“La trata podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias” Covadonga Orejas. Entrevistas con @migasocial

Covadonga Orejas es asturiana, pertenece a la congregación de las Carmelitas de la Caridad “Vedrunas”. Hace 14 años que vive en África y coordina la Comisión de Justicia y Paz en las comunidades que esta congregación tiene en África(Togo, Guinea Ecuatorial, Gabón y R. D. Congo).

Desde hace 7 años es responsable de proyectos contra la trata y para la protección de menores en Togo y Gabón, que son países de origen y de destino de menores víctimas de tráfico. Muchos de esos proyectos están financiados por Manos Unidas y por eso he tenido ocasión de entrevistarla  con motivo del Día Mundial contra la Trata que cada año se celebra el 30 de julio.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Togo y Gabón?

Las personas que trabajan para los traficantes van a los pueblos y engañan a jóvenes y a sus familias diciendo que les espera el “paraíso” si se van con ellos. Es decir, les venden la idea de que van a estudiar y ganar mucho dinero para poder ayudar a sus familias, estudiar, etc.; la realidad es otra. Una vez que abandonan el pueblo atraviesan la frontera de Togo hacia Benín y Nigeria. Allí, les embarcan en una patera por cuatro días hasta Libreville.

La red se encarga de que las chicas sean colocadas para trabajar en casas donde no recibirán nada. Todo su salario se lo lleva la “patrona” y generalmente sufren muchas carencias, maltrato y abusos durante su tiempo de esclavitud.

Hay otro tipo de tráfico interno en el mismo país de origen. Las niñas, a partir de diez años, son llevadas a la ciudad y ahí trabajan en los puestos del mercado o como vendedoras ambulantes. Sin derecho a la escuela ni a un sueldo, con una salud y alimentación precarias. Y muchas veces sufriendo a la vez golpes de sus patronas, quienes les impiden el contacto con su familia.

  • ¿Cuál es la labor que realizáis las Carmelitas Vedrunas y cómo están ayudando los proyectos que financia Manos Unidas a luchar contra esta situación? 

Hay varias acciones diferentes, tanto en Togo como en Gabón:

  1. Educación. A través de las escuelas, mercados, encuentros con las autoridades, maestros y policía… Abrimos los ojos a grandes y pequeños sobre las consecuencias de la trata y el derecho a la protección de toda persona.
  2. Acogida de las víctimas. Se trata de todo un proceso de reconstrucción de la persona hasta que vuelve a confiar en sí misma y en los otros. Hasta que recupera la salud, hasta que aprenden a leer y escribir, o a tener un oficio para no volver a ser dependientes de otros.
  3. Apoyo jurídico a las víctimas y denuncia de los obstáculos como la corrupción que permiten la impunidad de los traficantes. También tareas de presión política o advocacypara que los gobiernos cumplan los tratados que firman, para que la ley no se quede en papel mojado y beneficie y proteja a las víctimas y no a los traficantes. Luchamos contra la corrupción y eso nos ha animado a presentar informes a Naciones Unidas y la Unión Africana, para poner nuestro grano de arena en este inmenso combate.
  4. Formación de nuestros equipos y de otras personas con las que colaboramos para que sepan cómo reaccionar mejor y qué hacer cuando conocen un caso; cómo acompañar a las menores víctimas de la trata, cómo denunciar a quienes explotan a otras personas.
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Sesión de sensibilización sobre la trata en Kekeli, Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • ¿Qué es, en tu opinión, lo peor de la trata?

Lo peor es que es inhumano. Destroza la vida de personas inocentes. Causa mucho dolor. Y lo peor también es que podría terminarse si hubiera verdadera voluntad de luchar contra las mafias.

  • Cuéntanos algún caso que te haya llamado realmente la atención.

Una de las chicas que ha pasado por todo este proceso como víctima es hoy una persona activa contra el tráfico, nos ayuda a hablar con otras chicas para que se atrevan a romper con el círculo de la explotación. Su vida no es fácil. Está enferma, pero eso no le impide ayudar a otras.

A las personas sólo se las recupera en parte. Y de sus traumas y estigmas no se recuperan. Pero es increíble ver cómo estas personas, que han sufrido tanto, caminan a veces con sus heridas mejor que nosotras con las nuestras. Siempre queda lugar para la esperanza. Eso es lo que he aprendido de quienes, cada día al salir el sol, viven su vida como un combate por la supervivencia y por la libertad.

Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
Unos pequeños leen comics en el centro Kekeli de Togo. Foto Carmelitas de la Caridad Vedrunas
  • La iglesia católica está muy involucrada en este tema, y el Papa Francisco, de manera muy especial ¿Cuál es el papel de la iglesia en esta cuestión?

Una parte de la Iglesia ya conoce esta realidad y muchas religiosas por todo el mundo trabajamos en red para defender a las personas que sufren la trata. El Papa nos ayuda con su impulso y, sin embargo, aún nos falta movilizar a los responsables de las iglesias locales de los países de origen para que nos apoyen en la defensa de los más desfavorecidos y la lucha contra la corrupción; y en los países de destino para que denuncien la demanda, nos apoyen en la defensa del cumplimiento de la ley y en la lucha contra la corrupción. Si no hubiera demanda y explotadores, la trata desaparecería.

En septiembre de 2015 tuvimos un encuentro de delegados de todos los continentes, del que salieron recomendaciones para todas las Iglesias locales. El Papa nos recibió y nos animó a seguir. Él es el primero en mostrar por qué la Iglesia no puede desentenderse de los más pequeños, de los que más sufren, de quienes no cuentan para otros, porque son los primeros para Dios (Mt. 25). Para algunos gobiernos no existen. La Iglesia habla con ellos. Toma partido por los más vulnerables y eso nos sostiene en el camino.

Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
Covadonga Orejas (2), Foto Javier Mámol/Manos Unidas
  • ¿Qué tres o cinco cosas se te ocurren que habría que hacer para luchar más y mejor contra esta situación a nivel nacional e internacional?

Desarrollo y educación en los lugares de origen; lucha contra la corrupción policial, judicial, de los gobiernos y asistencia a las víctimas; lucha contra la demanda en los países de destino, educación y sensibilización, y seguir protegiendo a las víctimas. Además, a nivel internacional necesitamos seguir exigiendo a los gobiernos que cumplan los tratados internacionales que firman para defender los derechos de todos.

  • ¿Qué te parece que se celebre este Día? ¿Ayuda a concienciar y luchar contra esta situación?

Sí, es importante que al menos una vez al año la gente se pregunte por qué sigue existiendo la trata, estas nuevas formas de esclavitud que siguen vigentes en todos los continentes en pleno siglo XXI. Cada año hay que celebrar los avances y llorar los sufrimientos de personas que han caído en estas redes y que no disfrutan de los mismos derechos que otras personas vamos alcanzando.

Cada año hay que agradecer y animar a quienes eligen permanecer mirando día a día la realidad no virtual e inhumana de la trata, para abrazar y secar las lágrimas de las niñas, para defender sus derechos y buscar salidas en un mundo muy duro para ellas.

Sin embargo, aunque un día al año los medios hablan de esta realidad, nosotras vivimos cada día cara a cara con el dolor de este fenómeno. Gracias al apoyo de quienes colaboran con Manos Unidas y con nosotras directamente, podemos acoger a estas chicas y ofrecerles una oportunidad de rehacerse y seguir adelante. Es una gran alegría verlas dejar nuestra casa e iniciar sus proyectos de vida.

Este año hemos estado en Roma, en el Vaticano, para coordinar con otros nuestros esfuerzos y gracias a UNANIMA (coalición internacional de religiosas que trabaja por los derechos de la mujer y del niño), también ante las Naciones Unidas en Ginebra y todo ello para denunciar el incumplimiento de la Convención de Derechos del Niño, el protocolo de Palermo y las leyes nacionales en este país. El Estado ha prometido, pero no cumple.

Es la buena voluntad de quienes nos ayudan lo que sostiene a estas jóvenes y lo que permite que podamos continuar trabajando por un mundo mejor, paso a paso, día a día.

De la persecución religiosa al tráfico de personas en Kandhamal #DiaMundialContraLaTrata

En una reciente visita a España a los Servicios Centrales de Manos Unidas he tenido la ocasión de hablar con Father Manoj Kumar Nayak, un joven sacerdote diocesano de 41 años, con estudios empresariales y un MBA especializado en Dirección de Proyectos en el entorno Rural.

Father Manoj nació en Tiangia, una pequeña localidad del distrito de Kandhamal (Odisha, India), en 2004 se ordenó sacerdote en la Diócesis de Cuttack y en 2008 regresó al distrito de Kandhamal. Desde entonces, entró a formar parte de la organización Jana Vikas, socia local de Manos Unidas en la lucha contra la trata de personas en India y desde 2011 es su director.

Y su regreso a Kandhamal no pudo ser más oportuno. Precisamente allí, en agosto de 2008 fueron asesinados más de 100 cristianos, más de 6.500 casas fueron quemadas, 395 iglesias e instituciones cristianas fueron atacadas y 56.000 personas fueron obligadas a desplazarse a campos de refugiados temporales o abandonar el estado. Aún hoy, 10.000 personas no han regresado. Father Manoj nos explica la situación de tensión en la que se vive en esta zona, ya que “los agresores aún están libres y para los familiares de los asesinados y los afectados, vivir con quienes les atacaron, es difícil”.

  • ¿Qué ocurrió en 2008 y cuál es la situación hoy en Kandhamal?

El conflicto surgió cuando a los cristianos se les culpó del asesinato del gurú Swami Lakshmanananda, líder del grupo nacionalista hindú Vishna Hindu Parishad. Y aunque los guerrilleros maoístas reivindicaron el asesinato del gurú, los fundamentalistas hindúes desencadenaron en Kandhamal la más feroz masacre contra la minoría cristiana jamás antes vista en India.

Ahora, con el nuevo gobierno radical hinduista vivimos en una calma tensa porque muchas veces los grupos de RSS (Rashtriya Swayamsevak Sangh) atacan con palos y varas y no tenemos protección. Pero lo curioso es que mucha gente, dhalits (descastados) y musulmanes, después de la persecución y viendo el trabajo y ayuda que los cristianos hemos seguido desarrollando, han abrazado el cristianismo.

  • ¿Cuál es la labor específica de Jana Vikas con las víctimas de la trata y tráfico humano?

La migración es uno de los principales retos para Jana Vikas. Y es que mucha gente se ha ido fuera de Odisha a otros estados buscando trabajo, oportunidades, seguridad, paz. Muchas veces estas personas han acabado viviendo en los slums (barrios marginales) de Bhubaneshwar (capital de Odisha) o de Cuttack (antigua capital), pero también se trasladan a ciudades de otros estados como Kerala, Goa, Tamil Nadú o Delhi.

Y la realidad es que, de esta migración, no todo es migración. Muchas personas han sido traficadas e incluso asesinadas, como el caso de un joven que hemos sabido que ha sido asesinado en Kerala y del que no hemos podido recuperar su cadáver al no saber exactamente dónde se encontraba trabajando.

  • ¿Cómo es el proceso de la trata en Odisha y cómo son las personas con las que trabajáis en Jana Vikas?

La trata siempre comienza con una promesa falsa: la promesa de una vida mejor, de mejor trabajo, de más dinero. Las personas, que son muy pobres y están muchas veces desesperadas, no son capaces de ver otra salida a sus situaciones de pobreza, desigualdad y discriminación.

Al acceder al trato que las mafias les ofrecen, las personas pierden al irse sus pocas propiedades o viviendas. Y como no encuentran esas oportunidades que les ofrecían, acaban siendo explotados en condiciones inhumanas, prostituidos, o incluso usados en tráfico humano y de órganos. No regresan; y si regresan, no tienen nada.

Las personas con las que trabajamos son chicos y chicas de entre 15 y 35 años, que han sido vulnerados y que necesitan apoyo legal y humano. A veces ellos y otras veces las familias, acuden a Jana Vikas, donde se les ofrece ayuda en el rescate de las personas, facilidades para su acogida y reinserción y oportunidades de formación para poder optar a una vida mejor.

Father Manoj, director de Jana Vikas-Foto IreneH-Sanjuan/Manos Unidas
Father Manoj, director de Jana Vikas-Foto IreneH-Sanjuan/Manos Unidas
  • ¿Cuál es el trabajo esencial de Jana Vikas?

Jana Vikas trabaja en cuatro barrios de los 12 que hay en Kandhamal y estamos empezando a trabajar en otros cuatro, lo que supone trabajar con más de 10.000 personas al año.

Nuestro trabajo se centra en la reconstrucción del distrito de Kandhamal, dar apoyo legal y educativo, y trabajar con la comunidad en procesos de paz, asesoría y acompañamiento. Además, realizamos proyectos de promoción social, gobernanza y ofrecemos becas y facilidades educativas a las minorías cristianas. Y en relación a la trata y el tráfico de personas, actuamos esencialmente en tres líneas:

1.- Programas de Sensibilización en las ciudades y poblados, sobre todo con los padres. Les enseñamos a detectar los posibles engaños a los que son sometidos. Esto lo solemos hacer con impactantes representaciones de teatro de calle (“Street Plays”) o con la proyección de películas de sensibilización (“Screaming Film”) para enseñarles lo que ocurre en realidad. Y después se tiene un encuentro y debate con las comunidades para hacerles ver cómo sucede y cómo se puede poner fin a esa situación.

También hemos creado Comités Locales formando a líderes comunitarios para asesorar a la población y prevenir el tráfico. Y se colabora con la línea telefónica gratuita de atención a la infancia, la “Child Line”, para poder informar de las situaciones que se dan y dar protección legal y asesoramiento por teléfono.

2.- Rescate de las víctimas. Para esto colaboramos con las familias, con instituciones de la zona y con la policía. Y no es una tarea sencilla. Incluso hemos tenido casos en los que han venido policías desde Delhi. Aunque a veces la policía colabora y otras no.

3.- Centros de Acogida y Rehabilitación de Víctimas del Tráfico. En ellos acogemos a los jóvenes, ya que, en ocasiones, cuando estos niños y jóvenes regresan, los padres no los acogen. A veces, porque ellos fueron quienes les vendieron y sienten vergüenza. Otras, porque la realidad que han vivido estos jóvenes supone un tabú y una estigmatización de la familia. Todo esto supone un dolor añadido para las víctimas. Actualmente alojamos a unos 70 jóvenes que se quedan entre 3 y 6 meses recibiendo talleres y formación profesional en costura, en mecánica u otros conocimientos. Y además les ofrecemos acompañamiento psicológico y apoyo por medio de profesionales de servicios sociales. Después de este proceso los jóvenes se casan o trabajan en talleres de costura o se van a otros lugares a trabajar. Pero con un futuro más claro.