Entrevistas #conmigasocial. Johny Joseph-Creative Handicrafts (India): “Hemos reducido la violencia contra las mujeres del 60% al 2% en tres años y medio”.

La última vez que me encontré con él fue por casualidad. Acababa de llegar de los Países Bajos porque asistía a una reunión de la Organización Mundial del Comercio Justo. Él es Johny Joseph (India, 1966) y es, desde 1999, el director ejecutivo de una de las organizaciones y cooperativas de comercio justo más conocidas: Creative Handicrafts. Situada en los barrios más empobrecidos y marginales de Bombay, la asociación fue fundada hace treinta y cinco años por la misionera salmantina de la Congregación de las Misioneras de Cristo Jesús Isabel Martín, fallecida en 2013. 


La organización Creative Handicrafts promueve el desarrollo comunitario por medio de la capacitación de las mujeres, niños y niñas de los suburbios de Bombay, a través de talleres artesanía creativa y útil y de distintos cursos de formación. Díganos, desde 1984, hasta su llegada en 1999, ¿cómo ha evolucionado la cooperativa?

Cuando me incorporé a Creative Handicrafts en 1999, la organización pasaba por un momento de crisis. No tenía ninguna experiencia en comercio justo o en ventas, pero empecé a trabajar con Isabel porque tenía experiencia en cooperación y en trabajos de desarrollo. En realidad, Isabel nunca se jubiló, pero sí dejó la parte operativa. Así es como llegué a la organización.

¿En qué tipo de proyectos han trabajado en la cooperativa en los últimos años?

Desde 2014, hemos trabajado en un proyecto para erradicar la violencia contra las mujeres. Yo me sentía muy triste al ver a mujeres que venían a nuestros talleres textiles a trabajar por la mañana completamente golpeadas. Vino una mujer que tenía heridas por todo el cuerpo, e incluso en sus partes más íntimas, porque su marido abusaba de ella. Por eso nos decidimos a trabajar con las mujeres, con sus maridos y con sus hijos. Hicimos una encuesta inicial y resultó que más del 60 por ciento de las mujeres de los slum o barrios de chabolas en los que trabaja Creative Handicrafts sufría un tipo u otro de abuso en el hogar. Nuestro objetivo era lograr llegar a “violencia cero” y hasta ahora hemos conseguido llegar al 2 por ciento en tres años y medio. Seguimos trabajando.

Una de las mujeres que trabajan en Creative Handicrarts, cooperativa de Comercio Justo fundada por Isabel Martín
Una de las mujeres que trabajan en Creative Handicrarts, cooperativa de Comercio Justo fundada por Isabel Martín

En nuestro barrio hemos detectado 1.000 niños que eran también víctimas de la violencia que sufrían sus madres, ese ha sido el peor descubrimiento.

Johny Joseph (Creative Handicrafts)

¿Qué es lo que más le ha impactado durante estos años de trabajo?

Quizá, lo que peor llevo es el abuso infantil. En nuestro barrio hemos detectado 1.000 niños que eran también víctimas de la violencia que sufrían sus madres, ese ha sido el peor descubrimiento. Para poner remedio a esta terrible situación, desde Creative Handicrafts hemos creado una organización que se ocupa de ofrecer formación a niños que han sufrido abusos.

¿Cuántas mujeres trabajan con la cooperativa y qué tareas se realizan con ellas?

En el año 2017, Creative Handicrafts ofreció trabajo a tiempo completo a 270 mujeres y a otras 400 se las ha contratado a tiempo parcial.  Nos hemos centrado en dos áreas principales. En una de ellas estamos trabajando con las mujeres y sus problemas, que es lo que llamamos empoderamiento de las mujeres. Por otro lado, también luchamos por el comercio justo. Desde nuestra organización creemos profundamente en la frase “Trade, not Aid” (Comercio y no Ayuda) porque sabemos que cuando las mujeres son económicamente independientes es cuando son capaces de encargarse de sus problemas. Si no consiguen ese empoderamiento económico, nunca se podrán empoderar social o culturalmente. El objetivo ahora es ampliar nuestra influencia a un segundo grupo de mujeres y aumentar aún más nuestra capacidad y poder ayudar así a muchas más mujeres.

Creative Handicrafts y sus mujeres
Creative Handicrafts y sus mujeres

Algo más que cifras

Según destaca la última memoria de la organización, en los dos últimos años, gracias al trabajo de Creative Handicrafts, 218 niños han recibido atención sanitaria de calidad y 150 han sido escolarizados. Se han realizado talleres de costura con 45 mujeres y se han creado 303 programas para lograr el empoderamiento y el desarrollo de la mujer. Además, en la actualidad la organización cuenta con 119 grupos de microcrédito. Estos préstamos logran la independencia económica de las mujeres y el desarrollo familiar ya que se utilizan para la educación de los hijos, para proyectos empresariales o necesidades médicas. Pero quizá el valor más importante de Creative Handicrafts no se encuentra en su memoria de actividades ni en su balance económico sino la autoestima que generan en las mujeres a las que llegan, que te miran de frente, con la cabeza bien alta y con una sonrisa y una seguridad que antes no tenían.

Las mujeres son las principales protagonistas y beneficiarias de la cooperativa india Creative Handicrafts.
Las mujeres son las principales protagonistas y beneficiarias de la cooperativa india Creative Handicrafts.

Según los últimos informes internacionales, la India es, actualmente, el país más peligroso del mundo para las mujeres. ¿Cuál es su percepción?

La situación de la mujer en la India es realmente complicada. El mayor desafío al que nos enfrentamos cada día es la influencia que ejerce la sociedad, la cultura, la religión y los líderes religiosos sobre las mujeres en este país.  Y, sin embargo, se pueden percibir pequeños cambios en algunas mujeres, pero todavía hay muchas que permanecen igual. En India, las mujeres no son tratadas por igual y eso explica por qué muchas consideran como algo normal que sus maridos las peguen. Desde Creative Handicrafts, intentamos influir en ellas poniendo como ejemplo a muchas otras que han logrado mejorar su vida y su futuro.

¿Cree que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ayudarán a cambiar nuestros modo de consumir?

Creo que los ODS demuestran que vivimos una especie de consenso internacional que demuestra la conexión entre el desarrollo y nuestro modo de vivir. Y hay ya un tipo de “consumidores conscientes” que busca productos que se fabrican éticamente, sin destruir el medio ambiente y que logran mejorar la vida de las personas de los países donde se fabrican al poner en el centro a la persona y cuidar el planeta.  Además, el Papa Francisco y la publicación de la Encíclica Laudato Si’ ha sido muy importante. La Iglesia está impulsando este cambio de mentalidad. Actualmente, todo depende de nuestras instituciones, por lo que, si éstas quieren un cambio, y todos colaboramos, es posible lograrlo.

Johny Joseph, Director Ejecutivo de Creative Handicrafts

 El mayor desafío al que nos enfrentamos cada día es la influencia que ejerce la sociedad, la cultura, la religión y los líderes religiosos sobre las mujeres en este país.

Johny Joseph (Creative Handicrafts)

¿Y cómo van actualmente las ventas de Creative Handicrafts? (Nota: datos 2018/2019 aprox.)

Actualmente vendemos aproximadamente 1,5 millones de euros cada año. De estas ventas, el diez por ciento es en la India y el noventa por ciento son exportaciones a Francia, Italia, España, Reino Unido, Japón y Estados Unidos. El 40 por ciento se destina a mano de obra, el 30 por ciento para materiales y, por último, el 30 por ciento es para nuestra administración.

Por último ¿cuándo comenzó Manos Unidas a apoyar a Creative Handicrafts?

Manos Unidas ya nos apoyaba antes de que yo llegase, concretamente desde 1993. Se necesitaba una guardería y solicitamos ayuda a Manos Unidas, que nos apoyó durante seis años. Después, la guardería ha seguido creciendo gracias a nuestros propios medios. Hoy día continuamos trabajando juntos.

Johny Joseph y Marta Isabel González en el momento de realizarse la entrevista
Johny Joseph y Marta Isabel González en el momento de realizarse la entrevista

 

ESTE POST  ha sido realizado con el contenido extraído de la entrevista realizada en verano de 2018 por Marta Isabel González y publicada en la Revista de Manos Unidas nº 208 (febrero-mayo 2019).

 

Entrevistas #conmigasocial. Domi Szkatula o el reto de la igualdad de género en la #Amazonía de Perú

Domi Szkatula  es misionera, pero no tiene el aspecto que te puedes imaginar en un primer momento cuando se habla de misioneras o misioneros. Eso ocurre porque es misionera laica: es decir, no es una monja y en su caso, aunque está muy cerca del espíritu de San Francisco, tampoco pertenece a ninguna congregación religiosa.

Llegó a Perú en 1984, con una guitarra bajo el brazo, usando unos modernos jeans, y convencida de que se quedaría toda la vida para ser útil a los más necesitados y perseguidos. Y también porque para ella era esencial formar parte de la Iglesia muy activamente como misionera, pero, sobre todo, como laica, e hizo de esa reivindicación de la labor de los laicos en la Iglesia parte de su misión, como una especie de “santa rebeldía”.

A lo largo de estos 37 años ha conocido todo el Vicariato de San José del Amazonas trabajando en diferentes puestos de misión, puestos que nunca antes habían sido ocupados por mujeres, y desplazándose anualmente a todos durante 11 años, cuando era la Coordinadora de la Pastoral General del Vicariato. Hoy, es la Responsable de la Pastoral Indígena, puesto que ocupa desde hace ya más de cuatro años. Se siente feliz viviendo en este rincón del planeta y tratar con la gente sencillas y humildes le ayuda a estar más cerca de Dios, “a tocarlo” como ella dice.

Tiene muy marcado su primer destino como misionera en Tamshiyacu a la que considera su “universidad de la inculturación”. También San Pablo, donde atendía a los leprosos y el pueblo de Mazán, a la rivera del Napo, afluente del Amazonas. Allí, junto a otras dos mujeres laicas y en colaboración con animadores y catequistas, crearon una nueva parroquia. Los últimos cuatro años ha vivido en Angoteros, en la frontera con Ecuador y entre los indígenas Kichwas en la Misión Napuruna “Pachaya” (que significa “Padre y Madre del tiempo y espacio”).

Domi Szkatura fotografiada por Ana Palacios en Caballococha (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE&Repam
Domi Szkatura fotografiada por Ana Palacios en Caballococha (Perú). Foto Ana Palacios/CIDSE&Repam

¿Cuál es la situación de las mujeres en la Amazonia peruana?

De acuerdo a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), de la población total de mujeres en el Perú aproximadamente el 24% son mujeres indígenas. Las mujeres de la Amazonía peruana aún viven sujetas a múltiples tipos de discriminación, más aún las mujeres indígenas, donde, en un entorno culturalmente machista, el hecho de ser mujeres, su procedencia, la lengua indígena, el grado de escolaridad, entre otros, hace que los grados de vulnerabilidad y discriminación sean mayores.

A nivel educativo, según el Censo del 2017, solo un 24% de las comunidades nativas cuentan con educación secundaria, haciendo que se eleve el número de deserciones escolares, donde las mujeres son las primeras en ser afectadas ya que para continuar estudiando deben realizar desplazamientos grandes o ausentarse de casa, yendo a albergues que no son supervisados adecuadamente, sin tutores, sin recursos, sin condiciones de salubridad en muchos casos, exponiendo a las niñas y jóvenes a peligros mayores. Por lo que las familias muchas veces prefieren suspender la educación de sus hijas y tenerlas en la comunidad dedicadas a otros oficios, especialmente al trabajo de la chacra o forman muy temprano la familia. Frecuentemente terminan como madres solteras.

Y en cuanto a la salud, la situación es similar porque además de no tener una cobertura adecuada de establecimientos de salud (solo 4 de cada 10 comunidades lo tienen), tampoco se cuenta con profesionales sensibilizados para atender a pueblos indígenas, no conocen la lengua local, no respetan la medicina ancestral y no conocen la cultura del lugar, esto imposibilita buenos servicios de atención y también prevención.

Obviamente, también en lo referente a derechos sociales y políticos, hay una gran brecha que cubrir. Las mujeres están excluidas de las juntas directivas comunales y hay una escasa participación en espacios de diálogo y en procesos políticos.  Y como en un círculo vicioso, la marginación política, social y económica de las mujeres indígenas, abren la puerta a otra serie de violaciones de Derechos Humanos.  Sobre todo, la violencia, la amenaza mayor para todas las mujeres, pero aún más en el caso de las mujeres indígenas puesto que a menudo ese tipo de violencia puede verse invisibilizada y las mujeres son silenciadas por conceptos culturales o ancestrales mal entendidos.

Domi Szkatula en una de sus reuniones de pastoral con las mujeres
Domi Szkatula en una de sus reuniones de pastoral con las mujeres

¿Y ante esta situación en qué consiste tu trabajo con las mujeres?

Lamentablemente en el Vicariato aún queda todo por hacer en cuanto a la defensa y promoción de la mujer y su liderazgo, pues es evidente el rol protagonista de la mujer en la sociedad y también en la Iglesia. Sin embargo, el trabajo con las mujeres es constante y forma parte de mi labor atender y acompañar a las mujeres de la Misión que es Angoteros y de las 35 Comunidades que visito periódicamente de manera semestral. Me gustaría visitarlas más a menudo, pero la falta de recursos, las grandes distancias y la realidad de que estoy allí sola, hace que sea muy difícil. Allí nos alojamos en “casas” construidas con “ripa” y “pona” (cortezas de los árboles maderables) y con techo de paja.

Cuando llego a estas comunidades y también en Angoteros, escucho a las mujeres y juntas buscamos soluciones a algunos de los problemas que afrontan: hijos encarcelados por violencia familiar o narcotráfico, situaciones de trata sufridas en la comunidad,  falta de alimento para niños que han sido abandonados por sus padres, y sus propia falta de salud (malaria, cáncer, desnutrición profunda…). También les ofrezco una ayuda de parte de nuestras oficinas vicariales de Derechos Humanos, Departamento de Salud y de las estatales como: Defensoría del Pueblo, CEM (Centro Emergencia Mujer), Ministerio de la Mujer. Pero estas no están cerca. Hay que ir a la ciudad de Iquitos, lo que te lleva dos días en yate deslizador que es muy costoso o varios días de navegación en una lancha, pero que es  un transporte más económico.

Además, en estos últimos cuatro años Angoteros, realizo una formación integral de las mujeres con especial atención al rescate de su identidad cultural indígena y promoción de sus derechos. Esta formación que se realiza entre el Vicariato de San José y el vecino Vicariato de Aguarico, dura tres años y es muy completa con cuatro dimensiones: cosmovisión kichwa, su espiritualidad, sacramentos y Biblia.

Por último, desarrollamos talleres vivenciales para las “warmi kuna” (mujeres en kichwa), más creativos y prácticos, y menos teóricos: identidad kichwa, elaboración de artesanías, panes para la Navidad, pintada de bolsones de telas de tocuyo con sus signos pictográficos, costura de “chaucha wawa” que es una muñeca tradicional de trapo que se usa en las ceremonias de “kasarana” (boda), bautismos y Navidad.  Y mientras las manos están ocupadas, conversamos de todo, reímos que es lo que más les gusta y nos transmitimos nuestra energía y valores como la Esperanza.

Una mujer kichwa ocn su bebé. Foto Domi Szkatula
Una mujer kichwa ocn su bebé. Foto Domi Szkatula

Cuéntanos algunos ejemplos de participación femenina en la Amazonía peruana

Conozco a dos mujeres que son “Apu” o sea jefes de las Comunidades Indígenas Kichwas, y aunque esto sucede muy raras veces, pues el cargo suele darse a los varones, ellas fueron elegidas en sus asambleas por todo el pueblo. Ahora presiden la comunidad, convocan, reúnen, representan y deciden.

La señora Betty, por ejemplo, es desde varios años la presidenta de la Federación indígena Kichwa FECONAMNCUA, que abarca muchas comunidades del medio Napo y otras dos cuencas: Curaray y Arabela.Pero  también hay mujeres que presiden organizaciones de programas sociales que se realizan en las Comunidades. Es decir, se les confía a ellas la organización de los grupos y la administración de alimentos y dinero.  Y estas mujeres hablan con valentía de problemas de  la vida diaria. Por ejemplo, en una de las Asambleas, las mujeres plantearon públicamente los problemas de la violencia familiar y de manera frontal a los hombres responsables de esa violencia. Con ellas hemos preparado también el documento preparatorio para el Sínodo de la Amazonía y entre sus aportaciones, por ejemplo, nos dijeron que en las Misas la vestimenta de los sacerdotes les asustaba y que (resultaban) la liturgia les resultaba muy complicada de seguir y entender.

La señora Lésica es una valiente “warmi”, que siendo ya de familia y teniendo 4 hijos decidió terminar su secundaria en la modalidad a la distancia y conseguir estudiar la educación inicial. Hoy trabaja en una de estas Escuelas de Educación Inicial en una Comunidad cercana a Angoteros. Su ejemplo lo siguieron algunas otras mujeres.

Una mujer secoya. Foto Domi Szkatula
Una mujer secoya. Foto Domi Szkatula

La señora Selmira, indígena kichwa, madre y abuela, es una traductora en kichwa – castellano, y contadora de cuentos y mitos, además de historias bíblicas, que aporta con su valioso trabajo a muchas publicaciones. Su fe y perseverancia salvó a su esposo del alcoholismo y hoy le da valor para que siga dando testimonio de cómo volver a vivir dignamente.

Y también doña Yadira, muy comprometida en la Iglesia y yo tenía curiosidad de ver cómo aceptaba esto su kari (hombre en kichwa). Me contestó con toda la fuerza: “él sabe que yo me comprometí y tengo que cumplir mis tareas”. Este tipo de realidades hacen que las mujeres se hagan respetar y también ser más valoradas por sus maridos de los que son más independientes.

¿Cómo podría la Iglesia ayudar a lograr la igualdad de género en esta región?

En general los Encuentros de Formación de los Animadores en la sede del puesto de misión suelen ser dinamizados por varones, pues la mujer no logra librarse de las muchísimas tareas del hogar y el cuidado de los hijos (un promedio de 7 por familia). Por eso decidí en los encuentros que yo organizaba que, dado que en la cultura “kichwa” el varón sin la mujer no es completo y viceversa (tanto que en la propia lengua no existe pronombre él o ella, solo “pai”, que es igual para los dos) comencé a invitar a todos los encuentros a los Animadores con sus parejas. Sólo el hecho de recibir una carta en la que estaban siendo invitadas personalmente las emocionó mucho y se consideraron visibilizadas, tenidas en cuenta y respetadas. Así que, lo importante es invitarlas siempre. Ellas ya verán cómo se organizan y que decidan, pero es obligación de la Iglesia invitarlas y es que, en la tarea pastoral fundamental de la Iglesia, la formación debe ser integral y tienen que participar las mujeres, y ese será muchas veces el único modo en el que alcancen liderazgo tanto en entornos públicos (económico, educativo, salud, participación política y eclesial) como en el más doméstico.

Según los últimos datos, el apoyo a una mayor responsabilidad por parte de la mujer en la iglesia, alcanza el 97 %, pero, además, si la Iglesia quiere dar ejemplo y ser líder promoviendo la igualdad entre las personas, es esencial crear una cultura donde se la practique esa igualdad de género diariamente  y en la vida cotidiana.

Uno de los talleres organizados por el Vicatriato de San José del Amazonas. Foto Domi Szkatula

La Iglesia no puede perder de vista que las mujeres indígenas juegan un rol muy importante en la supervivencia de los pueblos a los que pertenecen. Son ellas que transmiten la lengua, costumbres, mitos a otras generaciones. Y la Iglesia debe reconocer y apoyar a las mujeres en esta tarea, ya que defendiendo la cultura no se disolverá su tradicional armonía, la repartición de tareas entre hombres y mujeres y su complementariedad.

Además, la Iglesia podría dar mejor y más eficaz atención a las mujeres víctimas de violencia física, psicológica y sexual y acompañar los procesos de reparación. Y es que, la mayoría de las mujeres que sufren la violencia en nuestra región son las menores de edad y lo sufren frecuentemente por parte de sus profesores y familiares.

Finalmente, la Iglesia tiene una gran oportunidad en lo que a educación se refiere para promover la igualdad de género, pues entre las mujeres kichwas el 15 % son analfabetas pues siempre tienen menos oportunidades para estudiar y ya no hablemos de la educación superior. Muchas son madres solteras a los 13 años y al estar embarazadas son discriminadas y sintiendo vergüenza no terminan sus estudios ni se reintegran después de dar a luz por falta de apoyo familiar, de la escuela o de las instituciones. Y si la Iglesia no apoya ahí, la brecha del género seguirá aumentando.

Mujeres de la amazonía peruana. foto Domi Szkatula
Mujeres de la amazonía peruana. foto Domi Szkatula

¿Qué te ha parecido el papel de la mujer en el Sínodo de la Amazonía?

Ha sido muy importante que las voces de las mujeres indígenas y amazónicas hayan tenido un espacio especial en el último Sínodo de la Amazonía, pero es importante que todas las mujeres del mundo sean escuchadas y visibilizadas. Pues ya sabemos que las mujeres son esenciales en la vida familiar, comunal, eclesial, las mujeres tienen un papel clave en el desarrollo de sus comunidades, en la defensa de la vida, de la fe, del territorio, en la salud y en la educación de los hijos, etc.

Espero que en próximos Sínodos se siga invitando a mujeres y cada vez más, no sólo las cerca de 40 que hubo esta vez. Pues sin mirar a la mujer, sin tener en cuenta a las mujeres la Iglesia estará “coja”, será más rígida, le faltará sabor, alegría… Es necesario que la Iglesia se ponga de lado de las mujeres en defensa concreta de sus derechos y apoyándola y caminando con ella como Jesús caminaba con las mujeres y  aceptaba su compañía y colaboración dándoles un enorme protagonismo en esa sociedad patriarcal de aquél momento que las rechazaba casi por completo.

Los nuevos ministerios para la mujer que ha planteado el Sínodo en un primer momento me asustaron un poco pues pensé que supondrían aún más trabajo para las mujeres en el sentido de los trabajos que ya realiza pero si esos nuevos ministerios suponen cargos de responsabilidad, poder de decisión y tener los mismos derechos respecto a los hombres en la Iglesia, bienvenidos sean. Aquí en la Amazonía muchas mujeres ya realizan en práctica tareas de “párrocas” (entrecomillado porque por supuesto este ministerio no existe en la actualidad) y en algunos casos como ha quedado muy explicado durante el Sínodo, a falta de tantas vocaciones sacerdotales, son las mujeres quienes bautizan, escuchan confesiones, atienden matrimonios, reparten la comunión, asisten en los  entierros…etc).

Domi en un bautismo en la Amazonía
Domi en un bautismo en la Amazonía

También la cuestión “famosa” de la ordenación de “viri probati” ha dejado abiertas algunas preguntas como si ese empeño en la ordenación no supone otra forma de clericalismo, el mismo papa lo ha dicho con toda la fuerza y de falta de confianza en el papel de los laicos. Y por otro, si al ordenar a esos hombres ya casados, no se está de alguna manera ordenando también a su esposa pues en la tradición católica se entiende el Matrimonio como que ya no son dos personas, sino sólo una carne y también los indígenas conciben así la vida en pareja.

Este Sínodo ha supuesto poner sobre la mesa muchas situaciones que deben ser escuchadas y tenidas en cuenta. Pero después del sínodo seguimos buscando soluciones para que Dios siga habitando esta Amazonía reflorecida y su población pueda seguir comunicándose con Él en su cultura y a su estilo.

Domi Szakaturla y Marta Isabel González comentando esta entrevista en Roma, durante los días del Sínodo de la Amazonía
Domi Szakaturla y Marta Isabel González comentando esta entrevista en Roma, durante los días del Sínodo de la Amazonía

Domi Szkatural y Marta isabel González ante la foto de Santiago Yahuarcani en la exposición "Frágil Amazonía" de Ana Palacios, CIDSE&Repam en la Casa Internazionalle delle Donne en Roma
Domi Szkatural y Marta isabel González ante la foto de Santiago Yahuarcani en la exposición “Frágil Amazonía” de Ana Palacios, CIDSE&Repam en la Casa Internazionalle delle Donne en Roma

Entrevistas #conmigasocial: “Si la mujer avanza, la familia también lo hace” Raphaël Be Kouadio. Costa de Marfil

Tras la guerra, Costa de Marfil se vio inmersa en una crisis que duró diez años y de la que poco a poco comienza a salir. Sin embargo, uno de cada dos marfileños es pobre y la tasa de analfabetismo, sobre todo en las mujeres, sigue siendo elevada, cercana al 40%.

Raphaël Be Kouadio (Costa de Marfil, 1961) es profesor en Abiyán: enseña inglés en secundaria e imparte ‘Proyectos Educativos Cristianos y Africanos’ en la Universidad Católica de África del Oeste.

Un momento de la conversación con Raphael Be Kouadio

¿En qué consiste la cooperativa de mujeres de Ferké y por qué nació este proyecto?

Ferké se encuentra al Norte de Costa de Marfil. Entonces, yo era profesor de inglés allí y veía el sufrimiento de las mujeres para sacar la manteca del karité. Era un trabajo penoso, muy penoso: trabajaban durante horas para sacar muy poca cantidad de manteca.

Soy un laico que trabaja con misioneros de los Clérigos de San Viator que están en España, Francia, América…Algunos miembros de la comunidad son españoles y conocían Manos Unidas. Empecé a trabajar con ellos en 1996 cuando contacté con esta organización, para ver cómo podían mejorar la explotación de la manteca.

Con su ayuda comenzó un gran proyecto: construimos dos edificios, compramos una gran máquina de extracción de karité…y ahora funciona estupendamente bien. Empezaron quince mujeres, y ahora en Ferké hay unas ochenta mujeres, contando a las de los pueblos cercanos que recolectan la materia prima.

Una mujer recoge karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas
Una mujer recoge karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas

¿Son las cooperativas de mujeres una solución para lograr el desarrollo y apoyar a la mujer en África?

Yo sigo creyendo en las cooperativas de mujeres. Mi madre no fue a la escuela y yo se cuánto ha trabajado junto a mi padre para que mis hermanos y yo estemos donde estamos. Siempre he apostado por ayudar a las mujeres porque creo que si la mujer avanza, la familia también lo hará. Ahora en Costa de Marfil hay muchas organizaciones de mujeres y tenemos que apoyarlas. La primera dama les ayuda financiando sus proyectos, y el presidente anima a integrar a las mujeres en la vida política.

Por mi parte, después de trabajar con las mujeres de Ferké en el Norte, ahora estoy trabajando con las de mi pueblo, Kouakoussekro para iniciar más proyectos. Pero aún así, sigo comprometido con esta cooperativa y aunque este lejos, soy como un padre que sigue la evolución desde la distancia.

Hábleme más de la mujer y la necesaria igualdad de oportunidades en el continente africano

Las mujeres en África son una prioridad. Las niñas no tienen las mismas oportunidades que los niños para ir a la escuela, por eso la escolarización de las chicas es muy importante. Cuando educamos a una mujer, educamos a una nación. Ellas son las que van a tener hijos y van a tener mucha influencia sobre ellos. Si no has ido a la escuela, y no tienes esa apertura, ¿qué vas a compartir con tus niños?

Hay que apostar por la educación de todos los niños, incluidos los que no tienen medios para ir a la escuela. El gobierno lucha por facilitar la entrada de los niños en la escuela, pero aún así hay muchos que no pueden. Para lograr este ‘mundo nuevo’ debemos tener más educación en todos los países, ricos o pobres, pero sobre todo en los pobres. Dar la oportunidad a todo el mundo de ir a la escuela para que trabajemos juntos, con la misma fuerza.

La recogida del karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas
La recogida del karité en África. Foto Irene H-Sanjuan-Manos Unidas

¿Entonces apostaría por proyectos que tienen en el centro a las mujeres, a los niños como beneficiarios?

Creo que sí que es la línea, pero lo ampliaría a los pueblos. Las personas que viven en los pueblos. La población rural siempre es más pobre, además de las mujeres y los niños hay que pensar sobre lo que podemos hacer en los campos, en las áreas rurales, que generalmente son las más pobres y abandonadas. Hay que mejorar sus condiciones de vida, allí por ejemplo la mayoría no tiene agua corriente.