, responsable de la Assam Mission
El obispo de Tezpur (Assam), Michael Aquasius Toppo acompañado por Xavier Lakra, responsable de la Assam Mission. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas

Pero la situación de pobreza, nos insiste el obispo, es muy gravey también la falta de educación.  “La mayoría trabajan en las plantaciones de té por 115 rupias (menos de 2 €) por ocho horas de trabajo. Además hay mucha situación de desempleo, y tan sólo 1 o 2 personas de la familia trabajan para sacar adelante a familias de 5 ó 6 hijos. Muchas veces los niños van a esas escuelas de primaria en las plantaciones de té, pero hay mucho abandono escolar. Y otras veces, directamente, los padres no envían a sus hijos a las escuelas.”

El obispo ha venido acompañado de Father Xavier Lakra, jesuita nacido en Ranchii (Jharkhand), que lleva trabajando en Assam desde 1998, donde hay otros 23 jesuitas en 5 diferentes misiones de tres diócesis (Tezpur, Bongaigaon. Dibrugarh). Allí los jesuitas, nos explica realizan “tareas de pastoral, trabajo social y sobre todo proyectos educativos. Y concretamente en Tezpur están trabajando en la Edudación Superior e incluso han abierto una Universidad”.

El padre Lakra nos enumera los tres principales retos de la región que, en su opinión, son: “motivar a los padres para que lleven a los niños a la escuela, la dificultad de profesar la fe católica allí y la mejora socioeconómica y de la vida de las personas”.

Y es que, en esta zona los jesuitas se dedican sobre todo a la educación, tanto formal como informal. Pero esos colegios son además de centros educativos de gran calidad, un ejemplo de convivencia entre niños de diferentes tribus.

Pero además de los colegios, los jesuitas construyen también internados para niños y niñas y para facilitar que los pequeños puedan asistir a la escuela y evitar así los peligros a los que se exponen estos niños cuando tienen que recorrer durante 2 o 3 horas grandes distancias para llegar al colegio. Esos peligros pueden ser peligros de la naturaleza, al ser zonas de bosques donde hay tigres y otros animales. Pero también peligros humanos, ya que en esta zona hay tráfico de personas. Por eso se realiza allí concienciación a las familias para que logren entender estos peligros.

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Y aunque sobre todo desarrollan proyectos educativos, no sólo se trata de construir colegios y dar clases, sino lograr un desarrollo integral, atendiendo a las familias de los niños y también construyendo y dando atención sanitaria en dispensarios, porque son zonas de malaria y otras enfermedades relacionadas con la humedad del río Brahmaputra y desarrollan programas de formación a las familias en higiene y salud.

Este es uno de los lugares donde trabaja Manos Unidas desde 1987. En esta zona apartada y con muy mal acceso, hemos desarrollado 194 proyectos, por un importe total de 4.871.000 € abordando proyectos educativos (100), sociales (69), sanitarios (19) y agropecuarios (6).

Carmen Angulo, del Departamento de Proyectos del Nordeste de la India de Manos Unidas, ha estado en esta zona de India en dos ocasiones durante los últimos años, la última el pasado mes de octubre.

Carmen nos explica cómo es esta zona y sus principales necesidades y peculiaridades. “La población vive en zonas rurales en viviendas muy precarias, casi siempre chozas de bambú. El cultivo del arroz es el más importante de la zona, pero el problema es que el Río Bramaputra, el más grande de la India, se desborda durante el monzón (de mayo a octubre) y el agua inunda sus campos quedándose sin cosechas y pasando hambre”.

Un grupo pasea por entre los arrozales de Assam. Foto Pixabay
Un grupo pasea por entre los arrozales de Assam. Foto Pixabay

Por eso, nos explica Carmen, uno de los proyectos más interesantes que ha realizado nuestra organización en la zona es el desarrollo de cultivos alternativos al arroz. “En la frontera con Megalaya, con los Salesianos, hemos realizado proyectos agropecuarios muy interesantes. Algunos de esos cultivos son la pimienta negra, la piña y los gusanos de seda y las moreras”.

Otra de las grandes riquezas en cultivos en la zona, es el té. Y es que, precisamente de Bengal Occidental (West Bengal) es el mejor té del mundo. “Las mujeres son las que lo recolectan porque son muy cuidadosas con las delicadas hojas”. Pero actualmente “esos campos han cerrado por la competencia de China o porque esas plantaciones dejan de ser competitivas. Y entonces muchísima gente se queda sin trabajo. Y son personas que dependen de la tierra casi totalmente, y eso afecta a toda la familia. Las niñas se quedan al cuidado de sus hermanos y no van a la escuela. ManosUnidas también trabaja para que esta realidad cambie y las niñas vayan a la escuela”.

Pero, además de con jesuitas y con salesianos, “la mayoría de proyectos que realizamos en Manos Unidas, – nos dice Carmen – los hacemos con religiosos locales: con congregaciones de religiosas, las salesianas en educación y otras órdenes locales más pequeñas con las que realizamos proyectos de formación y capacitación de mujeres para que tengan sus pequeñas empresas y telares”.

Entrevistas #conmigasocial: “Si la mujer avanza, la familia también lo hace” Raphaël Be Kouadio. Costa de Marfil

Tras la guerra, Costa de Marfil se vio inmersa en una crisis que duró diez años y de la que poco a poco comienza a salir. Sin embargo, uno de cada dos marfileños es pobre y la tasa de analfabetismo, sobre todo en las mujeres, sigue siendo elevada, cercana al 40%.

Raphaël Be Kouadio (Costa de Marfil, 1961) es profesor en Abiyán: enseña inglés en secundaria e imparte ‘Proyectos Educativos Cristianos y Africanos’ en la Universidad Católica de África del Oeste.

Un momento de la conversación con Raphael Be Kouadio

¿En qué consiste la cooperativa de mujeres de Ferké y por qué nació este proyecto?

Ferké se encuentra al Norte de Costa de Marfil. Entonces, yo era profesor de inglés allí y veía el sufrimiento de las mujeres para sacar la manteca del karité. Era un trabajo penoso, muy penoso: trabajaban durante horas para sacar muy poca cantidad de manteca.

Soy un laico que trabaja con misioneros de los Clérigos de San Viator que están en España, Francia, América…Algunos miembros de la comunidad son españoles y conocían Manos Unidas. Empecé a trabajar con ellos en 1996 cuando contacté con esta organización, para ver cómo podían mejorar la explotación de la manteca.

Con su ayuda comenzó un gran proyecto: construimos dos edificios, compramos una gran máquina de extracción de karité…y ahora funciona estupendamente bien. Empezaron quince mujeres, y ahora en Ferké hay unas ochenta mujeres, contando a las de los pueblos cercanos que recolectan la materia prima.

Una mujer recoge karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas
Una mujer recoge karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas

¿Son las cooperativas de mujeres una solución para lograr el desarrollo y apoyar a la mujer en África?

Yo sigo creyendo en las cooperativas de mujeres. Mi madre no fue a la escuela y yo se cuánto ha trabajado junto a mi padre para que mis hermanos y yo estemos donde estamos. Siempre he apostado por ayudar a las mujeres porque creo que si la mujer avanza, la familia también lo hará. Ahora en Costa de Marfil hay muchas organizaciones de mujeres y tenemos que apoyarlas. La primera dama les ayuda financiando sus proyectos, y el presidente anima a integrar a las mujeres en la vida política.

Por mi parte, después de trabajar con las mujeres de Ferké en el Norte, ahora estoy trabajando con las de mi pueblo, Kouakoussekro para iniciar más proyectos. Pero aún así, sigo comprometido con esta cooperativa y aunque este lejos, soy como un padre que sigue la evolución desde la distancia.

Hábleme más de la mujer y la necesaria igualdad de oportunidades en el continente africano

Las mujeres en África son una prioridad. Las niñas no tienen las mismas oportunidades que los niños para ir a la escuela, por eso la escolarización de las chicas es muy importante. Cuando educamos a una mujer, educamos a una nación. Ellas son las que van a tener hijos y van a tener mucha influencia sobre ellos. Si no has ido a la escuela, y no tienes esa apertura, ¿qué vas a compartir con tus niños?

Hay que apostar por la educación de todos los niños, incluidos los que no tienen medios para ir a la escuela. El gobierno lucha por facilitar la entrada de los niños en la escuela, pero aún así hay muchos que no pueden. Para lograr este ‘mundo nuevo’ debemos tener más educación en todos los países, ricos o pobres, pero sobre todo en los pobres. Dar la oportunidad a todo el mundo de ir a la escuela para que trabajemos juntos, con la misma fuerza.

La recogida del karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas
La recogida del karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas

¿Entonces apostaría por proyectos que tienen en el centro a las mujeres, a los niños como beneficiarios?

Creo que sí que es la línea, pero lo ampliaría a los pueblos. Las personas que viven en los pueblos. La población rural siempre es más pobre, además de las mujeres y los niños hay que pensar sobre lo que podemos hacer en los campos, en las áreas rurales, que generalmente son las más pobres y abandonadas. Hay que mejorar sus condiciones de vida, allí por ejemplo la mayoría no tiene agua corriente.

“Recoger hasta 23 Kg de hoja de té por 0,50 €”. Eugenio Sanz, misionero en Bangladesh

El hermano marista Eugenio Sanz, nacido en Talavera de la Reina cumplirá este año 60 años. Ha vivido cinco años en la República Democrática del Congo y diez en Ruanda y, este año cumplirá su décimo año de entrega misionera en Bangladesh, un país que ocupa el puesto 142 en el IDH (Índice de Desarrollo Humano) , el cuarto país más pobre de Asia, uno de los más poblados y  con más desigualdad del planeta.

He podido hablar con este misionero con ocasión de su reciente visita a España, a su Talavera de la Reina natal y aprovechando su vista, ha respondido a las preguntas de las periodista Mavi Aldana y Pilar Bobadilla en el programa programa “Salimos por el mundo” de RNE-Radio Exterior de España.

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Eugenio con jóvenes de Wangala- Foto Eugenio Sasnz para Manos Unidas

Manos Unidas está ayudando a construir, con una financiación de 78.187 euros, un “Internado para chicas”que se localiza en la aldea de Giasnogor, cerca de Moulovibazar, al Noreste de Bangaldesh. Una zona con grandes extensiones de campos de té, y donde las condiciones en las que viven los trabajadores son durísimas, con jornadas de trabajo de 10 horas diarias en las que recogen hojas de té una a una y por las que reciben 0,50 euros por cada 23 Kg.  Y si no alcanzan ese peso, no cobran.

Allí la población viven en chozas míseras donde se hacinan todos los miembros de la familia junto con animales domésticos. Y aunque hay escuelas primarias diseminadas por las plantaciones, éstas no ofrecen educación de calidad ya que allí se reúne a todos los niños de distintos niveles, sin pupitres, ni libros, sin casi nada.

Los niños no suelen acabar la educación primaria, no tienen apenas recursos y viven muy alejados de esas escuelas. Además, la mayoría son tribales y no usan el Bangla como idioma, por lo que no pueden acceder a la educación. Tan grave es la situación, queen los últimos 150 años, en estas plantaciones ni un solo miembro de las familias de trabajadores ha realizado estudios superiores.

Eugenio con algunos de los niños de las plantaciones de té de Giasnogor (Bangladesh)- Foto Eugenio Sasnz para Manos Unidas

Con el edificio que se está construyendo y que tendrá dos plantas (que podrían llegar hasta cuatro en el futuro), se alojará a 80 niñas.

Escucha lo que Eugenio Sanz ha contado en el programa “Salimos por el Mundo” de RNE-Radio Exterior sobre la realidad de la población más pobre de Bangladesh, con la que convive y a la que acompaña en su camino hacia la dignidad y el desarrollo.

Entrevistas #conmigasocial. “Lo que hacemos es sembrar y sostener la esperanza del pueblo en Haití” Xavier Adsara

Hemos hablado con Xavier Adsara, director de “Nuestros Pequeños Hermanos-NPH”, socio local de Manos Unidas en Haití. Nos ha contado cómo va el proyecto que hemos realizado juntos en el país más pobre de América Latina: una piscifactoría que ha capacitado a 100 mujeres jóvenes y produce pescado que mejorará la nutrición de 20.000 niños de los barrios más desfavorecidos de Puerto Príncipe.

Es farmacéutico. De familia de farmacéuticos. Pero su vida no está discurriendo entre las cajas de medicamentos de las estanterías de una farmacia. Se llama Xavier Adsara, es catalán, está casado y tiene dos hijos, tiene 45 años y lleva más de veinte dedicado al mundo de la cooperación. Siempre tuvo clara su vocación de ayudar a los niños más necesitados del planeta y durante cerca de 6 años trabajó como cooperante en terreno en países como Bolivia, Honduras, Haití y Guatemala. En 2003 aceptó la invitación a dirigir en España la organización “Nuestros Pequeños Hermanos-NPH”, que en Haití lleva actuando hace cerca de 30 años como “Nos Petits Frères Et Soeurs (NPFS)” y es socio local de Manos Unidas.

“Mi trabajo es una vocación. No lo siento como trabajo. Estoy totalmente identificado con los valores de NPH” afirma con gran entusiasmo. Y es que desde que en 1998 conoció en Honduras la labor de NPH fundada en México en 1954 por el Padre William Wasson, decidió unirse a ella ya que compartía todos los valores de esta organización que acoge niños huérfanos y vulnerables en un ambiente familiar, acogedor, estable y seguro y les ofrece educación y salud, además de servir a la comunidad. Xavier afirma que “la felicidad llega cuando seguimos lo que nos manda el corazón” y eso es lo que él ha hecho, ese es su trabajo y vocación.

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Uno de los beneficiarios del proyecto que acaba de finalizar en Haití. Foto. Nuestros Pequeños Hermanos

Manos Unidas y NPH en Haití

Manos Unidas financia a esta organización en la lucha contra la desnutrición infantil y la mejora de la capacidad económica de las familias más pobres de Puerto Príncipe, capital de Haití, el país más pobre de América Latina.

Así, en 2013 y con apoyo de Manos Unidas pusieron en marcha el proyecto “Generación de ingresos para las mujeres y mejora de la dieta para los niños” que finalizó en 2015. Su objetivo principal era construir una piscifactoría que ayudara a capacitar a cerca de 100 mujeres jóvenes, producir pescado para el autoconsumo y mejorar la nutrición de 20.000 niños de los barrios más desfavorecidas de Puerto Príncipe y a la vez generar algunos puestos de trabajo para mujeres jóvenes.

Este proyecto ya está en pleno funcionamiento, tanto es así que, sólo en el primer año se han producido 24.500 kilos de pescado (Tilapia) usada para combatir la desnutrición de más de 1.000 niños.

Algunos de los beneficiarios del proyecto de NPH financiado por Manos Unidas- Foto Nuestros Pequeños hermanos
Algunos de los beneficiarios del proyecto de NPH financiado por Manos Unidas- Foto Nuestros Pequeños hermanos

Manos Unidas no hace proyectos que no surjan y cuenten con la iniciativa de las personas de cada país. Y esto es así también en Haití y su socio local comparte la visión. “Lo que hacemos es sembrar y sostener la esperanza del pueblo haitiano” afirma Xavier, “pero los proyectos son de los beneficiarios y para ellos. Ellos son capaces de salir de la pobreza si tienen la oportunidad. Bien preparados y empoderados. Nosotros sólo facilitamos esta labor, pero luego tenemos que desaparecer”

Xavier afirma que “Manos Unidas está absolutamente comprometida con la erradicación de la pobreza y con mejorar la dignidad de las personas en todo el mundo y nosotros hemos sido beneficiarios de Manos Unidas en esa lucha”. Ahora NPH ha presentado una nueva iniciativa que es un “Proyecto Solar de Energías Renovables” para evitar el uso de generadores diésel y por medio de placas solares, facilitar el acceso a energía renovable y dar electricidad a los proyectos que desarrolla NPH en Puerto Príncipe y que benefician a más de 250.000 personas.

Entrevistas #conmigasocial. “Luchar por los oprimidos es algo político” Sonia Brito. Bolivia

Está a punto de regresar a Bolivia tras haber participado en Bruselas en un seminario sobre “Empoderamiento económico de las mujeres” pero antes pasa por España y tenemos ocasión de hablar con ella. Es Sonia Brito, Diputada y fundadora de la asociación Tijaraipa, socia local de Manos Unidas en Bolivia.

¿No tienes miedo a contagiarte de corrupción?

La pregunta es obligada. Y es que, nos cuenta que ha pasado de ser la directora ejecutiva de la organización Tijaraipa a dedicarse de pleno a la política, primero en 2011 como Viceministra de Defensa de los Derechos del Usuario y el Consumidor (Ministerio de Justicia) y desde hace dos años y hasta 2019, como Diputada uninominal por el Distrito de La Paz, en Bolivia.

Su respuesta es un no rotundo. “Tengo convicciones muy fuertes y no pienso desviarme. Soy católica. Tengo una convicción por el Cristo de la Vida, por el Cristo que luchó contra los poderosos y siempre estuvo al lado de los pobres. Voy acorde, tratando de ser coherente, con lo que Jesús nos enseñó y busco eso desde el lugar donde esté: ya sea directora de una ONG, Viceministra o Diputada, o lo que me toque hacer en mi vida…” Y estas convicciones se unen a los valores que le transmitieron sus padres. Unos padres que acaba de perder hace, tan sólo, 3 y 6 meses.

Asegura firmemente que siempre va a hacer lo que esté en su mano para ayudar a los más desfavorecidos, para luchar por los derechos humanos y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.“Para mi el hecho de que los sectores oprimidos salgan adelante es un tema político. Antes desde la sociedad civil y ahora desde el estado, en realidad tengo la misma meta.”

Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas
Sonia Brito a su paso por Madrid. Foto Irene H-Sanjuán/Manos Unidas

¿Y cómo se pasa del sector asociativo a la política?

En realidad para Sonia siempre estuvo muy unido porque en los años 90 trabajó como “Coordinadora de Solidaridad con los Pueblos Indígenas” de Tierras bajas de Bolivia. “En aquella época sólo se conocía a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y guaraníes y fuimos de los propulsores de la primera “Marcha Indígena por el territorio y la Dignidad” que recorrió, más de 800 Km. desde el Beni hasta La Paz. Esa marcha logró que el estado de Bolivia y en la Constitución se reconociera los Territorios Indígenas, colectivos y comunitarios.”

Y en esa lucha de los pueblos indígenas tuvieron especial presencia las mujeres indígenas, que tradicionalmente iban a buscar la llamada “Loma Santa” (la tierra sin mal). Sonia Brito siempre estuvo cerca de las mujeres y así nació Tijaraipa en el año 2000 “Como socióloga estudié mucho las características socioculturales y la cosmovisión indígena amazónica, y así, desde sus propias características se fue organizando Tijaraipa que es la primera organización que apoyó a las mujeres indígenas en la zona del Beni, (Tierras Bajas, Amazonía de Bolivia) las mujeres que estaban más afectadas por la pobreza del país”. De hecho fue “la primera organización que aglutinaba a la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB) que se conforma con 14 organizaciones de mujeres de diferentes culturas indígenas”.

Y así llegó de manera natural a la política activa, ya que Evo Morales y Sonia se conocieron en esa Gran Marcha y ella le invitó en su momento a que conociera los talleres con las mujeres. Ha formado parte del Comité de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades y ahora trabaja en un proyecto de “Ley de Despatriarcalización” (dentro del Comité de Justicia al que pertenece) que puede ayudar mucho a las mujeres bolivianas.

UNA ESCUELA DE MUJERES LÍDERES INDIGENAS Y CAMPESINAS EN EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

Sonia, nos hace mucho hincapié en eso de “las mujeres” y en la condición de “plurinacional” de Bolivia. Y es que, Bolivia es muy rica en culturas, tiene hasta 36 culturas. Bromea Sonia cuando dice que en su propia familia se nota esta variedad, ya que ella nació en Cochabamba, está casada con un potosino, tiene dos hijos de 20 y 21 años que nacieron en La Paz.

En Bolivia, los pueblos indígenas, que suponen el 18% de la población, se dividen en dos: andinos (Tierras Altas) y los indígenas de los Llanos Orientales del Noreste y Sudeste (Tierras Bajas). Y en cuanto a número de habitantes, los cinco principales pueblos son: quechuas, aymaras, guaraníes, chiquitanos y mojeños. Pero además, en las Tierras Bajas hay otros 14 pueblos indígenas con sus propias lenguas y culturas.

Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa
Una imagen de los talleres de Tijaraipa. Foto Tijaraipa

¿Cómo son las mujeres beneficiarias de Tijaraipa?

En el Departamento del Beni (al Noreste del País) la mujer indígena campesina trabaja con su esposo e hijos y es contratada junto con su familia, pero recibiendo un solo salario que le es pagado al hombre y sin recibir las mujeres beneficio social alguno. Los niños, hijos de los trabajadores, no acceden a las escuelas, no tienen atención médica ni acceso a servicios básicos. Desde hace casi dos décadas, las mujeres indígenas del Beni se encuentran organizadas en el ámbito urbano en la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB), y también en las Organizaciones Vecinales por el Cambio.

En el Departamento de Cochabamba, en el Centro del país, las mujeres emigrantes quechuas y aymaras, llegadas de Potosí y Oruro se concentran en los cinturones de pobreza de las periferias de las ciudades y se dedican a la recogida de basura, y en algunos casos como empleadas de hogar o en la albañilería. En este departamento las mujeres campesinas, se organizan en la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa (FDMCBS).

Y precisamente para ayudar a estas mujeres indígenas más desfavorecidas nació la ’Escuela de Líderes Indígenas Nicolasa Noza de Cuvene’ a través del proyecto “Apoyo a la Escuela de Formación de Mujeres Indigenas y Campesinas” realizado con Manos Unidas que se desarrolló durante tres años (hasta 2013) y con un importe de 149.281 euros. “Las principales dirigentes y líderes que ocupan espacios de toman decisiones en Bolivia como alcaldesas, concejalas o asambleistas y dirigentes nacionales, han pasado por la escuela” asegura Sonia Brito “Este proyecto tan exitoso se llevó a la zona Andina (quechuas y aymaras, migrantes) y se procuró así reproducir el éxito en esta otra zona, en Cochabamba en los cinturones de pobreza de la ciudad y con mujeres campesinas.”

“Manos Unidas, – nos asegura Brito- acompañó el proceso en la línea de apoyar el empoderamiento social, político y económico de las mujeres indígenas, para que la escuela no fuera sólo educativa sino “Escuela Educativa y Técnico Productiva” de tejidos y artesanía, trabajando con nuevos diseños, procesos de calidad, promoción y difusión de los nuevos productos en el mercado. Y así, en Beni, se capacitaron en el Beni cada año a unas 160 mujeres”.

Sonia Brito manifiesta la gratitud de Tijaraipa a Manos Unidas porque asegura que, normalmente “la intervención de las agencias de cooperación en lo referente a la mujer, pocas veces se centra en el liderazgo y en la capacitación y empoderamiento económico de las mujeres. Y este es un proyecto integral, porque se ayuda a las mujeres viven una realidad muy dura de maltrato, de violaciones, abandono…pero además se les facilita una herramienta económica para que salgan adelante. Esta doble visión es parte de la clave del éxito de los proyectos de Tijaraipa.”

Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas
Una mujer indígena del Beni con su bebé. Foto Manos Unidas

BOLIVIA Y SU DEFENSA POR LA MADRE TIERRA

El próximo 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra y no podemos dejar de hablar de esta realidad con Sonia Brito. Ella explica que “el gobierno de Bolivia ha roto con anteriores sistemas y plantea una nueva armonía del hombre, de la sociedad, de la comunidad y del estado con la Naturaleza, con la Madre Tierra. De hecho es primer país que ha hecho aprobar en Naciones Unidas y ha suscrito el convenio internacional de la ONU sobre los Pueblos Indígenas. Declaración universal de los pueblos indígenas”

Bolivia también ha presentado la “Ley de los derechos de la Madre Tierra”, que como asegura Brito, “es esencial en el momento que vivimos el que la naturaleza está sufriendo el castigo y los rigores del hombre y del capitalismo y de la explotación. En la búsqueda de la riqueza se está olvidando que se está socavando el propio país, la casa común en la que vivimos….como dice el Papa Francisco”.

Según explica Sonia Brito, “Bolivia es un ejemplo en el modo de entender la riqueza y el desarrollo. Y ahora mismo es el tercer país en crecimiento económico de América Latina tras nacionalizar sus recursos estratégicos como el gas, haciendo que la riqueza que antes estaba en manos de las transnacionales se reparte ahora más en el pueblo y haya elevado así la calidad de vida del pueblo boliviano”.

Ella asegura que hay que luchar contra el “capitalismo depredador del planeta” y es que “a costa de la riqueza se supedita la muerte, la desertificación de los bosques, los ríos envenenados….y un país no puede explotarse a través de la explotación inmisericorde de los recursos humanos y naturales”.

Más que un lanzamiento de campaña

Lanzar una campaña. Una frase. Una acción que implica mucho más de lo que podemos imaginar. Campaña…en sí misma esta palabra nos pierde y nos preguntamos si nos estamos refiriendo a campaña política, campaña de captación e recursos, campaña publicitaria… ¿campaña militar? Esto último seguro que no, aunque a veces llevarla a cabo suponga ciertos enfrentamientos y complicaciones y aunque la campaña de la que os voy a hablar habla de una lucha de dimensiones gigantes y de carácter imprescindible, si es que no queremos sonrojarnos de vergüenza ante nuestros descendientes: la lucha contra el hambre.

La última campaña presentada por Manos Unidas y titulada “Plántale cara al hambre: siembra” inicia además lo que desde la organización se ha denominado como “Trienio de lucha contra el hambre”, tres años especiales para acabar con el hambre y para sensibilizar sobre sus causas, especialmente algunas de ellas. (Puedes conocer lo esencial de esta campaña y trienio en el Boletín de Prensa especial de la organización.)

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Pero todo lo que hay detrás de un lanzamiento de campaña no sale publicado en la web de la ONG de Desarrollo de la Iglesia Católica en España. Hay mucho más. Hay trabajo, hay desvelos, hay planificación, hay decisiones, hay notas de prensa, ruedas de prensa, contacto con periodistas, coordinación interna en la organización, con los responsables de proyectos, con los coordinadores de cada departamento…

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Hay un contacto real, persona a persona, con los 35 invitados que han recorrido en estos días toda España (misioneros, responsables de proyectos…) y con los dos invitados especiales de campaña que han puesto rostro a la realidad de la pobreza y del hambre a nivel nacional: la misionera Victoria Braquehais, que da su vida por los demás en República Democrática del Congo y el doctor Carlos Arriola, experto en desnutrición infantil que da su vida por los más pequeños de Jocotán (Chiquimula, Guatemala). Un contacto que, en tantas ocasiones,   supera el mero contacto profesional y se generan amistades únicas, inolvidables, eternas.

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Y una vez terminado el lanzamiento, que ha durado del 28 de enero hasta hoy mismo…te preguntas con cierta preocupación ¿habrá recibido la sociedad española un pequeño empujón para unirse a nuestra lucha? ¿las personas que han leído los numerosos reportajes publicados en estos días, que han escuchado las entrevistas radiofónicas, y que han visto las intervenciones en televisión, estarán ahora más despiertos ante la realidad de hambre, pobreza, desigualdad e injusticia que se ha compartido y que, sólo puede finalizar con nuestra implicación y compromiso y con una verdadera conciencia de fraternidad humana?

Después de un mes largo de trabajo, estas son las preguntas que me planteo. Y todo ello con toda alegría y esperanza porque los que nos dedicamos a la comunicación para la solidaridad, al periodismo que quiere cambiar la realidad…y lo hacemos con nuestra mayor profesionalidad y con nuestro fundamento y apoyo y confianza total en Dios, ¡no nos rendimos nunca!

Lectura del libro de Isaías 40, 25-31

«¿A quién podéis compararme, que me asemeje?», dice el Santo. Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó aquello?

El que cuenta y despliega su ejército y a cada uno lo llama por su nombre; tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no falta ninguno.

¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»?

¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia.

Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.