Entrevistas con @migasocial: Juan José Aguirre, denuncia el “conflicto olvidado” de Centroáfrica.

Hablar con él es para mi un motivo enorme de gozo. Le admiro desde que le conozco y me inspira en mi propia vocación y lucha contra las desigualdades e injusticas. Él es Monseñor Juan José Aguirre, misionero comboniano y obispo de la Diócesis de Bangassou. Ha cumplido 62 años (Córdoba, 1954), y en esos años lleva muchos sufrimientos vividos en el corazón, un corazón enamorado de “su pueblo”: República Centroafricana. Tanto sufrimiento y también muchas alegrías vividas, han afectado a ese corazón que ya ha sufrido tres infartos y que tiene nueve stent colocados.

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Un momento de la entrevista a Juan José Aguirre, misionero comboniano y obispo de Bangassou- Centroáfrica

Y precisamente por su pueblo le he podido preguntar a su paso por Manos Unidas. Y por ellos habla. Y es que él es, como él mismo se autodenomina “la voz de su pueblo”, cuya vida sólo tiene sentido cuando logra visibilizar a su población y sus problemáticas y hacer algo para mejorar las condiciones de vida de la población que vive en desde 2012 una guerra civil que le ha llevado a ser el segundo país más pobre del mundo con bajísimos niveles de nutrición, acceso a sanidad y con un nivel de analfabetismo superior al 66% en el caso de las mujeres.

  • ¿Por qué Centroáfrica debería de dejar de ser un “conflicto olvidado” y estar presente en los medios de comunicación?

Por supuesto que debería estar. La situación que vivimos allí es muy importante y allí se está cociendo mucho. Tenemos un nuevo presidente que ha sido posible gracias a la visita del Papa Francisco en noviembre de 2015. Todo el mundo acepta que esa visita desbloqueó la situación que se vivía en el país y posibilitó una campaña electoral de 4 meses y que se eligiera el presidente que hay ahora.

Al irse el Papa la situación cambió, el paréntesis se cerró y la situación sigue siendo muy dura. Todo el centro del país está movilizado, armado. Las armas llegan desde el Chad y los países que están repletos de petrodólares son los que financian esas armas, su compra y su distribución a los grupos armados radicales.

La visita de Papa Francisco desbloqueó la situación del país al menos unos meses Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
La visita de Papa Francisco desbloqueó la situación del país al menos unos meses Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Los grupos terroristas y guerrilleros de Centroáfrica están financiados por esos países que aquí vemos en las camisetas de los grandes equipos de fútbol. Nos causa mucho desasosiego ver que con el mismo talonario que se han pagado los jugadores de fútbol más importantes se han pagado también los kalashnikov y que esas armas acaban llegando a Centroáfrica.

Y me enfado cuando no se nombra el conflicto de Centroáfrica y al LRA (Lord’s Resistance Army) fundado por Joseph Kony, como uno de los grupos terroristas más peligrosos. A nosotros nos ha dado muchísimos sufrimientos en los últimos 8 años. Actualmente nos están haciendo vivir un calvario, están atacando las misiones, los poblados, robando y degollando a las personas. Encontrados a personas degolladas en los caminos. El pasado mes de enero se atacó una misión en Bakuma y maltrataron a las religiosas que allí vivían y las atacaron y humillaron.

  • ¿Qué consecuencia tiene para Centroáfrica y su población, este aislamiento mediático?

Centroáfrica debería de estar en las noticias. A veces pasan algunos periodistas por allí y eso es maravilloso y algunos hacen grandes descripciones. Pero son siempre pinceladas. Pero esos casos son excepcionales. Luego la situación se desdibuja y esa nebulosa informativa ayuda a que las multinacionales se fijen en Centroáfrica y vengan a explotar su uranio, su oro, sus diamantes, su madera y las materias primas que encuentran a buen precio y que Centroáfrica no puede explotar ellas mismas.

La ayuda al desarrollo de esas multinacionales es mínima. Sólo ayudan a las personas que están haciendo el trabajo que ellos necesitan. Pero calculamos que el 95% de las ganancias son para la multinacional.

El día en el que África sea capaz de gestionar sus materias primas será el día en el que África será el continente con más proyección. Y es que

se calcula que en 2050 será el continente más poblado de la tierra, pero también el más joven, con un 45% de la población de menos de 18 años.Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
se calcula que en 2050 será el continente más poblado de la tierra, pero también el más joven, con un 45% de la población de menos de 18 años.Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Y a Centroáfrica le pasa igual, es muy joven. Pero están maniatados a la hora de gestionar las materias primas. Y no queremos ser mal pensados, pero a veces parece que la existencia de los grupos armados rebeldes les conviene a muchas multinacionales. Los soldados del gobierno ugandés y los cascos azules, están allí pero no se inquietan ante la violencia que vivimos en Centroáfrica. Les vemos muy pasivos y asumiendo pocos riesgos. En las ciudades su sola presencia impresiona. Pero en las zonas rurales la LRA es dueña de todo. Y cuando informamos a los cascos azules, hacen de todo para no ir.

El 75% de Bangassou, al este del paísm está totalmente dominada por la LRA. Y el 25% restante por la Seleka, los fundamentalistas musulmanes. Y extrañamos la presencia de esos “ranger” americanos. Porque allí no están defendiendo nada y creemos que están presentes por motivos económicos.

  • ¿Cuál serían las tres principales cuestiones que hay que solventar para lograr el desarrollo en Centroáfrica?

La falta de paz es semilla de subdesarrollo. Y es evidente que hasta que no se solucione la situación de violencia, y se pare a los grupos armados que atacan y pisotean a la población sin ton ni son no puede haber desarrollo. La gente no puede ir al campo, ve como sus familias son diezmadas por secuestros. Ven como la vida no tiene valor, la muerte está baratísima. Y mi primer deseo es ese, que la violencia y esos grupos armados desaparezcan de Centroáfrica y de todos los países que la sufren.

Una vez que tengamos paz, la siguiente cuestión a solucionar son las carreteras. Las carreteras son horribles. Sin infraestructuras no se puede lograr el desarrollo. Durante todo el año yo circulo a una media de 15/20 Km/hora. Sin carreteras no puedes hacer circular tus productos y traer otros productos. En Bangassou tenemos que pagar el saco de cemento 5 veces más que en Douala (Camerún) y así cada proyecto es más costoso. Sin carreteras la gente no puede poner planchas de cinc a sus casas, ni vender sus productos. En época de lluvias las carreteras están convertidas en barrizales y se resbala como si fuera mantequilla.

Una de las "carreteras" de la diócesis de Bangassou Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una de las “carreteras” de la diócesis de Bangassou. Esta situación quedó estupendamente reflejada en la película de Javier Santamaría “El corazón de África” http://www.elcorazondeafrica.com/ Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou

Y, por último, una vez tengamos paz y carreteras, acometer proyectos de desarrollo que hagan que la población encuentre salida a sus situaciones, cooperativas…

Cooperativas como la que acabamos de iniciar en Bangassou, que es una cooperativa de mujeres solteras. Mujeres que han sido secuestradas y violadas por la LRA y que regresan muy afectadas, a veces embarazadas o madres de algún hijo fruto de esas violaciones; o mujeres con Sida, con pocas fuerzas o mujeres cuyos maridos han sido asesinados o han huido. En esa situación desde la diócesis de Bangassou se les propone que tengan esos hijos y se los den en adopción. Y se les propone unirse a esa cooperativa y recuperar la dignidad. Se ayudan entre ellas y viven de manera comunitaria en casas adosadas. Y tienen un taller de costura donde reciben encargos, como el que preparan ahora de pañuelos para una asociación de mujeres contra el cáncer de Málaga.

Ese proyecto surgió de una cena benéfica en Córdoba en marzo y después de eso las casas se han podido construir gracias a la donación de 100 sacos de cemento por parte de Ahmed, un amigo musulmán libanés. El trabajo por los más desfavorecidos nos une a todos, seamos de la religión que sea. De hecho, Ahmed me toma el pelo y me dice “ahí en Bagassou el único que vive el Corán, eres tú”. Y nos reímos.

También tenemos un proyecto de soldadura. Para jóvenes sin trabajo. Hemos formado a un sacerdote en Madrid, Benjamin, que además de saber construcción y dibujo, ha aprendido mecánica en el Instituto Tierno Galván y ahora está realizando unas prácticas en los camiones de Iveco y conseguirá un taller para poder trabajar en cualquier lugar. Y en Navidad podrá formar a los jóvenes de Bangassou en Centroáfrica. Todo gracias a los sacerdotes Ramón y Paco Puértolas, sacerdotes de una parroquia de Las Matas, que le facilitaron esa formación.

 

Una imagen del taller de soldadura. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una imagen del taller de soldadura. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Cuál es la ayuda que la ONG española Manos Unidas está dando a la población de la Diócesis Bangassou?

Estos días estoy presentando a Manos Unidas el cuarto proyecto de desarrollo. La formación de un colegio de formación primaria en Bema, pequeña localidad de 15.00 habitantes al sudeste del país. También construimos una maternidad, otro colegio, el Saint Pierre Claver en Bangassou y una escuela de secundaria también en Bema. Esta escuela tiene 300 alumnos procedentes de poblaciones de cientos de kilómetros a la redonda y el buen resultado que ha dado ha aumentado la confianza de la población por su seriedad y dinamismo.

Pero el probelma es que los alumnos llegan con un nivel muy bajo, por lo que ahora estamos pidiendo a Manos Unidas el apoyo para la construcción de una escuela de primaria, con 6 aulas, un despacho, un almacén y dos bloques de letrinas que permitirá a 300 niños de Bema acceder a una educación primaria de calidad. Se beneficiará indirectamente a 1.800 personas. Y la idea es tenerlo finalizado en 2018.

Una imagen de la escuela de secundaria de Bema financiada por Manos Unidas- Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una imagen de la escuela de secundaria de Bema financiada por Manos Unidas- Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Además de estos proyectos, qué más proyectos estáis realizando?

Además de estos proyectos tenemos proyectos asistenciales y proyectos de formación. Los asistenciales son necesarios porque trabajamos con gente muy pobre, enfermos de sida en fase terminal, algunos no pueden ni levantarse…no tienen manos para coger la caña ni agua donde pescar.  Por ejemplo, tenemos enfermos de demencia senil acusados de brujería. Tenemos 4 “Casas de la esperanza” con unas 100 personas que estarían quizá muertos. Porque en África se buscan chivos expiatorios cuando hay cualquier tensión, es decir, si por ejemplo hay una muerte de un joven o un niño se busca un “culpable” porque son situaciones “no normales” y entonces se busca al culpable y alguien da el nombre de una de esas personas mayores, que no tienen a nadie que les proteja y por eso se decide acusar a esas personas mayores.

Pero también tenemos proyectos de educación. Son los proyectos que crean la cohesión social, porque en los proyectos educativos se une a cristianos, protestantes y a gente de sectas. Los niños viven y conviven y este contacto, que en el barrio está prohibida, en el colegio no. Y esa unión previene conflictos. O tenemos otro proyecto como uno de oftalmología y allí, por ejemplo, esperaban las personas para ser operadas del segundo ojo de cataratas. Venían cristianos, católicos, musulmanes, incluido el Imán de la mezquita de Bangassou. Ese sufrimiento unió a todos, porque el sufrimiento traspasa esas barreras y se da la cohesión y esto previene conflictos.

Y además estos proyectos están dándose en lugares rodeados por la guerrilla. Y esto es un impulso, un estímulo. Porque justo ahí, donde parece que nos quieren hundir, es justo donde empezamos esos proyectos. En Mboki por ejemplo llevamos 2 años de escuela primaria y nos atacan por todos los sitios. Nosotros luchamos esa violencia y ante esa violencia contraponemos el desarrollo: acallamos la violencia con gestos de desarrollo. Y allí, precisamente en Mboki será donde yo vaya a pasar la Navidad este año. Los primeros que van a este tipo de proyectos, son mis 25 sacerdotes y 23 monjas, que aguantan lo inaguantable. Y que a veces se quiebran cuando viven mucho estrés…como cualquier otra persona, pero son los verdaderos agentes de cambio en todos estos proyectos.

Una reunión de mujeres de diferentes confesiones religiosas. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
Una reunión de mujeres de diferentes confesiones religiosas. Foto Misión de Bangassou/Fundación Bangassou
  • ¿Cómo se vive allí la situación de crisis internacional con los refugiados?

La Diócesis de Bangassou es una de las 10 diócesis del país y la segunda más grande del país, tan grande como la mitad de Andalucía. Nuestra labor llega a casi todos los sitios, excepto a la zona del Norte que es selvática, zona que toca con Sudán y que está muy deshabitada. Es justo ahí donde llegan los guerrilleros, pero también los refugiados de la guerra de Sudán porque hay una frontera permeable de 1.000 Km. Allí nadie te va a pedir ningún papel. No hay concertinas.

Y precisamente los refugiados y también los desplazados, son la otra cara de la moneda. Sudán del Sur vive una guerra civil brutal y es realmente increíble ver cómo se acoge en un país tan pobre como República Centroafricana a los refugiados que llegan de ese infierno vecino. Un caso que hemos conocido es una pequeña niña ve caer bombas, incendian su casa y alguien se la lleva y llegan a la frontera después de caminar 2 días. Pasan de “su casa” Sudán, y llegan a su otra “casa” que va a ser Centroáfrica. Les acogemos. Quizá dentro de unos años sea al revés y seamos nosotros los que seamos acogidos al otro lado.

Hay quien dice que en esas fronteras nos entra gente peligrosa, pero ese es el argumento de los egoístas. Yo conozco un pueblo cerca de Roma con el 40% de africanos. Hablé con el alcalde y me decía cómo habían revivido, cómo se había revitalizado la vida de todos. No sé cómo teniendo tantos pueblos vacíos como tenemos podemos seguir pensando que no tenemos sitio para los refugiados o los desplazados.

  • Antes de despedirnos ¿se está cuidando?

Sí, me cuido. Estoy tomando todas las pastillas que me dicen. Y también estoy presionando al Vaticano para que me den un obispo auxiliar para poder delegar las cosas y poder venir más a España y ayudar a financiar los proyectos directamente, porque aquí, en persona y directamente se puede hacer mejor la negociación y la búsqueda de recursos y financiación.

“La trata podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias” Covadonga Orejas. Entrevistas con @migasocial

Covadonga Orejas es asturiana, pertenece a la congregación de las Carmelitas de la Caridad “Vedrunas”. Hace 14 años que vive en África y coordina la Comisión de Justicia y Paz en las comunidades que esta congregación tiene en África(Togo, Guinea Ecuatorial, Gabón y R. D. Congo).

Desde hace 7 años es responsable de proyectos contra la trata y para la protección de menores en Togo y Gabón, que son países de origen y de destino de menores víctimas de tráfico. Muchos de esos proyectos están financiados por Manos Unidas y por eso he tenido ocasión de entrevistarla  con motivo del Día Mundial contra la Trata que cada año se celebra el 30 de julio.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Togo y Gabón?

Las personas que trabajan para los traficantes van a los pueblos y engañan a jóvenes y a sus familias diciendo que les espera el “paraíso” si se van con ellos. Es decir, les venden la idea de que van a estudiar y ganar mucho dinero para poder ayudar a sus familias, estudiar, etc.; la realidad es otra. Una vez que abandonan el pueblo atraviesan la frontera de Togo hacia Benín y Nigeria. Allí, les embarcan en una patera por cuatro días hasta Libreville.

La red se encarga de que las chicas sean colocadas para trabajar en casas donde no recibirán nada. Todo su salario se lo lleva la “patrona” y generalmente sufren muchas carencias, maltrato y abusos durante su tiempo de esclavitud.

Hay otro tipo de tráfico interno en el mismo país de origen. Las niñas, a partir de diez años, son llevadas a la ciudad y ahí trabajan en los puestos del mercado o como vendedoras ambulantes. Sin derecho a la escuela ni a un sueldo, con una salud y alimentación precarias. Y muchas veces sufriendo a la vez golpes de sus patronas, quienes les impiden el contacto con su familia.

  • ¿Cuál es la labor que realizáis las Carmelitas Vedrunas y cómo están ayudando los proyectos que financia Manos Unidas a luchar contra esta situación? 

Hay varias acciones diferentes, tanto en Togo como en Gabón:

  1. Educación. A través de las escuelas, mercados, encuentros con las autoridades, maestros y policía… Abrimos los ojos a grandes y pequeños sobre las consecuencias de la trata y el derecho a la protección de toda persona.
  2. Acogida de las víctimas. Se trata de todo un proceso de reconstrucción de la persona hasta que vuelve a confiar en sí misma y en los otros. Hasta que recupera la salud, hasta que aprenden a leer y escribir, o a tener un oficio para no volver a ser dependientes de otros.
  3. Apoyo jurídico a las víctimas y denuncia de los obstáculos como la corrupción que permiten la impunidad de los traficantes. También tareas de presión política o advocacypara que los gobiernos cumplan los tratados que firman, para que la ley no se quede en papel mojado y beneficie y proteja a las víctimas y no a los traficantes. Luchamos contra la corrupción y eso nos ha animado a presentar informes a Naciones Unidas y la Unión Africana, para poner nuestro grano de arena en este inmenso combate.
  4. Formación de nuestros equipos y de otras personas con las que colaboramos para que sepan cómo reaccionar mejor y qué hacer cuando conocen un caso; cómo acompañar a las menores víctimas de la trata, cómo denunciar a quienes explotan a otras personas.
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • ¿Qué es, en tu opinión, lo peor de la trata?

Lo peor es que es inhumano. Destroza la vida de personas inocentes. Causa mucho dolor. Y lo peor también es que podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias.

  • Cuéntanos algún caso que te haya llamado realmente la atención.

Una de las chicas que ha pasado por todo este proceso como víctima es hoy una persona activa contra el tráfico, nos ayuda a hablar con otras chicas para que se atrevan a romper con el círculo de la explotación. Su vida no es fácil. Está enferma, pero eso no le impide ayudar a otras.

A las personas sólo se las recupera en parte. Y de sus traumas y estigmas no se recuperan. Pero es increíble ver cómo estas personas, que han sufrido tanto, caminan a veces con sus heridas mejor que nosotras con las nuestras. Siempre queda lugar para la esperanza. Eso es lo que he aprendido de quienes, cada día al salir el sol, viven su vida como un combate por la supervivencia y por la libertad.

Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • La iglesia católica está muy involucrada en este tema, y el Papa Francisco, de manera muy especial ¿Cuál es el papel de la iglesia en esta cuestión?

Una parte de la Iglesia ya conoce esta realidad y muchas religiosas por todo el mundo trabajamos en red para defender a las personas que sufren la trata. El Papa nos ayuda con su impulso y, sin embargo, aún nos falta movilizar a los responsables de las iglesias locales de los países de origen para que nos apoyen en la defensa de los más desfavorecidos y la lucha contra la corrupción; y en los países de destino para que denuncien la demanda, nos apoyen en la defensa del cumplimiento de la ley y en la lucha contra la corrupción. Si no hubiera demanda y explotadores, la trata desaparecería.

En septiembre de 2015 tuvimos un encuentro de delegados de todos los continentes, del que salieron recomendaciones para todas las Iglesias locales. El Papa nos recibió y nos animó a seguir. Él es el primero en mostrar por qué la Iglesia no puede desentenderse de los más pequeños, de los que más sufren, de quienes no cuentan para otros, porque son los primeros para Dios (Mt. 25). Para algunos gobiernos no existen. La Iglesia habla con ellos. Toma partido por los más vulnerables y eso nos sostiene en el camino.

Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
  • ¿Qué tres o cinco cosas se te ocurren que habría que hacer para luchar más y mejor contra esta situación a nivel nacional e internacional?

Desarrollo y educación en los lugares de origen; lucha contra la corrupción policial, judicial, de los gobiernos y asistencia a las víctimas; lucha contra la demanda en los países de destino, educación y sensibilización, y seguir protegiendo a las víctimas. Además, a nivel internacional necesitamos seguir exigiendo a los gobiernos que cumplan los tratados internacionales que firman para defender los derechos de todos.

  • ¿Qué te parece que se celebre este Día? ¿Ayuda a concienciar y luchar contra esta situación?

Sí, es importante que al menos una vez al año la gente se pregunte por qué sigue existiendo la trata, estas nuevas formas de esclavitud que siguen vigentes en todos los continentes en pleno siglo XXI. Cada año hay que celebrar los avances y llorar los sufrimientos de personas que han caído en estas redes y que no disfrutan de los mismos derechos que otras personas vamos alcanzando.

Cada año hay que agradecer y animar a quienes eligen permanecer mirando día a día la realidad no virtual e inhumana de la trata, para abrazar y secar las lágrimas de las niñas, para defender sus derechos y buscar salidas en un mundo muy duro para ellas.

Sin embargo, aunque un día al año los medios hablan de esta realidad, nosotras vivimos cada día cara a cara con el dolor de este fenómeno. Gracias al apoyo de quienes colaboran con Manos Unidas y con nosotras directamente, podemos acoger a estas chicas y ofrecerles una oportunidad de rehacerse y seguir adelante. Es una gran alegría verlas dejar nuestra casa e iniciar sus proyectos de vida.

Este año hemos estado en Roma, en el Vaticano, para coordinar con otros nuestros esfuerzos y gracias a UNANIMA (coalición internacional de religiosas que trabaja por los derechos de la mujer y del niño), también ante las Naciones Unidas en Ginebra y todo ello para denunciar el incumplimiento de la Convención de Derechos del Niño, el protocolo de Palermo y las leyes nacionales en este país. El Estado ha prometido, pero no cumple.

Es la buena voluntad de quienes nos ayudan lo que sostiene a estas jóvenes y lo que permite que podamos continuar trabajando por un mundo mejor, paso a paso, día a día.